
PORTADA



Este libro habla sobre nosotros, los indigentes, sobre la forma como nos obligan a vivir las Entidades sin Animo de Lucro, sobre los servicios domésticos básicos que nos dispensan, sobre los Horarios en los que se desarrollan dichos servicios, sobre las Normas de Uso que debemos de cumplir, sobre las Sanciones que recibimos si incumplimos dichas Normas, sobre las ayudas que recibimos y aquellas que no recibimos debido a sus requisitos, sobre la relación trabajador-usuario que mantenemos con nuestros Titulados de lo Social, sobre sus funciones sociosanitarias, sociolaborales, sociofamiliares, y en general, de lo positivo que es dormir en la calle en pleno siglo XXI, dentro del exquisito Trabajo Social que justifica el gasto de millones de euros cada año en cada ciudad. En comparación, durante el siglo XX era la Caridad quien se ocupaba con mas criterio de los pobres y nunca manejaron las cifras astronómicas que ahora se justifican con normalidad.
Aquí se niega que para luchar contra el sinhogarismo, los Ayuntamientos tengan que destinar mas dinero público a las Entidades sin Animo de Lucro, que en algún momento los Servicios Sociales se hayan visto desbordados, que sea necesario la contratación de mas Titulados de lo Social, o que sea necesario que los vecinos continúen realizando donaciones de comida, ropa, mantas… El mayor problema que existe actualmente para terminar con la pobreza, son los magníficos negocios en los que se han convertido las numerosas Fundaciones, Asociaciones y ONG´s «especializadas» en Exclusión Social y de las que evidentemente se benefician sus empleados.
He aquí la importancia de dar a conocer mi testimonio, basado en contar mis primeros 100 días viviendo en la calle y poder contribuir a explicar parte de la problemática que representamos a nuestros vecinos. Esta problemática se basa en la creación de un laberinto ilógico burocrático, que básicamente hace que los usuarios seamos retenidos en la Exclusión Social y así poder justificar la estafa piramidal creada en honor a la solidaridad. Es por ello, que para poder denunciar la ingeniería social de las grandes corporaciones, tras la que se respaldan las pequeñas, este libro se ofrece en abierto a través de internet y va dirigido especialmente a mis compañeros, quienes podrán valorar la veracidad de este testimonio.
En este proyecto literario, se incluyen noticias publicadas en los periódicos locales y para empezar a captar la atención del lector, se empieza con dos noticias de gran interés para este propósito y protagonizadas por un mismo indigente. En 2010, nada indicaba que IMS fuese a ser el protagonista de estas dos noticias, aunque ya era una persona frustrada que bebía mucho alcohol. Cuando lo conocí en las últimas páginas de este libro, IMS me pareció un buen tipo y me resultó evidente que necesitaba ayuda, sin necesidad de ir a la Universidad para poder valorarlo y sin que las personas que han estudiado evitasen los inconvenientes que causó a nuestros vecinos y a nosotros. Los titulares de las noticias se destacan en color cereza, están redireccionadas y se pueden consultar en sus fuentes originales. Las letras azules muestran el texto integro y simplemente se han subrayado los matices mas interesantes para poder comentarlos al final de la noticia y a lo largo del libro.
La Policía detuvo a un gijonés de 39 años por agredirle en una casa deshabitada de El Llano por desavenencias con la comida y el tabaco.
Recibió una paliza a manos del hombre con el que ocupaba una casa deshabitada en El Llano. Murió a los tres días en el baño de un bar de la calle de Eulalia Álvarez por las lesiones internas que supuestamente no le fueron detectadas en el centro hospitalario en el que le atendieron. Tenía 70 años, era originario de Zaragoza y un habitual de la Cocina Económica. El Cuerpo Nacional de Policía detuvo a un hombre de 39 años, I. M. S., como presunto autor de los hechos. Se le imputa un delito de homicidio imprudente.
El fallecimiento se produjo al mediodía del pasado jueves. El cuerpo de la víctima permanece aún en el tanatorio de Cabueñes a la espera de que se confirme su identidad. La única documentación que llevaba encima era el informe médico elaborado en el Hospital al que acudió tras sufrir la agresión. Según ha podido saber EL COMERCIO, el supuesto ataque se produjo por desavenencias entre los dos por el consumo de tabaco y comida.
Ambos permanecían en un piso de la calle de Santa María cuando comenzaron a discutir violentamente. Eran las cuatro de la madrugada del domingo 1 de mayo. La superioridad del más joven sirvió para enviar al compañero al hospital. El herido eludió interponer denuncia por lo ocurrido y manifestó no conocer a su agresor.
La pista de la víctima se pierde hasta las doce del mediodía del jueves 5 de mayo. Juan Marqués González estaba a la puerta de la vinatería en la que trabaja cuando vio llegar al hombre de 70 años «con la cara totalmente amoratada y sin casi poder mantenerse en pie».
Entró en el establecimiento y se sentó en una silla. «No hablaba. Yo le preguntaba si quería un vaso de agua y sólo hacía gestos con la cabeza. No quería que llamase a una ambulancia. Estaba muy mal y no hacía más que tocarse la barriga», relata el camarero, muy afectado desde que vivió el trágico episodio. Dos minutos después de llegar, el hombre se dirigió al baño. «Nada más que entró escuché un golpe muy fuerte. Cuando llegué vi que estaba tirado en el suelo boca abajo, con los pantalones bajados, el prubitín…», añade.
«Se desplomó»
Nada más que los agentes del Cuerpo Nacional de Policía llegaron al bar comprobaron que el hombre no tenía pulso. «La muerte fue fulminante; se desplomó», lamenta Juan Marqués González. El fallecido portaba «una bolsa con un informe del Sespa y una botella de plástico de dos litros vacía». «Si llevaba encima la documentación del hospital es que le habían dado el alta, pero no se entiende, porque el hombre estaba muy mal, muy mal. Tenía la cara completamente morada», comentó.
La autopsia a la que fue sometido por parte de los médicos forenses determinó «que la causa de la muerte era violenta y que presentaba lesiones internas de tipo traumático», explicaron ayer desde la Comisaría del Cuerpo Nacional de Policía.
Las investigaciones se centraron en averiguar qué había sucedido los días previos. Las gestiones de los agentes permitieron determinar que «los golpes recibidos en la pelea del día 1 pudieron haber sido el detonante de su muerte». El presunto autor de la agresión fue detenido el viernes, «gracias a los testimonios recabados entre los vecinos de la zona en la que tuvo lugar el ataque».
I. M. S. carecía de domicilio conocido, «pernoctaba en la calle u ocupando inmuebles deshabitados, lugares en común con la víctima», tal y como explicaron las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Contaba con antecedentes por delitos contra el patrimonio y estaba siendo buscando por la Policía como presunto autor de daños a numerosas cabinas telefónicas de la ciudad.
No declaró en la Comisaría
Fue localizado el viernes y trasladado a los calabozos de la Comisaría. Según fuentes próximas a la investigación, «el arrestado se acogió a su derecho a no declarar y no habló durante el interrogatorio al que fue sometido». Permaneció en las dependencias policiales hasta ayer, cuando ingresó en el centro penitenciario de Villabona tras prestar declaración ante el juez de guardia. La de este transeúnte es la primera muerte violenta que se produce en Gijón en 2011.
Reinaldo era un drogadicto de 70 años y 50 kg, que parece ser que pidió el alta médica con tres costillas rotas y quizás por ello no recibió medicación. IMS era ya un alcohólico de 39 años y 120 kg, a quien Reinaldo no quiso denunciar, ni por venganza después de que haber sido agredido en esa supuesta pelea. Como se puede apreciar en la noticia, la labor del Trabajo Social brilla por su ausencia. Las desavenencias se produjeron un domingo por comida, algo que ya adelanto que tiene que ver con la vida conciliada de los empleados de las Entidades sin Animo de Lucro durante los fines de semana. Con esto, se puede comprobar que en muchas ciudades, el servicio que se presta a los indigentes nunca fue acorde a las necesidades que exige el sinhogarismo. Reinaldo aguantó los dolores durante tres días a sabiendas que los Servicios Sociales no le ayudarían, o quizás, les pidió ayuda y simplemente no le ayudaron. Durante sus últimos días de vida y como la única forma para aliviar sus dolores, Reinaldo bebía agua en una botella de plástico de dos litros.
Por estos hechos, IMS ingresó durante un año en el Centro Penitenciario de Asturias y en 2012 salió en libertad visiblemente mejorado en todos los aspectos. Salió creyéndose que era un tipo duro tras haber ingresado en la cárcel por homicidio, aunque fuese involuntario. La realidad es que si IMS hubiese tenido la suficiente comida y tabaco, lo hubiera compartido con su amigo Reinaldo. Algo muy triste solo de pensarlo.
En la 2ª noticia ocurrida en 2012, en ningún momento la vida de los cinco indigentes corrieron peligro y según tengo entendido, ninguno de ellos quería denunciarlo, ya que lo consideraban un buen tipo. Esta noticia demuestra la desesperación en la que IMS vivía y eramos expuestos los demás usuarios de las Entidades sin Animo de Lucro. Aquí me gustaría resaltar que la nave abandonada estaba pegada al Centro de Día y enfrente del Albergue.
El detenido roció con cinco litros de gasolina el inmueble, en la calle Luarca, y le prendió fuego tras discutir con un compañero
Una rencilla entre personas sin techo a punto estuvo de acabar en desgracia. Un hombre de 40 años prendió fuego la madrugada del martes a una nave abandonada, antigua sede de Vulcanizados Trancho, con acceso por las calles Luarca y El Comercio, donde dormían cinco indigentes. Lo hizo por venganza con un compañero que, al parecer, le debía dinero. La rápida intervención de la Policía Local y los Bomberos evitó que su actuación desencadenase en tragedia.
I.M. S., con numerosos antecedentes penales, roció cinco litros de gasolina en la nave donde dormían los indigentes. Eran las tres de la madrugada. Transportó el combustible en una garrafa desde la gasolinera de la avenida de Portugal y se dirigió a la nave que le había servido de morada en los últimos meses.
La trifulca había comenzado poco antes, cuando le reclamó un dinero a otro de los hombres que pernocta en el lugar. Al no entregarle lo que le pidió, prometió que volvería más tarde y le «quemaría vivo». Intentó llevar a cabo su promesa. Fue una vecina la que alertó al 092 al ver una densa columna de humo saliendo de la nave, en desuso desde hace varios años. Hasta el lugar se trasladaron rápidamente varias patrullas de la Policía Local y una dotación de bomberos del parque de Roces. El foco del incendio quedó rápidamente controlado. Los agentes comprobaron que en el interior había seis personas, entre ellas el supuesto causante del fuego intencionado. Los otros cinco ocupantes de la nave, que resultaron ilesos, manifestaron que había sido I. M. S. el que había intentado incendiar la edificación con ellos dentro como consecuencia de una disputa por dinero. Él mismo lo reconoció. «Voy a tocar los cojones un poco», dijo antes de derramar el combustible. No fue el único detenido. Cuando los policías locales se dispusieron a identificar a los otros cinco individuos –de procedencia rumana, saharaui y española– se percataron que uno de ellos tenía una orden de búsqueda y captura por un delito de robo con fuerza. Los dos fueron trasladados a la Comisaría del Cuerpo Nacional de Policía. El Grupo Primero de la Policía Judicial investiga ahora los hechos. El juez podría imputar a I. M. S. por cinco delitos de intento de homicidio.
Se da la circunstancia de que dos días antes había fallecido un hombre en el interior de la misma nave de la calle Luarca. La autopsia reveló que la muerte se produjo por causas naturales. La Policía y los servicios funerarios se hicieron cargo del cadáver tras el aviso de otros transeúntes.
La muerte mencionada en el último párrafo es ciertamente ilustrativa y ninguna muerte viviendo en la calle debería de ser considerada como muerte natural. Este hombre era natural de Rumanía, tendría unos 60 años, estaba muy obeso y sufría de una patología que le impedía caminar. Durante meses me lo tropecé en el recorrido de un kilómetro que separa el Centro de Día, del Comedor Social. Era habitual verle como se detenía cada pocos metros con evidentes síntomas de dolor, algo que explica desde la normalidad los últimos días de Reinaldo.
La Ruta del Hambre queda ilustrada en la página HORARIOS DE NUESTRAS INSTITUCIONES, donde si se pulsa en este redireccionamiento, se encuentra el mapa de Gijón con las ubicaciones de algunas de las Entidades sin Animo de Lucro gijonesas, junto con sus incomprensibles Horarios, lo cual forma parte de la documentación anexa que acompaña a este libro.
En la noticia, el dinero que IMS reclamaba eran 5 euros y la forma de reclamarlo es típica de un indigente borracho que se cree que tiene que hacerse respetar en una nave abandonada. Por estos hechos, IMS permaneció en prisión hasta 2020 y tras su nueva puesta en libertad, volvió a vivir en la calle, ya que la reinserción de los indigentes presos se ha convertido en otro cuento de las Entidades sin Animo de Lucro «especializadas» en la reinserción de los presos, como queda constatado. Esta vez IMS salió amargado y se recuperó en los exteriores del Albergue, aplicando a los demás indigentes lo que aprendió durante los 8 años que estuvo en los patios de las cárceles. Esta recuperación no duró mucho, ya que murió en 2022, en lo que presuponemos que fue por una ingesta masiva de su medicación psiquiátrica que le recetaron en la cárcel. Creo que debido a su nueva faceta de tipo duro y que seguía bebiendo alcohol, se granjeó enemigos con quienes tenía que convivir en la calle.
Antes de mi experiencia viéndome obligado a vivir literalmente en la calle, pensaba que los indigentes vivían así porque querían, pero desde el inicio de INDIGENTE PARA SIEMPRE, esta creencia popular se demuestra que es falsa. Las limitaciones que sufrimos en la comida, el descanso, la higiene, la violencia o los robos de los que somos victimas, nos convierten en usuarios institucionalizados de las Entidades sin Animo de Lucro «especializadas» en Exclusión Social. No niego que algún indigente ha salido de esta situación, pero mayoritariamente es fruto unicamente de nuestro esfuerzo. Historias reales cómo las que a partir de ahora voy a intentar narrar.
DIA 0
Eran las 10:30, cuando una ráfaga de viento gélido de invierno cerró definitivamente la puerta de mi casa. El miedo a verme literalmente en la calle se cumplía y solo me queda la curiosidad por saber que va a ocurrir conmigo ahora y como me las voy a apañar hasta conseguir un trabajo. No tengo ahorros, ni tengo derecho al paro. No tengo a nadie a quien recurrir, ni a ningún sitio a donde ir. Afortunadamente tampoco tengo pertenecías con las que ahora tener que cargar. Hace unos meses que regresé de Canarias por las consecuencias de la crisis, pero estoy avergonzado de verme en estas circunstancias en mi ciudad natal. Me arrepiento de haber vuelto para verme así.
Me fui a buscar mi coche en el aparcamiento donde lo aparqué hace unas semanas. Como tengo la batería estropeada, necesité llamar a la grúa para poder arrancarlo. Al rato llegó una grúa que ya me había asistió durante las nevadas del mes pasado y me alegré de ver a alguien conocido en semejante trance de querer huir y no poder marchar. Cuando el coche arrancó, puse rumbo a Avilés sin mirar atrás. Supuse que aquí habría un Albergue para indigentes o algo así.

A mitad de camino arranqué a llorar y tuve que detener el coche en la cuneta. Nunca había llorado tan compungidamente, ni cuando murió papá. Supongo que es normal viendo el cambio que ha sufrido mi vida desde ayer, en comparación con la que tenía antesdeayer. Llorar es bueno y después de llorar e intentar seguir llorando, reinicié la marcha. Llegué a Avilés y el coche lo aparqué a las afueras, ya que es una Villa pequeña y todas las calles están cerca del centro de la ciudad. A la primera, encontré una zona gratis en oblicuo donde me resultará fácil sacar el coche y una vez fuera, tengo toda la cuesta de la calle Fuero de Avilés para dejarlo caer y arrancarlo sin necesidad de batería.
Una vez adecenté el interior del coche, me puse a caminar preguntado sin tapujos, «¿sabe donde está el Albergue de indigentes?». Acabé en el Albergue Pedro Solís, un edificio histórico regentado por un magnífico Voluntario. Tras preguntarme y contarle lo que me ha sucedido en los últimos meses, finalmente acabó informándome que «aquello solo era un Albergue de peregrinos». Después de haber estado contándole mi vida durante casi una hora, oírle decir que me había equivocado de sitio, solo consiguió frustrarme. Al Voluntario le debí caer bien y para ayudarme, me propuso «extraordinariamente, dejarme dormir una noche allí». Su solución me abrumó, pero solamente retrasaba mi toma de contacto con los Servicios Sociales y que sean ellos quienes me ayuden. Mi cara se lo expresaría todo y al final se informó telefónicamente de donde tenía que ir. «El Albergue Municipal se encuentra en la calle de la Estación». Cuando nos despedíamos, me quiso dar 5€ que no le acepté.
Bajando por la calle de la Ferrería me encontré una Iglesia románica y a un joven con el sayo de los Franciscanos barriendo su puerta. Por su saber llevar el hábito, me ha recordado a Carmelo Gómez en la película «Oviedo Express» (2.007). Me acerqué a preguntarle por el Albergue Municipal y evitar volver a equivocarme. El Monje no lo sabía y debo de decir que me quedé sorprendido que un Religioso no lo supiese. Creo que por habérselo preguntado con tanta naturalidad, el Monje me quiso dar 2€ que consiguió avergonzarme. En menos de 15 minutos pude haber conseguido 7€. Esto solo puede pasar en Asturias, aunque el Voluntario y el Monje fuesen gallegos.
Una vez encontré la Calle de la Estación, fue relativamente fácil encontrar el Albergue Municipal, habiendo tres indigentes bebiendo unas litronas de cerveza al lado de un portal que tenía una placa donde especificaba su labor social. Les pregunté y uno de ellos quiso acompañarme hasta el 2º piso en el ascensor, donde atravesando una puerta contraincendios, entramos en un hall en pleno bullicio. Algunas personas estaban jugando al pinpon, un par de mujeres estaban charlando asomadas por la ventana y el resto estaban entretenidos haciendo otras cosas. El indigente me pidió que le esperase un momento en una antesala, entró en un despacho con la puerta abierta y se puso a hablar con un chico joven que estaba dentro. El chico se quedó mirándome y me indicó con la mano que me acercase y resultó ser el Trabajador Social. El primer Trabajador Social que conozco en mi vida.
Cuando nos presentamos, me llamó mucho la atención que fuese un gay con pluma. A mi no me supone ningún problema, pero me imagino la homofobia del colectivo al que pretende ayudar. Al principio parecía un poco sorprendido, como si me conociese y esto consiguió avergonzarme aun mas. En todo momento, el Trabajador Social intentó hacerme sentir cómodo y aunque no sabía por donde le debía empezar a hablar, poco a poco, le fui explicando en la situación en la que me encuentro. Lo primero que hizo el Trabajador Social fue tranquilizarme, «no iba a tener problemas para acceder al Comedor Social» y con ello «tener garantizado poder desayunar, comer y cenar». A continuación, me dijo que «el Albergue estaba lleno» y aquí el sorprendido fui yo. No había lugar a dudas y a pesar de que se lo volví a preguntar, me tuve que conformar con sus explicaciones y su empatía resignándose “a la cruel realidad”.
Lo mas gracioso vino después, cuando me dijo que; «la estancia normal en el Albergue de Avilés es de 3 días al mes». Tú entras el día 1 y el día 4 te quedas otra vez en la calle y después, hasta el día 4 del próximo mes no tienes derecho a volver al Albergue. Jamás me habría imaginado que los indigentes durmiesen en la calle por falta de camas. Creo que con todo el dinero que se gastan anualmente los Ayuntamientos, no creo que hubiese costado tanto a los Alcaldes que haya habido en Avilés, haber hecho un edificio lo suficientemente grande como para que nadie duerma a la intemperie.

El Trabajador Social en algo me quiso consolar, cuando me aseguró que «no creía que yo fuese a tener problemas para prolongar mi estancia durante mas tiempo». La estancia es de 3 días, pero, «los Trabajadores Sociales se reúnen semanalmente y allí comentan los distintos casos de los usuarios y amplían las estancia a determinados internos», por lo cual se convierten en «seguimientos». Aunque no me enteré demasiado bien, el sistema de un Albergue no parece complicado. Las camas se reparten entre los primeros que estén esperando en el portal, teniendo en cuenta cuantos salen de disfrutar sus 3 días. Después me preguntó «¿la localidad donde estoy empadronado?» y me avergonzó tener que decir que “soy de Oviedo». Lo que me recalcó fue que «pidiese cita cuanto antes con la Trabajadora Social del barrio que me corresponda por mi Empadronamiento» y buscándolo en el ordenador, me dijo que «a mi me pertenece la Unidad de Trabajo Social del Cristo-Buenavista». Por último, me explicó algo sobre los empadronados en otras Comunidades Autonómicas, pero como no es mi caso, le pedí que parase, bastante tenía con asimilar lo mio. Mientras hablábamos, el Trabajador Social me sacó a ver las instalaciones sin haber respondido a todas mis dudas, «para eso ya tendré tiempo para preguntárselo a la Directora”. “Ella es quien manda aquí y quien aprueba las renovaciones…».
El Albergue Municipal se encuentra en un edifico de principios del siglo XX que solamente conserva su fachada. Según me ha explicado el Trabajador Social, «fue una donación realizada por los herederos de la propietaria». En la planta baja, al lado del ascensor, hicieron un ropero «para vestir a aquellas personas que no tengan ropa». En el primer piso está la sala de la televisión, los baños de los “externos”, unos despachos y algunas de las habitaciones de los “internos”. En el segundo piso está el hall, una cocina industrial, el Comedor Social, los baños con duchas de los «internos» y «externos», la sala de estar de los “seguimientos”, la sala de espera de los aspirantes a “internos” y el despacho donde nos atienden a todos. En el tercer piso están el resto de habitaciones para los “internos” y el cuarto piso son las habitaciones de los “seguimientos”.
Volvimos al hall y me preguntó «¿si quería darme una ducha?», y al asentirle, me llevó a un cuarto donde me dio todo lo necesario para ello. El champú y el gel en envases monodosis, una esponja espumosa de un solo uso, una maquinilla de afeitar desechable y una toalla, la cual cuando terminé de ducharme, se la dejé en un cubo lleno de toallas usadas.
Sobre las 20:00, salí como nuevo del baño, justo cuando todos entraban en el Comedor Social para cenar y me di cuenta que hoy no había comido nada. Para cenar nos pusieron; pure de verdura, pescado con lechuga y fruta de postre. Quise repetir del 2º plato, pero solo se puede repetir del 1º plato. Cuando terminamos de cenar, pregunté a uno de los chicos que habían estado sirviéndonos «¿si tenía que limpiar algo?» y me contestó orgulloso que «eso era tarea suya». Había pensado que eran los Voluntarios que se ven por la tele sirviendo en los Comedor Sociales, pero no eran Voluntarios, sino los «seguimientos» que me comentó el Trabajador Social. Personas que están ingresados para desintoxicarse de sus adicciones a las drogas y tienen cómo responsabilidad hacer las tareas domesticas, aunque no todos tienen adicciones.
Pues tengo claro que ahora yo también quiero ser «seguimiento», mejor que ser un «externo» para el que no hay cama, o ser un «interno» al cuál tienen que estar «renovando» cada semana en su reunión. Mis dudas aumentaron hablando con el «seguimiento», pero como no me pareció ser la persona mas adecuada para resolvérmelas, ni el momento, ni el lugar, dejé estas preguntas y otras para mas adelante, ya que no tengo pensado irme a ninguna sitio hasta hablar con la Directora.
Después de cenar, me fui a despedir hasta mañana del Trabajador Social. En su despacho, me ha informado que «mañana saldrán tres usuarios» y me ha insistido en que «madrugase para no quedarme sin cama». Me ha preguntado «¿donde iba a dormir?» y le he contestado que “en mi coche”. Me parece increíble que tenga que dormir en la calle, mientras él se conformó con que tengo coche. ¿Y si no lo tuviese? Se ha aliviado que tuviera coche y me ha pronosticado que va a hacer mal tiempo. Me cayó bien el guaje. Además, a saber a lo que llamará “mal tiempo”. Cuando me lo dijo estuve tentado a pedirle una manta y al final me fui sin atreverme a pedírsela. La tarde estuvo agradable, soleada.
Sobre las 22:00 llegué al coche y ahora me arrepiento de no habérsela pedido. Cuando el Trabajador Social me preguntó «¿si el coche tenía Seguro?», me sorprendió su duda y me dejó preocupado el pensamiento de, ¿hasta cuando? Ahora compruebo que mi seguro tiene validez hasta el 15 de junio, tiempo para encontrar un trabajo porque si no voy a tener que venderlo y no me van a dar nada por él. Mi coche es un seat córdoba 1600cc-75cv color turquesa, cinco puertas y matricula TF-6500-BU. Este coche consume mucha gasolina y sin dinero no puedo tenerlo arrancado para tener encendida la estufa, sobretodo, por qué la aguja del depósito marca que está mediado. Necesito algo de dinero.
DÍA 1
Esta noche ha sido la primera vez que he dormido en un coche por necesidad y de las pocas veces que lo habré hecho en mi vida. Mientras dormía, sufrí una autentica emergencia, una cagalera producto de la cena, los nervios y de respirar el olor polvoriento producido por haber encendido la calefacción un ratito. Casi no me dio tiempo de salir del coche e ir corriendo hasta la caseta de obra en medio del descampado que tengo detrás, descubriendo que esta semana había sido la última vez que alguien la uso para cagar. A la primera, me di cuenta que no tenia papel higiénico y me quité los gallumbos sucios para limpiarme. En la segunda me quité la camiseta. Hubo una tercera y me quedé para el arrastre y manché hasta el pantalón. Pensando en como funcionará el Albergue, me he cambiado de ropa y tiré la ropa sucia. Si cuando regresé de Canarias vine con poca ropa, ahora tengo menos.
Verme obligado a salir del coche fue una desgracia y dejar la puerta abierta fue un error imperdonable. Qué frío hizo esta madrugada y en el maletero encontré solamente un chaleco para poder taparme las piernas. Pensar como podía aprovechar el chaleco para taparme me fascinó. Si cierras la cremallera no te tapa nada y si lo extiendes te entra todo el fresco por sus dos agujeros. Por otro lado, tengo un tres cuartos de Gore-Tex, un tejido que impide entrar el agua y permite salir el sudor para no cocerte dentro. Lo compré unos meses antes de marcharme a Canarias y de aquellas me costó 85.000 pesetas. Una tontería de cazadora con la que he aguantado el frio matutino de Las Cañadas del Teide o el calor vespertino en Arico.
Hoy debía atreverme a pedir una manta al Trabajador Social. Parece ser que esta experiencia me va a motivar para romper mis tabús y tener que pedirle ayuda a alguien. A alguien sin conocerle de nada, nada más y nada menos. Comprobar que no ocurre nada por pedirle una manta a un Trabajador Social, sobretodo cuando él ya sabe que estoy durmiendo en un coche y hace «mal tiempo». Pedírsela teniendo en cuenta que pueda decirme que «no tiene mantas ahora mismo». No me debe dar vergüenza, ni pedirla, ni cogerla, sino, en vez de morirme de vergüenza me voy a morir de frío.
La emergencia ocurrió a las 04:00 y el Albergue abre a las 8:00. Acurrucado en los asientos traseros, me era imposible estarme quieto por culpa del frío. Al principio tuve la ilusión de poder calentar el habitáculo con mi propio calor corporal. Cuando perdí la esperanza, estuve considerando volver a arrancar el coche para calentarme, pero me cohibió recordar el olor de la calefacción y no saber cuando voy a poder recargar el depósito. Debo de ser fuerte y ahorrar toda la gasolina posible. Me deprimía pensar en dar vueltas con mis 4´37€, que a buen seguro, me lo gastaría entrando en un bar y pidiendo un café con leche muy caliente y unas gotitas de coñac. Finalmente me levanté para sacudirme el frío del cuerpo. Salí del coche con la boca seca y ganas de fumar un cigarrillo que no tenía. Con la boca tan reseca, que ni el pequeño trago a la botella vacía que estaba en los asientos traseros sirvió para nada. Empecé a caminar y fui por la calle pidiendo un cigarrillo a todos los hombres que vi fumando, suponiendo que sería mas entendible pedirlo a primerísima hora. Pidiéndolo con verdaderas ganas de fumar y me funcionó al quinto intento.
A las 07:15 estaba en la calle de la Estación, pero me encontré con un imprevisto. A los pies del Albergue había dos indigentes sentados en el suelo bebiéndose un cartón de vino, hablando con un hombre de pie con un maletón con ruedas y varias bolsas de tela en las que buscaba algo. Me quedé sin saber que hacer, ni que decir. Una vez repuesto, me acerqué a preguntarles por si acaso y hablando con ellos se sintieron aliviados cuando les informé que iban a quedar tres plazas libres. Cuando uno de los borrachos se acabó de enterar de que yo también necesitaba una cama, me ha mirado con cierta lastima. Lo único que me faltaba, un indigente teniendo lastima de mi. Cuando la conversación sirvió para que el otro borracho me recriminase «no haber madrugao más», me fui a buscar otro cigarrillo hasta que abriesen y relajarme antes de entrar al Albergue.

Volví a las 8:05, el portal estaba abierto y subí al segundo piso a saludar al Trabajador Social. Cuando me asomé por la puerta del hall, en el despacho había una chica. Ante este nuevo imprevisto, tragué saliva para acercarme y tras presentarnos, ella también era una Trabajadora Social. Tuve que volver a pensármelo para contárselo todo de nuevo. Le comenté mi conversación con su compañero y me repitió todo, tan monotonamente, que escucharla me resultó tedioso. Mas brevemente que ayer por que estaba liada preparando el desayuno, finalmente me indicó que «todo lo que le comentaba debía de contárselo a la Directora, y hoy, ni había camas, ni iba a venir la Directora». Aproveché para pedirle permiso para darme una ducha, alegando haber dormido en el coche. No le hizo mucha gracia mi petición, tampoco tardó mucho en darme el kit completo, y cuando me duché, entré al Comedor Social a desayunar.
Cuando desayuné y estaba pensando en levantarme de la mesa, se me acercó la Trabajadora Social y me informó que «me permitiría que desayunase hoy y vaya a comer unos días, pero no voy a poder cenar». Según me ha afirmado, «no hay comida para todos». Me dejó sin palabras y después de decírmelo, dió medio vuelta y se detuvo a seguir dialogando con la Cocinera.
Parece ser que a la Cocinera le rompí sus cálculos respecto a los comensales y se lo comentó a la Trabajadora Social, quien le asintió a todo lo que ella le dijo. La conversación la mantuvieron delante de mis ojos. Sus argumentos no se basaban en que no tuviesen comida, sino en cumplir la Reglamentación que dice que la comida es exclusivamente para los «internos» y sin asumir que si yo soy «externo» es porque no tienen ninguna plaza libre. La Cocinera se mostraba satisfecha, como si se hubiese comportado como una profesional de la restauración, como si fuese una trabajadora responsable y eficaz.
Que en el Albergue me digan que no me pueden dar un bocadillo, después de haber visto desde niño los carteles que todos los años Cáritas ponían en mi portal y que mi madre haya colaborado alguna vez con ropa y comida, me pareció de lo mas inhumano que me hayan hecho en toda mi vida.
También me estaba indignando que estuvieran hablando de mi estando yo presente y señalándome moviendo la cabeza. Se dirigían a mi utilizando la tercera persona del singular, pero también utilizaron el “ellos” para referirse a «nosotros». Me pareció increíble cuando el Trabajador Social me dijo que no tenían una cama para mí, pero con la conversación de la Trabajadora Social y la Cocinera he flipado l-i-t-e-r-a-m-e-n-t-e. Cuando me levantaba intentando disimular mi perplejidad, la Cocinera me ha informado desde donde seguían conversando con la Trabajadora Social, que «para desayunar existía un Centro de Día en la primera planta, donde podría desayunar a partir de las 11:00». Agradecido y mas aliviado, aproveché para despedirme. Preferí dejarlas hablando sus cosas y disfrutar mi segundo día en libertad, como para perder mi tiempo distrayéndome con sus tonterías, que al fin y al cabo, tendrán que solucionar «ellas».
Bajé al primer piso a ver el Centro de Día y también los baños para los “externos”, como a partir de ahora me llamarán los Trabajadores Sociales del Albergue. En la primera planta me encontré con una simple sala que apestaba a tabaco. Dentro, cinco personas veían la televisión sentados en unas sillas endebles y junto a dos mesas del Leroy Merlin, al lado de una ventana con vistas a la calle de la Estación. Sus paredes desnudas estaban pintadas con manchas de café y me resultó evidente que aquello era un manicomio. Me quedé para ver el funcionamiento donde mañana tendré que desayunar, aparte que no tenía otro sitio a donde ir, ni ganas de caminar para buscar un sitio discreto donde meditar el horario y organizarme lo mejor que pueda. Desayunar a las 11:00 con los “externos”, para luego comer a las 13:00 con los “internos”, que no son otros que los que disfrutan sus tres días al mes del Albergue. ¿Desayunar a las 11:00? Muy bien pensado no me parece, ya que a bien seguro que quien puso esta horario nunca le obligaron a cumplirlo.
Me quedé en el Centro de Día a ver la televisión y lo que estuviesen viendo, que no era otra cosa que «Alerta Cobra, Brigada Especial de Carreteras». Alguien propuso cambiar de canal y me percaté que por aburrimiento veríamos «Alerta Cobra» mientras lo discutiesen, lo cual duraría hasta que lo aceptara quien propuso ver otra cosa. A las 11:00, en interior del Centro de Día se habían ajuntado una docena de marginales, mayoritariamente drogadictos asturianos de cuarenta años que recelaban de mi por si fuese policía. Entraron la Cocinera y el «seguimiento» que conocí en la cena. Ella con una bandeja con azúcar, cacao, vasos desechables para agua y un bote con el cuello estrecho lleno de galletas María, mientras él traía un termo con un papel que ponía «café» y otro termo con un papel que ponía «leche». Lo dejaron todo encima de las mesas y nada mas se separaron un poco, se abalanzaron todos los drogadictos a servirse su desayuno. Di un poco de tiempo y me quedé sin leche y solamente con unas galletas rotas en el fondo del bote, después de que todos los drogadictos hubieran metido sus manos sucias para seleccionar las mejores galletas. Pregunté a uno de los drogadictos si iban a bajar mas leche y me contestó que «cuando se acaba, no hay más». Probé el café y me tuve que conformar con haber desayunado a las 8:00. Me he quedado sorprendido comparando mi experiencia de hoy, con los publireportajes sobre Exclusión Social que he visto en la televisión.
Este mes unicamente una empresa de montaje de Avilés me había dado esperanzas para empezar a trabajar. Para aprovechar la mañana, se me ocurrió acercarme hasta Imasa a preguntarles, «¿si Iberdrola les había autorizado para empezar a trabajar en la Central Térmica de Alcantarilla?». Hoy me han vuelto a dar esperanzas para dentro de 15 días. Como Imasa está al principio de la ria de Avilés, en menos de una hora estaba de vuelta en el Albergue.
En el Centro de Día estuve pensando que iba a hacer por la tarde, después del fracaso de conseguir una plaza para dormir y tener que volver al coche a dormir sin cenar.

En el Comedor Social comí con un chico joven de Avilés, quien me ha hablado de la sala de ordenadores que hay en la Biblioteca de la Casa Municipal de la Cultura y también del Centro de Empleo Europa, un sitio donde prestan Asesoramiento Laboral, te ayudan con todo lo relacionado con el Curriculum Vitae y demás bregas de buscar trabajo. Mi prioridad es conseguir fotocopias de mi CV y volver a empezar a repartirlos. Cuanto antes consiga un trabajo, antes terminará esta historia. El contratiempo de «no haber madrugao mas», me supone tener que pensarme mejor las cosas si solamente voy a disfrutar de tres días en el Albergue. Después de comer, bajé al Centro de Día para hacer un poco la digestión y seguir hablando con el avilesino, quien mañana termina de disfrutar sus tres días al mes y me estuvo hablando de los Albergues y Centros de Día que hay en Gijón y en Oviedo.
Así que por la tarde me fui a conocer la Biblioteca de la Casa Municipal de la Cultura, y entre el esfuerzo que realicé durante la emergencia, entrar abrigado y el aire acondicionado, me ha dado un bajón de tensión que me tuve que volver a salir para que me diera el aire. Mi preocupación me está agotando y si estuviese en mi casa, me hubiera metido en la cama hasta mañana. Poniéndole ganas al asunto, me fui a conocer el Centro de Empleo Europa, donde también tienen ordenadores y una Monitora para ayudarte a hacer el CV. Ha mirado mi CV y le ha gustado el que me hicieron hace apenas un mes en la Asesoría Laboral de la UGT, donde me mandaron en el INEM cuando me fui a inscribir cuando regresé a Asturias. Hablando con la Monitora, da gusto estar con personas alegres como ella, que me sorprende que me sorprendiese, el gusto que da estar con personas alegres. Con el pendriver que me regalaron en la UGT, me hizo veinte fotocopias en un papel y con una impresión realmente magnífica. Después, la Monitora estuvo intentando enseñarme como ver ofertas laborales en Internet y es realmente difícil, que prefiero seguir mirándolas en los periódicos. Me voy contento de saber que en el Centro de Empleo podré ver también el correo electrónico y que en la Biblioteca podré jugar on-line al ajedrez y ver videoclips musicales en Youtube, lo tres únicas cosas relacionadas con la informática que se hacer con un ordenador. Después de estar un buen rato despidiéndome de la Monitora, volví a la Biblioteca a pasar el rato leyendo el periódico, esta vez entré sin la chaqueta puesta. He estado hasta que me aburrí y marché preguntándome ¿a donde iba a ir?
Estuve sentado en un parque pensándolo y mañana no voy a dormir en el Albergue, ya que lo mejor en mi caso, es entrar el domingo a disfrutar los tres días al mes. Para ello y dado que en principio solo voy a estar tres días en el Albergue, además de hoy viernes, tendré que dormir en el coche también el sábado, si no quiero perder un día de cama descansando el fin de semana. Este día que me ahorro, me hará falta el martes para terminar de dejar CV por Avilés. Si entro el domingo, podré bañarme y descansar en una cama para ir el lunes a buscar trabajo, tendría el martes para seguir buscando y me quedaría el miércoles por la mañana, por si no me «renovasen». Si no me «renovasen» no sé que voy a hacer, ni a donde iré. El Trabajador Social no me lo aseguró al 100% y lo de la Cocinera me ha dejado preocupado. Hoy, puedo aprovechar el último día laboral, el fin de semana me prepararé para dejar CV y la próxima semana estaré los tres días pidiendo trabajo por todas las empresas que me encuentre a mi paso. Con este cálculo, hoy y mañana tendré que ir al coche y el miércoles, Dios quiera que me «renueven» o que me conviertan en «seguimiento».
A las 19:00 ya era noche cerrada y al final no me atreví a pedir la manta a la Trabajadora Social, que sustituyó a su compañera de por la mañana. Mejor no pedirla aun. Esperaré para pedirla el domingo que estaré adentro y no comprometer a los Trabajadores Sociales si no tuviesen y me tuvieran que decir que «no». Prefiero elegir un momento mas apropiado para pedirla, en definitiva, joderme un par de noches. Supongo que antes que yo, muchos asturianos han pasado la noche a la intemperie y no se murieron por ello. Una única pregunta lleva rondándome todo el día por la cabeza, ¿cómo se las arreglarán los indigentes de Avilés para cenar?
Mientras estoy acostado dentro del coche, veo entrar y salir a gente de los edificios de enfrente. Los coches se paran y al rato aparece una chica arreglada que se sube y se van juntos. Desde el anonimato de estar dentro del coche, con los cristales devolviendoles el reflejo de lo que está detrás de ellos, me siento solo. Muy solo. Extremadamente solo. El veredicto está marcado en mi mente. Nada que no haya experimentado o reprochado a mi mismo, pero esta vez es distinto. Esta vez compruebo en mi piel esta verdad demoledora. Parece mentira, pero siempre puede ser peor, siempre puede ser más grande, siempre puede ser nuevo. Lo bueno es que más abajo no puedo ir, ahora solo me queda ir hacía arriba. Estoy liberado, lo que pasa es que solo llevo horas y necesito fabricar todo lo «normal» y no sé ni por donde voy a empezar.
DÍA 2
Llegó el filo de la medianoche y se notaba que había jolgorio esta noche en Avilés. En la lejanía se oían voces que anunciaban fiesta y yo hace mas de un año que no tengo nada que celebrar para salir de fiesta. No era capaz de dormir, tenía frío y el estomago vacío. Intenté ser responsable, teniendo en cuenta las circunstancias en las que me hallo, hasta que me calenté y esperé a la 01:00 para unirme y pasar lo mas desapercibido posible. Salí y me lo pasé muy bien conociendo gente, bebiendo de todos los vasos abandonados que encontré y fumando todo el tabaco al que me invitaron. Cuando a partir de las 3:00 cerraron los pub´s de Sabugo y la gente se iba a las discotecas de la calle de la Estación, se me bajó la borrachera. Me dio miedo encontrarme con el Trabajador Social gay, lo último que deseaba, aunque precisamente de él esperaría comprensión. A pesar de que yo quería continuar de fiesta, la cosa estaba muerta y a las 7:00 me fui hacía el coche para dormir.
A las 15:00, hacía un sol tan radiante que me desperté asfixiado y tuve que salirme fuera del coche del calor que sentí dentro. Con el frío que pasé ayer, jamas imaginé que volvería a sentir la agradable sensación de tener calor. Era ya tarde para ir a comer al Albergue y mejor no ir de amanecía a pedirles comida. El mayor inconveniente de no ir al Albergue, no fue quedarme sin desayunar, ni tampoco sin comer, el problema es que hasta mañana no sabré si habrá quedado alguna cama libre. Mi temor está justificado en mi esperanza de que me prolonguen la estancia, supongo que al igual que todos los borrachos que necesitan una cama libre. La resaca borró mi preocupación, mientras buscaba un bar que fuese discreto para sentarme a leer el periódico y tras encontrarlo, entrar, pedir y sentarme, tuve la oportunidad de leer estas tres noticias.
ENLACES REDIRECCIONADOS A LA FUENTE ORIGINAL
En Avilés y durante el 1, 8, 15, 22 y 29 de marzo, va a ver una serie de charlas con el titulo «Por la lucha contra la Exclusión Social». Se realizarán en el Palacio de Valdecarzana y la presentación el día 1 será a cargo de un Licenciado en Psicología con la introducción «El sufrimiento psicológico en la exclusión social». El día 8, será la Concejala de Bienestar Social del Ayuntamiento de Avilés quien intervendrá con la ponencia llamada «Administraciones públicas y responsabilidad social». El día 15, una Antropóloga abordará «La sociedad de la exclusión», en la que quizás participe el nuevo Arzobispo de Oviedo. El día 29, el Cronista Oficial de la Villa desarrollará unas «Reflexiones sobre la Caridad”, acompañado por el Coordinador de Cáritas de Avilés. Una vez asimilé todo y ahora que he entrado en el Colectivo en Riesgo de Exclusión, todo esto me suenan a tecnicismos, pero me gustaría asistir a la charla sobre el sufrimiento psicológico para ver que pauta contempla y como me afectará todo esto. También me he percatado que el día 22 debe de ser la Cena de Gala, por que no se comenta que haya ninguna charla programada. Si fuese posible me gustaría asistir y ver el tinglado que montan.
Al pasar de página, comprobé que la pobreza está de moda, y no es de extrañar, todos los telediarios de todas las cadenas desde hace meses, que siempre empiezan hablando de la crisis del ladrillo y del aumento de la pobreza.
El Presidente de Cáritas de Asturias, que también es Presidente de Cáritas a nivel nacional, critica el polémico reality «Invisibles» de Antena 3, dónde cinco famosos vivirán durante unos días siendo filmados viviendo en la calle como indigentes. Después irán a los platós para responder a las preguntas de los periodistas sobre su experiencia, y en tertulias afines si tuviesen la suficiente audiencia. A mi, en particular, me parece bien habiendo visto a algunos de ellos viviendo del cuento durante muchos años y será divertido verles ahora en situaciones ridículas porque quieren volver a estar en el candelero. Puede ser divertido y toda una cura de humildad. Quizás también para mi esta experiencia sea una cura de humildad. La noticia me da que pensar, ¿Me veré en situaciones ridículas en el Albergue?, ¿en cuáles?, ¿en cuántas?, ¿con quiénes?, ¿hasta donde llegarán? y lo que si espero es que nadie lo considera divertido, ni se rían de mi.
Leyendo el final de la noticia, cuando acabé esta crisis seguro que la Iglesia Católica mejorará la percepción negativa que hay sobre ella gracias a la Obra Social de Cáritas. Su Presidente habla de “dignidad”, que en mi caso la siento todavía mía. Habla de la “frivolización” que de todo se quiere hacer negocio. Se desmarca de palabras como “asistencialismo” que ya de por si suena muy fea. Las soluciones que propone al problema de la pobreza es que “recuperemos la autoestima”, “darnos las herramientas que cada uno necesite” o “defender nuestros Derechos”. Cáritas se ha convertido por méritos propios en el único interlocutor que conozco, que busca alguna solución para los más pobres desde siempre.
Lo que si que no le perdono al Presidente de Cáritas es que no conozca a «John Cobra», porque entonces no conoce al «Batu». El año pasado, el «Batu» colgó un vídeo en Youtube que fue todo un éxito en Gran Canaria, por encararse cómo sólo un verdadero ruinilla canario podría hacerlo contra un ultra de Valencia. Recordando Canarias, espero que la indigencia en Asturias no sea igual que en Santa Cruz o Las Palmas, donde la pobreza se torna en miseria y donde los drogadictos son muy peligrosos. Los que conocí ayer en el Centro de Día estaban todos medio muertos y daban mas pena que miedo.
Leer esta noticia me he dejado helado. Desconocía que Asturias estuviese en Alerta Roja ante la llegada de un ciclón extra-tropical. Normal que haga tanto frio y yo durmiendo sin una manta. En Canarias son frecuentes las alertas de este tipo, pero no recuerdo vientos hasta 190 km/h en ninguna alerta que viví allí. Estoy alucinando que en el Albergue Municipal, no tengan camas disponibles para los indigentes y ayer me dejase que me fuese a dormir al coche. Había oído decir que Bienestar Social les pagaba una Pensión a las personas sin recursos, pero también es verdad que lo había oído decir siempre en fechas Navideñas. Con predicciones de vientos de 160 km/h, olas de hasta 6 metros y el 112 preparado, es para que el Ayuntamiento pagase una Pensión cuando el Albergue no disponga de camas.
No sé de que me sorprende, uno piensa que las Instituciones funcionan hasta que recurres a ellas y después siempre se comprueba que todo funciona igual. Mientras leía el periódico, oí en la televisión como utilizaban la palabra “ciclo-génesis explosiva” para referirse al ciclón que me viene encima. Me recordó a mas de una película, en la que los científicos norteamericanos desarticulaban el fenómeno. ¿Dónde están esos científicos ahora?, ¿dónde estaban cuando el huracán Katrina?, ¿dónde está la bomba de iones cuánticos? Lo mas gracioso de todo es que lo peor será esta madrugada. Si he estado pasando frío, lo peor será esta noche y aquí he conseguido el mapa meteorológico, que muestra el ojo de «Xynthia» camino de Avilés.
MAPA METEOROLÓGICO DEL 27/02/10

Después de tomar el café, me quedaban 3 euros y 37 céntimos. Con ello, entré en un kiosko y me compré; un bote de kas naranja, un par de palmeras de chocolate y 7 gominolas. Los 2 céntimos los he tirado hacía atrás y me he despreocupado del problema monetario, pero no del problema de la gasolina. El tanque sigue mediado. Lo único que puedo añadir a este inventario es el teléfono móvil cargado con 10€ y todo esto es mi Capital. Para aliviar la noche, he estado pidiendo un cigarrillo antes de venir al coche y al tercer «no» que recibí, me ha sobrado para dejar de hacerlo. Me da la impresión que en Avilés ya notan la Crisis. Antes nadie negaba un cigarrillo, solamente los bordes y unicamente por dárselas de bordes. Tengo que joderme hasta mañana por la mañana.
-Voz en off- Aqui se finaliza un ejemplo de como pueden ser realmente la “Primera Acogida” en un Albergue de indigentes y como se desarrolló mi “Toma de Contacto” con los Servicios Sociales. Dentro del estado emocional en el que me hallaba, mi percepción inicial se basó en tener que aceptar que no existiesen camas libres en el Albergue y tener que asumir que me negasen poder cenar, a partir de ese mismo día. Por otro lado, observé sorprendido la falta de medidas extraordinarias del Ayuntamiento de Avilés ante la llegada de un ciclón extra-tropical y mis conclusiones se basaron en las constantes noticias que se leían sobre corrupción y desvío de las subvenciones publicas.
Para explicar la principal problemática que este libro denuncia, considero que el lector debería intentar asimilar la relación que existe entre todas las personas contratadas en un Recurso Social especializado en Exclusión Social y los indigentes, continuando así con el trato que recibí de la Trabajadora Social y la Cocinera.
El experimento de la cárcel de Stanford, junto con el síndrome de Estocolmo o el método de Iván Pávlov, explican a la perfección, la relación profesional que existe entre los Titulados de lo Social y sus usuarios, hasta tal punto que cuando encontré las similitudes con nuestro día a día, me sorprendí tristemente.
EL EXPERIMENTO DE LA CÁRCEL DE STANFORD
En 2010 y con 33 años, no me diferenciaba de los Titulados de lo Social que conocí, salvo que yo abandoné los estudios al finalizar la EGB. Las conclusiones del experimento de la cárcel de Stanford son utilizadas por la psicología moderna y expresa lo que este proyecto literario quiere describir.
Existen ciertas diferencias basadas en la ausencia total de violencia y que los indigentes nos encontramos en libertad. Una de esas diferencias sería la consecuencia lógica de estar en la calle y tener que ver pasar las horas desde realizar un servicio domestico, hasta el próximo servicio domestico, dentro de las Normas de Uso y los estrictos Horarios donde debemos realizar cada servicio domestico que precisemos. A esto hay que incluir el hambre que sufrimos los fines de semana, debido a la vida conciliada de los empleados de las Entidades sin Animo de Lucro, con lo fácil que sería que los usuarios cocinásemos.
Quizás te suene: un profesor universitario de psicología recluta a un grupo de estudiantes y les pide que se imaginen que están en una cárcel. Nombra a algunos guardias y a otros prisioneros. En pocos días, los «carceleros» se tornaron tan sádicos y abusaron de los «presos», que el experimento debe ser suspendido. Pasó de verdad en 1971, en la Universidad de Stanford de California.

¿Cómo comenzó todo? Las raíces del experimento se hayan en otro controvertido estudio psicológico para analizar la obediencia a la autoridad. Su inspiración fueron los juicios de Nuremberg que juzgaron los crímenes del nazismo tras la Segunda Guerra Mundial. La mayoría de los acusados había basado su defensa en el hecho de que simplemente estaban «siguiendo órdenes» de sus superiores. Con este experimento se quiso averiguar hasta qué punto un ser humano «bueno», es capaz de dañar a otro por seguir órdenes. La cárcel de Stanford quiso analizar; si una persona «buena» podría cambiar su forma de ser, según el entorno en el que estuviese.
Apenas comenzó el experimento, los guardias comenzaron a mostrar conductas abusivas que al poco tiempo se convirtieron en sádicas. Si bien habían recibido instrucciones de no dañar físicamente a los presos, llevaron a cabo todo tipo de violencia psicológica; identificaron a los prisioneros con números, evitaban llamarles por su nombre, los enviaban constantemente a confinamiento solitario, a dormir sobre el suelo y los obligaban a hacer sus necesidades en baldes. Lo más efectivo que hicieron los guardias fue simplemente interrumpir el sueño, que es una técnica conocida de tortura y varios de los presos empezaron a mostrar desórdenes emocionales.
EL SÍNDROME DE ESTOCOLMO
En la indigencia, hay que diferenciar a dos clases de usuarios; los primeros somos los que entramos dentro del cupo de la capacidad máxima que pueda entrar en las entidades sin animo de lucro y los segundos somos los que tenemos que asimilar voluntaria o involuntariamente quedarnos fuera. Sobre los primeros, en 2010, los Titulados de los Social nos llamaban “institucionalizados”, pero como eso implica el reconocimiento de su irresponsabilidad, en 2023 nos llaman “cronificados”. En la jerga callejera, a los «usuarios» que sufren este síndrome se les llama «perras», «chivatos» o «falsos», cuando en el pasado estos mismos «usuarios» nunca fueron propensos a estas cuestionables conductas.
«Es una reacción psicológica en la que la víctima de un secuestro, violación o retenida contra su voluntad, desarrolla una relación de complicidad y de un fuerte vinculo afectivo, con quien la ha secuestrado. Principalmente se debe a que malinterpretan la ausencia de violencia contra su persona como un acto de humanidad por parte del secuestrador. Según datos del FBI, alrededor del 27 % de las víctimas de 4700 secuestros y asedios recogidos en su base de datos experimentan esta reacción.

Las víctimas que experimentan el síndrome, típicamente muestran dos tipos de reacción ante la situación. Por una parte, tienen sentimientos positivos hacia sus secuestradores, mientras que por otra parte, muestran miedo e ira contra las autoridades policiales (contra aquello que cuestione a los Titulados de lo Social). A la vez, los propios secuestradores muestran sentimientos positivos hacia los rehenes.»
EL MÉTODO DE PAVLOV
El método de Pavlov expresa literalmente lo que ocurre en el desayuno, comida y cena que sirven diariamente las entidades sin animo de lucro. Estas funciones desarrolladas eficazmente en bares y restaurantes, no guardan ninguna relación a como las realizan los Titulados de lo Social y los Voluntarios, según se puede percibir en las imágenes de la televisión.
Por ello, se destaca que no existen en sí menús alternativos, ni variados dentro de la precariedad que afirman, son siempre lo mas económico y por ello son siempre los mismos, donde es habitual que solo exista la posibilidad de descartar algo de lo que te ofrecen. Apenas hay dietas por prescripción medica, ni por alergias , no se cumple el Halal, donde puede ser que se hagan excepciones. No importa si llevas tres días sin comer, porque los Titulados de lo Social están acostumbrados a que los engañemos hasta con esto. La comida habitual es un Comedor Social es; 1º cocido de legumbre de bote con patatas cocidas y algún espesante, 2º fritada de un producto congelado muy rebozado con una pizca de ensalada mal aliñada y de postre una pieza de fruta no valida para la venta por verde o un yogur de marca blanca. Las raciones de comida son siempre iguales para todos los usuarios, independientemente si pesas 50 kg o 120 kg y unicamente se puede repetir del 1º plato.
El método de Pavlov/ Yahoo.com/
Pavlov, descubrió que los animales pueden aprender a responder a determinados estímulos, a partir de sus reflejos incondicionados, experimentando con perros a los que se les enseñó a salivar al escuchar el sonido de una campana.
Mediante la colación de un tubo en la boca del perro, Pavlov podía medir la cantidad de saliva segregada por el perro; cuando se le presentaba un trozo de carne, observaba que se incrementaba el flujo de saliva. Luego Pavlov sonaba una campana antes de presentarle el trozo de carne y observó que luego de repetidas veces, el perro segregaba saliva abundante al sólo escuchar el sonido de la campana, aunque no se ofreciera ningún alimento.
DÍA 3
Esta noche fue increíble estar recostado en el asiento delantero, viendo como las ramas de los arboles hacían bruscos contorsionismo y mientras escuchaba el ruido silbante de «Xynthia». Hizo un viento tan terrible que me zarandeó dentro del coche. Aburrido de querer dormir, sobre las 05:00, me fui a dar un paseo para ver si encontraba a alguien fumando y por las calles no había ni un alma. Entumecido por el frio, me volví a tumbar otra vez en el coche. Qué razón tenía el Trabajador Social cuando me pronosticó que «iba a hacer mal tiempo». A las 06:30, me fui a colocar en la puerta del Albergue y no había nadie esperando. Apoyado en la pared me estuve preguntando, ¿cuántos asturianos habrán esperando saber, si en el Albergue tendrían una cama disponible para ellos? Dieron las 08:00, abrió la puerta la Trabajadora Social de anteayer, asintió a mi pregunta y la acompañé a «su Despacho para cumplimentar unos papeles”.
Esta noche empiezo a disfrutar mis 3 días en el Albergue, mis 3 días al mes. El miércoles se terminan, pero estas noches voy a poder dormir en una cama con mantas, y si se pudiese, pondría la calefacción a topé. Mañana conoceré a la Directora siendo ya «interno» y mañana también empezaré a dejar CV por todo Avilés.
Para evitar una nueva polémica con la Cocinera, decliné desayunar en el Comedor Social y me conformé pensando en tomarme un café negro a las 11:00. Para quitarme el frío del cuerpo, le pedí permiso a la Trabajadora Social para darme una ducha y después de hacerme esperar un buen rato delante del cuarto, me trató cómo un perro para darme los útiles. Cuando me vio salir del baño, me indicó que por la mañana los “internos” tenemos prohibido estar en la segunda planta y que debía de bajar a la «Sala de la Televisión del Albergue», que no es otra cosa que el Centro de Día que abre a las 10:00. Aquí, aproveché para preguntar al resto de “internos” sobre mi situación y si no me aclarase con ellos, cómo así fue, se lo preguntaría a los “externos”. A la que preferí no preguntarle nada mas fue a la «Trabajadora Social Reglamentaria» y ni mucho menos hacerle perder su tiempo a la Directora cuando la conozca con preguntas básicas.
Así qué entre los que se iban a ver «Alerta Cobra», me fui informando de lo que necesito saber. Empecé hablando con un «interno», quien aparte de llamarse Gregorio y ser un vallisoletano de unos 40 años, presumía de ser “carrilano”. Después vino la explicación de ¿qué es ser un “carrilano”? Pues nada más y nada menos, que «una persona en el carril”, de Albergue en Albergue y así Gregorio se ha recorrido toda España. Se me encendió el luminoso de «menudo morro», a la vez que me sorprende que los Trabajadores Sociales lo consientan y luego no tengan camas disponibles en el Albergue para personas normales, debido a esta clase de «turismo». Satisfecho por haber captado mi atención, Gregorio continuó queriendo impresionarme, contándome historias exageradas y Normas absurdas de todos los Albergues que ha visitado, a lo largo y ancho de la geografía española.
La conversación con Gregorio no me aclaraba nada y me creaba mas dudas, hasta que un «externo» que se llama Ambrosio, tendrá unos 50 años y acababa de echarse un trago de un cartón de vino, nos interrumpió para preguntarme con acento gallego «¿de donde soy?». Me lo tuve que pensar antes de contestarle. «Soy asturiano». Sin inmutarse por mi recelo, empezó a explicarme, que «si en los papeles de empadronamiento no fuera asturiano, aunque lo fuese de nacimiento, tendría menos derechos en los Albergues del Principado de Asturias». Mi acento canario no le cuadraba y me lo volvió a preguntar, a lo que indignado se lo repetí. Al cerciorarse que verdaderamente soy asturiano, me preguntó «¿donde estaba empadronado?» y me acordé que el Trabajador Social gay me lo había preguntado. Le mencioné «Oviedo». Me explicó que «debía de irme al Albergue de Oviedo, porqué es la ciudad donde tienen la obligación de ayudarme».
Ante mis suspicacias ante semejante falta de poder elegir mi residencia, ya que me juré no volver nunca mas a Oviedo, que no quiera que ningún conocido me vea en esta circunstancia temporal en mi ciudad natal y que ahora no me apetezca, Gregorio me lo confirmó y prosiguió contándome, que «en caso de que consiguiera un trabajo, todos los Albergues estarían obligados a tenerme cómo seguimiento hasta que cobrase». Sin dudas, algo bueno para mi, aunque Gregorio se lo tomase a pitorreo. Con más calma, seguí informándome del sistema de los Albergues asturianos y cómo hacen ellos para cenar y no dormir en la calle. En Asturias hay dos Cocinas Económicas; en Oviedo y en Gijón, pero no en Avilés, y hay cuatro Albergues de indigentes; en Oviedo, Gijón, Avilés, y uno en Cudillero, que no cuenta a tal efecto.

En Cudillero, hay un Sacerdote muy apreciado por los «carrilanos» que van camino de los Albergues de Galicia, a quienes les deja pernoctar una noche en su Iglesia y al día siguiente les regala 5€ para que continúen el viaje.
El Albergue Municipal de Oviedo, el Cano-Mata-Vigil, lo gestiona Cáritas. A los empadronados en Asturias nos conceden 5 días al mes y a los empadronados en otras Comunidades Autónomas sólo 3 días al mes. El Trabajador Social Marcos es quien da las «renovaciones» a los «internos».
En Gijón hay dos Albergues y los dos los dirigen monjitas. Los dos Albergues te dan los mismos días, 7 días al mes si tienes papeles de asturianidad y 5 días al mes si no los tienes. «El Albergue Covadonga está muy bien y el Albergue Nocturno de la Cocina Económica van los yonkys y borrachos». Pero primero hay que pasar por la Oficina de Información al Transeúnte y cumplimentar papeles. Si fuese a esta Oficina, es mejor que me atienda una Trabajadora Social que se llama Mónica y que sea ella quien me «renueve la cama».
El Albergue Municipal de Avilés también lo gestiona Cáritas. Aquí nos dan a todos por igual 3 días al mes, sin importar donde estés empadronado. 3 días al mes, cada vez que lo oigo, no puedo evitar repetirlo en voz alta y cuando lo digo en voz alta, le hago gracia a quien me lo ha dicho. Sobre la Directora, que se llama Luisi y es Trabajadora Social, todo fueron malas palabras y aquí es ella quien da las «prolongaciones de estancia».
Que pasada los Servicios Sociales y que eficacia calculando las posibles eventualidades, si en Gijón existe hasta una oficina especifica para atender a los indigentes. Me resulta raro que esta oficina no se encuentre dentro de uno de los Albergues, por tanto, deben de estar muy bien coordinados entre ellos. Parece ser que el Trabajo Social funciona mejor de lo que Gregorio me quiso hacer creer y que hay más control de lo que él se imagina. Por otro lado, me entró cierta desazón cuando Ambrosio mencionó a Cáritas. Creía que los Albergues eran Municipales y si hubiese sabido que Cáritas los gestionaba, por pudor me lo hubiera pensado dos veces antes de venir. Mientras meditaba toda esta información y pensando en el frío que hace, le pregunté a Ambrosio cómo podía conseguir una manta y resulta que «cualquier cosa que necesite tengo que pedírsela a la Trabajadora Social».

Incrédulo con mis conclusiones sobre el tiempo de estancia en un Albergue, conocí al que me pareció mas “normal” de todos los que estaban en la Sala de la Televisión, un «externo» asturiano de 60 años que se llama Agustín. Conversando con él, me vino a contar lo que quería conocer y me ha hablado del «Salario Social Básico», que hasta el «interno» Gregorio lo está cobrando. Un Subsidio Social del Principado de Asturias, destinado a Exclusión Social y que dentro del Estado de las Autonomías, en otras Comunidades Autónomas se llama de otras maneras. En Castilla y León se llama «Renta Garantizada de Ciudadanía» y en Galicia lo llaman «Renta Mínima de Inclusión Social». Es similar al Subsidio de Desempleo que estuve cobrando en Canarias antes de regresar, unos 450€ al mes, pero para solicitar este Subsidio Social tengo un problema.
Necesitaría cumplir «el requisito imprescindible de llevar 2 años de antigüedad en el Censo de Asturias» y solamente llevo 6 meses desde que me volví a empadronar en Oviedo. Dada mi actual situación, me quedé tan alucinado de no tener Derecho a solicitarlo por «no tener la antigüedad de ser asturiano», que conseguí sacarle una sonrisa a Agustín, quien en algo me quiso aliviar. «Si tuviera Derecho, el Principado está tardando cerca de 2 años en abonarlo a los beneficiarios y aun no lo han empezado a cobrar los que cumplen todos los requisitos y presentaron la documentación a finales de 2008». Así que en lo que a mi respecta, tengo que sumar los 18 meses que me faltan de «antigüedad» en el Padrón, junto a «los 20 meses de retraso» y para empezar a cobrarlo tienen que pasar mas de 3 años, allá por el 2014, cuando vaya a cumplir los 37 años.
En Canarias nunca recurrí a los Servicios Sociales y Agustín me lo vino a resumir que «en Las Palmas hubiera tenido todo el Derecho a recibir ayuda». Dentro del discurso que «a los extranjeros les dan mas que a los españoles», le puse a Agustín el ejemplo de los inmigrantes. Desde que regresé a Asturias, me ha sorprendido mucho escuchar este discurso constantemente, sobretodo porque aquí no hay tantos en comparación a Canarias y porque los asturianos nos sentíamos felices conociendo a gente de fuera. «Ellos si cumplen los requisitos del Empadronamiento». Pensando después porque utilicé este discurso fácil, me supongo que esto será una de las causas por lo que se crea el racismo, negando a los españoles lo que se concede a los inmigrantes y en este caso, es provocado por los mismos que pretenden erradicarlo.
Hace unos meses que regreso de una región ultra-periférica de la Unión Europea y para hacer el Cursillo del INEM me tuve que empadronar en Asturias. Casualmente me empadroné, pero ahora tengo la seguridad de no querer vivir en Oviedo y se me viene a denegar la libertad de vivir por Asturias. Por tanto, pensar en otras Comunidades Autónomas es absurdo, si sólo en Asturias tienen la “obligación” de ayudarme. Avilés no es la ciudad donde estoy empadronado, pero no sé cuál es mi Empadronamiento sino vivo en mi casa. Si no puedo vivir en el lugar donde figura que estoy empadronado, no entiendo de que les puede servir este Empadronamiento a los Servicios Sociales. Tampoco entendía cómo habían hechos ellos para que se lo concediesen, si son indigentes. Agustín me lo aclaró explicándome que «antes te dejaban empadronar en los Albergues asturianos, pero ahora está prohibido y tienes que buscarte la vida para que alguien te empadrone en su casa». Total, que debo de dar gracias por estar todavía Empadronado en mi antigua casa.
La conversación empezaba a desesperarme, hasta que recordé el nuevo Subsidio para los parados que anuncian en la televisión y esperanzado le pregunté a Agustín por las «ayudas de 400 de Zapatero», pero él no sabía nada. Para rematarme, a Agustín solo le faltó poder echarme las cuentas de que me quedan 12 años para solicitar «la RAI», el Subsidio de Desempleo para Mayores de 45 y cuyas siglas significan «Renta Activa de Inserción». El cálculo se lo eché yo antes y conseguí que Agustín se riera conmigo.
Vaya despropósito y con la experiencia de haberme visto durmiendo en la calle durante un ciclón extra-tropical, me lo creo todo mejor. ¿Que esperarán de mi los Servicios Sociales que haga yo durante 3 años para poder buscar trabajo con el dinero del Salario Social Básico?, y mientras, ¿que pasará conmigo hasta 2014, cuando dicen que va a terminar esta crisis el ladrillo?
Fumando de lo que me invitaron, me dio la hora de la comida y me pude resarcir del hambre que arrastraba. Los «seguimientos» nos sirvieron un potaje de garbanzos, pude repetir de carne guisada y de postre una manzana. Cuando terminé, bajé con Gregorio al Centro de Día y hasta me pude fumar un cigarrillo después de la comida.
No estuve mucho tiempo sentado viendo la televisión, el ambiente estaba tenso y esta tarde no pude ir a la Biblioteca porque los domingos está cerrada. Tampoco me pude tumbar en la habitación compartida que me tocó, ya que para evitar robos, «las habitaciones están cerradas hasta después de la cena». Una Norma lógica, viendo la fauna que entra a la Sala de la Televisión.
No me quedó más remedio que subir hasta la calle Fuero de Avilés y acostarme un rato dentro del coche, agotado todavía por el desbarajuste horario del viernes. Cuando desperté a las 17:00, arreglé el interior del coche, cogí la mochila que tenía preparada para llevar el Albergue y me fui dando un paseo por la Ría de Avilés, hasta llegar al nuevo Parque Empresarial del Principado de Asturias, conocido como la PEPA y donde empezaré mañana a dejar CV.
Llegó la hora de cenar y los «seguimientos» nos sirvieron una sopa calentita de fideos, nuggets de pollo con unas patatitas y un yogur de postre. Al terminar de cenar, con el Albergue cerrado a los “externos”, bajé a ver una película al Centro de Día. Me senté al lado de un sueco de 45 años que se llama Erik, trabajaba de cocinero, habla 5 idiomas y contándome su vida casi se me puso a llorar. Está desesperado, entró al Albergue el jueves y por tanto tendría que haber salido hoy, pero la «Trabajadora Social Reglamentaria» le ha permitido continuar hasta mañana, cuando venga la Directora y que sea ella quien decida sobre su «renovación».
Intentando consolarlo, me di cuenta que quizás debería ser yo quien le llorase. Para dejar que me contase sus penas, le conté que “salí de casa casi con lo puesto y tampoco tengo ni un solo céntimo”. Tras oírme, me comentó que «le pidiese ropa a la Trabajadora Social». Su contestación me animó en algo, después del futuro mas negro que me pintaron esta mañana. Si consiguiese un ropero gratis y lo guardase en el coche, sería un adelanto aprovechando de estar temporalmente en el Albergue.
Mientras hablaba con Erik sobre el Ropero del Albergue, un drogadicto avilesino de 50 años y de nombre Jerónimo, nos interrumpió. Quería contarnos que hace unos meses, «un Voluntario hizo un taller de personalización de camisetas» y en un momento dado, se quitó el jersey para mostrarnos la suya. Su amigo también se acabó quitando su jersey y mostrándonos la suya, ambas con temáticas infantiles, un tanto siniestras por su torpeza al copiar el dibujo. Como no tengo nada de ropa, me he interesado por el Taller y Jerónimo me contestó que «no lo han vuelto a hacer». Viendo el orgullo con el que me las mostraron, me ha extrañado que no lo repita este taller con más asiduidad, teniendo a los drogadictos con tantas ganas de personalizar sus camisetas o de volver a intentarlo.
Estábamos así, hasta que a las 23:30, bajó otra Trabajadora Social a cerrar la Sala de la Televisión, sin dejarnos ver el final de la película. Me ha hecho sentir como un niño y aunque Erik y yo se lo pedimos lloriqueando, nos repitió su «no». “A esta hora se apaga la televisión”, según ella, «para no molestar a los internos que están durmiendo».
DÍA 5
Cuando ayer por la noche salí con Erik de la Sala de la Televisión, dio la casualidad que también tenía su habitación en el primer piso y cuándo comprobamos que nos había tocado dormir juntos, se alegró desmesuradamente de que yo fuera a ser su nuevo compañero. Hasta las tantas hemos estado hablando de los Albergues, de las Trabajadoras Sociales, del carácter de la Directora y de su necesidad de estar unos días mas en el Albergue. ¿Y quien no? Cuando esta mañana entraron en nuestra habitación y nos encendieron la luz con un «¡BUENOS DÍAS!», no sé ni cómo subí a desayunar al Comedor Social, dado lo poco que dormí esta noche.
Mientras desayunábamos, Erik seguía teniendo ganas de llorar, hasta que la “Trabajadora Social Reglamentaria» con semblante serio, se acercó hasta nuestra mesa. Nos informó a ambos que “Luisi no iba a venir por que está muy ocupada en Oviedo” y se dio media vuelta. Yo me quedé con ganas de conocerla, en cambio Erik respiró tan aliviado, que su reacción me hizo gracia. Salí del Comedor Social, bajé las escaleras y cuando me disponia a marcharme a visitar alguna empresas con un par de CV, la “Trabajadora Social Reglamentaria» me llamó desde la ventana. Quería que «subiera a recoger mi pendriver y las 20 fotocopias que me hizo de mi CV». Cuando subí, me reprochó haberselo pedido y no haberlas ido a recoger. Le di las gracias y me di media vuelta para irme.

Con los planos de las ciudades que traen las Páginas Amarillas de Asturias y con mi polifacética experiencia laboral, el sábado marqué todas las empresas que me pudiesen contratar en Avilés. Hace un par de meses ya había empezado a buscar trabajo utilizando las Páginas Amarillas, que por este motivo se quedaron en el maletero del coche. Me resultó muy fácil recopilar las direcciones de las empresas del metal, como añadir cualquier otra empresa que pudiese necesitar personal. Añadí sectores como las ETT´s, hostelería, andamiaje o trabajos verticales, que aunque ya sea viejo para estar colgao, estoy dispuesto a aceptarlo hasta que salga algo mejor. Ser un experto en buscar trabajo tiene sus ventajas en la seguridad de encontrarlo y el inconveniente de conocer las limitaciones de estas fechas. Febrero ha terminado y dentro de un mes será Semana Santa. Si en los próximos quince días nadie me contratase, tendría que esperar otros quince días después de las fiestas, o incluso hasta el verano, para poder tener alguna oportunidad real de conseguir trabajo. Tampoco se trata de ser un pesado, cuando las empresas ya tienen mi CV y lo que hace falta es que me llamen.
Me puse en marcha y cruce la Ría de Avilés por el puente metálico de San Sebastián, pasando a la ribera del Centro Cultural Internacional Niemeyer y por ahí hasta la PEPA. Repartí todos los CV previstos y alguno más. Ha sido desolador no ver ninguna actividad laboral, ninguna esperanza. Aunque no lo tenia pensado, fui hasta los talleres del Grupo Daniel Alonso, puntero en Energías Renovables a nivel internacional y con otras Divisiones en toda clase de sectores. Dejé un CV en el puesto de seguridad de la entrada al recinto. Como tenia tiempo, me acerqué también hasta la planta siderúrgica de Acelor Mittal, antigua Ensidesa, a sabiendas que nunca me llamarán sin tener un enchufe en el Comité de Empresa. Terminé de dejar CV demasiado rápido. Eran las 11:30 y no me apetecía nada regresar al Albergue.
Sin nada que hacer, continué hasta volver a cruzar al otro margen de la Ria por el puente Azud y regresar por la Ruta del Acero, viendo las esculturas que han colocado en la Senda Verde. Caminando, tuve la oportunidad de charlar con un prejubilado de Ensidesa que estaba paseando y me contó su visión del panorama laboral regional desde el pesimismo. Hasta que llegamos al puente de San Sebastián, donde se arrancó con unas estrofas que aquí recojo: “Puente Metálico// Mucho hierro por arriba// Mucho hierro por abajo// Y si todo en el hierro estriba// Que lastima de trabajo«. Menudas ocurrencias tienen los de Ensidesa con tal de que el trabajo no les pille debajo.

Regresé al Albergue a las 13:00, la hora de la comida. El Comedor Social estaba menos concurrido de «internos», pero con los mismos «seguimientos». Para comer, nos sirvieron una fabada asturiana sin compango, unas albóndigas y un platano. La comida se ganaba criticas y felicitaciones por igual. Cuando salí del Comedor Social, me fui a dar un largo paseo intentando pedir algún cigarrillo, hasta que entré en la Biblioteca a leer el periódico y jugar al ajedrez on-line.
Cuando se me pasó la hora, me fui de la Mediática a dar otra vuelta y así hasta que abrió el Centro de Empleo Europa. Hoy no estaba la sustituta del viernes y conocí a la Monitora habitual, la cuál es un poco borde. Cundo le pedí unas fotocopias de mi CV, “solo me podía hacerme 5 fotocopias al día» y por insistirle, me advirtió sin venir a cuento que “iba a llamar a la Policía”. Me recordó a una vieja histérica y riéndome, me fui con los 5 CVs.
Al regresar al Albergue, Erik me recordó que «tenía que pedirle ropa a la Trabajadora Social» y me animó a subir a hablar con ella. Sin creerme tristemente aun que nadie fuese a proponérmelo, sino que iba a tener que mendigar la ropa, estuve un buen rato mentalizándome y eligiendo las palabras apropiadas con las cuales pedir ayuda. Con la dignidad de necesitar mas fotocopias de mi CV, subí al 2º piso, me dirigí al Despacho, pero esta tarde había otra Trabajadora Social, quien estaba acompañada por un chico que no era «seguimiento», ni tampoco un «interno». Bajé al Centro de Día para volver a mentalizarme. Con las 5 fotocopias del Centro de Empleo, me quedaban 9 CV y volví a subir al Despacho.
Cuando por fin entré dándoles las «buenas tardes», les comenté que «esta mañana, la Trabajadora Social me había dado 20 fotocopias y había repartido 16 CV». La Trabajadora Social se me quedó mirándome fascinada y sonriendo le pedí «20 copias mas». Me contestó que «20 le parecían muchas y solo me iba a poder hacer 10».
Intentando resignarme al comprobar que mañana voy a tener que volver a tener que subir al Despacho y mientras me hacía las fotocopias, aproveché para comentarle torpemente que «necesitaba ropa». La Trabajadora Social me autorizó a que «bajase al Ropero y cogiese la que necesitase». Cuando terminó de graparme las 10 fotocopias, le dio las llaves del Ropero al chico que la acompañaba en el Despacho y me mandó que «le acompañase, que él me iba a dar la ropa».
Bajamos las escaleras conversando y «no era un Trabajador Social». Al abrirme la puerta del Ropero, entré y me puse a observar tímidamente las estanterías, abarrotadas de amasijos de ropa hortera que nadie se pondría en su día a día. Mientras rebuscaba en las estanterias con las puntas de los dedos algo que me sirviera, el chico me advirtió que «había bajado antes, lo había estando colocando todo y no había encontrado nada que valiese la pena coger». Había pensado que era un Voluntario, pero me volví a equivocar, «es un conductor que han cogido en un control de alcoholemia y está haciendo horas de Servicio a la Comunidad en el Albergue». Un listillo que aprovecha su castigo para quedarse con la ropa, sin que los Trabajadores Sociales se percaten de ello. Con la ropa que llevaba puesta, jamás se pondría nada de lo que había en el Ropero, ni siquiera para disfrazarse en Carnaval. El sueco también necesitaba ropa, y cuando entró en el Ropero, me percaté que me había utilizado cómo si yo fuera un caballo de Troya. No es necesario decir lo poco que me gustó que Erik me usase de semejante manera, pero como estaba sonriendo, lo dejé pasar.
Mientras cenábamos a las 20:00, la Trabajadora Social me ha preguntado «¿si había encontrado ropa de mi talla?» y le contesté con la verdad sobre la ropa que tenía en el Ropero. Me ha dado la razón y me ha indicado que «los lunes y los jueves a las 16:00, abré el Ropero de Cáritas Arciprestal, donde debo de comentarles mi situación personal y me darán toda la ropa que necesite”.
Mientras Erik y yo estamos solos en el Centro de Día viendo la televisión, no paro de darle vueltas sobre lo duro que me está pareciendo todo para buscar trabajo desde el Albergue. Lo mejor de todo, vino cuándo Erik me dijo que se iba al baño y volvió de la habitación con un pantalón vaquero y dos camisetas que le quedan grandes. Me ha salvado la vida y se me pasó el enfado porque me utilizase como un caballo de Troya.
DÍA 6
Cuando nos encendieron la luz de la habitación con un «¡BUENOS DÍAS!», Erik se levantó contento de su cama y subimos juntos a desayunar. La verdad es que estar con Erik me está empezando a agobiarme con su obsesión de verse durmiendo en la calle. Cuando terminamos de desayunar, Erik fue hasta donde estaba el Trabajador Social a pedirle permiso para poder «hablar con la Directora sobre su renovación». Su forma de dirigirse a él me pareció tan servil, que solo le faltó hacer una graciosa reverencia final. El Trabajador Social le contestó que «debía esperar a que llegase Luisi” y después se acercó hasta donde yo estaba sentado, para decirme que “no me marchase sin hablar con la Directora”. Erik se volvió a sentar con cierta pesadumbre y los dos nos quedamos esperando en la mesa del Comedor Social a que llegase Luisi.
No me hizo falta que Erik me susurrase quién era, la Directora apareció en el hall caminando con paso firme y entró directamente a su Despacho. El Trabajador Social se fue a darle novedades, volviendo para decirnos que «Luisi quería ver a Erik primero y después me atendería a mi”. Salimos del Comedor Social y me quedé esperando mi turno sentado en la bancada enfrente al Despacho. Erik entró dejando la puerta abierta. Me quedé observando la escena para aprender como se habla a una Directora de un Albergue de indigentes. La saludó cortesmente, se sentó gentilmente y empezó a hablar educadamente. Ya desde el primer momento, Luisi, que estaba sentada mirando hacía la puerta, le puso mala cara a Erik, pero se fue calentando según fueron pasando los segundos oyéndole hablar. Parecía como si conociese a Erik y el «sueco» no sea tan legal. No lo sé, sólo sé que Erik no había podido hablar mucho, cuando Luisi empezó a gritarle y lo puso a caer de un burro, llamándole «sin vergüenza», «geta», «caradura»… Aunque Luisi sabía que la estaba mirando, no se cortó ni un pelo y Erik salió del Despacho llorando como una niña.

Sin haber asimilado la escena, Luisi gritó mi nombre compuesto y apellidos. Entré al Despacho dando por ciertos los rumores que he estado oyendo sobre ella. Mi entrevista también fue corta. La Directora empezó formulándome preguntas fáciles de fáciles respuestas. Durante mas de veinte minutos le expliqué haber estado trabajando los últimos 10 años en Canarias y haber regresado a Asturias hace 5 meses por la crisis, que en Oviedo aun estoy matriculado en un Grado Medio/FP1 de Soldadura y Calderería en el CIFP Cerdeño por la mañana, mientras que por la tarde hacía un cursillo de soldadura del INEM que terminé a mediados de enero, hasta que repentinamente, me preguntó sobre «el motivo por el cuál acabé en la calle». Me quedé un momento mirando las estanterías del Despacho repletas de libros de Trabajo Social y finalmente conseguí responder; “regresé creyendo que en Asturias estaría mejor que en Canarias y que alguien me ayudaría”. Luisi no quedó satisfecha y ahora prosiguió con preguntas precisas que intenté evitar. Estuve divagando un poco, hasta que le contesté con lo que quería saber; “pues lo mismo que dejé cuando me marché, ha sido lo que me he encontrado. La tía se río de mí en mi cara y me estampó, “pues haberte quedado en Canarias” y en estas me sonrió para decirme, “haberte quedado allí”.
Empezaba a desquiciarme con sus impertinencias, cuando en un momento dado, se desentendió de mi dirigiéndome «a que pidiese cita con la Unidad de Trabajo Social del Cristo-Buenavista» y me mandó salir de su Despacho. Muy pocas veces, una persona con carácter me ha dado tan mala impresión como la Directora, más aún, cuando salía de su Despacho me dedicó otra sonrisa que no me gustó nada. Nada me comentó sobre «prolongaciones de estancia», ni de ser «seguimiento».
Cuando bajé a la calle, Erik estaba esperándome para despedirse y «me invitó a marchar con él, a probar suerte en los Albergues de Galicia». Le di un abrazo y le deseé buen viaje. Dejar Curriculums en las empresas ubicadas en el PEPA, era el plato fuerte para ayer y para hoy si no hubiera terminado. Hoy solo tenía que visitar los talleres de la zona del Muelle y las naves de la avenida Conde de Guadalhorce. Si ayer me pareció triste ver el Polígono nuevo, hoy me pareció más triste ver estos talleres abiertos a primera hora de la mañana, sin ningún tipo de actividad y los empleados hablando entre ellos.
Intenté ir mas despacio por el Polígono de las Arobias, viendo que iba a terminar demasiado pronto y acabé dándome de bruces con la nave de la Fundación Metal Asturias. Por curiosidad, entré al Aulario de Formación para informarme por sus Cursillos de Soldadura y conocí al profesor, quien me informó que «estaban esperando a que el Principado aprobara los Presupuestos Generales y aún no sabían cuándo iban a empezar las clases». Por si pudiese ayudarme, le comenté que «estaba buscando trabajo» y me habló de la sede de la Fundación Metal en la calle Jovellanos, donde tienen una Bolsa de Trabajo a disposición de los trabajadores y Orientación Laboral para los desempleados del sector.
Con algo pendiente que hacer por la tarde, me fui a dejar Curriculums hasta San Juan de Nieva y regresé bordeando la antigua fabrica de Cristalería Española, hoy Saint Gobain Cristalería. Cuando me senté en el parque que está al lado del Albergue, eran las 11:45, la hora perfecta para no ir al Centro de Día y evitar volver a ver a la Luisi, aunque una mala hora para poder ir a ningún otro lado, si tengo que estar de vuelta en la calle de la Estación a las 13:00.
En el parque del Muelle, bajo la estatua del Adelantado de la Florida, estuve pensando ¿cómo puedo salir de esta situación a corto plazo? No se me ha ocurrido nada, en la certeza que quienes hayan estado primero que yo en el Albergue, lo habrán intentado todo y seguro que eran mas atrevidos de lo que yo soy. Lo único que se me ha ocurrido sería la venta ambulante, pero me ha desilusionado solo de pensarlo. Todo aquello de lo cual se pueda sacar dinero, estará quemado por los inmigrantes que a su llegada a España, se habrán planteado esta misma pregunta. También pensé ¿como conseguir una habitación? Las dos únicas formas que se me han ocurrido, sería conociendo a alguien que me cediese gratis una habitación que le sobrase o conociendo una casa okupa sin saber muy bien cómo funcionan. Todo lo que se me ha ocurrido pueden ser más problemas que soluciones.
Después de comer, estuve dando vueltas hasta las 17:00 y me fui a la Fundación Metal, centrándome en lo prioritario, pero no estaban las Orientadoras Laborales y la Conserje me mandó pasarme mañana. Vaya forma de perder el tiempo y las pocas energías que tengo. El resto de la tarde me la pasé abstraído en el parque de Ferrera y a la hora de la cena, la Trabajadora Social se acercó a mi mientras estaba cenando y me ha dicho que «solo voy a disfrutar mis 3 días al mes, hoy y mañana podré dormir, pero pasado mañana tengo que irme del Albergue». Tras decírmelo, se ha alejado. Lo que más me sorprendió de todo fue su rimbombante forma de decirme que solamente voy a disfrutar «mis» 3 días al mes. Por un momento estuve tentado en levantarme y salir detrás de ella a pedirle explicaciones de ¿por que no me «renueva»?, pero sentí su honestidad. La decisión estaba tomada y no era cosa de ella, sino «de quien manda aquí». Me ha roto todos los esquemas. Parece ser que a efectos administrativos, el domingo no se me computó como entrada y ayer fue el primer día de mis 3 días al mes.
Así que mañana estaré en Avilés haciendo lo que tenia pensado y pasado mañana iré a Oviedo, aunque no me guste nada tener que volver a la ciudad donde he nacido y estoy empadronado. Cuando llegué a Avilés pensé que me darían cuartel. Cuando llegué al Albergue creía que me ayudarían con «algo». Cuando entré, no me imaginaba que ese «algo» sería solo dormir tres días al mes y conocer a la Luisi. Ahora veo que si no fuera por que dejé los Curriculums, venir a Avilés hubiera sido una gran perdida de tiempo. Me fui a ver la tele que hasta ella tiene una habitación. Muchas veces me he sentido rechazado, pero que te rechacen de un lugar de marginales es humillante. Visto lo visto, ahora entiendo las ganas de llorar de Erik. Me siento peor que uno de esos que se hipotecó hasta las trancas y ahora su Banco le quiere desahuciar de su casa.
DÍA 7
Ayer, mientras estaba viendo la película en la Sala de la Televisión, bajó la Trabajadora Social a hablar conmigo después de haberme advertido que pasado mañana tengo que irme del Albergue. «No se había dado cuenta que esta mañana mi compañero había abandonado el Albergue y que me había quedado solo en la habitación», y a las 23:00, tuve que cambiarme a la habitación donde estaba Amadeu. Según me dijo la Trabajadora Social mientras me veía recoger mis cosas, parece ser que los “internos” debemos de compartir habitación para evitar problemas.
Amadeu es un portugués de 60 años que lleva muchos años en los Albergues, «de Albergue en Albergue». Cuando volví a escuchar esto, me apenó que me hubiesen puesto con un «carrilano» tan idiota cómo Gregorio, pero nada mas alejado de la realidad. No me quiso dar confianzas y por tanto, él tampoco se tomó ninguna confianza conmigo. Cuando esta mañana nos despertaron y mientras hacíamos la cama, me invitó con a fumar un cigarrillo «como premio por haberme estado calladito toda la noche».
Subimos al Comedor Social y me senté junto a los demás «internos». Esta mañana, los «seguimientos» tenían los típicos problemas de convivencia entre desconocidos. Los «seguimientos» estaban enfadados con un morito joven, a quien acusaban de «escaquearse de sus responsabilidades». Por su parte, el morito no aceptaba sus criticas y quizás no le faltará razón, como si el fondo de la discusión fuese importantísimo, más allá de tener que hacer las simples tareas domésticas que tienen designadas. El desayuno fue ameno viéndoles discutir midiendo sus palabras, hablándose educadamente y trabajando ostentosamente. El morito tiene ademanes de chulo, pero que se puede esperar de un marroquí de 20 años en una convivencia semejante, si sólo tendrá 20 añitos. El morito tiene marcada la cara con una cicatriz muy fea, que le estigmatizará toda la vida, ya que le da una pinta de callejero que no puede con ella.
Desde el principio, el morito no me gustó, pero ahora qué empiezo a saber cómo funciona un Albergue, esta mañana me dio peor impresión viéndole discutiendo. Más por envidia que por otra cosa, al haber conseguido ser nombrado “seguimiento”, a lo que ahora yo aspiro ser. Durante un momento, me sorprendió que me alegrase verle discutiendo, solo por la ilusión que me causó imaginar que lo echasen del Albergue y fuese a quedar una plaza libre de “seguimiento”. Me ha sorprendido muchísimo pensar algo semejante, cuando jamás lo pensé por un trabajo y mi Vida Laboral es un fiel reflejo de ello. Lo que nunca pensé por un sueldo, hoy lo pensé por una cama. Yo voy a salir de aquí sin traicionarme y que pena me daría de mi mismo si me traicionase. No voy a volver a pensar así. Después de este pensamiento, mire a los nuevos “internos” mientras desayunaban y no pude evitar acordarme de Erik y la impresión de veterano que me dio a mi, que quizás les causé yo a ellos, con la sensación que debía de tener Erik conmigo, que debe de ser la misma que tengo yo con ellos. Hoy, lo único que tuve todo el día metido en mi cabeza, fue pensar en que mañana tengo que abandonar el Albergue.
Cuando terminé de desayunar, salí del Albergue a dejar los últimos Currículums en las oficinas de las empresas por Avilés. Empecé por los barrios mas alejados, comprobando lo que ya sabía. Avilés es una Villa pequeña y muchas de las direcciones que agregué eran las casas particulares de los Autónomos.
A las 11:00 me permití volver al Centro de Día y tomarme un café. Quise echarle una última mirada a la Hora del Desayuno. Estuve observando la rutina de aquellos que duermen en la calle y desayunan todos los días a las 11:00. A todos les parece normal y todos son felices dentro del Centro de Día, buscando «algo» que les haga pasar toda la mañana colocaos. Curiosamente, los «internos» que residen en Avilés conocen a los “externos”, aunque solo sea de desayunar en la Sala de la Televisión. Los «internos» interactúan con cierta soberbia sobre los “externos”, mientras prefieren relacionarse con los «carrilanos», como si de un intercambio cultural se tratase y si consiguiesen «algo» de los «carrilanos», pues mejor que mejor. Y cada cuál con su rol, cómo si los “internos” nos lo hubiéramos ganado, cómo si los “externos” no fuesen idóneos y cómo si los «carrilanos» fuesen distintos a nosotros.
Visto lo visto, salí del Centro de Día y en el segundo ring dejando Curriculums, el fallo fue encontrarme cerradas la mitad de las empresas que están publicitadas este año en las Páginas Amarillas. Cuando terminé me senté en un parque. Por un lado, buscar trabajo fue un fracaso, pero fue un éxito como me organicé para hacerlo. Un éxito por sacrificarme un par de días durmiendo en el coche y un éxito de planificar estos tres días, mientras me está pasando por encima un ciclón extra-tropical.
Andando de vuelta al Albergue, vi una Oficina del INEM y entré a volver a preguntar por las «ayudas de 400€ de Zapatero». La solicité hará tres meses en la Oficina del Paro a la que pertenezco en Oviedo, pero entonces «no cumplía los requisitos, al estar empadronado con un familiar directo con ingresos superiores a los fijados». Al entrar, me atendió una Funcionaria, a quien le informé que «mi situación personal ha variado, para saber si con algún papel se pudiese hacer algo». Tras explicárselo brevemente, la Funcionaria me ha dicho que «no» y me ha recomendado «empadronarme en otra casa, aunque sea mentira que vivo allí». Me hubiera gustado seguir debatiendo su consejo, pero la Funcionaria dio por terminada la consulta y me tuve que levantar de la silla e irme. Su criterio fue tan breve, como explicito y relevante.
Me fui al Albergue a comer y volver a pensar nuevamente en el papel del Empadronamiento. ¿Quien va a empadronar a un desconocido en su casa? Sin contar el esfuerzo tremendo que me supondría convencer a alguien que no ganaría nada por ello, a sabiendas que estos chollos siempre acarrean consecuencias negativas cuando se te ocurren hacerlas por ayudar. Pensándolo mejor, mientras comía solo tenía en la cabeza la incertidumbre de tener que mañana marcharme a Oviedo y cuando terminé de comer, lo único que pensaba es en el hambre que estoy pasando.
Esta tarde ha sido un coñazo constante, un minuto tras otro, mirando el reloj para que fuese la hora y pasase el día. No me apeteció estar en el Centro de Día, por no estar con los “externos”, que en resumidas cuentas son todos los marginales de Avilés cuando no duermen en el Albergue. Cómo no me apetecía ver a la Monitora habitual del Centro de Empleo, cómo no me apeteció ir a la Biblioteca, cómo estaba cansado de andar y de estar sentado en los parques, me fui directamente a sentarme en la Sala de la Televisión, mi nuevo mundo.

Antes de cenar, conocí a otra Trabajadora Social del Albergue. Cuando me daba el kit de desechables para ducharme, estuvimos hablando de todo un poco. Me vino a confirmar lo que los «carrilanos», “internos” y “externos”, ya me han dicho. Cuando se enteró de mi situación actual, me miró con cierta lastima. No pude evitar sonreírle al verle su preocupación y quise tranquilizarla. Estuvimos hablando un buen rato y sin pedírselo, llamó desinteresadamente al Albergue de Oviedo, consiguiendo que me reservaran una cama para mañana. No me podía creer la gran suerte que tenia, pero me dejó una sensación que creo que me es innecesaria. Cuando entré en el Albergue, creí que me iban a solucionar la papeleta y ahora siento un excesivo agradecimiento hacía ella porque descolgó un teléfono e hizo una llamada. Estoy agradecido, simplemente, por que todos me han dicho «que estas cosas no las hacen», cuando lo que no entiendo es ¿por qué estas cosas no las hacen? No hace falta decir lo súper contento que me puse cuando terminó la llamada telefónica y me mandó «ir tranquilo a cenar al Comedor Social, que ya tenía plaza reservada en Oviedo». Con ello, me evita tener que dormir en la calle de mi ciudad natal, si mañana a las 8:00 no fuese el primero en la puerta del Albergue o si coincide que mañana no sale ningún “interno”.
Mientras estuve cenando, no pude dejar de pensar en como podría agradecerle a la Trabajadora Social su gentileza y aunque en verdad no me ha dado nada, su amabilidad me ha parecido un todo. Tuve que dejar de pensarlo matemáticamente, sobretodo cuando el resultado es infinito, sin tener nada para poder regalarle.
Sentado en la Sala de la Televisión, me arrimé a Amadeu, quien hablando sobre el tabaco, me planteó la mendicidad cómo «algo necesario cuando se necesita». Me lo planteó de tal forma que me tuve que escudar en que «no quiero hacerlo por principios, que no por necesidad» y me sonrió mientras me invitaba a un cigarrillo. Amadeu no es un mendigo común, me parece más el abuelito querido de algún niño portugués. Como no quería contarle lo mio, no le pregunté por lo suyo.

Cuando Amadeu y yo nos íbamos a dormir a nuestra habitación, nos encontramos con un borracho gritando que «le acababan de robar el teléfono móvil de su habitación». Como estaba dando voces y la cosa no iba con nosotros, porqué él había estado con nosotros en la Sala de la Televisión, nos fuimos dejándole buscando su teléfono y advirtiéndonos a todos que «al que le cogiese con él, lo mataría». Menuda fauna hay suelta en este Albergue.
DÍA 8
Desperté antes que fuera la hora para poder levantarse, inquieto por la mudanza al Albergue de Oviedo. Cuándo Amadeu se dio cuenta que estaba observando el lucido del techo, me llamó para regalarme un cigarrillo y hemos estado hablando de lo acontecido en mi entrevista con la Luisi. Aunque sea prematuro para comprender todo lo que me ha dicho, Amadeu me ha dado alguna pincelada mas sobre mi nuevo mundo. En resumidas cuentas, recién despertado, alguien me habló sin tapujos sobre lo que quería oír y ya me imaginaba. Me tranquilizó muchísimo, ofreciéndome una imagen tan negativa de los Servicios Sociales, que sería para no haberme levantado de la cama, si hubiese podido quedarme en la habitación.
Me gusta que me hablen claro, pero hoy me he quedado boquiabierto oyendo la opinión de Amadeu y su forma tan dramática de contármela. «Todo pasa por los Trabajadores Sociales» y aunque soy reacio a dejar constancia administrativa, no me va a quedar más remedio que hablar con ellos y pedirles que me ayuden. «Hay mucho hijoputismo en los Trabajadores Sociales», pero a mi esto no me va a afectar, ya que lo único que quiero es conseguir un trabajo. «En la calle hay mucho hijo de puta suelto», cómo si yo fuese a hacer tratos con alguien de por aquí, cómo si yo no me los oliese y fuese a dejarme engañar por estos personajes. Y en definitivas cuentas, «que lo que voy a ir comprobando a partir de ahora no me va a gustar nada». Estuvimos hablando, hasta las 8:00, cuando la Trabajadora Social entró en la habitación dándonos sus «BUENOS DÍAS» y pudimos salir de la habitación, despidiéndome de Amadeu que «no desayuna para ponerse a trabajar temprano».

Subí al Comedor Social a desayunar y cuando terminé, bajé las escaleras pensando en lo mal que me han tratado los empleados del Albergue de Avilés. Muy decepcionado por todo lo visto y oído, jamas pensé que un Albergue de indigentes fuese así. Al salir a la calle, vi como la Directora estaba aparcando su monovolumen enfrente de la calle empedrada y me fui calle arriba para no tener que saludarla. Antes de marcharme de Avilés, me pasé por la Biblioteca a comprobar que ninguna empresa me hubiese escrito a la dirección que aporto en el CV, aunque todavía nunca se hayan puesto en contacto conmigo por e-mail. Caminando hacía el coche, me encontré «trabajando» a Amadeu y aproveché para pedirle el último cigarrillo. Menuda última lección que me ha dado; “pedir tabaco también es pedir, que yo para fumar tengo que poner la mano”. Me lo dijo sonriéndome, en voz bien alta y mientras sacaba la cajetilla. La gente que pasaba en esos momentos se paró a observar la escena y casi me muero de vergüenza del que pensarían de mi, pidiéndole un cigarrillo a alguien que está mendigándoles una moneda. Me alejé fumando con la cabeza gacha.
Es extraño estar en un Albergue de indigentes. Aquí hay gente mayor y más joven, los hay majos y los hay que mejor no hablarles, los hay guapos y los hay feos, los hay de todos los colores, hasta por haber hubo un sueco que vivió muchos años en Benidorm. Se podría decir que estar en un Albergue no es para tanto, pero la verdad es que lo prefiero antes que vivir en una casa que no puedo mantener o encontrarme solo y sin hacer nada en un piso compartido dándole vueltas a la cabeza por no tener trabajo.
-Voz en off- Se termina mi experiencia en el Albergue de Avilés disfrutando de mis tres días al mes. A continuación, se incluye la contestación a mi solicitud por escrito a Cáritas para recibir copia de mi “Expediente Personal”, donde figurasen las actuaciones dirigidas a mi integración social. En el siguiente Certificado, el cual incluye el logotipo del Ayuntamiento de Avilés, resulta muy escueto, dentro de tanto palabrerío que hay escrito para describir la labor humanitaria que realizan las Entidades sin Animo de Lucro. El Certificado está fechado en 20/02/2015, durante mi 5º aniversario viviendo en la calle. En este Certificado se pueden extraer tres matices para explicar la artificial Exclusión Social que venden los Titulados de lo Social.

El primer matiz es mi nombre, apellido y Dni, los cuales, junto al resto de mi datos personales que respondí el día que entré en el Albergue de Cáritas, forman parte de las estadísticas y gráficos porcentuales sobre Exclusión Social de la Memoria 2010, de los Servicios Sociales del Área de Bienestar Social del Ayuntamiento de Avilés. Estas estadísticas y gráficos los realiza automaticamente el ordenador y los Titulados de lo Social solo eligen los colores, como se puede comprobar en las Memorias de Servicios Sociales, junto a un análisis infantil de estos datos. La base de datos de las propias Entidades sin Animo de Lucro es lo que se toma como referencia incuestionable para la confección de las Políticas Sociales y la distribución de todas las Subvenciones Públicas que se destinan a Exclusión Social por parte de los Ayuntamientos y que se reparten las propias Entidades sin Animo de Lucro. En este matiz, hay que recalcar la importancia que tuvo y tiene aumentar al alza los datos del sinhogarimo para mantener y aumentar las Subvenciones Públicas que reciben todas las Entidades sin Animo de Lucro especializadas en pobreza extrema.
Para entender la estafa en lo que se ha convertido la Caridad, solo hay que conocer los gastos de un Albergue de indigentes y compararlo con los gastos de un hotel, con el mismo numero de plazas. La fecha de mi primera estancia también demuestra que al Ayuntamiento de Avilés no aporta ninguna solución a los indigentes, cuando las autoridades han declarado una Alerta Roja y el hecho que ningún Ayuntamiento tiene firmado un convenio de colaboración permanente con ningún Hostal o Pensión de su ciudad.
El segundo matiz es que fui incluido en dichas estadísticas por estar 6 días como “interno”, de los 365 que tuvo ese año. El computo de usuarios al año es el método propagandístico elegido por las Entidades sin Animo de Lucro para justificar las millonarias subvenciones que reciben todos los años por los servicios domésticos que realizan en instalaciones que cuentan con un determinado numero de plazas.
Se detalla que tuve una segunda estancia de otros 3 días en 2010, donde acudí para comprobar si variarían el criterio que me aplicaron en mi primera estancia, tras lo cual tuve claro y fui coherente, que la solución a vivir en la calle no era entrar en el Albergue, ni convertirme en un “carrilano”. Esto explicaría la frase que los indigentes decimos y que tanto escandaliza a ciertas personas; “prefiero dormir en la calle, que ir al Albergue”, sin que exista ninguna mención al maltrato al que podemos ser sometidos dentro del Albergue por parte de los Titulados de lo Social, e incluso de los Voluntarios mas “experimentados”.
El tercer matiz se basa en el párrafo de tres renglones, donde Cáritas especifica las labores domesticas que realizaron conmigo y que una semana antes hacía yo solito. Un Albergue de indigentes debería proporcionar soluciones a los marginados para conseguir volver a integrarnos en la sociedad y sobre estas soluciones se ha hablado mucho, pero no se sabe nada.
Al final me marché de Avilés, sin conocer el Ropero de Cáritas que abre los jueves a las 16:00. Al tener plaza asegurada en Oviedo, podría haber esperado a que abriesen, pero preferí marcharme y conocer cuánto antes al Trabajador Social Marcos. Mientras conducía hacia Oviedo, me puse a pensar, que pasaría si estando en la puerta del Albergue, me encontrase con algún conocido que me viese saliendo o entrando. Así fue mi viaje de regreso a mi ciudad natal, después de una semana que juré que no volvería nunca más, tras regresar de Canarias después de una década cuándo también me juré cuando me fui que no regresaría jamas a Oviedo. Ahora lo único que tengo claro es que de Asturias no me voy a ir, pase lo que pase y en Asturias me quedaré hasta que no me sacié de ella.

Sobre las 10:30 llegué a Oviedo y no necesitaba preguntar a nadie ¿donde estaba el Albergue de Indigentes? Sabía, que si no lo habían cambiado, el Albergue de indigentes estaba en el barrio de San Lázaro. Aparqué el coche en el aparcamiento que hay en la calle Bolgachina, bajé la travesía Armando Collar, piqué a la puerta y me abrió una Trabajadora Social a quien me presenté como “el chico del Albergue de Avilés”. Primeramente, “no era Trabajadora Social” y segundo, “a nadie se le reserva una plaza porque es muy injusto con las personas que esperan en la puerta desde las 8:00”. El recibimiento me dejó cohibido en el hall de entrada y me ha parecido que mi reacción me ha congraciado con la Conserje, que se llama Pili. A mi la cara de Pili me suena de algo y si no, apostaría que es una mujer campechana del occidente asturiano, lo cuál es muy buena presentación. Cómo esta mañana el famoso Trabajador Social Marcos estaba muy ocupado, Pili me mandó que fuese a desayunar al Centro de Día, que «está en el patio del Albergue». Cómo no quería volver a meter la pata con ella, me fui a conocer el Centro de Día llamado “Calor y Café” y del que ya me habían hablado en Avilés.
Al abrir la puerta del hall al patio, me encontré con un patio interior de 20 metros por 15 metros de ancho, que me separaba del Centro de Día. Había 3 mesas de plástico debajo de un toldo abatible. En cada mesa había una persona sentada y todos consumiendo tabaco de liar. Saludé a los parroquianos y entré a la moderna edificación con todo el frontal de la fachada acristalada y con una puerta también de cristal en medio del frontal, sin dudas, realizado por algún prestigioso Estudio de Arquitectura. Dentro del Centro de Día había ocho personas y dos Trabajadoras Sociales que se diferenciaban a simple vista, sin necesidad de intuirlo por sus batas blancas. Una de las Trabajadoras Sociales cuando me vio entrar, debió de verme la cara de perdido que tenia y me saludó sonriéndome. Por un momento me pareció que dudaba si era una visita o un indigente, que no recuerdo con que sutileza salió de dudas y me hizo que mi entrada fuese más llevadera de lo que esperaba. En estas dieron las 11:00 y la otra Trabajadora Social sacó dos termos y una bandeja con azúcar, colacao, vasos desechables y un bote cilíndrico con galletas maría. Lo mismo que en Avilés, lo único que los termos son de menor tamaño, pero con la gran diferencia que en Oviedo te lo sirve una Trabajadora Social. Aproveché para servirme mi primer café con leche y me senté callado a ver la tele, hasta que entró Pili a buscarme.
La acompañé de vuelta al hall de la entrada, donde está el Despacho del Director. Entré y me presenté a Marcos, un asturiano de 50 años, quien me invitó a sentame y estuve hablado nuevamente de todo lo que hablé en Avilés. Esta vez me resultó mas fácil contar mi papeleta, después de haberlo experimentado anteayer. La diferencia fue que Luisi utilizó la zorrería para preguntármelo y a Marcos se lo conté yo directamente para zanjar el tema. Me supongo que los Directores de los Albergues de Asturias, sobretodo si pertenecen a Cáritas, contrastarán la información de los «internos» entre ellos. Todo el mundo menos Gregorio, conoce la precisión de la Iglesia, la operatividad de Internet y la utilidad de las llamadas telefónicas. Marcos empezó preguntándome «¿donde estaba empadronado?» y le contesté que en «la calle Fuertes Acevedo». Me ha mirado serio y me ha comentado que «debo de pedir Cita en la Unidad de Trabajo Social del Cristo-Buenavista». Me ha preguntado «por el trabajo» y le dije que «en un par de semanas tengo una entrevista en IMASA». Me sonrió a lo zorro y en vez de cinco días de estancia, «me ha dado hasta 12 de marzo», el día que la responsable me dijo que «me volviera a pasar para saber si ya les habían dado permiso para empezar a trabajar en la Central Térmica de Alcantarrilla». Eso si, me ha advertido que “si no consigo el trabajo, me tendrá que echar del Albergue porque no hay camas suficientes y hay mucha gente que quiere entrar”, sonándome a ultimátum. La entrevista duró poco y respiré medio satisfecho cuando me mandó salir.
Cuándo salí, no sentí ni una pizca de agradecimiento y no entendí muy bien los motivos de Marcos para darme semejante ultimátum, entre «carrilanos» que van «de Albergue en Albergue». Creo que es difícil que yo encuentre un trabajo a estas alturas, pero más difícil es para la mayoría de sus «internos». Sobre pedir cita en la Unidad de Trabajo Social del Cristo-Buenavista, no tengo la mas mínima intención de hacerlo de momento. Ya me jode bastante dejar constancia administrativa en una Institución cómo Cáritas, cómo para intentar evitarlo en los Servicios Sociales del Ayuntamiento. Viendo como va el país, no considero adecuado que una Funcionaria deje escrito en su ordenador mi estancia en un Albergue de indigentes.
Con ello me dio la 13:00 y en Oviedo hay que hacer una cola en el hall para entrar a comer. Durante la comida no pude evitar por menos que sentir nostalgia de mi vida pasada y todo por ver desde dentro el famoso Comedor Social del Albergue de Oviedo. Las veces que lo habré visto, sería tumbado viendo Panorama Regional, antes del Telediario, después de haber comido. Para comer, nos pusieron; unas lentejas, unas rodajas de un cefalópodo muy raro y una tarrina de flan Dhul.

Después de comer, tenía pensado quedarme sentado en el patio hasta que el Centro de Día reabriese a las 16:00, pero me enseñaron la Sala de la Televisión del Albergue y desde allí vi el Panorama Regional. Cuando conocí el Centro de Día, pensé si aquí nos dejarían ver las películas hasta el final y ahora estoy desconcertado. Han jodido el patio interior del Albergue para plantar en medio el Centro de Día; con una Sala de Televisión, un Despacho y una Consigna, cuando ya había una Sala de Televisión de parecido tamaño al Centro de Día y donde podrían haber puesto el Despacho y la Consigna. Me imagino el motivo, alguna Subvención del Ayuntamiento que había que gastar. A mi forma de ver las cosas, me parece un despropósito lo que han hecho en el patio restando movilidad a los «internos». Creo que esta sinrazón ha sido igual en todos los Ayuntamientos, aunque en un Albergue de indigentes sea mayor delito malgastar el Dinero Público.
Por la tarde no salí fuera del Albergue. No quería por nada del mundo encontrarme a nadie conocido, ni mucho menos a alguien conocedor de mis circunstancias actuales. Estuve esperando a la hora de la cena, entrando el Centro de Día y saliendo al patio, el patio y entrando en el Centro de Día, el Centro de Día y saliendo al patio, hasta que al final, después de cenar, no quise saber que pasaría en la Sala de la Televisión con el final de la peli. Agotado, solamente quiero acostarme y ver que pasará mañana.
DÍA 9
Cuándo el Conserje me despertó abriendo violentamente la puerta con unos «¡BUENOS DÍAS!» y encendiendo la luz, me encontré con el «interno» con el que voy a compartir la habitación y que entró después de que me hubiese quedado dormido. Los dos estábamos recién despertados y ninguno dijimos nada. Por la ventana entraban los primeros rayos del sol mientras hacíamos la cama y no pude evitar pensar hasta cuando compartiremos la habitación.
Bajé al Comedor Social y me serví un copioso desayuno a base de pasteles, que diariamente y parece ser que sin escatimar, nos donan la pastelería que hay a la vuelta de la esquina. Esta mañana me sentía cómo en un campamento de verano y me encuentro muy optimista con las expectativas a corto plazo. Estos últimos días estuve tan pendiente de adaptarme al sistema del Albergue de Avilés mientras repartía CV, que no he tenido ni tiempo para pensar en mi vida pasada. Ahora, toda mi ilusión reside en los próximos días, en la ciudad donde estoy empadronado y de donde soy. Ya me veo como «seguimiento» y veo muy positivo tener la ayuda especializada de Cáritas para salir adelante. A lo mejor consigo un «trabajo reservado para el Colectivo en Riesgo de Exclusión». Siempre he considerado las Políticas Sociales que impulsan proyectos como los Albergues, como algo muy positivo e imprescindible para fomentar una sociedad mas justa y ahora resulta que voy a ser yo el beneficiario de ellas. Lo único que me faltaría y que no veo, sería hacer terapia para superar verme así.
Por lo demás, esta mañana estuve fijándome en el interior del Albergue, dónde los pobres de Oviedo se habrán pasado la mitad de sus vidas. El Albergue se llama Cano-Mata-Vigil y recibe el nombre de quienes fueron sus tres impulsores. Tras la puerta de entrada del Albergue, está el hall que tiene dos puertas a los lados; la puerta de la derecha es el Despacho del Director y la puerta de la izquierda es la Conserjería, la cual tiene una ventanilla desde donde los Conserjes nos atienden nuestras solicitudes o te mandan a dar un paseo, como ya he tenido la oportunidad de comprobar. El hall tiene la puerta del patio enfrente, pero antes lo cruza una galería ancha con bancos y maceteros de piedra vacíos. Hacia la derecha, la galería te conduce hasta el Comedor Social y el ala del edificio de los «internos». Hacia la izquierda, la galería te dirige hacia la enorme Sala de la Televisión y el ala de los «seguimientos». Las ventanas de esta galería, las del Comedor Social y las de la Sala de la Televisión, dan al patio, alrededor del cuál hay numerosos geranios y un rosal.

En el patio está el Centro de Día y por lo que me han dicho las Trabajadoras Sociales, «Calor y Café es totalmente independiente del Albergue, aunque también lo gestiona Cáritas». Su distribución al atravesar la puerta, te encuentras la Sala de Lecturas con un pasillo que diferencia; a su derecha 3 mesas con sus 12 sillas y a la izquierda 2 hileras de 3 mesas con sus 24 sillas. Al fondo hay 2 mesas mas donde a la hora del desayuno posan los termos y al lado está el acceso al Despacho de las Trabajadoras Sociales y el Office donde el Voluntario hace el café y calienta la leche. Además, existen unas consignas para que los «externos» guarden sus pertenencias, bajo ciertas restricciones que no me interesan porque tengo mis cosas a buen recaudo en el coche. Encima del Despacho y el Office, subiendo por unas escaleras, están los baños de los «externos»; con 3 wateres y 3 duchas, dónde nos dan un kit parecido al de Avilés, con la diferencia que el champú es un bote tamaño familiar que te dejan las Trabajadoras Sociales.
Llego la hora de la comida, donde me enteré que “hasta hace unos meses, eran las Monjas quienes llevaban el Albergue, pero ante la escasez de Vocaciones, se lo cedieron a Cáritas”. Me lo comentó un «interno» cuando se lamentaba por la comida que nos dieron, afirmando que “cuando estaban las Monjas se comía mucho mejor”. Puedo entender su afirmación, conociendo la fama de buenas cocineras que tienen las monjitas, pero el otro «interno» que estaba enfrente de nosotros, se lo cuestionó, posiblemente por que sea un «carrilano» desagradecido que no estará contento con todo lo que nos dan gratis. Al terminar de comer, y después de no conseguir que los que estaban fumando en el patio me invitasen a un cigarrillo, me he ido a dar un paseo por el barrio para quitarme el mono.
Al rato volví y esta tarde tuve la oportunidad de conocer a los dos «internos» que me han dicho que están «indefinidos» en el Albergue. Se pasan las horas enteras en la galería, saludando amablemente a todos aquellos que entran en el Albergue. Los dos son gitanos y los dos son muy sociables hasta cierto punto. Una se llama Lola y al otro lo llaman Nenu, quien por algún motivo no quiere hablar con Lola y Lola acepta con resignación los motivos por los qué Nenu no quiere hablar con ella.
Lola tiene 83 años, viste de riguroso negro, está entrada en carnes y cómo le cuesta andar, está sentada en el banco más próximo al Comedor Social y así entrar la primera a cenar. Allí está sentada todo el día acompañada de su bastón, salvo cuándo algún trabajador del Albergue le ofrece alguna cosa que la pueda interesar, que se levanta lentamente pero con muchísima ilusión y con su peculiar paso, se acerca a la Conserjería para que se lo den. Cuando se agobia y para romper el silencio de la galería, repite constantemente; “que te coman los tiburones”, con una generosa sonrisa que fuerza su peculiar nariz y no puedo evitar verla como si fuera la abuelita del pirata Jack Sparow.

Nenu tendrá 40 años, siempre tiene una sonrisa inocente en su cara inocente y no para quieto. Se pasa las horas enteras dando literalmente vueltas en el mismo sitio en una esquina de la galería, hasta que entra alguien por el hall. Entonces, y sin importarle las veces que te lo haya podido preguntar a lo largo de la mañana, se acerca discretamente a pedirte un cigarrillo, o mucho más discretamente, te pide que le invites a un porro, intentando que los Trabajadores Sociales no le escuchen sus inquietudes. El “seguimiento” que me habló sobre los «internos indefinidos», me ha dicho que Nenu “estaba ingresado en el Manicomio de La Calellada, hasta que lo cerraron y las monjitas lo trajeron al Albergue cuando se enteraron que vagaba por las calles”.
A las 00:30, después de ver el final de la película con el Portero apoyado en la puerta esperando a que acabase, he subido a la habitación y esta noche voy a dormir solo. Parece ser que en el Albergue de Oviedo están «obligados» conmigo y el Trabajador Social Marcos me está tratando con mas consideración que al resto, incluso para dejarme dormir solo. Esto lo veo muy bien para mi, pero este trato preferencial lo veo una putada para los demás indigentes, cómo bien me reprochó Pili.
Todo esto me está haciendo reflexionar sobre los Albergues. Todavía no me creo que en Albergue de Avilés no tuviesen una cama libre para mi y jamás me habría imaginado que sería para 3 días al mes. Tampoco me acabó de poder creer que no me «renovasen», habiendo visto al resto de «internos», algunos de los cuales fueron «renovados» y me intentaron animar afirmándome que a mi también me “renovarían”. Por ello, he tenido que volver a Oviedo, pero ¿que hubiera pasado si no hubiese tenido coche?
Cuándo me despedí de Erik, le pregunté “¿cómo se iba a pagar el billete a Galicia?” y él me confesó que «pidiendo en la calle». No pude evitar preguntarle, “¿si el Albergue no le pagaban el billete para trasladarse?” y riéndose, me contestó que «los Albergues no le pagan el billete a nadie». Su contestación también me sirvió para quitarme de la cabeza que en el Albergue me fuese a ayudar con la gasolina. En el supuesto que no tuviese coche, si la Trabajadora Social de Avilés no hubiera incumpliendo la Norma que «a nadie se le reserva una plaza telefónicamente», con la otra Norma de que “está prohibido salir del Albergue antes de las 8:00”, la conclusión es evidente, entre Albergue y Albergue tienes que dormir una noche en la calle. Es imposible llegar a tiempo para empalmar “de Albergue en Albergue” y los “carrilanos” tienen que dormir una noche en la calle, si cuando llegan al mediodía ya estuviera lleno. Duermen en la calle solamente una noche, si al día siguiente están los primeros en la puerta del Albergue, sino serían dos noches. Duermen en la calle solo dos noches, si al segundo día están de los primeros en la puerta del Albergue, sino serían tres noches y así hasta que madruguen lo suficiente, siempre y cuando coincida que vaya a salir alguien de terminar de disfrutar sus días. Con semejante sistema se me quitan las ganas de ser “carrilano”.
Con lo que me dijo Erik, no sé que va a pasar conmigo si me llamasen de IMASA para que me incorporara inmediatamente a trabajar en Alcantarilla y el Albergue no se hiciera cargo del traslado. Si el Director no me diese el dinero para el billete del viaje, me daría mucha pena de mi mismo tener que ponerme a pedir dinero a los viajeros de la Estación de Autobuses y así hasta poder pagarme el viaje.
DÍA 11
Ayer, mientras estaba en la cola esperando para entrar a cenar, un joven Trabajador Social me informó que «esta noche iba a dormir acompañado» y con ello he dejado de imaginarme cosas que resultan improbables en un Albergue sin plazas libres. Durante la cena, estuve queriendo adivinar con quién de todos los que estaban en el Comedor Social me tocaría compartir habitación y después de cenar, subí con cierta ilusión de conocerle.
Esta mañana, Ana, la Subdirectora del Albergue, me hizo entrar en su Despacho porque quería hablar conmigo. El motivo era que se había quejado el «compañero» con el que compartí la habitación. Entré en la habitación y lo saludé, pero resultó ser una persona reservada que no me devolvió el saludo. Era un chico español de mi misma edad, que su primera reacción al verme fue mirarme con recelo y seguir con sus preparativos para meterse en la cama. Posiblemente tendría experiencia en estar por los Albergues y quizás en su caso, las malas experiencias le habrán hecho ser desconfiado con los compañeros con los que los Trabajadores Sociales nos emparejan y nos hacen dormir juntos. Quizás, su principal motivo era que tenia todas su pertenencias en la habitación, incluido un ordenador portátil, el cuál por observarlo mas de la cuenta me percaté que no le gustó nada. Sin tener nada de que hablar, yo también me desvestí y me acosté.

Esta madrugada me desperté con un gran desasosiego en mi interior, sin reconocer donde me encontraba y el corazón acelerado. Me levanté de golpe de la cama sin saber donde se podía encender la luz, que por no tener la más ligera idea de donde estaba el interruptor, me puse aún más nervioso. Aunque distinguía la ventana y las camas, me vi palpando alrededor del marco de la puerta, hasta que conseguí encender la luz, comprobando donde estaba y calmando así mi desazón.
Mi tranquilidad duro poco, ya que una vez comprobé que estaba en el mismo sitio donde me había acostado ayer, dio paso a las quejas airadas de mi «compañero», que por el tono que utilizó conmigo recién despierto, solamente sirvió para que discutiéramos por haberle despertado. Él también se levantó de golpe de su cama, que al estar enfadado y al acercarse a mi de este modo, me mantuve firme delante del interruptor, hasta que desistió de intentarlo y se volvió a acostar, momento que comprendí que tenia razón y apagué la luz. Cuándo me volví a acostar, entendí que no era que se hubiera acercado para agredirme, sino que él solo quería apagar la luz y seguir durmiendo. Si desistió, fue simplemente por que me vio dispuesto a pelearme con él si hubiera sido necesario. Fue una situación ciertamente extraña, inesperada e impredecible.
Me llama la atención poderosamente mi reacción, que solo podría empeorar más las cosas. Todavía no entiendo aún el ataque violento que me dio esta mañana, que hizo que estuviera dispuesto a pelearme por mantener la luz encendida. No fue por la sensación con la que me desperté, ni tan siquiera fue por las formas con las que se dirigió a mi, ni tampoco por las circunstancias que he vivido desde que regresé de Canarias, ni creo que fuese por ninguna de las cosas que se me ocurrieron. En cambio, pienso que podría ser por el ambiente que se respira en “mi nuevo mundo” y la violencia que todos afirman estar dispuesta a ejercer si alguien les perjudicase, a la mas mínima ocasión que tienen oportunidad y en voz bien alta. Una conducta que siempre me fue ajena y reprobable en los ambientes en los que siempre me he procurado moverme.
Por ello, no puede dejar de joderme que este chico se haya chivado de mi a la Subdirectora, quién se tomó tan en serio su queja, cómo para hacerme entrar en el Despacho para conocer mi versión. Entré pensando que era para hablar sobre la posibilidad de convertirme en «seguimiento» y me encontré con esta papeleta. Al principio lo negué, después lo cuestioné, para reconocérselo al final y explicarme en algo tan idiota como encender la luz olvidando que estás durmiendo en una habitación, con alguien al que no conoces de nada. Si ya me pareció idiota cuando tenia que compartir la habitación conmigo y no me devolvió el saludo, mucho más idiota me parece que se haya quejado a la Trabajadora Social por mi falta de civismo. Salí del Despacho totalmente apesadumbrado, igual que cuando mi madre me reñía con razón.
Para reponerme del disgusto, intenté centrarme en lo realmente importante y estuve mirando los ofertas de empleo de los 3 periódicos asturianos; «La Nueva España» «la Voz de Asturias» y «Diario El Comercio». No mire nada, porqué no había ninguna oferta, ni en los trabajos donde tengo experiencia, ni en ningún otro sector, ni siquiera había los típicos anuncios de «camarera con buena presencia». Una vez terminé de buscar trabajo, me abandoné a mi desidia en el patio del Albergue, el Centro de Día y la Sala de la Televisión.
Después de cenar he estado viendo la película. La sola idea de volver a dormir junto a este chico me ponía nervioso e incluso pensé en marcharme del Albergue, sin tuviera otro sitio donde estar. Cuando reuní las fuerzas para subir a la habitación, sin saber todavía como debía de comportarme con él, para mi sorpresa y descanso, había otro «interno» en la habitación y todo lo que estuve pensado no me sirvió de nada. Antes de acostarnos estuvimos hablando. Mas bien, me estuvo analizando tan finamente que hasta me resultó didáctico. Empecé contándole que esta mañana la Subdirectora me había llamado la atención por encender la luz, y por su parte, él me contó que era un recluso que le han concedido un permiso penitenciario, se encuentra cumpliendo una Condena de 10 años por atracos a mano armada, pero lleva preso 12 años «a pulso» debido a su mala conducta. Durante todo este tiempo, no le han dado ningún permiso para salir y me afirmó que si se lo han concedido ahora, es simplemente por que le falta poco para cumplir íntegramente su Condena y ahora desde Instituciones Penitenciarias ya no se los pueden negar. Le llaman Joe, él es un asturiano de algo más de 40 años, delgado, con el pelo blanco, una nariz larga y unos ojos pequeños, que no le han dejado de brillar cada vez que me hablado de “su libertad”.

Con semejante presentación sin anestesia, no se cara debía de tener disimulando lo flipado que estaba escuchándole y la curiosidad que me causaba todo lo que me estaba contando. Me imagino que los comentarios que aporté en nuestra conversación le habrán parecido ñoños. A Joe le resultó gracioso mi enfado con el chivato, ya que él «no los puede ver», ni a ellos, ni a los Funcionarios de la cárcel, ya que con el orgullo con el que me contó que no había tenido ningún permiso, algo tendrá que ver su mala conducta para que haya estado encarcelado dos años más. Por su forma de contármelo, podría parecer que se lo pasó bien durante estos años, que no quiero ni imaginarme lo que debe de ser entrar en la cárcel con mi misma edad y salir con más de 40 años.
También pensé que hubiera hecho yo, si en vez de encenderle la luz a mi anterior «compañero», le hubiera encendiendo la luz antes de que fuera la hora para ello a Joe. Joe me ha dicho que «solo va a dormir esta noche en el Albergue y que mañana se va a ir visitar a su abuelita, la única persona que se ha preocupado por él durante todos estos años en la cárcel». Lo vi totalmente ilusionado por que le viera en «la calle», frase que no deja de ser paradójica para mi ahora.
Se me había olvidado donde estoy y que tengo que ser más cuidadoso con los «internos» y evitar verme en situaciones ridículas. No quiero que la Policía me identifiquen por “una reyerta con otro indigente en un Centro Asistencial”, que creo que es así como lo definirían en los periódicos. Un Atestado de estas características me podría marcar aun mas mi vida, sin saber que consecuencias podrá tener en mi futuro.
DÍA 12
El Trabajador Social me ha despertado encendiendo la luz y ordenándome que “ME LEVANTASE, QUE YA ERA LA HORA”. Mientras abría los ojos, pensé en quejarme a la Subdirectora, ya que esta noche me costó dormirme pensando que estaba con un preso peligroso y no entiendo muy bien por qué los «internos» no podemos quedarnos en la cama mas tiempo. Cuando terminé de abrí los ojos, vi que Joe ya estaba vestido y seguía haciendo sus maletas, después de que ayer me quedase dormido viendo cómo las preparaba. Mientras estaba sentándome en la cama, Joe se acercó a darme la mano y a despedirse de mi. Creí que desayunaríamos juntos, pero olvidé las ilusiones que alguien que se ha pasado sus últimos 12 años “preso a pulso”, deseará hacer en su primer día de permiso. Mientras nos estrechábamos las manos, quise decirle algo apropiado sin tenerlo preparado, que solo pude “desearle mucha suerte y que aprovechase el tiempo”. Por su reacción inicial, me dio la impresión que estaba cansado de oír tanto buen deseo, pero el mío, posiblemente por ser el primero que recibe en libertad, sirvió para que se le volviesen a iluminar los ojos antes de irse.

Cuando terminé de desayunar, me di cuanta que no había bajado la ropa sucia para lavarla en el Centro de Día y tuve que pedirle permiso para subir a buscarla al Trabajador Social joven. Después de ponerme mala cara y advertirme que «no volviese a ocurrir», mandó a un Conserje que me acompañase. A su vez, mientras subíamos a mi habitación, el Conserje me repitió que «la próxima vez no podré coger mis cosas hasta después de cenar». Aunque en el Albergue hay Servicio de Lavandería, no me gusta la forma tan reglamentaria con la que me están explicado todas sus normas en aspectos domésticos tan básicos. Cada vez que esto ocurre, no puede dejar de resultarme gracioso oír sus extensas explicaciones, en comparación con cualquier humilde establecimiento de hospedaje donde realizan los mismos servicios a sus clientes.
Es por esto por lo que ayer se lo pedí a una de las Trabajadoras Sociales del Centro de Día y me apuntaron para poder lavarla esta mañana. En Café y Calor no son tan estrictos con la Reglamentación, pero me estoy dando cuenta que cualquier cosa que les solicitas, sirve para hablarlo extensamente. Mientras hablábamos de mi colada, lamenté no tener mas ropa y cuando se lo acabé de decir, la Trabajadora Social me mandó que la esperase. Se fue al hall y volvió para pedirme que “la siguiera, que había hablado con uno de sus compañeros del Albergue y que él me daría toda la ropa que necesitase”. Fuimos hasta el Despacho del Director, picó a la puerta y salió el Trabajador Social joven con una riestra de llaves.
Cuando llegamos al Ropero del Albergue, el Trabajador Social joven se quedó apoyado en el marco de la puerta y me advirtió sobre la Norma “que solo se puede coger una muda por persona a la semana”. Al entrar, me quedé sorprendido por la ropa que había dentro, donde casi todo era de las marcas: Emporio Armani, Dolce&Gabbana, Tommy Hilfiger, Polo Ralph Lauren, que ni siquiera eran discretas las últimas tendencias de Levi´s. En Avilés, ya me habían dicho que en el Albergue de Oviedo daban buena ropa, pero no me imaginaba que se refiriesen a esto. Tras ver semejante despropósito, estas marcas tan fashion me desbarajustan mi ropero y me resultará imposible combinarla en el futuro con la modesta ropa que suelo comprarme, como es combinar un pantalon de 200€, con unos playeros de 40€ que tiene un pequeño agujero en la punta.
Mientras me decidía y para congraciarme con él, intenté darle algún tema de conversación al Trabajador Social joven, expresándole mi opinión “sobre el nivelazo de la ropa” y conseguí hacerle reír. Otra vez con las yemas de los dedos, fui levantando recatadamente pieza a pieza, buscando algo que me atreviera a ponerme. Si los vaqueros “clásicos” eran de estas marcas, los de pana, los chinos, los pitillos y los nunca vistos antes, se iban a las mismas marcas o a mejores. Si en el pasado hubiera tenido la oportunidad, quizás me hubiera atrevido a ponerme alguno de ellas, algún fin de semana. Al final tuve suerte y encontré un Levi´s clásico, una camiseta de propaganda, una sudadera y comiéndome mis escrúpulos, unos calzoncillos y unos calcetines de segunda mano. Lo único que me faltó conseguir fueron unos playeros porque «la gente no suelen donar calzado y son un bien muy solicitado que pedimos todos». Para conseguir unos playeros tengo que ir los lunes y los viernes a las 16:00 a 17:30, al Ropero de Cáritas Diocesana que está en la calle que sube para el Cementerio. Con la ropa que cogí, volví al Centro de Día, fui a la ducha para quitarme la ropa que llevaba puesta para lavarla y cuando me puse la ropa que cogí en el Ropero, me di cuenta que el pantalón que había elegido me quedaba apretado por no haber tenido la oportunidad de poder probármelo. Con ello, me quedé decepcionado mirando el pantalón mientras que la Trabajadora Social de Café y Calor me repetía lo que su compañero ya me había dicho; “hasta la próxima semana no podre coger mas ropa en el Albergue y que si necesitase mas tendría que ir al Ropero de Cáritas”. Al final, con la locura que me pareció verme en tan rocambolesco Ropero de indigentes, se me olvidó pedir una manta para guardarla en el coche.

Una vez entregué la ropa sucia a la Trabajadora Social, decidí quedarme en el Centro de Día a que diesen las 11:00 y tomarme un colacao. Mientras tanto, me puse a mirar el periódico, leyendo esta noticia sobre el nuevo Albergue para indigentes de Gijón, si hasta podría aparcar dentro mi coche.
Su construcción será la primera de las tres actuaciones previstas en la parcela de Suzuki

«El Albergue Covadonga inicia la cuenta atrás para su traslado. Después de que el estudio de arquitectura Menéndez y Gamonal redactara el proyecto para levantar el complejo que aglutinará -en tres edificios anexos, pero independientes- los servicios del albergue de transeúntes, Proyecto Hombre y el centro de baja exigencia conocido como Calor y Café, el Ayuntamiento abrirá en breve la licitación para la construcción del primero de ellos, que se financiará con cargo a los fondos del nuevo plan estatal de inversiones. En concreto, se han reservado 4,8 millones para una obra que deberá realizarse en un plazo máximo de ocho meses y que incluirá también la construcción, bajo rasante, del aparcamiento subterráneo para residentes -con 69 plazas- y de las nuevas dependencias para archivo municipal del Área de Servicios Sociales. El inmueble, que se empezará a construir este año y que, con cinco alturas -cuatro, más planta baja-, será el de mayor volumen de los tres previstos, se situará en el extremo más oriental de la parcela de Suzuki, anexo a un bloque de viviendas ya existente, y tendrá forma de ‘L’. El acceso al futuro Albergue Covadonga se realizará desde la avenida de Moreda, justo frente a la calle del Padre Montero, y será compartido con las futuras instalaciones de Calor y Café, pero independiente del de Proyecto Hombre, que se situará mirando hacia Juan Carlos I. La entrada desde la avenida de Moreda conectará con un pequeño espacio de distribución, desde el que los usuarios podrán acceder bien al albergue o bien al centro de baja densidad.»

Distribución
Ya en las instalaciones del albergue propiamente dichas, la primera estancia que se encontrarán los usuarios será la Oficina de Información al Transeúnte, donde se realizará la recepción, se ofrecerá información y, en su caso, se realizará la admisión. Desde ahí los admitidos tendrán paso a la escalera principal y a las estancias comunes, que incluyen la sala de estar, con televisión, el comedor, y un gran patio interior, mitad cubierto, mitad descubierto, que bajo supervisión podrá ser utilizado también por los usuarios de Calor y Café -Proyecto Hombre contará con un patio similar, independiente de éste y de uso reservado-. En la planta baja se ubicarán también una consigna, una sala de espera, los aseos, la cocina y la conserjería.
El resto de zonas comunes, con el área administrativa, sala de reuniones y el ropero, se situarán en la primera planta, donde se reservará además para talleres un espacio de 158 metros cuadrados, de los que 134 corresponderán al taller de velas. Este último estará comunicado con una terraza cubierta de 55 metros cuadrados habilitada para el secado de las piezas. Las dos plantas siguientes estarán destinadas a dormitorios, con 20 habitaciones dobles para hombres en el segundo piso y siete dobles y dos triples para mujeres en el tercero, ambas plantas con aseos y duchas. El último piso estará reservado para las religiosas, que contarán con seis dormitorios individuales, una sala de estar, cocina, almacén y un espacio de 23 metros cuadrados destinado a oratorio. Sobre estos dormitorios se construirá una cubierta transitable de más de 200 metros cuadrados.
Conjuntamente con la construcción del nuevo albergue, se abordará en el subsuelo la obra para habilitar un aparcamiento para residentes, que estará situado en el segundo sótano del conjunto, ya que el primero quedará reservado al archivo de Servicios Sociales. Contará con 69 plazas, dos de ellas para usuarios con tarjeta de movilidad reducida, y tendrá un único acceso desde la calle de Moreda.
En el futuro, el conjunto se completará con los edificios de Calor y Café y de Proyecto Hombre. El primero se dispondrá en transversal sobre la superficie rectangular de la parcela de Suzuki, a modo de separación entre el albergue y Proyecto Hombre. Será de una sola planta, que contará con una estancia para dormitorios, otra de aseos y duchas, lavandería y sala de estar. El edificio de Proyecto Hombre tendrá forma de ‘C’ y uno de sus brazos quedará superpuesto, en las plantas superiores, sobre la planta de Calor y Café. Tendrá planta baja más dos alturas y se completará con una cubierta transitable que incluirá una zona de huertos.
DÍA 13
Esta mañana he subido con la Trabajadora Social María a su Despacho, para que tuviésemos una cita de Orientación Laboral que yo no le solicité. Cuando me la propuso, no pude dejar de sospechar que detrás de su invitación, estuviese la curiosidad del Director en comprobar mi interés en buscar trabajo. No puedo negar que Marcos tiene motivos para sospechar de las motivaciones en la búsqueda de trabajo de sus «internos», habiendo visto la poca preocupación que tienen sobre la búsqueda activa de trabajo. No he visto a nadie pidiendo fotocopias de su CV y solo a unos pocos les he visto solicitar poder usar el teléfono para llamar a alguna oferta de trabajo que salen en los periódicos. Por ello, no me deja de sorprender que Marcos no sepa, a quien si y a quien no, debería de meter en este saco, aunque en España seamos así.

María es un encanto de niña, tendrá 25 añitos y es tal cual son los Voluntarios que salen por la tele; sonriente, comprensible, solidaria y muy dulce. Cuando María me ofreció su ayuda, me resultó gracioso que una recién Diplomada y trabajando con un contrato que intuyo que es fijo, pudiese comprender la situación laboral de los trabajadores no cualificados, mas allá de poder darme su opinión sobre la precariedad laboral. También que antes de marcharme de Canarias, allí ya no se decía lo que que en Asturias aun se dice, «quien busca trabajo lo encuentra».
El concepto de Orientación Laboral no me resulta nuevo, ya que cuando regresé de Canarias tuve que empadronarme en Oviedo, imprescindiblemente para poder inscribirme en un Cursillo de Soldadura por las tardes, que compaginaba con un Grado Medio/FP1 de Soldadura y Calderería por las mañanas. Cuando me inscribí en la Oficina del Inem de General Elorza, allí me ofrecieron esta ayuda, me apunté y me derivaron a realizarla en la UGT, donde la Orientación Laboral me pareció decepcionante, políticamente hablando. Primero, porque con las instalaciones tan grandes que tiene la UGT en la Casa Sindical, me llamó la atención que me mandasen ir a realizarla en las afueras de Oviedo. Cuando llegué, me encontré en unos bajos de un edificio de categoría, con todo el mobiliario a estrenar, lleno de trabajadores sentados cada uno en su puesto y todos con el mismo modelo de ordenador encima de sus mesas. De esta forma comprobé que quedaba jusitificada toda la subvención pública que el Estado da a los sindicatos mayoritarios, debido a la máxima preocupación que tenemos los españoles por las consecuencias del Paro.
El principal motivo por el que acepté ir, fue para comprobar que el Ayuntamiento no repartiesen de este modo los celebres «puestos laborales reservados al Colectivo en Riesgo de Exclusión», de los que tantas veces he tenido la oportunidad de oír en los medios de comunicación. Este concepto me fue rápidamente aclarado en la UGT, indicándome que «estas cosas las llevaban las ONG´s como Cáritas, donde debería de venir para que ellos me informasen». Tras descartar este supuesto de plano, la Orientadora Laboral me ayudó con las pautas para que redactase un CV nuevo, en el ordenador mas triste de todas las instalaciones, me entregó un librillo incomprensible con todas las empresas relacionadas con el sector del Metal de Asturias y me informó que existían portales de búsqueda de empleo en Internet, para lo cual no podía ayudarme a inscribirme en ellos, pese a que estaba comprobando que no sabía manejar ni Word.
Habiendo tenido esta experiencia previa, esta mañana me encontraba preparado para mi cita con la Trabajadora Social. Había quedado con María que la esperase en el hall a las 9:30 y cuándo ella apareció puntualmente, uno tras otro, Conserjes, «internos» y «externos», todos solicitaban su atención en temas urgentes, que se disculpó posponiéndola para cuando terminase de atenderles. Cómo si de una entrevista laboral se tratase, estuve esperándola nervioso a que me llamase y terminásemos lo que pensé que sería un tramite indispensable para poder convertirme en «seguimiento».
Cuando María terminó con sus obligaciones fue a buscarme, pero como eran las 11:00, me permitió que aprovechase para desayunar, mientras ella se quedó conversando con sus compañeras del Centro de Día. Oír su conversación de que “esta noche un Bombero había estado intentado ligar con ella”, no dejó de entristecerme un poco y no es por que María me gusté, sino por imaginar que María fuese mi novia, donde ella es una Trabajadora Social, yo un indigente en su Albergue y el pretendiente sería nada mas y nada menos que un Bombero. Esta idea lleva todo el día atormentándome y me recuerda una de las reflexiones de mi padre; «cuando la pobreza entra por la puerta, el amor salta por la ventana». Por otro lado, veo injusto que los «internos» tengamos que estar dentro del Albergue antes de las 23:00 y que mientras esté aquí, nunca podré conocer a una chica en una discoteca y ni mucho menos a lo que pudiese surgir después.
Una vez se terminó el desayuno y con las Trabajadoras Sociales del Centro de Día muertas de la envidia, acompañé a María al ala de los «seguimientos». Subimos al 1º piso y cuándo entré en su Despacho, me quedé sorprendido por tal cómo lo tenía decorado, entre lo profesional y lo infantil. Nos sentamos, ella se disculpó por no tener el ordenador encendido y me preparé con mi CV en la mano para contestarle a diestro y siniestro a todo lo que me quisiese preguntarme. Al ver que estaba tenso y mientras esperábamos a que se encendiese el ordenador, María me comentó algunas de los cambios que había hecho en el Despacho y las mejoras que pensaba acometer, entre ellas “cambiar de ordenador por que el suyo era una patata”. Como ayer no tuve la oportunidad de comentárselo, le conté que «había acudido a una Tutoría Individual de Orientación Laboral». María dejó de ordenar su escritorio y levantó la mirada sorprendida. Me preguntó sobre “¿que había hecho allí?”, “¿de que me había servido?” o “¿que me había parecido?”. Escuchó atentamente mis respuestas y al comprobar que ella debe de dar un servicio menor que en la UGT, se disculpó y dio por terminada la entrevista. Me quedé sorprendido y la impresión que me dio, fue que simplemente se había buscado a alguien para poder practicar este tipo de entrevistas.
Aunque me había imaginado que no me serviría de mucho su Orientación Laboral, después de haberla hecho recientemente en un sindicato con fuerte presencia en el sector del metal, subí por estar obligado con el Albergue, pero además para preguntarle por los «puestos laborales reservados al Colectivo en Riesgo de Exclusión» y enterarme de cuales son los requisitos por los que Cáritas los adjudica. Ya había salido del Despacho, cuando me volví a asomar y le pregunté, siendo su contestación; «esas cosas no las llevamos nosotros y debía de preguntar en el Ayuntamiento». Ciertamente bajé decepcionado del ala de los «seguimientos», no por su sinceridad evitando que perdiésemos el tiempo con la entrevista, ni por no ofrecerme un puesto de trabajo, sino por estar agotado después de haber estado toda la mañana esperando a que me atendiese. Mis sospechas de que Marcos estuviera detrás de esta entrevista, se esfumaron, cuando para rematarme, María no sabia nada de que pasado mañana tengo la entrevista en IMASA.
La solución a la pobreza, parte por paliar los problemas que conducen a esta situación y que están ampliamente definidas por el Trabajo Social, pero básicamente la indigencia se soluciona teniendo apoyos sociofamiliares y un trabajo que nos permitiese tener ingresos económicos estables. Sin todavía saber como los Titulados de lo Social, quienes desean tener un millón de amigos y mantener una buena relación con su familia, solucionan nuestra falta de apoyos sociofamiliares, también desconozco en que han consistido las medidas que impulsaron en los últimos años para nuestra Inserción Laboral.
Sobre los puestos laborales reservados al Colectivo en Riesgo de Exclusión Social de los Planes de Empleo de los Ayuntamientos, solo puedo decir que desaparecieron sin que los Titulados de lo Social se pronunciaran al respecto, contra esta medida lesiva contra nuestros intereses. Hasta que esta solución desapareciera en Gijón, sin poder concretar el año, solo puedo decir que las Entidades sin Animo de Lucro nunca promocionaron esta solución entre los indigentes. Intuyo que la desaparición de esta Política Social se debió a que se comprobó que esta “discriminación positiva”, no beneficiaba a los destinatarios y que los Titulados de lo Social promocionaban a familiares y amigos.
Con esta noticia impulsada por los Titulados de Sanidad de los servicios de Salud Mental del Área V del Principado de Asturias, responde a las necesidades de los pacientes con apoyos sociofamiliares. Soluciones viables siempre ha habido y no haría falta continuar pidiendo a la sociedad su colaboración, ya que los «usuarios cronificados» de todos los colectivos beneficiarios de Políticas Sociales, podemos trabajar con estas condiciones en nuestras Entidades sin Animo de Lucro, junto a los Titulados de lo Social que tanto se esfuerzan por nuestra Integración Social.
Limpios de todo prejuicio//lne.es//23-02-2010
La lavandería de Cabueñes, con varios premios por su alto rendimiento, colabora en un proyecto de inserción laboral para pacientes con trastornos mentales

Aunque Luis Álvarez no es miembro de la Real Academia de la Lengua Española, también se dedica a limpiar, sacar brillo y dar esplendor. Todas las mañanas desde hace varios meses acude a la lavandería del Hospital de Cabueñes para demostrarse a sí mismo y «al resto de compañeros» que es capaz de desarrollar un trabajo de forma autónoma. Él es uno de los 105 trabajadores que han participado a lo largo de los últimos tres años en el programa de inserción laboral para personas con trastornos mentales severos que puso en marcha este servicio del área sanitaria de Gijón, Carreño y Villaviciosa.
«En noviembre de 2006 iniciamos este programa pionero que ya ha recibido varios reconocimientos nacionales», asegura Ignacio Calvo, técnico de inserción laboral del área de Salud Mental. La gran peculiaridad de esta idea es que el paciente, además de pasar por una serie de pruebas realizadas por especialistas para determinar su capacidad laboral, tiene la oportunidad de poner en práctica sus habilidades en la lavandería. «Este programa les facilita una adquisición de hábitos necesarios para poder desarrollar un trabajo en un futuro y, además, les permite constatar que son personas que pueden convivir en un ámbito social normalizado», dice Calvo, «encantado con la colaboración prestada por el personal del hospital».
Por supuesto, entre este personal juega un papel determinante el de la lavandería, donde los participantes en el programa desarrollan su actividad. «Da gusto ver lo responsables que son y lo que mejoran día a día, más incluso que los que estamos fijos», indica Antonio Álvarez, jefe de este servicio, que da empleo a 34 personas y atiende no sólo las necesidades del Hospital de Cabueñes, sino también las de la Cruz Roja, las del Valle del Nalón, las de la Casa del Mar, la Residencia de Pumarín y el centro de Salud Mental de Montevil. En total, cada siete horas, por este gran hangar anexo al edificio principal del centro pasan siete toneladas de ropa.
En cada uno de los turnos estipulados por el programa del área de Salud Mental desarrolla su labor un máximo de tres pacientes durante un período de tres o cuatro meses. Cada uno está supeditado a un tutor de empresa, que controla el cumplimiento de sus horarios, la eficiencia de su trabajo y su iniciativa personal. «Hace muchos años que trabajamos para lograr que las personas con trastornos severos tengan un hueco en el mundo laboral, pero nunca antes habíamos conseguido un nivel de inserción tan alto», asegura José María Fernández, coordinador de los servicios de Salud Mental del área V.
Parte de este éxito se debe a que la lavandería de Cabueñes funciona como una máquina perfectamente engrasada. Las planchadoras, lavanderas, celadores, encargados y distribuidores reciben diariamente 17.000 prendas, entre sábanas, colchas, toallas, mudas y camisones. Todas ellas pasan por distintos módulos, donde primero son humedecidas para después someterse a la desinfección, un proceso blanqueante y otro final suavizante. «Aquí todo funciona como un reloj», dice el encargado, Antonio Álvarez.
DÍA 14
Esta tarde me he quedado impresionado con todo lo que visto y oído en el patio del Albergue, pero sobretodo, por la evidente falta de medidas para evitar que estas cosas no ocurran. Evidentemente no existen dado la naturalidad con la que alardeaban de sus hazañas. En la Sala de la Televisión de Avilés ocurría algo parecido, pero lo observé dentro del día a día de los «externos» que iban a desayunar, dentro del no tener dinero, el egoísmo, la desconfianza y la traición mas rastrera, vivido por drogadictos de la vieja escuela. En lo referente a la droga, cada cual es libre de drogarse y Cáritas es competente para impedir que esto no ocurra en sus instalaciones, pero verme obligado a convivir en los términos que se mencionaron, todavía me resulta difícil de poder asimilarlo y me da miedo tan solo de pensar en entrar allí.
En Oviedo hay otro Albergue de indigentes, el cuál está dirigido desde el Despacho del Centro de Día, pero por otras Trabajadoras Sociales distintas a las que trabajan en Café y Calor. Cómo en un juego trabalingual, es un Centro de Noche llamado Calor y Café. Este Albergue también lo gestiona Cáritas y aunque el Centro de Día se halle en el interior del Albergue, el Albergue no guarda ninguna relación con el Centro de Día, ni tampoco con el Centro de Noche, de la misma manera que tampoco existe relación entre el Centro de Día con el Centro de Noches, aunque compartan el mismo Despacho. Por lo que entendí a la Trabajadora Social del Centro de Día, si incumplieses alguna Norma y te expulsasen de uno de estos tres “recursos sociales” por mal comportamiento, extrañamente podrías seguir entrando en los otros dos. En este Centro de Noches no hay «seguimientos», ni te «renuevan», y si en el Albergue no me «ampliasen la estancia», podría seguir desayunando y bañándome en el Centro de Día, comer en el Comedor Social que hay detrás de la Catedral e ir a dormir al Centro de Noches y así hasta que pasase el mes para poder volver a entrar en el Albergue.
Por lo que estuve escuchando, el Centro de Noches es un barracón con literas donde los primeros cincuenta indigentes que diariamente hacen la cola, pernoctan todos juntos. Por la descripción que me dieron, me recordó una escena de “En busca de la felicidad” (2.006), donde Will Smith tiene que hacer la cola para dormir con su hijo pequeño en un Albergue de indigentes parecido. Recuerdo la escena cuando un indigente se les coló y casi se quedan sin las ultimas 2 plazas para dormir, ya que igual que estoy comprobando, en Asturias funciona de una manera similar a la de Hollywood. Finalmente salieron los responsables y dieron la razón a Will Smith y a su hijo, que sino hubieran tenido que volver a dormir dentro de en un baño público. En el caso de que esto ocurriese en el Centro de Noches de Oviedo, creo que no tendría un final tan feliz como en la película y acabaría saliendo en la sección de sucesos de los periódicos.

Lo que ocurrió esta tarde fue que mientras estaba sentado en el patio del Albergue, llegaron una parejita de gitanillos y tres chavales, todos ellos borrachos y drogados hasta las trancas. Todos eran españoles, todos tendrán menos de 30 años, todos vestían con las ropas mas fashion del Ropero y todos llevaban puestas gorras nuevas de marcas norteamericanas que todavía conservaban las pegatinas de la tienda. Entraron con un radio-CD con música de discoteca y el gitanillo empezó a saludar ostentosamente a algunos «internos», mientras la gitanilla y los tres chavales que entraron justo después, discutían sobre el orden en la reproducción de las canciones. El gitanillo según conversaba en voz alta, afirmaba, preguntaba, negaba, contestaba, hasta que se enfadó; “a él no lo jodía nadie”, “le debían dinero”, “le debían droga”, «que no se equivocasen con él”, “él ya estaba cansado”, “él sacaba la navaja” y por tanto, “él no tenía problemas en ir a la cárcel”. Estas frases del mundo de la delincuencia, creo que debería de haberlas realizado con mas discreción, pero el gitanillo lo decía delante de todos y mientras saludaba a las Trabajadoras Sociales que pasaban por el patio.
Cuando creía que el gitanillo no podía impresionarme más, me equivoqué y empezó a detallar los robos que iba a realizar en el Centro de Noches mientras dormían los “internos” que había citado, pero incluyó a dos más, uno porque “se lo merecía” y el otro “por ser tonto”. Oyendo lo que oía, evité moverme de la silla donde estaba sentado, mientras observaba el estado lamentable del canalón del tejado.
Un «carrilano» les preguntó como funcionaba el Centro de Noche y primero el gitanillo, pero después también la gitanilla, empezaron a explicarle las Normas, pero además el sistema que utilizaban ellos para garantizarse sus plazas. Por la tarde, uno de los chavales se quedaba en la cola con las mochilas de los demás y de este modo guardaba el sitio para todos ellos. Después, la gitanilla mostró su predilección por el Centro de Noche que por el Albergue, “el cual les resta libertad para poder ir a las discotecas y en el Centro de Noches pueden entrar a cualquier hora de la noche”. Los estrictos horarios no dejan de ser uno de los inconvenientes que yo también veo y comparto su opinión, no solo en el horario de entrada y salida, sino sobretodo en el horario de las comidas. En los Albergues tanto en el de Oviedo como en el de Avilés, si no quieres que te quiten la cama hasta el próximo mes, debes de estar en su interior a la hora de la cena y eso te quita la oportunidad de poder tener algo de vida social por las noches. En Avilés me explicaron el motivo de esta Norma; «evitar que los internos entren borrachos por la noche», de lo que ya de por si mismo entran los alcohólicos todos los días.
En estas, la gitanilla que me había estado observándome, vino hacia la mesa donde estaba sentado y me ofreció cocaína. Al ver la poca ilusión que me provocó, prosiguió ofreciéndome todas las drogas que se le vinieron a la cabeza, que cuando terminó de citar todas las que se le ocurrieron, se sintió divertida y me soltó una carcajada. En este detalle me percate que no eran camellos, sino que se ofrecen a conseguir la droga a quienes estén desesperados por evadirse de este mundo. Le contesté con la verdad, a sabiendas de que era lo mejor, confesándole que “no tenia dinero”. La gitanilla, desilusionada, se giró a ver su marido, que al darse cuenta, nos miró de reojo sin mirar. Ella se volvió para volver a reírse y dar por finalizado el tanteo. Por ultimo y sin dudas para impresionarme, el gitanillo sacó alardeando una bolsita supuestamente de cocaina, y digo supuestamente, porque nos contó su hazaña de este fin de semana, cuando les vendió una bolsa de escayola a unos pringaos. Puedo decir que estuve intranquilo hasta que se fueron, para después quedarme preocupado pensando en coincidir con ellos.
Si poca ilusión me hizo venir al Albergue de San Lázaro, estando en un barrio periférico de Oviedo, ni se me ocurriría ir al Centro de Noche situado en el Casco Antiguo, donde están la mayoría de las discotecas de la ciudad. Los días laborables no sería un mayor problema, pero los fines de semana estaría incomodo, por si algún conocido me viera haciendo la cola en un sitio semejante y acompañado de drogadictos. Encima para quizás no conseguir plaza para dormir y encima para convivir con estos personajes, donde, o me convierten en victima o me convierten en testigo. Antes prefiero irme al coche a dormir, incluso aunque no tenga una manta para taparme.
No me hace falta conocer un Centro de Noches, lleno de drogadictos y borrachos, dónde hay peleas, se vende droga y se producen robos. Un cuadro para pintarlo, observarlo y que se me quitasen las pocas ganas de ir. Mucho me extraña que los Servicios Sociales no proporcionen la seguridad necesaria a sus “usuarios” para evitar que esto se produzca.
-Voz en off- En España, en pleno siglo XXI y con el modelo laico del Trabajo Social, los vecinos se muestran indignados con la forma como los indigentes intentamos vivir en la calle y extrañamente comparables con las películas de indigentes de Estados Unidos. La pobreza que se ve hoy en día en las ciudades españolas, no se veía durante los peores años de la drogadicción del siglo XX, con el modelo de la Caridad de la Iglesia Católica.
En 2018, viaje a Bruselas a intentar denunciar ante la Comisión Europea la situación en la que las Entidades sin Animo de Lucro de Gijón nos obligaban a vivir y comprobé que en la capital de Europa utilizaban el mismo o peor sistema que en Gijón. Es mas, incluso pude ver algunas actividades empresariales y profesionales que no tardaron mucho en imponerse en Gijón.
Esto se debe a las Leyes Europeas de Servicios Sociales y al Plan Bolonia, por el cual se convalidan los estudios superiores y por lo que entiendo que el Trabajo Social es el responsable de la globalización que sufrimos, que en todos los países miembros de la Unión Europea se siente una nostalgia por el pasado, aunque fuera peor. La Titulación de lo Social es la solución a la pobreza del capitalismo mas feroz y sobremanera para gestionar el inmenso dinero que genera la solidaridad. He hablado con los estudiantes de Trabajo Social sobre sus estudios universitarios y me han comentado la baja nota de acceso y la facilidad de los temarios, donde la mayoría de sus libros de referencia son de autores norteamericanos.
DÍA 15
Esta mañana tuve la oportunidad de desayunar junto a Apolinario, un asturiano de mi misma edad, la única persona de por aquí que tiene correo electrónico y no sufre ningún complejo por hablar sobre ello. Aunque él prefiere ir a un locutorio para ver si tiene algún email, me ha hablado del Centro Social de Otero, donde hay una sala de ordenadores gratuita, sobre la cual me indicó que casi siempre está vacía y esta tarde pude comprobarlo.
El perfil de Apolinario es similar al mio, con la diferencia de que él estuvo enganchado a las drogas y por ello se conoce todos los Albergues asturianos, incluido el de Cudillero. Aunque sus padres murieron durante su adolescencia, tiene un hermano mas pequeño que le ayuda en lo que puede. Hace tres años quiso dejar las drogas y por ello ingresó en Proyecto Hombre, un centro de desintoxicación donde estuvo ingresado dos años y el año pasado salió siendo “alta terapéutica”. Ahora, desde el Albergue de San Lázaro le han conseguido un trabajo limpiando cuadras y estará en el Albergue hasta que cobré su primer mes, aunque ya lleva 4 meses que le renuevan su plaza de cama sin ser “seguimiento”. No pude evitar preguntarle como consiguió el trabajo limpiando cuadras y su contestación fue difusa.
Sin dudas, quería conocer su opinión sobre los Albergue y me confirmó todo lo que me están diciendo, además de pronosticarme que “pensando como pienso, voy a acabar mal”, todo ello dentro de una divertidísima conversación. Todo depende de cuando los Trabajadores Sociales se reúnen semanalmente a comentar nuestros casos. Según él, los Trabajadores Sociales nos observan, pero mi experiencia hasta ahora desmiente su afirmación, básicamente porque si fuera cierto, ya habrían expulsado a mas de un “interno” debido a su comportamiento. Apolinario insistió en ello y lo cuestioné en el hecho que salvo en las comidas, solo los he visto cuando he tenido que solicitarles algo y siempre me han hecho esperar para entregármelo, aunque lo tuviesen encima de su mesa, ademas de que siempre están ocupados, aunque los vea que no están haciendo nada.
Continué comentándole que mañana tengo una entrevista con posibilidades de contratación y conocer que clase de ayuda debo esperar en el Albergue. Sobre la entrevista de mañana me deseo mucha suerte y sobre la ayuda que me darán, me insistió repetidamente que debía de hablar con el Director Marcos, algo que de momento no me atrevo a volver a hacer. Le expliqué los términos en los que Marcos me sentenció y volvió a insistirme que debía comentarle mi situación a Marcos, aunque no supo explicarme como se hace semejante cosa sin bajarse los pantalones.
Seguimos hablando y parece ser que Apolinario también está teniendo problemas con el papel del empadronamiento y me sorprendé que no lo haya podido solucionarlo, cuando es evidente que es mas atrevido que yo y ya se conoce este mundo. Según parece, desaprovechó la oportunidad de poder empadronarse y ahora su despreocupación le está trayendo consecuencias. Este hecho le ha impedido poder solicitar el Salario Social y curiosamente, su máxima ilusión cuando cobre su primer sueldo es alquilar una habitación, empadronarse y así poder conseguir que le concedan el Salario Social en el futuro. Cuando me lo dijo, me sorprendió mucho que alguien tenga semejante ilusión, ya que cuando uno cobra su primer mes no piensa en empadronarse. Hablar con cualquiera “interno” sobre el empadronamiento me resulta contradictorio, dado que si estamos en el Albergue y no tenemos una casa donde poder vivir, deberíamos de estar exentos de este tramite administrativo, ya que en definitiva, no tenemos casa y este papel no puede servir para nada. En todo caso el problema sería del Alcalde de Oviedo, que debería de dar una solución al hecho de que no tengamos un sitio donde empadronarnos en la ciudad.
Comentándole mi experiencia en el Albergue de Avilés, no paró de reírse cuando le conté lo bestia que me pareció la Luisi, se imaginó quien sería a la “Trabajadora Social Reglamentaria”, me afirmó que la Cocinera no era mala persona y creyó reconocer quien podría ser la Trabajadora Social que llamó por teléfono. Le comenté lo decepcionante que me pareció la entrevista con la Trabajadora Social María y me corrigió afirmándome que a él si le sirvió para mejorar su CV. Continué cuestionando la ayuda que estoy recibiendo del Albergue donde supuestamente tienen la obligación de ayudarme, pero se notaba que Apolinario le está extremadamente agradecido a Marcos por haberle ayudado a encontrar un trabajo, aunque por lo que al final me dijo, fue él quien lo encontró. Entonces le pregunté por el Albergue de Gijón y lo escuché dentro de que aunque Apolinario haya nacido y esté empadronado en Gijón, ahora se encuentra en el Albergue de Oviedo. La expresión que se le puso hablándome de las Trabajadoras Sociales que trabajan en la Oficina de Información al Transeúnte, le trajo tan malos recuerdos, que prefirió dar por finalizada nuestra conversación y se marchó a dar un paseo antes de ir a trabajar.
Si la mañana transcurrió enterándome de cosas nuevas de mi nuevo mundo, por la tarde debo decir que el mundo es un pañuelo. Mientras empezaba a oscurecer y estaba sentado en el patio del Albergue al lado de muertos en vida, entró Kerem, un marroquí de 40 años con el que trabajé en una empresa de ferralla electrosoldada en Canarias. Su silueta de corsario turco propia de una novela de Cervantes, no me dio lugar a dudas que era él. Mi cara de sorpresa, fue contestada por su cara de sorpresa y habiéndonos reconocido nos saludamos efusivamente. Cuándo le pregunté ¿que hacía aquí?, él presumió de ser de Asturias al igual que hace cualquier asturiano. En la empresa donde nos conocimos, Kerem se burlaba de los asturianos que trabajábamos allí diciéndonos que “él también era asturiano”. Para justificarlo. habiendo nacido en Casablanca, nos enseñaba el numero de su tarjeta de la Seguridad Social que empieza por 33, igual que todos los que hemos nacido en Asturias.

Después de oír sus recurrentes chistes, dio paso a la incomodidad de hablar sobre encontrarnos en el patio de un Albergue de indigentes. Los muertos en vida que estaban sentados en el patio, despertaron de su letargo y no me importó que estuvieran oyéndonos. Le hablé de la situación en Canarias, que había regresado hace 6 meses, que mis expectativas a mi regreso no se habían cumplido y que nunca había pensado en acabar en un Albergue. Después me tocó a mi volver a preguntárselo, y ahora su contestación simplemente fue, «que se había pasado a ver a unos paisanos suyos que paraban en el Centro de Día”, pero aprovechó para bañarse, dejar una bolsa de ropa sucia para lavar y tomarse un café. Hablando con Kerem, recordé también porqué dejé de llamarle para que me acompañase a comprar el mejor hachís que fumé en Canarias. Sigue siendo tan idiota, prepotente y autoritario como recordaba. La conversación finalizó cuando no daba para más y me sirvió para desahogarme un poco.

Ver a Kerem me arregló el día, casi se podría decir que la semana. Como trabajador en Paro, verle me ha echo sentir que no soy el único, ni seré el último que le afecté esta Crisis. Trabajadores viéndonos en lugares dónde nunca pensamos que acabaríamos. Simplemente soy un trabajador precoz, graciosamente un parado contemporáneo precoz. Encontrar a Kerem y comprobar como afecta el Paro a otros personas, hará que el Gobierno tenga que tomar medidas o Zapatero se acabará enfrentando a una revolución social. Todos los asturianos, incluido Kerem, tendríamos que marchar juntos a la Junta General del Principado y entrar con palos a sacar a todos los políticos que estén dentro. Seguro que a partir de ese día mejorarían las cosas y dejaríamos de leer tanta noticia sobre corrupción.
DÍA 16
Sin darme cuenta ya han pasado los quince días desde que estuve en IMASA y esta mañana tenía que volver a preguntarles; ¿si Iberdrola les había autorizado para empezar a trabajar en la Central Térmica de Alcantarilla? Una ocasión de oro para retomar las riendas de mi vida.
Esta esperanza era doble, en caso de una contestación positiva y hasta que me marchase, supondría «renovar indefinidamente» en el Albergue. Después me quedaría saber como iría hasta Alcantarrilla; si consigo que algún Trabajador Social me pagase el billete, o mejor aun la gasolina y poder ir hasta allí en mi coche-casa. A la vez, podría servir para que Cáritas contactase con algún Albergue en la Región de Murcia y me «renovasen» hasta cobrar mi primer mes. Todo demasiado hipotético y con demasiadas posibilidades que disminuye cuantificativamente conseguir un resultado final feliz. Si me contratasen, también podría existir la posibilidad poco probable que IMASA se hiciera cargo de mi traslado, el alojamiento y la comida, aunque al final del mes solamente percibiese 300€ líquidos. Algo muy improbable, cuando las empresas ya no hacen estas cosas y además siendo yo un simple soldador sin ninguna homologación. También podría comentarle mi situación personal a la Responsable de Recursos Humanos e intentar que me facilitará en lo posible mi incorporación. O por lo contrario, disimular e ir en plan bandolero hasta que reventase y que me despidiesen con un finiquito.
Por lo contrario, si en IMASA me descartasen o me dieran mas largas, podría suponerme quedarme literalmente “en la calle”, con el hándicap que esto pueda significar, aunque siempre me quedaría Gijón. El Director me pareció lo suficiente convincente en su advertencia y lo que he escuchado al resto de «internos» sobre Marcos, auguran mis peores temores. Si cuándo sentí «libertad» de cerrar mi casa, hubiera venido a este Albergue, no me hubiera creído jamás su ultimátum siendo ovetense, pero ahora me lo creo mejor después de haberme visto durmiendo en el coche durante un ciclón extra-tropical. Me parece increíble que esto me pueda suceder a mi, habiendo conocido a algunos de los «internos» que están «renovando» en el Albergue, entre drogadictos, borrachos y «carrilanos».

Cuando esta mañana nos despertaron con un malsonante «¡BUENOS DÍAS, LEVANTAROS YA!», preferí dejar de pensarlo y centrarme en la entrevista. Me levanté intentando pensar en positivo y usé el cristal de la ventana cómo espejo para sonreírme. Bajé al Comedor Social y al lado mio se sentó un borracho que me amargó el desayuno, cuando empezó a bromear a voces porque le habían quitado el pastel que él quería. Cuando terminé de desayunar, me levanté para marcharme a la entrevista y al pasar por el hall me hubiera gustado que el Conserje me hubiera deseado «mucha suerte», pero parece ser que “dejé un calcetín debajo de la cama y que no vuelva a suceder”. Al salir a la calle, no pude evitar pensar que pasaría si no tuviese coche o que pasaría si no arrancase. Sigo sin poder imaginarme pidiendo dinero en la calle y lo dejé de pensar, imaginándome poniéndome a caminar a las 3:00 de la mañana para recorrer los 35 kilómetros que me separan de Avilés. Monté en el coche sabiendo que en IMASA nadie sospecharía que esta noche he dormido en un Albergue de indigentes y conseguir respirar tranquilo cuando el coche arrancó.
Fue por la autopista conduciendo despacito y escuchando un CD de reggaetón, el cual solo tiene dos canciones que no están rayadas. Llegué a Avilés, aparqué sin problemas en la explanada enfrente de IMASA, bajé del coche y me fumé el cigarrillo que me regaló un drogadicto durante el desayuno. Mientras fumaba, me estuve concienciando, hasta que tiré la colilla con un chasquido de dedos, entré, saludé, pregunté y obtuve como respuesta; «la Encargada de RRHH aún no ha llegado, vuelve más tarde». En principio pensé que podría ser una buena noticia porque estuviese reunida concretando los últimos preparativos para empezar. Para no esperar en la puerta como una estatua, decidí dar una vuelta para pedir otro cigarrillo, que por no encontrar a nadie fumando por la calle, cogí un par de colillas del suelo para tranquilizarme fumándolas.
Cuando volví a IMASA, encontré a otros aspirantes al trabajo apoyados contra la fachada. Mientras esperábamos, me hablaron de la mala leche de la Encargada de RRHH, lo cual me importará tanto como a ellos si al final me contratase. Escuchando cómo andan las cosas en el Ciclo Combinado, llegó caminando la Encargada de RRHH y sin entrar a la nave, nos dijo que “de momento no iban a contratar a nadie para Alcantarilla y hasta el próximo mes no sabría nada nuevo”. Me fui conteniendo el aliento y con la cabeza gacha me despedí de los otros aspirantes. Nunca se sabe si coincidiremos el día de mañana, con el caso de Kerem tan reciente.

Cuando volvía de regreso a Oviedo, me desesperé conduciendo más despacito escuchando reggaetón. Pensar que no me «renovasen» en el Albergue, me creó pensamientos tan tristes, que mejor no imaginármelos solo de pensarlos. La idea de “mendigar” una cama al Director aunque fuese para evitar verme durmiendo una noche mas en el coche, me resulta tan difícil de asimilar, que cómo Marcos no me lo ofreciese, nunca saldrá de mi. Me resultaría tan imposible cómo ingresar en sitios como RETO o REMAR, dónde los drogadictos ingresan para abandonar las drogas. Me daría tanta vergüenza que preferiría morirme de hambre, aunque supongo que el hambre doblegaría tan loable orgullo.
Cuando entré al Albergue, me encontré en el hall a Marcos hablando con una «seguimiento». Cómo estaba ocupado, le saludé y me fui a tomar un colacao al Centro de Día. Mientras hacía la cola esperando que los «externos» terminasen de servirse, entró el Conserje para decirme que “Marcos quería verme”. Me puse totalmente nervioso y pensé en todo lo malo que me había pasado hoy y también por haberme reído de Erik cuándo esperaba a la Luisi. Entré en el Despacho de Marcos y directamente me preguntó «¿que tal en la entrevista?». Le contesté la verdad y me recordó que “ya me lo había advertido”, me dio cama hasta el lunes» y estuve a punto de agradecerle que no me echase hoy mismo, que ahora me alegró de no haberle dicho nada. Al salir del Despacho de Marcos, me encontraba totalmente agotado y no sabia que hacer, ni a donde ir. No sabía si dar un paseo por el Parque del Oeste, sentarme en el coche, quedarme dentro del Albergue o salir al patio. Inmóvil en el hall, no debió de faltarme mucho para que me diera un shock nervioso. Me dieron ganas de entrar otra vez en el Despacho y agarrar al Director por la pechera hasta convercerle que me «renovase». Estoy muy enfadado con mi Oviedo por que el Albergue Municipal no me «renueve». Con los nervios, esta tarde se me olvidó pasarme a las 16:00 por el Ropero de Cáritas.
Si no fuera por que me desahogo escribiendo esta bitácora, creo que empezaría a volverme loco.
DÍA 17
Esta tarde conocí en el patio a Cebrian, un drogadicto de mi misma quinta y por lo que me estuvo contando, «de una buena familia de Oviedo». Se sentó conmigo con el pretexto de que «mi cara le sonaba». A mi también me suena la suya y conversando, al final no conseguimos concretar de que podríamos conocernos. Ello dio pie a que le interrogase, primeramente sobre el Director y como conseguir que reconsiderase su decisión de no «renovarme». Primeramente me habló de Marcos en términos comparables al Excelentísimo Señor Director General y acabó aconsejándome que lo hablase con él de una forma tal, que me recordó al vasallaje de la Edad Media. Le pregunté las posibilidades para protestar ante el Ayuntamiento de Oviedo, sobre que a un ovetense, empadronado en Oviedo, no le «renovasen» en el Albergue Municipal y Cebrián me aconsejó enfáticamente que no lo hiciera porque no sirve de nada y hay represalias, contándome una surrealista historia que le pasó hace unos meses. Todavía estoy intentando asimilar lo que me estuvo contando, desde el punto de vista de un drogadicto que quiere que le den facilidades para poder seguir drogándonse. Y en definitivas cuentas, me vino a decir lo mismo que me dijo Amadeu, “que lo que voy a ir comprobando no me va a gustar nada”, con la diferencia que Cebrian es un drogadicto que se ha acomodado al Albergue de San Lázaro. Yo solo quiero que en el Albergue me ayuden a encontrar un trabajo.
La conversación me estaba resultando muy instructiva, hasta que se volvió incomoda cuándo Cebrian quiso concretar, que si no había caído en las drogas y si no me gusta especialmente el alcohol, “¿qué hago en el Albergue?”, “¿dónde están mis padres?”, “¿dónde está mi familia?”, “¿no tienes amigos?”, “¿no tienes a nadie?”. Las 5 preguntas las podría haber contestado diciéndole, «las consecuencias del paro», “están muertos”, “nunca me he llevado bien con ellos”, “siempre he estado de aquí para allá” y la quinta contestarla con un simple “no”, y en ninguna de las 5 respuestas estaría especialmente mintiendo.
Con la experiencia de haber intentado ocultar mi triste pasado en Canarias, en Oviedo se hace muy difícil. En Canarias lo achacaba a la distancia, pero en Asturias, presumiendo de ser asturiano, resulta imposible sin mentir y a mi no me gusta aparentar lo que no soy, ni nunca seré. La dificultad viene dada, cuándo desde niño nunca fui consciente de mis limitaciones, mas allá de encontrarme solo y soñar con tener amigos, hermanos o abuelos, igual que los demás niños. Habiendo tenido esta limitación, debería de servirme para sentirme orgulloso por la dificultad de haber conseguido mis escasos logros, pero ni lo siento, ni nunca estaré tan orgulloso cómo aquellos que proclaman sus logros, omitiendo haber sido recomendados en su día por familiares o conocidos. Para evitar mas reproches como los de Kerem y para contestar sus 5 preguntas a la vez, le mencioné dos películas que Cebrian ha visto y que yo vi poco antes de regresar como un fracasado a nuestra tierra.
En “Oviedo Express” (2007), su argumento trata de un grupo de cómicos que vienen al Teatro Campoamor, con una versión moderna de la obra «La Regenta» de Leopoldo Alas “Clarín” y por lo se conoce a la ciudad de Oviedo como Vetusta. Para escenificar las habladurías de los vecinos, en el escenario aparecen de atrezo unos ojos y labios gigantes de cartón, cómo un fiel reflejo de las murmuraciones de las capitales de provincias.
En «La torre de Suso» (2.007), narra el reencuentro del protagonista con sus familiares y amigos en un funeral. En esta película se cuenta la historia de un asturiano que regresa de Argentina trascurridos diez años, intentando aparentar que allí todo le va bien y con la intención de regresar a Argentina discretamente.
Dos películas con las que en Canarias me preparé para afrontar mis miedos. Costó mentalizarme, costó afrontarlos, pero volví con la ilusión de vencerlos, hasta que la verdad me ha cortado las alas. A Cebrian le conté lo que mas me había llamado la atención de estas películas y mas me sentí identificado. Yo no he leído «La Regenta», pero cuando en la película ponen en el escenario aquellos ojos y bocas tan grandes, identificaba perfectamente mi problema, tanto que desde entonces para mentalizarme me decía que los ojos y las bocas son de cartón. En cuanto a «La torre de Suso», su familia es geometricamente inversa a la mía, aunque en su día sirvió para que un amigo me aconsejase que a mi regreso, les fuese a ver y les pidiese ayuda.

Con Cebrian hice un ejercicio de sinceridad a lo bestia, después de todo lo que estuve meditando sobre mi historia el fin de semana pasado. Podría haber intentado mentir, pero cuando en vez de un drogadicto, sea una persona normal quién me haga estas 5 preguntas, mentir sería como construir en lodo. Según fuese edificando la casa, se iría tambaleando y llegado el momento, sería inevitable que se notase la mentira y si no cayese por su propio peso, alguien simplemente por reírse descubriese la verdad, provocando que la casa acabase por los suelos. Como no me gusta ni remotamente la idea de empezar a construir nada que solo sirva para sumar mas desgracia a mi propia desgracia, le continué contestado con toda mi verdad, pero justificándome abstractamente, algo que en Canarias no tenia que hacer. He observado su reacción a todo el preludio que tiene mi nueva vida. Según terminé de contárselo todo, Cebrian no entendía nada. Se podría decir que le ha importado una mierda mi verdad y seguramente a mi, la suya, si le hubiera dejado contármela.
Inicio del Tomo I de «La Regenta» (1.884), de Leopoldo Alas «Clarín»
“La heroica ciudad dormía la siesta. El viento sur, caliente y perezoso, empujaba las nubes blanquecinas que se rasgaban al correr hacia el norte. En las calles no había más ruido que el rumor estridente de los remolinos de polvo, colillasy papeles, que iban de arroyo en arroyo, de acera en acera, de esquina en esquina, revolando y persiguiéndose, como mariposas que se buscan y huyen y que el aire envuelve en sus pliegues invisibles. Cual turbas de pilluelos, aquellas migajas de la basura, aquellas sobras de todo, se juntaban en un montón, parábanse como dormidas un momento y brincaban de nuevo sobresaltadas, dispersándose, trepando unas por las paredes hasta los cristales temblorosos de los faroles, otras hasta los carteles de papel mal pegados a las esquinas, y había pluma que llegaba a un tercer piso, y arenilla que se incrustaba para días, o para años, en la vidriera de un escaparate, agarrada a un plomo.
Vetusta, la muy noble y leal ciudad, corte en el lejano siglo, hacia la digestión del cocido y de la olla podrida, y descansaba oyendo entre sueños el monótono y familiar zumbido de la campana de coro, que retumbaba allá en lo alto de la esbelta torre en la Santa Basílica”.
DÍA 18
Seguramente, hoy será mi último día en el Albergue Municipal, si el Director no rectifica su decisión de no «renovarme». Esta mañana quise aprovechar para subir al Cementerio de San Salvador y visitar a mi padre. Quise murmurar delante de su tumba lo que me ha pasado. Mañana marcharé a Gijón y no sé cuándo podré volver a verle. He subido pensando en algo solemne y fue aburrido. Aun así, antes de marcharme, le he «jurado que conseguiré un trabajo sin hacer nada que él no considerase digno». Cuando me aburrí, me fui.
la tumba de manolo.jpg
DÍA 19
El Trabajador Social gay y Ambrosio me habían dicho que el Albergue de Oviedo tenían la «obligación» de ayudarme y su Director me ha puesto » de patitas en la calle», sin haber recibido ningún tipo de ayuda para paliar de algún modo la situación en la que me encuentro. En el Albergue Cano-Mata-Vigil me han dejado dormir 8 días, pero les debo estar «agradecido» porque lo ampliaron con este fin de semana que termina hoy. En el Albergue de la ciudad dónde estoy empadronado solamente me han podido tener como «interno» 11 días, la primera vez que me veo obligado a recurrir a ellos. En el Albergue de mi ciudad natal he dormido en una habitación compartida con desconocidos, en una cama con somieres viejos y con una comida que no vale gran cosa, salvo el desayuno. No siento ningún tipo de «agradecimiento» al Albergue de Oviedo y espero tener en el futuro la oportunidad de reprocharles mi experiencia.
Con lo puesto, salí del Albergue y entré en el Centro de Día. Desde allí llamé por teléfono a una de las dos ofertas de empleo que ayer salieron en los anuncios por palabras de La Nueva España. En una oferta buscaban una «camarera con buena presencia para Mieres” y en la otra buscaban «un encargado de taller de soldadura para Pola de Siero”. En Asturias, no me considero ni Oficial de 1º de soldador, pero llamé por si necesitasen mas personal y cuál fue mi sorpresa, cuando el dueño me pidió que “si quería me pasase por allí para conocerme”. Yendo hasta el coche, me acordé que no pedí una manta para llevarme, pero ni me apetecía volver al Albergue, ni quería que me hicieran perder toda la mañana esperando en el hall para que me la diesen.
-Voz en off- Se termina mi experiencia en el Albergue de Oviedo y a continuación, se incluye la contestación a mi solicitud a Cáritas por escrito para recibir una copia de mi “Expediente Personal”, donde figurasen las actuaciones realizadas y dirigidas a mi Integración Social. En el siguiente Certificado, fechado el 29/01/2015 y realizado por el Director Marcos, se repite lo mismo que en el Certificado del Albergue de Avilés, donde no se especifica nada dentro de esa profesionalidad que a los Titulados de lo Social les gusta aparentar en los procedimientos judiciales y en los medios de comunicación, cuando surge algún caso que causa alarma social.
Sobre el Registro de Estancias, mi segundo “internado” fue del 29 de abril, hasta el 5 de mayo de 2010, cuando regresé a Oviedo exclusivamente para dar una segunda oportunidad al Albergue de la ciudad de mi ciudad natal y donde estaba empadronado. En aquellos momentos, llevaba ya dos meses viviendo en la calle y quería saber si el hecho de que durante mi primera estancia no me hubiesen “renovado”, fue por mi falta de experiencia en mi nuevo mundo o de un criterio firme. El Director Marcos me llamó a su Despacho para darme seis días como “interno”. En aquello momentos y con las alarmantes noticias que aparecían diariamente sobre pobreza, tenía perfecto conocimiento que los Albergues no estaban desbordados, tal como las Entidades sin Animo de Lucro afirmaban diariamente en los medios de comunicación.

Mi tercer y ultimo “internado” fue del 11 de noviembre hasta el 15 de noviembre de 2010, tras conseguir un trabajo por mis propios medios en Gijón, sin bonobús y sin la posibilidad de poder hacer llamadas telefónicas. Cuando fui despedido, regresé a Oviedo para saber si cuando no pudiese pagar el piso compartido, en el Albergue de Oviedo me iban a ayudar de algún modo. En esta ocasión, el Director Marcos me llamó a su Despacho para darme cinco días como “interno” y cuando al cuarto día me advirtió que no me iba a “renovar”, volví a Gijón.

En el resto de mi Expediente Personal que el Director Marcos firmó en 2015, sabe perfectamente que este documento tal como lo redacta, no sirve para absolutamente nada. Comienza su informe con un patinazo que explica en sus propias palabras la relación “trabajador-usuario” que denuncia este libro. Aunque la solicitud es una iniciativa propia, me define como “esta persona” y continua de una manera muy negativa conjugando el presente, donde la labor que describe es ambiguamente literal y me define como un indigente. Cuando el Director Marcos redacta este informe profesional todavía no tenía derecho a cobrar el Subsidio Social y la salida de la crisis no generó empleo destinado a personal sin formación, aunque yo ya no buscaba trabajo porque solo puedes hacer el ridículo en una empresa dependiendo de esta gente. En la segunda y ultima frase para explicar mi acogida en el Albergue Municipal, resulta que Marcos se disculpa con la normativa de protección de datos vigente, a la vez que la incumple manteniendo mi Registro de Estancias, único dato que a los Titulados de lo Social les resulta interesante, junto a nuestros informes sancionadores internos.
Pesimista puse rumbo a Pola de Siero, sobretodo porque si llamé a la oferta laboral fue simplemente para descartar la remota posibilidad. Al llegar a la Villa, tuve que llamar dos veces desde mi teléfono móvil a la empresa y con las últimas indicaciones acabé encontrando la nave. Allí, la entrevista se convirtió en una mera visita y estuve toda la mañana conversando con el jefe de las consecuencias de la Crisis y el Paro, hasta que tuve que dar por finalizada la entrevista e irme. Conduciendo, intenté ser optimista, pensando que quizás sea mejor venir a Gijón, si en Gijón es donde quiero empezar. Después de leer la noticia, El nuevo albergue se hará en 8 meses//elcomercio.es//8-3-2010, se ve que en el Albergue de Gijón no les importa gastar el dinero en ayudar a las personas, y no como en Oviedo.
Llegué conduciendo despacito con la matricula de Tenerife por bandera. La aguja de la gasolina no se resintió mucho, pero si lo justo para encenderse la luz de la reserva de gasolina. Dejé el coche en el aparcamiento gratuito que hay en la avenida Portugal, donde terminan las Torres del Polígono de Pumarín. Aparqué en el lugar donde pasase mas desapercibido si tuviese que dormir dentro, pensando que los dos Albergues estuviesen llenos y no tuviesen ninguna cama libre.
Me fui a dar un paseo por la avenida de la Constitución y buscar la oficina administrativa de los Albergues. Me resultó facilísimo encontrarla, gracias al enorme cartel del «Exmo. Ayuntamiento de Gijón«, nombrando a la «Oficina de Información al Transeúnte«, encima del logotipo de la «Fundación Municipal de Servicios Sociales«. Eran las 13:40 y aunque había soñado que llegaría a la hora de la comida, por las mañanas cierra a las 13:30 y tuve que esperar a que reabriera a las 18:00. No pude dejar de arrepentirme de haber ido a la entrevista, dónde aparte de quedarme sin comer, gasté gasolina y el saldo de mi teléfono móvil.
Sin nada que hacer, salvo lamentarme, aproveché el tiempo para poder ver los Albergues. Primero fui a ver el Albergue Nocturno de la Cocina Económica, andando 400 metros hasta llegar a la calle Mieres. Cuando lo encontré, vi saliendo del edificio a una pandilla de drogadictos gritando y riéndose. Verlos me ha acojonado. Hundido, he buscado el Albergue Covadonga en la calle Diario El Comercio. Al encontrarlo, vi que se trata de un edificio nuevo dentro de un gran aparcamiento gratuito. El Albergue está en un extraño páramo en el mismo centro de la ciudad, donde en el pasado hubo fábricas y talleres que se mudaron a los nuevos polígonos de las afueras. Al comparar los dos Albergues lo tuve claro, pero con la suerte que tengo lo vi nítido.
Dejé que diesen las 18:15 y darle tiempo a la Trabajadora Social para que se pudiese sentar. Cuando me decidí a entrar, me encontré con una pequeña estancia como Salita de Espera y al fondo había un privado con la puerta abierta. La Salita de Espera tendrá 4 metros de largo, junto a 1 metro mas en el privado y todo ello por 1´5 metros de ancho. La Salita de Espera está separada de la zona administrativa por un tabique divisorio de chapa marrón, con persianas venecianas en los cristales para ocultar el interior de la oficina.
En la Salita de Espera no había nadie y lo atravesé entrando en el privado, encontrándome con un cristal a través del cual una Trabajadora Social de unos 50 años, al verme entrar, me dio los «buenos tardes». Tras devolverle el saludo, le comenté mi situación de «venir de los Albergues de Avilés y Oviedo» y le pregunté «¿si había cama?», a lo que me contestó que “sí”. Se me quedó mirando atentamente y me preguntó “¿cual de los dos Albergues prefería, el Albergue Covadonga o el Albergue Nocturno de la Cocina Económica?”. Tímidamente como si no supiera, le pregunté por las características de ambos Albergues y al final le dije que “había oído que el Albergue Covadonga era mejor”. Me asintió y se lo confirmé como mi primera opción. Mientras me rellenaba mi primer “Vale de cama”, el cuál «debo de entregárselo al Portero del Albergue», le pregunté su nombre y me contestó que «Elena», le pregunté «¿si trabajaba para el Ayuntamiento de Gijón?», y me contestó que «trabaja para Cáritas». Me entrego el «Vale de la cama», pero me advirtió que obligatoriamente mañana tengo que entregarle toda clase de documentación y me dio una papel en el cuál se indica los Documentos y los Organismos Públicos que los expiden. Un «Certificado de Empadronamiento» de donde estoy Empadronado, un «Certificado del Inem» para saber si cobro o no cobro Prestaciones, un «Certificado de la Seguridad Social» para saber si percibo o no percibo una Pensión y un «Certificado del Catastro» para saber si no tengo o no tengo Propiedades a mi nombre.
Salí muy satisfecho con la lista de todas las direcciones a donde tengo que acudir mañana y con el “Vale de cama” para entregarlo en la entrada del Albergue Covadonga, hacía el cual me fui rápidamente «porqué la monjita reparte las camas antes de cenar». Al llegar al Albergue Covadonga, piqué al timbre de la solida puerta de hierro de la entrada y me abrió un hombre de mediana edad que resultó ser el Portero. Le saludé, me preguntó y le contesté haciéndole entrega del “Vale de cama”. Al entrar, el Portero me tranquilizó al decirme que “la Hermana Sole no había empezado a repartir las camas”.
En la espera de acontecimientos, me senté en un banco del patio interior del Albergue, donde me pareció que todos los «internos» desconfíaban de mi, hasta que les pedí un cigarrillo y miraron para otro lado. Mientras esperaba sentado a que fuera la hora de la cena, el Portero me señaló con el dedo a la Hermana Sole, me acerqué a ella, la saludé y se quedó fijamente mirándome mal. Le pongo cara de «no saber que ocurre» y me manda que «la acompañe a la primera planta, la segunda planta es para las mujeres internas y las Monjas». Me riñó diciéndome que «está prohibido subir» y es ahora que todavía no entiendo su forma de decírmelo, como si la hubiera desobedecido un ciento de veces.
Subimos las escaleras hasta el 1º y atravesamos una puerta endeble de chapa que ha recibido algunos puñetazos. Al atravesarla, me encontré en un pasillo estrecho con puertas a ambos lados. Me enseña cual va a ser mi camareta y observo que tiene 4 camas y todo el mobilario impecablemente nuevo. La monjita me siguió leyendo la cartilla mientras bajábamos, ya que «está prohibido subir hasta después de cenar». Perplejo me dejo con la bronca que me echó.

Fue la hora de la cena y pude saciarme del hambre de no haber comido, cenando una sopa de fideos, unas albóndigas muy ricas y un yogur bifudus. Agotado por la mudanza, subí a la camareta a dormir, pensando en mañana conseguir todos la documentación que me han pedido, apenado pensando en tener que hacer 4 colas consecutivas por todo Gijón.
DÍA 20
Esta mañana, quien pensé que era un Trabajador Social y en realidad era el Portero del horario de mañanas, nos ha despertado encendiendo la luz y con un sonoro «Buenos Días». Llevo algo mas de dos semanas y todavía no me acostumbro a que me despierten así. Los cuatro «internos» nos levantamos en silencio y empezamos a prepararnos para salir de la camareta. En el patio, quienes bajaron primero ya estaban revoloteando y me dirigí directamente al Comedor donde ayer cené, pero la puerta estaba cerrada con llave. Extrañado porque desayunásemos en otro sitio que no fuera el Comedor, varios «internos» me explicaron que «el Comedor no nos lo abren hasta las 8:30». Eran las 8:15. Me senté con ellos, consiguiendo que me invitasen a un cigarrillo y mientras observaba cómo se iniciaba una cola para entrar por orden. Lo único que me faltaba esta mañana, entrenar para hacer una cola y estuve sentado hasta que todos accedieron al Comedor.
En comparación, los Albergues de Avilés y Oviedo están mejor organizados y el desayuno del Albergue Covadonga se asemejó al método del Centro de Día de Avilés. En Gijón te sirven el café y la leche, mientras en un carrillo tienen un cesto con rodajas de pan de ayer, una tarrina de mantequilla con un cuchillo para entenderla y un bote de mermelada con su cucharilla para extraerla. Esto ha provocado que una vez que ya teníamos la bebida caliente, todos estuviéramos apelotonados alrededor del carrito y tuviéramos que esperar para poder compartir estos dos cubiertos, si querías poder untar las rodajas de pan con algo. Aquí no hay «seguimientos» y un Voluntario preparó el desayuno, y una vez todos terminamos de desayunar, él solo se quedó recogiendo el Comedor.
Mientras desayunaba, estuve hablando con los tres “internos” con los que me tocó compartir la mesa y les pregunté por todos los Organismos Públicos que esta mañana tenia que visitar. Como en Gijón viví varios meses durante el año del cambio el milenio, me resultó muy fácil entender las indicaciones que me dieron.

He ido primero a la Oficina del Inem, en los bajos de la Casa Sindical y después de hacer una cola de veinte personas, conseguí una Cartilla de Paro. Después fui a la Oficina de la Seguridad Social en la plaza del Carmen y después de hacer una cola de diez personas, me acreditaron que no cobro ninguna Pensión. Me pasé por la Antigua Pescadería, donde se haya el edifico administrativo del Ayuntamiento de Gijón. Allí no tuve que hacer cola porqué directamente un Subalterno me informó que «no me podían ayudar con el papel del Empadronamiento, ya que exclusivamente pueden dármelo en el Ayuntamiento donde esté empadronado”. Por si acaso y cómo me quedaba de camino, entré en la Concejalía de Bienestar Social, llamada popularmente la Gota de Leche y explicarles mi situación de ovetense. Me repitieron lo que ya me había dicho el Subalterno. Y por último, fui hasta las Oficinas del Catastro, al lado del parque Europa y después de hacer una cola interminable de tres personas, me acreditaron que no tengo ninguna propiedad a mi nombre.
He tardado toda la mañana para conseguir toda la documentación que la Trabajadora Social Elena me pidió y menos mal que no me encontré mucha cola. A buen seguro que alguno de los «carrilanos» que no conozcan Gijón, tarda dos o tres días para conseguir lo que yo he hecho esta mañana. Para terminar la faena, llevé todos los documentos a la Oficina de Información al Transeúnte, donde tuve la oportunidad de conocer a la Trabajadora Social Mónica, después de hacer una cola de dos personas. Le dije que «me faltaba el papel de Empadronamiento y que me iba a resultar imposible llevárselo, ya que eso significaría tener que ir hasta Oviedo y no tengo dinero para ello». Me ha tranquilizado y me ha dicho que “no importa”. Le pedí «¿si podía hacerme unas fotocopias de mi CV?» y me contestó que «lo sentía mucho, que se les había acabado el cartucho de tinta y no tenían dinero para comprar otro». Incrédulo con su contestación, vi cómo terminaba de grapar todos los documentos en mi ficha y nos despedimos «hasta la próxima semana».
Volví al Albergue a las 12:00 y me senté solo en un banco, después de haberme pasado todo el día de pie. Mientras esperaba a la hora de la comida, observé en el patio todo el trajín de trabajadores y me estuve interesando por el tema. El Albergue Covadonga lo regentan unas monjitas de la Orden de las Hermanas Terciarias Capuchinas; la Hermana Angelita que es la Directora, la Hna. Carmina, la Hna. Asunción, la Hna. Sole, la Hna. Marta y la Hna. Marcelina, la cual está reponiéndose en el Hospital después de sufrir una agresión dentro del Albergue. Fue Ginés, un drogadicto ponferradino de unos 30 años, quien ayer me relató lo sucedido, cuando «el mes pasado, una interna intentó degollar a la Hna. Marcelina mientras estaba sirviendo la cena en el Comedor». Me lo contó con la importancia propia de haber sido «gracias a él y a otras dos “usuarios” más, quienes consiguieron evitar que la agresión fuese a mas».
Aparte de las Hermanas, están los Porteros que nos abren y cierran la puerta de acceso al recinto del Albergue; Aurelio en el turno de por las mañanas de 7:00 a 15:00, Ramón por las tardes de 15:00 a 23:00, José por las noches de 23:00 a 7:00 y me quedaría por conocer al Portero que viene unicamente durante los fines de semana. Además, en el Albergue trabajan una Cocinera, una Limpiadora y una Voluntaria que acude todos los días laborales al Ropero de 12:00 a 13:00. Además, en la comidas y en la cenas vienen unos Voluntarios. Los Voluntarios que vinieron hoy, eran gente de categoría social alta, a los que se les notaba que están más acostumbrados a que les sirvan que a servir y constantemente se disculparon por su torpeza como camareros.
Por lo visto, en el Albergue Covadonga no hay «seguimientos» y aquí «puedes estar indefinidamente si quieren las Trabajadoras Sociales de la Oficina, quienes incluso imponen su criterio a las monjitas». Ha sido Cundi, un indigente «profesional» asturiano de 50 años, quien me lo ha contado, desde su experiencia de llevar «renovando» tres meses. Inma, una sevillana de 50 años, también me lo ha confirmado pero desde lo injusto que le parece a quienes están «renovando», poniéndome como ejemplo a Cundi. Inma se queja de que a ella, «las Trabajadoras Sociales la están advirtiendo siempre de que la van a echar del Albergue y eso que busca incansablemente trabajo». «Y no cómo Cundi, que todos los días se dedica a pedir en la calle». Aunque en un principio desconfiaría de lo que me dijo Inma, por mi experiencia en Avilés y sobretodo en Oviedo, me sirve para poder creérmelo un poco mejor.
Después de comer, me he sentado en el patio del Albergue a ver que vibraciones me daba el lugar, pero no sentí nada. Observando el edificio en forma de “U” con el grueso muro de la entrada principal cerrando el patio, no se siente ni el aire. El Albergue está situado en el barrio de Laviada, a la altura de la Estación de Renfe de Gijón-Jovellanos. Se encuentra enfrente de donde están construyendo la nueva Estación Provisional de trenes de la ciudad, dentro del Plan General de Ordenación de Gijón. Se ubica entre las calles Diario El Comercio y Sanz Crespo, la avenida que hasta hace un mes fue la antigua entrada por la autopista de Oviedo, hoy en día clausurada por los proyectos de enterramiento de las vías ferroviarias.

Todo el edificio está recubierto de ladrillo cara vista rojo cereza, color escogido para hacer juego con todos los demás componentes arquitectónicos del edificio. La distribución de la planta baja del Albergue, quedaría como se ve en la fotografía y según el sentido horario alrededor del patio empezando por la única puerta de acceso al Albergue, al entrar te encuentras con la Portería y dentro de ella se encuentra la habitación del Portero que trabaja en el turno de noche y las dos «camas de emergencias», las cuales se utilizan cómo su nombre bien indica y también cuando en el Albergue no cuenta con camas libres. Al lado de la Portería, se encuentran unas consignas pequeñas con llaves para que guardemos las cosas que necesitemos y al lado está la entrada al edificio del Albergue. Al entrar al edificio encuentras el hall de entrada y las puertas de los Despachos de la Directora del Albergue y el de la Trabajadora Social Julia, quien es la Jefa de la Oficina de Información al Transeúnte. Por detrás de los Despachos se encuentra la Sala de Consignas, donde los «internos» podemos guardar nuestros equipajes y también hay un Tallerín donde un «interno» confecciona llaveros. Continuando por el patio está la entrada al Comedor, con capacidad minimamente para cien «internos». Adosada al Comedor, hay una Cocina industrial, pegada al Almacén y al lado está la cámara frigorífica. Siguiendo alrededor del patio está la puerta del Ropero y después hay un taller de confección de velas, donde unos «externos» las fabrican para su posterior comercialización. En la esquina del patio está la Sala de la Televisión, también llamada «Biblioteca» y por último, el cuarto de la Lavandería y unos Baños que es mejor no entrar.

La construcción se distribuyó para alojar a dos Entidades Sociales, la mitad de la izquierda es el Albergue Covadonga y en la otra mitad está el Centro de desintoxicación a las drogas Proyecto Hombre. En la acera de enfrente del Albergue hay un Centro de Día llamado Café y Calor y mañana mismo tengo pensado ir a conocerlo.
–Voz en off–Debajo de las siguientes publicaciones, aparecerá el extracto correspondiente al mismo día del Libro de Actas del Centro de Día Café y Calor. Las anotaciones fueron escritas por los Trabajadores Sociales y los Vigilantes de Seguridad de Eulen que trabajaban en este Centro de Día de Gijón. Un documento de incuestionable valor para reforzar los argumentos de este proyecto literario. Para poder leer sus 144 páginas, que comprende desde 11-03-2009 al 6-02-2011, haz clic en el enlace LIBRO DE ACTAS DE CAFÉ Y CALOR. También se puede consultar el escrito donde en 2010 describí la dinámica de este Centro de Día. Para poder leerlo, haz clic en QUEJA CONTRA CAFÉ Y CALOR.–
16-03-10 Permanece el centro cerrado desde las 11:00 h, hasta 11:25h debido a que el cupo de personas se encontraba completo. Fdo. Luis
16-03-10 Permanece el centro cerrado al público desde las 16:10 hasta las 18:15 debido a que el cupo de personas se encontraba completo y teniendo que esperar fuera del centro, para poder entrar gran cantidad de usuarios, mientras otro grupo se desencató por marchar y no esperar. Fdo. Luis

DÍA 21
Esta tarde fui a conocer el Centro de Día, el cuál al lado de su puerta de entrada, tiene un cartel enorme del «Exmo. Ayuntamiento de Gijón«, definiéndolo como «Centro Municipal Encuentro y Acogida«. Me acompañaba Inma, quien me explicó previamente lo que iba a pasar cuando entrase y aunque creí que exageraba, luego lamenté no haberla escuchado más atentamente.
Cuando picamos al timbre del Centro de Día, me sorprendió que un Vigilante de Seguridad nos abriera la puerta. El Vigilante, al no haberme visto antes por allí y confirmarle que «era la primera vez que acudía al Centro de Día», avisó a uno de los Trabajadores Sociales que me condujo hasta su Despacho, cerró la puerta, nos sentamos y quedamos mirándonos el uno para el otro. Primero, el Trabajador Social empezó organizando los papeles que tenía sobre la mesa y mientras esperaba a que me hablase empecé a temblar como un flan. Cuando acabó de colocarlos, me sonrió y me preguntó “¿si era la primera vez que acudía a Café y Calor?”, a lo que contesté que “si”, me preguntó “¿si conocía algún Centro de Día?” y le contesté que “venia de estar 10 días en el Albergue de Oviedo y había conocido el Centro de Día que está en el patio”, me preguntó “¿si conocía la dinámica de los Centro de Baja Exigencia?”, a lo que contesté que “no”.

Empezó explicándome los horarios del Centro de Día. Por la mañana de 10:00 a 12:30 y por las tardes de 16:00 a 19:30, todos los días del año, domingos y festivos incluidos, ya sean fiestas locales o nacionales, incluido en Navidad y Año Nuevo. Me preguntó «¿si tenía adicciones?», a lo que le contesté que «no» y prosiguió.
En el Centro de Día podría tomarme un café en la máquina gratuita dispensadora y coger todos los paquetillos de galletas que deseé. Además cuentan con un Servicio de Lavandería, donde podemos lavar nuestra ropa, ducharnos y afeitarnos, salvo los fines de semana y festivo. Me explicó el funcionamiento de los 6 turnos para lavar ropa por la mañana y los 9 turnos por la tarde. Para ello tendría que acercarme antes de que abriese el Centro de Día y ponerme de acuerdo con los demás «usuarios». No me hizo demasiada ilusión oírlo. Para usar una de las tres duchas, tengo que pedírselo primero al Trabajador Social de la Lavandería, después me llamarán por estricto orden y me recalcó que “nunca hacían excepciones”. De la misma manera que para usar un lavabo y poder afeitarme. Para terminar, me explicó todo lo que está prohibido, una a una, especificando punto por punto las excepciones y podría asegurar que no se le debió de olvidar ninguna, pues sin conocerlas, por su forma de decírmelas con tanta soltura y seguridad, casi parecía que me las estaba recitando de tantas veces que las habrá tenido que repetir. Como era el primer día y quería darle buena impresión, «le tuve que rogar que parase, ya que era incapaz de asimilar tanta información». Conseguí congraciarme con él, ya que me reconoció que “era muy difícil acordarse de todo el primer día”. Por último, me preguntó “¿si me estaba quedando en el Albergue?”, que asentí con la cabeza y dio por finalizada la entrevista. Salí del Despacho con muy buena impresión del Centro de Día y del Trabajador Social, que por algún extraño motivo, cuando salimos del Despacho me explicó el funcionamiento de la típica máquina gratuita dispensadora de café, leche, chocolate, infusiones y sus mas conocidas combinaciones, junto a las opciones de «sin azúcar» o «extra de azúcar». Además me enseñó que encima de la máquina, dentro de una vasillo metidos, están los palitos para remover la bebida en caso de que la máquina no los dispense con la bebida seleccionada.
Le pregunté «¿si trabajaba para Cáritas?», que por su peculiar forma de reaccionar ante mi pregunta, enseguida comprendí que que «no», informándome que «ellos trabajan para el Ayuntamiento y no tienen nada que ver con la Iglesia». La pregunta tampoco iba tan mal encaminada, después de haber conocido a Elena en la Oficina de Información al Transeúnte, donde en la puerta posee un cartel del Ayuntamiento similar al que tiene en su exterior el CMEA y ella si trabaja para Cáritas. Resulta curioso comprobar que un servicio como este no haya sido privatizado y que siga siendo de titularidad municipal, por tanto todos ellos son Funcionarios.
En el CMEA trabajan tres Trabajadores Sociales, quien me atendió se llama Xosé y sus dos compañeras se llaman Silvia y Alejandra. Los tres tendrán más o menos mi edad. Uno se encarga de la Sala de la Lavandería, otro del Servicio de la Cocina y a Xosé le tocó darme la «Bienvenida», además de conversar con toda aquella persona que lo necesite o informarnos a todo aquel que lo deseé, «sobre los demás servicios que nos prestan otras Entidades Sociales de Gijón». También está el Vigilante de Seguridad, cuyo nombre es Luis, tendrá unos cincuenta años y está sentado en la misma mesita donde están sentados los Trabajadores Sociales en unas butacas, enfrente de la puerta de entrada y de espaldas a la puerta de la Lavandería.

Aunque el CMEA está a 50 metros de la puerta del Albergue Covadonga, el escenario donde se encuentra es muy distinto. Mientras la puerta del Albergue está en un páramo de coches, la puerta del Centro de Día está en un escenario postapocalíptico de industrias abandonadas y en semi-ruinas. El propio edifico donde se ubica Café y Calor en sus bajos, forma parte de aquel mítico tejido industrial de Gijón, hoy ya desaparecido. Eso es la calle Diario El Comercio, donda la rotativa de este periodico se encuentra a unos 100 metros de nosotros.
La fachada del Centro de Día es la original del edifico y está desconchada por varios sitios. Por encima de la entrada de Café y Calor, dos pequeños focos apuntan al umbral de la puerta. A la izquierda de la puerta hay un buzón de cartas hecho artesanalmente por un calderero y a la derecha está el timbre, junto al enorme cartel del Ayuntamiento. La puerta es de chapa que parece que absorbería todos los golpes que quisieras darle y los cristales deben de ser antibalas, con unos estores ocultando el interior. Todas las ventanas que dan a la calle son nuevas y de carpintería de aluminio, con cristales opacos también ocultando el interior y protegidos con unas sencillas y solidas rejas.
En el interior del Centro de Día sus paredes están pintadas de blanco, el techo es de placas desmontables de yeso y el suelo son baldosas que soportaron bien el trascurso del tiempo. Existen 2 columnas en la Sala de Lecturas que condicionan la distribución de las mesas. Cuenta con 6 mesas para 24 plazas de sillas, 4 mesitas para 18 plazas de butacas, mas la mesita con 4 plazas para los tres Trabajadores Sociales y el Vigilante de Seguridad. En total cuarenta y seis «usuarios» y cuando se llega a esta cifra no permiten entrar a nadie más, hasta que primero no lo abandone algún «usuario». De eso ya me he dado cuenta que tiene que ser el pobre Vigilante de Seguridad, como parte de su trabajo, quien tiene que dar la cara con los indigentes que no entienden que está estipulada la Capacidad Máxima y deben de esperar fuera para poder entrar.

La distribución del Centro de Día quedaría como se ve en la fotografía y según el sentido horario: al entrar por entrada encuentras una enorme Sala de Lectura, donde de frente está la puerta de un patio interior abandonado y a la izquierda está la puerta de la Lavandería. Por otro lado, a la derecha, en el fondo de la Sala de Lecturas están la puerta de la Sala de fumadores, el Despacho, la máquina dispensadora de bebidas calientes, un pie enfriador de agua de acero y unos módulos de cocina con fregadero, lavavajillas y microondas. La Sala de fumadores tiene una ventana que da al patio y otra ventana hacia la propia Sala de Lecturas. El Despacho del Centro de Día asemeja ser una Enfermería y no tiene ventanas. En cuanto a nuestro patio, parece el patio de una Penintenciería de un país caribeño y parece ser que solamente lo abren durante el verano, mientras el resto del año está prohibido salir.
Por otro lado, la puerta de Lavandería esta a la izquierda de la puerta de entrada y consta de una primera antesala, donde están las 4 lavadoras y encima de ellas hay 3 secadoras. A continuación, está la antesala de los baños donde están 2 váteres para los hombres, en la esquina del fondo hay 2 lavabos, en la pared del fondo están las 3 duchas y en la otra esquina del fondo está el váter de las mujeres, el cuál es del doble de tamaño que juntando los 2 diminutos váteres de género masculino. Los váteres de los hombres son tan pequeños que hasta que no cierras la puerta, no puedes sentarte en el trono, además que tampoco tienen pestillo para poder cerrar por dentro. Por otro lado, las 3 duchas tienen una antesala de un metro cuadrado donde desvestirse, previa al metro cuadrado de la ducha. Las paredes de los váteres y las duchas no alcanzan el techo y terminan en 2´5 metros, a la vez que las puertas están elevadas 20 centímetros del suelo. Los Trabajadores Sociales cuentan al inicio de la Lavandería con un armario con llave y es donde entregan las útiles necesarios para nuestro aseo, ya sea la ducha o afeitarte. Anexo a la Lavandería y dentro de una zona restringida a los «usuarios», están el almacén, los vestuarios y el baño de los trabajadores.
17-03-10 Permanece el centro cerrado al público desde las 16:40 h. hasta las 18:10 h. debido a que el cupo de personas se encuentra completo. Fdo. Luis
17/03/10 Se llama al servicio técnico de Whirlpool por una lavadora que no centrifuga. Fdo Silvia

DÍA 22
Existe quien tiene mala suerte y después está lo mio. Un «interno» del Albergue llamado Servando, me pidió por favor que «le ayudase a hacer una mudanza» y cómo es evidente que su salud no se lo permite, me ofrecí a ayudarle. Servando es un drogadicto con unas orejas enormes, de unos 50 años mal llevados, de baja estatura y se encuentra en los huesos, probablemente por tener el SIDA.

Servando es «de una buena familia de Gijón», no solo porqué él lo diga, se aprecia en el gramur aristocrático con el que permaneció sentado contándomelo, en sus ademanes dirigidos a un imaginario mayordomo y al oírle relatar satisfecho, «que se ha gastado todo lo habido y por haber en drogas y en Centros de Desintoxicación», que es normal que haya acabado en un Albergue.
Resulta que Servando tenía alquilado un piso con su novia, de la cuál me enseñó fotos y al ver lo guapa que era, me resultó evidente que estuvo con él por el dinero, hasta hace un par de meses. Este supuesto me lo confirmó acto seguido el propio Servando, diciéndome que «su pareja lo ha abandonado después de haberse gastado todo el dinero, procedente de la herencia de su padre, recientemente fallecido».
Hoy era el último día de plazo que el dueño del inmueble le había dado, «para que retirase todas sus cosas del piso, o de lo contrario, se las tiraría a la basura». Como a Servando le vi que no tenía fuerzas para recoger él solo todas sus cosas y bajarlas después hasta la calle, le he acompañado a su antigua casa y ayudarle en todo lo que pudiese. También quería recuperar la fianza, aunque llevaba dos meses sin pagar el alquiler.
El piso estaba en la calle Cabrales, en un edificio posiblemente construido a finales del siglo XIX y aunque no tenía vistas al mar, está a 200 metros del Ayuntamiento, a 100 metros de la Ruta de los Vinos y a 50 metros de la Escalerona, la escalera más mítica de la playa de San Lorenzo. Subimos y antes de entrar al piso, me advirtió que «lo había alquilado sin muebles y todos los muebles los había comprado nuevos hacía seis meses», el tiempo que duró la relación. Aunque me lo había advertido, cuando entramos, no pude quedarme impresionado con el deplorable estado en el que se encontraba todo, con los muebles rotos o tirados los unos encima de los otros, todas las cosas revueltas y lleno de basura. Sin dilaciones y viendo que no paraba de contarme recuerdos de su exnovia, empecé a empaquetar las pertenencias que quería llevarse y resultaron ser todos ellos artículos de lujo. Con todo ello llené tres maletas. Cuando terminé, Servando llamó al Casero, el cual se presentó en cinco minutos y ya cuando lo vi entrar por la puerta, la cara del Casero me sonaba terriblemente, pero en ese momento no me di cuenta.
Servando, con sus cosas ya recogidas, intentó negociar que «le devolviera la fianza a cambio de los muebles». El Casero le contestó que “ya le debía dos meses, que no quería sus muebles y que él solo quería el piso desocupado para volver a alquilarlo”. Servando me introdujo en la conversación y rompí una lanza hablando «de la nobleza evidente de los muebles», sin tener en cuenta el desastre general en el que se hallaba el piso. Finalmente, el Casero llamó al propietario para que viniese y no di crédito cuando vi entrar por la puerta a Javi. En 1999 estuve trabajando para Javi en el Pub´s Anticuario, mientras hacia mi primer Cursillo de Soldadura en FOREM-Gijón, el cual lo abandoné porqué no podía compaginarlo con el trabajo de camarero. Mi intención era ir a ver a Javi cuando hubiera meditado un poco en todo lo que me ha ocurrido desde mi regreso de Canarias y se repente, me sentí que estaba en la ansiada entrevista, acompañando a un drogadicto que le dejaba el piso echo una mierda, le debía dos meses de alquiler y encima quería que le devolviera la fianza.
Nunca me he podido sentir como un drogadicto, pero como hoy, dudo que me pueda volver a sentirme. Por mi cabeza, lo único que pasaba era que Javi pensase que durante el boom del ladrillo, hubiera acabado en la droga y que todos mis conocidos fueran como Servando. Encima me encontraba allí como su machaca, sin poder gritar que simplemente le estaba ayudando por humanidad y sin poder decirle que en realidad no tenía nada mejor que hacer. Más tarde, llegó Dani, a quien conocí cuando era fregavasos en el Pub´s Gasolinera y ahora es el Responsable de la División de bares de Javi. Pleno total, el responsable de la contratación de personal también era testigo y parecía que llegaba a solucionar el problema del inquilino moroso. Finalmente, tras saludarnos y hablar del pasado, Javi decidió que el Casero, que es su suegro y que paraba por el Pub´s Anticuario a ver a su otro yerno, le devolviese los 500€ de la fianza a Servando, quien no podía evitar tener una amable sonrisa en su rostro. Finalmente bajamos todos a la calle, nos despedimos y acompañé a Servando hasta una parada de taxis, cargando con sus maletas.

Para dejar de pensar en el bochorno que sufrí esta mañana, por la tarde me fui hasta la Biblioteca Publica Jovellanos, en una pequeña calle emblemática de por si, donde también está el Antiguo Instituto inaugurado por el propio Jovellanos y la Basílica-Santuario del Sagrado Corazón de Jesús. Fui por que no me gusta que las monjitas me vean todo el día dando vueltas por el patio, mas que por la cultura en si. Cuando subí al segundo piso, pude comprobar que tenían ordenadores y busqué la noticia sobre el apuñalamiento de la Hermana Marcelina. No he podido dejar de quedarme anonadado por la animalada de la “interna”, acuchillando a la pobre monjita.
Una indigente apuñala en el cuello a una monja del Albergue Covadonga//elcomercio.es//15-02-2010
Sor Marcelina Muñiz se debatía entre la vida y la muerte esta madrugada en el Hospital Central de Asturias
Una monja del Albergue Covadonga, Sor Marcelina Muñiz Pérez, se debatía esta madrugada entre la vida y la muerte tras ser apuñalada en el cuello, al menos dos veces, por una joven que había acudido al lugar a pedir «un plato de sopa». El espeluznante suceso ocurrió momentos antes del inicio del turno de cena, pasadas las ocho y media de la tarde. La joven, aparentemente indigente, perdió los nervios en la cocina del albergue mientras pedía que le diesen de comer y, cogiendo un cuchillo, trató de degollar a Sor Marcelina, una veterana monja que en ese momento estaba cortando jamón para la cena.
Todo ocurrió «de forma muy rápida», según explicó a EL COMERCIO el conserje nocturno de la institución, José Iglesias Madriñán, y la rápida actuación de otros transeúntes «que estaban esperando para cenar» evitaron que la joven se ensañase aún más con la religiosa, que no pudo hacer nada por defenderse de la agresión. Una vez inmovilizada, la joven fue detenida por agentes de la Policía Nacional, que la trasladaron a la cercana comisaría, desde donde previsiblemente será puesta hoy a disposición judicial.
Un equipo de investigación criminalística procedió de inmediato a tomar huellas y todo tipo de pruebas e indicios que puedan aclarar las causas del incidente.
Con mucha rapidez se personaron en el lugar asistencias médicas que, en un primer momento, llevaron a Sor Marcelina al Hospital de Cabueñes, desde donde se decidió su urgente traslado al Hospital Central, toda vez que la gravedad de sus heridas ponía en grave peligro su vida.
Al parecer, a primera hora de la madrugada su estado era «crítico», según fuentes cercanas al servicio médico, y los facultativos se esforzaban por estabilizar a la mujer.
Según explicó José Iglesias, la agresora era ya conocida de la casa, donde «había estado hasta hace unos quince días por el albergue», aunque no se tiene constancia de que hubiese protagonizado incidentes violentos con anterioridad.
Aunque no hay ninguna explicación oficial sobre las causas que llevaron a la joven a agredir a la religiosa, todo apunta a que su pérdida de control se pudo deber a algún tipo de nerviosismo previo y a que no quiso esperar los escasos minutos que quedaban para la cena. La joven no había reñido con nadie con anterioridad a la agresión y, de hecho, se le permitió el acceso al albergue porque antes del incidente parecía estar tranquila.
El control de entrada a la institución es férreo, y se rechaza a aquellas personas que parezcan dispuestas a causar problemas o con un excesivo estado de nerviosismo.
De la dedicación y la abnegación de las religiosas del Albergue Covadonga habla a las claras el hecho de que, pese a lo grave de la agresión, las compañeras de Sor Marcelina completaron el turno de cena para el resto de transeúntes.
Volví al Albergue a las 20;00, la hora de la cena. Cuando entré en el patio y según me vio, Servando se levantó de donde estaba sentado y se dirigió enfadado hacía mi, acusándome delante de todos los presentes «de haberle robado uno de los dos libros de estampaciones», que afirmaba que tenía en el piso. El único que había, tuve que metérselo en la maleta más grande porque no me cabía en ninguna otra. Dado el tamaño del objeto en cuestión, le pregunté “¿cuándo se lo pude haber robado, si estuvimos todo el rato juntos?”, insistiendo en que «se lo había robado». Cuando le pregunté “¿para que quería precisamente un libro de estampaciones?”, insistió en que «se lo había robado», cuando le pregunté “¿dónde creía que lo había escondido?”, simplemente me sonrió. Comprendí entonces, que solo estaba tocándome los cojones y que probablemente ya se había gastado el dinero de la fianza. No me ha importado su calumnia, más he perdido esta mañana. Cada vez que lo pienso y solo de pensarlo, me entra un no sé que en el estomago.
18-03-10 Permanece el centro cerrado al público desde las 10:40 h. hasta las 11:20 h. debido a que el cupo de personas se encuentra completo. Fdo. Luis

DÍA 23
Esta mañana, aun seguía dándole vueltas a la cabeza sobre la mala suerte que tuve ayer. He llegado a la conclusión que se trató de una simple e improbable fatalidad. ¿Que impresión se habrán llevado de mi, Javi y Dani?
Esta tarde, intenté sobrellevar que los viandantes y los conductores que pasaban por la calle, me vieran junto a los demás “usuarios” esperando en la calle Diario El Comercio para poder entrar en el Centro de Día. Nuestra condición de drogadictos es evidente para cualquiera que se detuviera ante la puerta de entrada y leyese entre los cristales antibalas y los estores ocultando el interior, el descolorido papel pegado con el texto; «ENTREGA DE SANIKITS Y RECOGIDA DE JERINGUILLAS«. Lo del «sanikit», me imagino que será una jeringuilla y algo para poder hacerte un torniquete. Lo de «recogida de jeringuillas» entiendo que es una iniciativa para evitar que los drogadictos tiren las jeringuillas en cualquier sitio después de drogarse y los niños se puedan pinchar con ellas mientras juegan despreocupados. Además, si todavía quedase alguna duda, el papel se encuentra al lado de la pared donde está fijado el enorme cartel del «Centro Municipal Encuentro y Acogida«, con la colaboración del “Exmo. Ayuntamiento de Gijón”, de la «Fundación Municipal de Servicios Sociales«, de la «Conserjería de Bienestar Social del Principado de Asturias” y de la «Conserjería de Sanidad del Principado de Asturias«.
Un papel inútil de por sí. Cualquier “carrilano” que se drogue y aunque no conociese Gijón, el primer día acabara encontrando el parque Europa y comprando la droga que mas le guste. Por tanto, resulta ridículo creer que necesiten ver este papel para conseguir una jeringuilla, que de todas formas, todos sabemos que las venden en las Farmacias y así no tener que entrar en ningún Centro de Día a solicitar ningun «sanikit», que a buen seguro tendrían que esperar para que se lo diesen. En contra, por la estupidez del responsable de colocar el papel, para quienes no consumimos drogas y estamos esperando para tomarnos un café, sirve para que quien lo lea nos relacione con el mundo de las drogas y seamos prejuzgados erróneamente. Solo de pensar que Javi o Dani pasasen ahora por delante de Café y Calor y me vieran esperando para poder entrar, se me pone la piel de gallina.
Sobre politoxicomanías, dentro del Centro de Día se esfuerzan por mantenernos informados, con toda clase de revistas especializadas sufragadas por el Principado, gacetas publicadas por la Fundación Municipal de Servicios Sociales, Memorandum de Jornadas de Trabajo Social o sobre la XV Jornada Municipal sobre Drogas 2.009. Tambien hay, toda clase de folletos de enfermedades de transmición sexual aplicables a los drogadictos. Los hay grandes y pequeños, panfletos o en formato triptico, los hay de todos las formas y todos ellos, amontonados y ordenados. Por haber, hay hasta pegatinas molonas sobre el SIDA o un ejemplar del “Informe 2.008” de Naciones Unidas sobre esta epidemia. También hay preservativos en una cesta de mimbre, donde la calidad de los profilácticos, contrasta con la calidad del papel empleado para las revistas especializadas y que no sufran el paso del tiempo en la mesita de alguna salita de espera.

Todo ello se encuentra en el revistero, al lado de la mesita de los Trabajadores Sociales. Este aspecto de que el revistero esté al lado de su mesita, también empieza a resultarme muy molesto, ya que cada vez que te acercas a buscar el periódico, los Trabajadores Sociales y el Vigilante se te quedan mirando hasta que te alejas. En el revistero, diariamente lo renuevan con 2 ejemplares del “Diario El Comercio” y 2 ejemplares de “La Nueva España”, además de tener el periódico de anuncios por palabras “El Cero” y además el “Güei”, que creo que es el primer periódico escrito integramente en bable. También tenemos toda clase de revistas, ya sean semanales o mensuales, como “El jueves”, “Interviú”, “Heavy Rock” o la revista asturiana de humanidades “Atlántica XXI”, pero también traen otras de revistas que es evidente que solo las leen las Trabajadoras Sociales, como las revistas “Micasa”, “Integral”, “Viajar” y curiosamente la revista sobre marihuana “Cannabis”, que sirve para que a algunos «usuarios» les entré la risa tonta cuando la ven. En estos 3 días que llevo acudiendo, ya me ha dado tiempo a leérmelas todas.
Ahora por la noche, sin que todavía se me haya pasado el disgusto de ayer, no puedo dejar de pensar en la situación ridícula que viví acompañando a Servando. Ahora en la camareta, no puedo evitar fijarme en las personas que hoy vamos a dormir juntas y pensar si me importaría que me vieran con ellos por la calle. Ahora mismo estoy con Lucas, Braulio y Valeriano. El bueno, el feo y el malo.
Lucas es un «carrilano» sevillano de 40 años, que viene y se va de Gijón. No hace ni dos meses que estuvo aquí y ha vuelto. Se sabe de memoria la Reglamentación de todos los sitios y lugares, algo que a mi me resulta imprescindible conocer ahora y de lo que solo se benefician los «carrilanos» como él. Con su melena, su barba y su mística mirada, se parece mucho a Ted Neeley en «Jesucristo Superstar» (1.973), que a buen seguro que Lucas le sacará beneficio. De Lucas no me extraña que se le de bien “mangar”, tecnicismo «carrilano» para definir el poner la mano en medio de la calle, junto a un cartel bien grande que diga “ESPAÑOL EN PARO PIDE UNA AYUDA”. Que Lucas te cuente su opinión sobre vivir «en la calle», es casi como para tenerle envidia, que no me acaba de convencer que estar «en la calle» sea tan divertido. Eso si, a Lucas no le pidas un cigarrillo aunque le veas con la cajetilla llena, «se tiene prohibido a si mismo dar tabaco dentro de los Albergues». Que arte más grande tiene mi Lucas.
Lo de Braulio es un tema aparte. Me ha impresionado mucho conocerle, aunque de cierta manera me encuentro incómodo junto a él. A Braulio ya lo conocía de vista, era uno de los borrachos que estaban todos los fines de semana por el Casco Antiguo de Oviedo y se arrimaban a los grupos de chavales que bebíamos en la calle. La mayoría de las veces, la gente le seguía el rollo, aunque se puede decir que al final acababan vacilándolo. La verdad es que yo siempre tiraba de largo, más por pena que por otra cosa, pero ahora la cosa ha cambiado y me siento rebajado al estar a su altura. Aunque no sabría decir su edad, apenas ha envejecido, aunque cuando se desnudó para irse a la cama lo vi físicamente cascado. Tener la oportunidad de hablar con él como compañeros y no como su proveedor de bebidas alcohólicas, me ha sorprendido mucho y para bien. Aunque veas a Braulio fumar, no le pidas un cigarrillo por que nunca tiene.
Con el que he hecho muy buenas migas ha sido con Valeriano, un asturiano del oriente. Tiene 56 años y estuvo en los años 80 viviendo en las comunas de la isla bonita de la Palma. A mi me parece una persona noble y por eso no entiendo que incansablemente me reconozca que ha sido un “vividor”, aunque en Canarias estuviese enganchado a las drogas. Se considera un artesano del cuero y para ello me enseñó una mochila llena de toda la herramienta necesaria para trabajarlo y de la que nunca se separa y vigila con muchísimo celo. Valeriano me ha afirmado que en la Oficina de Información al Transeunte no le van a «renovar», desde que hace unos meses discutiera con la Trabajadora Social Laura. Este martes le echaran del Albergue, después de haber disfrutado de sus 5 días al mes, ya que está empadronado en León y no en Asturias. Me dice que no le gustan los Albergues, aunque lleva años viniendo y que cuando se le acaben los días en Gijón, se irá a Avilés, luego a Cudillero y después rumbo a Galicia. Valeriano está obsesionado con dejar de fumar porros, aunque todavía no he tenido la oportunidad de poder verle fumar uno, ni tan siquiera lo he visto fumar un cigarrillo.
Se puede decir que Lucas, Braulio y Valeriano no tienen nada en común entre ellos, pero mientras estábamos preparándonos para acostarnos, hablando con Valeriano surgió el nombre de “la Luisi” y los tres estuvieron de acuerdo. Los cuatro estamos de acuerdo en el carácter impresentable de la Directora del Albergue de Cáritas de Avilés, cuando se dirige a «nosotros».
19/03/10 Se avisa y viene el fontanero a desatascar un W.C. Y el enfriador del agua. Fdo Xosé
19/03/10 Vienen dos técnicos de lavadoras, en una sustituyen el programador, en la otra el botón de puesta en marcha y desatasca de varios objetos esta ultima. Volveran en los próximos días a cambiar los rodamientos de esta lavadora distinta a los anteriores, antes de que se rompa el eje de la misma. Fdo. Xosé
19-03-10 Permanece el centro cerrado al público desde las 17:05 h. hasta las 17:40 h. debido a que el cupo de personas se encuentra completo. Fdo. Luis

DÍA 24
Las consecuencias de ser un parado de larga duración, resumido basicamente en no disponer de dinero y tener mucho tiempo para poder pensar en ello, que estar en un Albergue me está resultando relativamente desestresante. No tener un trabajo causa no poder tener vida social, no poder mantener la que se tenia o que no te apetezca salir de casa, que estar aquí y ahora, me está resultando sumamente positivo. En estos días que llevo “en la calle”, he querido adaptarme a los Albergues y a sus «internos», a los Centros de Día y a sus «usuarios» y empezar a olvidar mi pasado. Es tal la novedad que me supone todo, que no puedo negar que estoy encantado de no pensar en llegar a fin de mes. Mi actual rutina de estar a “pensión completa” en el Albergue y utilizar como “complejo de ocio” el Centro de Día, hace que dentro de la generalidad de personas que hay, tan diversas y de edades tan dispares, me relacione más con unos que con otros, dependiendo si estoy en el Albergue o en el Centro Día.
Mis nuevos amigos son Saturnino en el Albergue e Inma, Conchi, Arcadio, Emil y Cundi en Café y Calor. Ellos son con quienes prefiero relacionarme en «estas casas» y no tener que compartir la habición con completos desconocidos, como el chico de Oviedo. 
En el Albergue suelo estar con Saturnino, un asturiano de 63 años que vive desde hace 35 años en Toledo, donde están su ex-mujer y sus tres hijas. Es su primera vez en un Albergue, donde solamente lleva un mes y esto significa que en la Oficina de Información al Transeúnte ya le han «renovado» tres veces el «Vale de cama». Saturnino «trabajaba de contable en una empresa de la construcción y ganó mucho dinero”. Esto permitió a su ex-mujer “llevar un tren de vida muy alto durante su matrimonio, ahora se lo está gastando en abogados para divorciarse de él y lo ha puesto literalmente de patitas en la calle”. Con esta explicación para “¿cómo acabaste en el Albergue?”, contada entre risas, Saturnino cumple una de las mayores virtudes que considero que se puede tener en la vida, sobrellevarla con sentido del humor.
Hace poco a Saturnino le han reconocido una pequeña minusvalía, gracias a la cual puede optar a varias plazas reservadas para Personas con Discapacidad en la Diputación de Toledo, pero el tema del Empadronamiento le está suponiendo un inconveniente. El inconveniente viene dado si intentase arreglar su situación administrativa en Asturias, causánsole perder en Castilla-La Mancha el único trabajo que se ve capacitado para desempeñar. Resulta paradójico tener 63 años, necesitar 2 años de antigüedad en el empadronamiento en Asturias y que la edad de la Jubilación sea a los 65 años. Por otro lado tiene suerte, ya que puede solicitar las ayudas para Mayores de 45, cómo «la RAI». Por lo que me ha estado contando, la mayor diferencia entre la RAI y el Salario Social, es que la RAI no es competencia de las Comunidades Autónomas, sino del Ministerio de Trabajo y por tanto puedes solicitarla en todo el territorio nacional, indiferentemente de donde estés empadronado.
Saturnino es un Señor, es una persona educada, tiene cultura, me gusta su conversación y sabe hablar de todo un poco. Saturnino sobrelleva mejor que yo todo lo relacionado con los Servicios Sociales y los dos llevamos igual de mal el no tener nada para fumar. Al igual que yo, ve denigrante ponerse a mendigar en la calle y menos para comprar tabaco. Con él, es con el primero que he hablado abiertamente de coger colillas y me ha dado algún consejo al respecto. Más de una vez hemos salido a dar un paseo, con la única intención de encontrar algo que fumar. A ninguno de los dos nos gusta ir molestando a los fumadores por la calle para pedirles un cigarrillo. Con todo lo que caminamos hasta encontrar tres colillas, estamos pasando mucho tiempo juntos y tenemos una visión parecida de nuestra situación y quienes nos rodean.

Por otro lado, en el Centro de Día suelo estar con la pandilla que suelen estar sentados en la mesa de la esquina de la pseudococina: Inma, Conchi, Ginés, Emil y Cundi. Solemos estar por la mañana y por la tarde, sentados hablando nuestras cosas o también jugando al parchís o a las cartas, mientras tomamos cafés de la maquina dispensadora gratuita. Somos un grupo de personas bien distintas entre nosotros, a la vez que bastante bien avenidos.
Inma nació en Sevilla en 1.970 y con 20 años se fue a trabajar de camarera a Menorca, donde se casó, tuvo dos hijos y unos años mas tarde se separó de su marido, quien nunca le ha pasado una Pensión por sus hijos. Después se vino a Gijón, donde las cosas le fueron bien hasta que la empresa en la que trabajaba quebró sin pagarle y empezó a encadenar contratos temporales. No es difícil de imaginar que esta situación la fue ahogando, simplemente viendo como me afecto a mi la inestabilidad laboral siendo soltero, que en ambos casos se nos debería de llamar con naturalidad “familias monoparentales”. Su situación económica se fue deteriorando, hasta que finalmente acabo obligada a recurrir a una Trabajadora Social, de la cuál afirma que no recibió un buen trato. Como su necesidad era mayúscula y después de agotar todas las posibilidades, se fue indignada a quejarse a la Concejala de Bienestar Social de Gijón, irrumpiendo en su Despacho para exigir una solución a sus problemas, los cuales afectaban a sus hijos. Inma me ha confesado que este hecho le supuso entrar en la “lista negra de los Servicios Sociales”, por ello, sin ninguna clase de ayuda, acabó perdiendo su vivienda y el Principado le ha suspendido la custodia de sus hijos, quienes ahora se encuentran internados en un Centro de Menores. Tal cómo me lo ha contado, no le puedo reprochar su manera de actuar, ya que si yo me viera ante una situación tan desesperada, hubiera actuado del mismo modo. Ella lleva seis meses «renovando» su «Vale de cama» en el Albergue, mientras está buscando un trabajo de camarera con el que poder alquilar una casa y sacar a sus hijos del Centro. Hablando de trabajo, da la casualidad que ella también trabajó de camarera en el pub´s Anticuario. No pude evitar contarle lo que me pasó la semana pasada con Servando y no ha dejado de hacerle gracia la anécdota.
Conchi es gijonesa, tiene 31 años y es una revolucionaria en un sentido apolítico y liberal de la palabra. Pese a lo joven que es, ya tiene cuatro hijos y no descarta tener otro con Emil, su actual pareja y quien comulga con todas y cada una de sus burradas, que no son pocas y las tiene de todos los tamaños. Ellos viven en un edificio abandonado con otros indigentes y van por el Centro de Día a bañarse y lavar su ropa. Pocas personas he conocido tan brutas como ella. Conchi ha trabajado siempre en sidrerías, de ahí la espontaneidad que se gasta, agravada por su vicio a la cocaína que hace que haga todo lo que se le pase por la cabeza en ese momento, sin que después le quede ningún remordimiento. Con esta personalidad, no puedo evitar alegrarme de estar de su lado, aunque estar de su lado me acojone, donde su limite está en el cielo.
Arcadio nació en Ponferrada, tiene 35 años y «es un drogadicto de la vieja escuela que nació 20 años tarde, aunque por el bagaje que lleva se ha conseguido poner al día». Su sentido del humor y la forma con la que me cuenta estas cosas me maravillan y me lo paso muy bien con él. Tiene un sentido del humor claro, inteligente, sencillo, cínico, atrevido y muy respetuoso, salvo cuando se trata de determinados asuntos. Aparte de fumar heroína y beber cervezas, entre risas, encuentra paradójico que “los Psiquiatras le suministren Metadona», un medicamento para reducir el síndrome de abstinencia y que también le receten «sus pastillas de colores”. Ahora, estando en esta pandilla que ninguno nos drogamos, está intentando no drogarse, ni beber tanto. Con Arcadio, aparte de la edad, compartimos el mismo amor por su tierra y desde que me lo comentó ayer, haber hecho el Servicio Militar en el mismo Cuartel de Ceuta.
Emil es un rumano gitano de 29 años, habla bien español y tiene parte de su familia en Asturias. Emil me ha contado que “si está en la calle, es porque está enamorado de Conchi” y “que los dos podrían vivir en la casa de su hermano”, pero curiosamente a Vane «no le gusta la familia de su pareja porqué son gitanos rumanos”. Para ello, Emil y unos paisanos suyos abrieron el edificio abandonado y entraron todos a vivir allí. Emil es machista, un chulo, ademas de celoso y posesivo, pero no por ello deja de perdonarle a Conchi todas las infidelidades que ha tenido desde que están juntos, que todos los días, Conchi le confiesa entre reproches inaguantables. No puedo negar que admiro la paciencia que me está demostrando en situaciones que a mi me desbordarían. Él es así, jovial, romántico, desprendido, desinteresado y en definitiva, muy majo. Emil es el primer rumano gitano que tengo la oportunidad de conocer.
Cundi es asturiano, tiene 50 años, se gana la vida «mangando» en la calle y es un indigente “profesional”, sin adicciones, ni vicios, salvo los inconfesables. Cundi lleva más de la mitad de su vida en «este mundo» y se lo conoce al dedillo. De mano lleva tres meses «renovando» el «Vale de cama» en el Albergue, con la escusa “de estar a la espera de ser operado por unos granos en el estomago”. La explicación que me ha dado para que le «renueven» por una patología que no necesita posoperatorio, es debida “a que conoce a la Trabajadora Social Mónica desde hace muchos años”. Cundi perfectamente podría ser uno de los indigentes que salen por la televisión siendo atendidos por Voluntarios. Aunque él me lo niega, creo que le gusta Inma, sobretodo por su forma de negármelo y justificarse por ser tan generoso con ella.
Con la fauna que hay suelta por aquí, creo que tengo mucha suerte pudiendo relecionarme con ellos y no con otros. En los Albergues y Centros de Día, a la mas mínima te ves envuelto en broncas por tonterías, teniendo en cuenta el respecto en las formas que exigen los que han estado presos, los drogadictos respetando estas formas, los chulos tanteando a los demás, los borrachos en medio de los piques aceptando sus limitaciones de movilidad, los rumanos con su cuento de que no hablan español, los moros observando las pertenencias de los demás, los locos con ganas de poder dirigirse a alguien y ponerlos a prueba, que estando con mis nuevos amigos me encuentro tranquilo y me evito que los demás se me suban a la chepa a comerme la oreja.
Siempre me mostré escéptico con la versión de Inma sobre el internamiento de sus hijos, sin que mediaran adicciones, ni Violencia de Género, ni Malos Tratos en el ámbito domestico y unicamente por no tener un trabajo mileurista. El cálculo ecónomico de la institucionalización de esta familia, dos de ellos a Centros de Menores y una al Albergue Covadonga, es inhumano y contraproducente en comparación con el coste de reflotar una unidad familiar de tres personas.
Dentro de la documentación que se aporta a este proyecto literario, se incluye una entrevista con el Fiscal Decano Delegado de Menores de Asturias. En ella, habla con severidad en términos politicamente correctos en 2010, pero que en el presente se consideran insensibles y obseletos. Aquí se incluye una pregunta que le formularon, donde confirma la versión de Inma, previsiblemente en un padre que también tuviera malos informes de su Trabajadora Social.
Un asturiano pierde la tutela de sus tres hijas por no poder compatibilizar su cuidado con el trabajo. ¿Un caso frecuente?
-Hay varios así. La ley permite que ante una situación de necesidad el padre pueda delegar la guardia de sus hijos en una institución. Él mantiene la patria potestad. Otra cosa es cuando se declara una situación de desamparo, lo que lleva consigo la suspensión de la patria potestad. No se han incrementado esos procedimientos, pero lo que ha aumentado son los recursos contra esas resoluciones, probablemente por la reforma legal: antes los padres podían recurrir en cualquier momento, ahora la ley de Enjuiciamiento Civil establece unos plazos.
DÍA 25
En el Comedor durante el desayuno, las Hermanas me han sorprendido entregándome una bolsa con un magnifico bocadillo de carne mechada envuelto en papel albal, una bolsa grande de pipas, una pieza de fruta y un botellín de agua. Mi sorpresa fue mayor, cuando la Hermana Angelita me contestó que era mi comida, “ya que todos los domingos, desde las 10:00 hasta las 18:00, el Albergue cierra por el descanso de su personal”. Mi extrañeza fue rematada por Valeriano con su sonrisa, debido a mi falta de experiencia «en estas casas”, termino que él utiliza para referirse a todos los sitios donde nos atienden. Mi incredulidad se tornó firme a las 10:00, cuando me vi saliendo a la calle. Bien es verdad que no me voy a morir por estar «en la calle», los domingos de 10:00 a 18:00, aunque un domingo y sin dinero, reduzca mis posibilidades a estar sentado en un parque, algo de lo que ya estoy empezando a estar cansado y a caminar, algo que ya le dedico varias horas diarias. También es verdad que tengo el Centro de Día, pero me agobia estar allí sin tener la opción de poder venir al patio del Albergue.

Hasta las 10:00 tuve la oportunidad de conocer al nuevo Portero de fin de semana. Se llama Argimiro, tendrá cerca de 60 años y al igual que el Portero de mañanas y el de tardes, no hace ni un mes que empezaron a trabajar en el Albergue. Atando cabos, coincide en el tiempo con el apuñalamiento de la Hermana Marcelina. Ha debido de ser, que la Dirección no debieron de quedar demasiado satisfechos con la actuación aquel día de los antiguos Porteros y solamente dejaron en su puesto a José, el Portero de noches.
Ayer y hoy, he visto trabajar a Argimiro y tengo que decir que es lo más inútil que he visto en mucho tiempo. Esta mañana, hasta la Hermana Angelita le ponía cara de estar agotada por sus constantes preguntas, sobre sus funciones más básicas e insignificantes. La Directora, que no suele estar por el patio, se mostró comprensible en todo momento con Argimiro y le contestó con una sonrisa a todas sus preguntas, hasta que con una de sus respuestas consiguió que Argimiro se alejará de ella. Puedo entender a Argimiro, que con su edad y sus aptitudes, quiera esforzarse en realizar lo mejor posible su trabajo y supongo que él estará de acuerdo conmigo, que otro trabajo como este no lo volverá a conseguir en su vida.
Si a las aptitudes del Portero de fin de semana, sumamos los comentarios racistas del Portero de mañanas o la arrogancia del Portero de tardes, no se cuál de los tres será el primero en ser despedido, ¿Argimiro, Aurerio o Ramón?
El Portero Aurelio pareciese que no se ha dado cuenta que está contratado en un lugar dependiente de los Servicios Sociales, al que acuden numerosos inmigrantes de las más inverosímiles nacionalidades y los mestizajes mas exóticos. Son increíbles los comentarios xenófogos que dice en el patio delante de ellos. También el Portero Ramón parece que no se da por enterado que trabaja en un Albergues de indigentes, donde el trato que dispensa a los «internos», contrasta con lo servil que es delante de las Hermanas, las Trabajadoras Sociales, los Voluntarios y las Visitas que acuden trayendo donativos de todo tipo. Trata a los «internos» cómo a la mierda y con cierto sadismo, sobretodo cuándo se acercan a la Portería a preguntarle algo.
Habiendo observado su bajísima cualificación y sus defectos dentro del Trabajo Social, le he preguntado a Argimiro “¿donde fue que les contrataron?”, siendo su respuesta “en el Patronato” demasiado breve y difusa, sin saber decirme ¿qué es un Patronato?, ni ¿dónde está ese Patronato?. No dudo que desde el Patronato no tardarán mucho en despedir a alguno de ellos o a todos.
Estuve alargando el tiempo lo máximo posible en el patio, para empatar mi salida del Albergue a las 10:00 con entrar en el Centro de Día a las 10:00. A esa hora en Café y Calor, también comprobé que descansaban los tres Trabajadores Sociales y el Vigilante de Seguridad, lo cual no me extraña tanto, aunque me resulte paradójico en comparación con que los «usuarios» que no podamos tomarnos un descanso de nuestra realidad. Esta mañana vinieron dos chicas a sustituirles a ellos y hubo otro Vigilante de Seguridad, que en total hace que siete personas cobren un buen sueldo del Ayuntamiento por ayudarnos.
Mientras todavía estaba dentro del Centro de Día, empezó a llover y a las 12:25, los «usuarios» tuvimos que salir a la calle para que pudiesen cerrar hasta la tarde y los trabajadores pudiesen irse a comer a sus casas.

Cuando salí estaba lloviendo «en la calle» y pensar que tampoco me «renueven» en Gijón, me da miedo sin saber que haré los días como hoy. En la entrada de un garaje bajo techo, me comí toda la comida que había en la bolsa y después me fui intentando pasar el tiempo sin mojarme. A las 15:30 ya estaba en la calle Diario El Comercio, esperando con los demás a que abriese el Centro de Día. Mi impaciencia por entrar a las 16:00, sirvió para comprobar el frio y el viento que corre por la calle Diario El Comercio, donde sus extremos están abiertos a la brisa del Cantábrico y a la intemperie asturiana. Esta calle es una puta nevera.
En Asturias es habitual que llueva y aquí hacemos chistes sobre ello. Cuando llueve, ya sea mucho o solo sea un orbayo, nunca había visto lo que pasó hoy en el Centro de Día, con total naturalidad. Al contrario, los asturianos hacíamos justo lo contrario cuando llovía. He nacido y crecido en Asturias, pero después de regresar tras una década de Canarias, hay cosas que nunca había visto y me están sorprendiendo mucho.
Mi primera sorpresa fue cuando a las 15:50, llegó el Vigilante de Seguridad a trabajar y entró al Centro de Día sin invitarnos a entrar. Mi segunda sorpresa fue cuando 5 minutos mas tarde, llegó la primera Trabajadora Social y entró rapidamente al Centro de Día para no mojarse, sin autorizarnos a pasar adentro y que nosotros también pudiesemos resguardarnos. Estuve fijándome en la reacción de los demás «usuarios» y ninguno puso el grito en el cielo por ello.
Mi tercera sorpresa ocurrió a partir de las 16:30, el Vigilante de Seguridad no permitía entrar a nadie mas por que el aforo estaba completo y «el centro estaba cerrado». En el cristal de la puerta de entrada, aparte del DIN A4 de «INTERCAMBIO DE JERINGUILLAS«, hay otro folio colgado al lado con el texto; «LA CAPACIDAD MÁXIMA DEL LOCAL ES DE 46 PERSONAS«. Cuando se supera esta cifra, el Vigilante de Seguridad no te permite entrar y tienes que esperar en la calle hasta que salga alguien. Casi todos los días he tenido que esperar porque «el centro estaba cerrado», pero con la diferencia que no llovía como hoy.
Mientras llovía, quienes tocaban el timbre para entrar al Centro de Día, el Vigilante de Seguridad les abría la puerta y les apuntaba en un papelito, cerrando la puerta y dejándoles esperando en la calle. Según salía algún “usuario”, el Vigilante iba llamando por orden de llegada a los “usuarios” y permitía entrar a quien le correspondiese. Al ver este sistema, no volví a salir mas del Centro de Día hasta que no dieron las 18:00. A estas horas había dejado de llover y todos los que picaban en el timbre eran autorizados a entrar. A las 18:15 volví al Albergue, por si acaso volviera a llover.
Sentado en el atechado del patio del Albergue, entró Arcadio y hablando del Patronato, me ha maravillado su síntesis sobre el horario del Portero de fines de semana. El viernes a las 23:00, el Portero de tardes termina el turno y Argimiro entra a trabajar y está trabajando hasta el domingo a las 23:00, pero cierra el Albergue durante las 10:00 a 18:00. Total, 48 horas continuas, menos las 8 horas que todos hemos tenido que estar en la calle, redondea las 40 horas semanales en dos días. Un trabajo perfecto para alguien de su edad y encima pudiendo vivir en su pueblo durante toda la semana. Total, que en el Albergue todos quieren disfrutar de los fines de semana y dejan la responsabilidad a un trabajador incompetente como es Argimiro. Arcadio me resolvió la única duda que me quedaba, “los festivos trabajan los tres Porteros de semana”.

Mas tarde, Saturnino me presentó a Aquilino, un asturiano de 50 años, un indigente «prodesional» que entró hoy en el Albergue, «porque los domingos no computan cómo uno de los días a lo que tenemos derecho». Con esta explicación no pude dejar de quedarme admirándole. Comentándole las aptitudes de los Porteros, Aquilino me dio la razón y no sabía nada de ningún Patronato, pero me dijo que el Portero del Albergue Nocturno de la Cocina Económica, «fue un transeúnte igual que nosotros y que lo contrataron para este puesto porque es una buena persona».
Antes de ir a dormir, estoy pensado que si las Trabajadoras Sociales me supiesen valorar, no seria un inconveniente mi baja cualificación laboral y ser uno de los sustitutos de Argimiro, Aurerio o Ramón. Con este trabajo, podría terminar el Grado Medio/FP1 de Soldadura y Caldereria, contándoles que todavía estoy matriculado en el CIFP Cerdeño de Oviedo y demostrarles que tengo el coche en regla, aunque no estoy para estudiar y no me comprometo a aprobar. La realidad es que no me hace ninguna ilusión solicitarles un trabajo cómo el de Portero para estar abriendo y cerrando el portón, pero peor es estar en un Albergue de “interno”.
-Voz en off- En este apartado se incluye un enlace al vigente Convenio Colectivo Estatal del Sector de Acción e Intervención Social, para los años 2018, 2019, 2020 y 2021, BOE-A-2019-1327. Me permito decir, ya que Hacienda somos todos, que el alto nivel de vida de algunos Titulados de lo Social, no se ajusta a las cuantiás que aquí se estipulan y tiene que tener otras fuentes de ingresos.
Las cuantiás de Salario Base y Complementos marcadas en el propio Convenio Colectivo, son las mínimas por Ley, donde las Entidades Sin Animo de Lucro pueden aprobar retribuciones económicas superiores, para si mismos o sus subordinados. Evidentemente existirán Entidades Sin Animo de Lucro que sean austeros dentro de las necesidades que denuncian para pedir donativos, pero dentro de la opacidad de la transparencia también marcada por Ley, no recuerdo haber encontrado un Resumen Económico del 2010 a la actualidad, donde se especifique adecuadamente el gasto en retribuciones salariales.
Las retribuciones salariales previas a 2010, vienen a ser las ¾ partes de los Presupuestos Generales de las Entidades Sin Animo de Lucro. El ¼ restante son para el mantenimiento de las instalaciones de las Entidades Sin Animo de Lucro y así se explica como muchas Entidades Sin Animo de Lucro especializadas en Pobreza Extrema, afirman que no hay dinero para comida y así lo denuncian en los medios de comunicación, exigen mas medios económicos a la Administración Publica o llevan años solicitando la donación de alimentos no perecederos a la sociedad.
En el propio Convenio Laboral vienen definidos quienes componen los distintos grupos profesionales, tal como dice el propio Convenio Laboral, “a título orientativo”.
Grupo profesional 0: El personal de este grupo profesional es designado libremente por la empresa valorando sus capacidades profesionales y personales. (Sin entender exactamente como se valoran las capacidades personales, vendrían a ser los Gerentes, elegidos por los Fundadores de las Entidades Sin Animo de Lucro y que no requiere ningún tipo de formación, salvo la propia que realizan ellos mismos).
Grupo profesional 1: Economista, Educador Social, Graduado Social, Psicólogo, Trabajador Social o cualesquiera que sea la denominación que en cada organización se utilice siempre que la misma se corresponda con la definición de funciones arriba indicada. (Dentro de la Legalidad, la ultima frase autoriza la libre asignación, ya que las funciones a las que se refiere consisten, “en la realización de tareas complejas y diversas, con objetivos definidos y con alto grado de exigencia en autonomía y responsabilidad”).
Grupo profesional 2: Técnico en Integración Social, Técnico en Animación Socio-cultural, Programador informático, Técnico de Administración y Finanzas. Cocinero titulado, Técnico administrativo, etc.
Grupo profesional 3: Monitor de programa o taller, Auxiliar de servicio de ayuda a domicilio, Auxiliar Sociosanitario, Trabajador/ a familiar, ayudante de cocina, personal de mantenimiento, auxiliar administrativo, etc.
Grupo profesional 4: Portería, Ordenanza, Conserje, personal de limpieza, personal de almacén y repartidor, Telefonista.
Es en este ultimo grupo laboral se puede apreciar la perversión de las Entidades Sin Animo de Lucro, ya que los trabajos del grupo profesional 4, perfectamente los podrían desempeñar los mismos “usuarios” a modo de Plan de Empleo, pero estos puestos de trabajos suelen ser okupados por “enchufados”.
Obviamente, para poder trabajar en los puestos laborales del grupo profesional 4, a los indigentes se nos debería de dar la Formación adecuada y no gastar el dinero en Tutores Laborales, cuyo servicio resulta evidente que no nos ha generado ningún beneficio.
21-3-10 PERMANECE EL CENTRO CERRADO AL PUBLICO POR ESTAR COMPLETO EL LOCAL DESDE 16:16 HASTA LAS 17:29 FDO Paco
![]()
DÍA 26
Tras mis fracasos en los Albergues de Avilés y Oviedo, esta mañana me tocó ir a la Oficina de Información al Transeúnte. Sin querer ni pensar en la posibilidad de ser Portero, hoy necesitaba «renovar» el «Vale de cama» y poder estar otra semana en el Albergue Covadonga.
Me levanté nervioso pensando que me iban a poner “de patitas en la calle”, sin saber de ser así, a donde iría. Bajé de la camareta, entré en el Comedor a desayunar y me pude sentar con Inma, quien por ser una de las pocas mujeres en el Albergue, está muy solicitada. Mientras desayunábamos, Inma me estuvo animando, repitiéndome todo lo que debía de decir cuando estuviera allí con la Trabajadora Social que le tocase hoy, de tal manera y forma, que me pareció que estaba mentalizándose para pasado mañana, cuando le toca a ella «renovar» su «Vale de cama». La Oficina abre a las 9:30 y me fui antes de las 10:00. Inma me advirtió que fuera temprano, «ya que la Oficina suele llenarse» y cuando llegué, no había nadie esperando en nuestro pequeño trozo de Salita de Espera en la avenida de la Constitución.
Llegaba el momento de la verdad y al entrar en la Oficina, reconocí la voz de la Trabajadora Social Mónica mientras terminaba una llamada telefónica detrás del tabique divisorio que nos separaba. Me alegré, conociendo la opinión que hay sobre ella y habiendo sido a quien le entregué la documentación en tiempo y forma. Piqué nervioso en la puerta cerrada del minúsculo privado, me autorizó a pasar, entré volviendo a cerrar la puerta y dejando el habitáculo oscuro, iluminado unicamente con la luz que entraba de la zona administrativa, «Buenos días, vengo a renovar en el Albergue Covadonga». Mónica me preguntó mis «¿apellidos?», contesté «Fernández Alonso», se levantó para abrir el cajón «F-H», sacó mi Expediente grapada a la documentación que le presenté, se volvió a sentar y me hizo algunas breves preguntas. No duró mucho y finalmente me dijo que «me ve un tipo normal, sin adicciones y haber lo que puede hacer por mi». Eso si, me insistió mucho en que «me portará bien», lo cual se lo he confirmado, pudiendo argumentar por primera vez a un Trabajador Social, sobre mi situación personal, laboral y académica, sonriéndome muy complacida a todo lo que le contaba. Me hubiera gustado hablar un poco mas con ella, mas de mi futuro que del pasado, pero hoy se la veía que la Trabajadora Social estaba muy ocupada. Cogió el talonario, rellenó con mis datos personales el «Vale de cama» y me lo dio. Escribió con un lapicero algo en mi Expediente y volvió a colocarlo en su cajón. Se me hizo raro ver que no utilizase un ordenador y que escribiese en mi expediente con un lápiz.

Salí de la Oficina muy contento por haber conseguido prolongar una semana mas el “Vale de cama” y resulta ser que Mónica es mucho mas maja de lo que me habían dicho. Caminé hacía el Albergue muy satisfecho por todo lo que me dijo la Trabajadora Social en la Oficina.
Estoy muy ilusionado y sin dudas, el Albergue Covadonga será el principio para salir de mi situación como «transeúnte». Con ello, he comprobado que Gijón es la ciudad más solidaria de Asturias. En comparación, la primera vez que acudo a uno de estas «casas», en el Albergue de Avilés me dieron 4 días, en el Albergue Cano-Mata-Vigil me dieron 10 días y en el Albergue Covadonga ya he pasado mi primera «renovación» y estaré «interno» por lo menos 15 días. Que mal suena, pero que razón tenia cuando prefería Gijón y que sea aquí donde quiero vivir.
Después de tanto oír «sobre el desagradecimiento de los indigentes” y ahora para que nadie me pueda criticar a mi, tengo que demostrar que soy una persona agradecida. Estoy muy agradecido a Gijón y lo único que le pediría a su Ayuntamiento, sería que se llevasen la Oficina de Información al Transeúnte a una calle más discreta. Que vergüenza me dio que me viesen entrando en un local que tiene un cartel tan grande como el del «Centro Municipal Encuentro y Acogida«, pero con el texto «Oficina de Información al Transeúnte«, encima de los logotipos del «Excelentísimo Ayuntamiento de Gijón» y la «Fundación Municipal de Servicios Sociales«. Que vergüenza me da que me vean saliendo de este local, situado en una de las avenidas más importantes de la ciudad, antigua entrada de Oviedo por la carretera vieja.
De vuelta en el Albergue, le entregué al Portero Aurelio el “Vale de cama” y me di cuenta que se me olvidó preguntarle a la Trabajadora Social por el Patronato. Una vez dentro, me senté junto a Saturnino en el atechado del patio y mientras hablábamos, vimos a la Hermana Angelita entrar en la Cocina. Me acordé de que aun no he podido pedir una manta, ni tampoco he conseguido nada mas de ropa y toda la que tengo está sucia. Te ensucias mucho en la calle todo el día, agrabado por merendar cafetillos en el Centro de Día. Mi ropero sigue limitado a tres vaqueros, tres camisetas, una sudadera, un chaleco del INEM, un calzoncillo de segunda mano, dos pares de calcetines, unas botas y mi cazadora de Gore-Tex. Cuando Saturnino me escuchó mis limitaciones textiles, me animó a que fuera a hablar con la Hermana Angelita. Me armé de valor y “buenos días Hermana, por favor, tengo poca ropa y necesitaba conseguir algo mas”. La Hermana Angelita me comentó que “la Voluntaria del Ropero venia a las 12:00 y que tenia su permiso para pedirle toda la ropa que necesitase”.
Pensando en solucionar el problemón de mi vestuario, me fui al Centro de Día y esperar allí sentado con la pandilla a que fuera la hora. A las 11:30 ya estaba saturado del Centro de Día y me fui al Albergue poniéndoles la excusa de «querer ser el primero en el Ropero». Estuve esperando en el patio hasta las 12:00, cuando el Portero Aurelio me dijo que “si la Voluntaria no había llegado, es que hoy no iba a venir”. Como a Aurelio nadie le había preguntado nada, estuve esperando hasta las 13:00, que fue la hora de la comida y finalmente entré a comer pensando en lo difícil que me está resultando conseguir ropa.
Después de comer me fui a dar un paseo hasta el parque del Dr. Juan Negrín, hasta que abrió el Centro de Día, que entré y me senté yo solo en la mesa a esperar que entrase la pandilla. Al poco entraron Inma acompañada de Cundi y mas tarde Conchi, Emil y Arcadio. Estuvimos tomándonos unos cafetillos y una vez quedamos todos saciados, Ginés solicitó una baraja a los Trabajadores Sociales y empezamos a jugar al tute. Jugar en Café y Calor sin incumplir la Norma relativa al ruido es antinatural, pero con alguien tan espontaneo cómo Ginés es imposible y la Trabajadora Social Alejandra se ha levantado a llamarle la atención. Cuando nos cansamos de jugar, salimos al exterior y Cundi en un alarde de generosidad, nos invitó a los seis a un cigarrillo de liar, no sin antes mostrarse molesto con nosotros por haberse ofrecido a invitarnos. Que Cundi nos echara en cara el habernos invitado a un cigarrillo, solo sirvió para que a Conchi se le iluminaran los ojos y se fuera al Estanco con Inma, y finalmente con Cundi, quien no perdió la oportunidad de acompañar a Inma.
Cuando el resto de la pandilla íbamos a volver a entrar al Centro de Día, llegaron tres conocidos de Ginés, llamados Basilio, Chema y Bego, los tres asturianos, los tres de unos 40 años, los tres preguntando por sus otros conocidos queriendo saber quien tenia qué. Para evitar suspicacias a mi persona, me alejé para que pudieran hablar de sus cosas y esto me congració con Basilio, quien después me invitó a un Malboro. Estuve con Basilio hablando un buen rato, teniendo la oportunidad de escuchar su opinión sobre la labor que realizan los Trabajadores Sociales y los «usuarios». Así estábamos hasta que Chema y Bego «se fueron por que les agobia estar cerca del ambiente que se respira en Café y Calor», en cambio, Basilio aceptó quedarse con nosotros y ser cuatro para poder jugar al tute por parejas.
Mientras Ginés y yo les metíamos un repaso, Basilio nos comentó que estuvo unos días antes que yo en el Albergue Covadonga. Parece ser que le «expulsaron» por que estuvo en el cumpleaños de su hijo en un pueblo de Sama de Langreo donde vive con sus abuelos, perdió el autobús de vuelta a Gijón y llegó al Albergue después de las 23:00. El Portero no le permitió entrar por haber incumplido el horario de entrada y simplemente perdió su derecho de cama hasta el próximo mes, curiosamente por intentar ser un buen padre.
Me quedé de piedra porque le expulsasen por algo semejante, pero lo que mas me sorprendió fue que en la mesa a nadie le pareció una verdadera injusticia, sino que con una sonrisa de resignación aceptaban la “cruel realidad”, como me dijo el Trabajador Social gay. Esta tarde jugando contra Basilio al tute, tuve la oportunidad de comprobar que tiene un don de gente innato, que seguramente en el pasado le valió para que los porteros de las Discotecas de Gijón le dejasen entrar gratis y así debió de empezar su perdición. Una persona que perfectamente podría haber participado en un videoclip del grupo Nacha Pop y Antonio Vega.
A las 19:00, Arcadio y yo regresamos al Albergue, después de que Basilio ya se hubiera ido, medio enfadado por la mal que jugaba Emil. La decepción y las consecuencias que llevo arrastrando desde que estoy en los Albergues, esta noche me han resultado curiosas después de haber conocido la opinión de Basilio sobre los Trabajadores Sociales y los «usuarios». Mas cuando en este mes, las conversaciones mas importantes entre los «internos» han sido las «renovaciones» en la Oficina de Información al Transeúnte, sin tener en cuenta las conversaciones mas sanguíneas contra los «internos privilegiados».
Aparte de los «internos indefinidos», en el Albergue Covadonga hay dos «internos fijos» y no entiendo muy bien el porqué. Después de la comida, Inma y Cundi los estaban criticando estando ellos presentes mirando hacía otro lado. Si no estuviéramos en un Albergue, pensaría que tienen algún tipo de retraso mental, pero simplemente no deben de ser demasiado inteligentes y las monjitas, los deben de tener recogidos para que los indigentes sin escrúpulos no abusen de ellos en la calle.
Uno se llama Jacinto y el otro es Xuanín, son gallegos, los dos tendrán más de 50 años y los dos llevan más de 10 años ininterrumpídamente dentro del Albergue Covadonga. Jacinto es el «interno» que confecciona los llaveros en el Tallerín de la planta baja y es un trabajador organizado y disciplinado.
Xuanín en cambio, es una persona tranquila pero inquieto, por lo que cada vez que se encuentra en el patio del Albergue, está igual que el Nenu dando vueltas en la esquina de la galería y donde no moleste a ningún «externo». Por las mañanas se pone a “mangar” en un supermercado cercano y por las noches le obligan a tirar la basura del Albergue. La basura siempre se la lleva de mala gana al contenedor. Cómo no se fia de los «internos locales» que se ofrecen a ello, ayer le pidió a un «carrilano» que le comprase porros con el dinero que consiguió “mangando”, Por ello, Xuanín, a la noche, se lamentaba murmurando que «el carrilano se había quedado con el dinero y no le había dado los porros», motivo por lo que esta noche toda la basura quedó esparcida por la acera del aparcamiento.
22/03/10 Al abrir el centro nos encontramos con una ventana de la sala que dan al patio abierta. También se percibe un fuerte olor a putrefacción en torno a la zona de la cocina. Se revisa esta zona, sin encontrar nada que origine el olor. Fdo . Xosé
22-03-10 Permanece el centro cerrado al público desde las 11:00 h. hasta las 12:00 h. debido a que el cupo de personas se encuentra completo. Fdo. Luis
22-03-10 Permanece el centro cerrado al público desde las 16:50 h. hasta las 17:30 h. debido a que el cupo de personas se encuentra completo. Fdo. Luis

DÍA 27
Esta mañana tuve que despedirme de Valeriano por que hoy se le “caducó” el «Vale de cama». Me he encontrado muy cómodo en la camareta con Valeriano y me ha dado mucha pena que se fuera. Me parece increíble que las Trabajadoras Sociales no le «renueven», que se vea «de Albergue en Albergue» y que se haya resignado a vivir así. Valeriano me ha abierto un poco más los ojos en esto de los Servicios Sociales, pero su visión es tan negativa que no puedo sacarle provecho a nada de lo que me ha dicho. Me comentó que «se va a ir a Avilés, después a Cudillero y por ultimo se pasará por su pueblo a ver a su hermana, para continuar rumbo a los Albergues de Galicia», todo un “carrilano”. Cuando terminamos de desayunar, estuve acompañándole en el patio mientras esperaba para poder hablar con la Hermana Angelita y pedirle 10 € para el viaje.

Cuando vio a la Hermana Angelita, le dejé hablando sus cosas y me fui al Centro de Día, donde al rato llegó Arcadio muy contento, «se había encontrado una cajetilla de Ducados enfrente del Estanco». Fue pedirle un cigarrillo e invitarme a acompañarle a la Sala de fumadores. Mientras fumabamos, entró Casilda, una alicantina de unos 70 años con sobrepeso, que se ayuda de unas muletas para poder caminar. Una mujer que no se calla ninguna, pero tampoco es que diga gran cosa. Me saludó y cuando le pregunté «¿que tal?», me empezó a relatar todos los achaques de salud que sufre, sobretodo los que le impiden estar mucho tiempo de pie. Obviamente le sugerí que se sentara, pero ella no aguanta mucho tiempo sin fumar. Cómo en la Sala de fumadores no hay donde sentarse, le aconsejé que les pidiera una silla a los Trabajadores Sociales y que les contará a ellos lo que todavia me seguía contando a mi. Casilda no quería pedírsela por que tenía miedo a que se la denegasen y no pude evitar que me hiciera gracia, al comprobar que le pasa lo mismo que a mi. Yo no valgo para pedir para mi, pero no se me da mal pedir para los demás y si no que se lo pregunten a Servando. Casilda me pidió que «no lo hiciera», pero le di un par de caladas mas al Ducados, apagué el cigarrillo en el cenicero y salí directo a la mesa de los Trabajadores Sociales. Al tratarse de una persona mayor y siendo evidentes sus problemas de salud, me imaginé entrando con una silla para que se sentara y se callase.
Lo hable con la Trabajadora Social Silvia y su contestación fue que «por la breve duración de la estancia, está prohibido introducir sillas en la Sala de fumadores». Al recibir su «no», me quede tan flipado que pensé que no me habría entendido y se lo repetí, mientras comprobaba que Casilda y Arcadio me miraban desde la ventana de la Sala de fumadores. Silvia permaneció sentada y cómo contestación, movió el dedo indice de derecha a izquierda. Con este su segundo «no», solo pensé que Silvia no me habría explicado bien y quise reformular los motivos para solicitarla, pero Silvia esta vez lo evitó con su mirada. Petrificado me dejó y me quedé inmovil mirando para ella como un tonto, consiguiendo además que Silvia se riese de mi. Volví avergonzado a la Sala de fumadores y cuando entré, recibí toda clase de reproches de Casilda.; uno «por que ella tenía razón y no quise hacerle caso», dos «a mi quien me había mandado ir a pedírsela» y tres «los Trabajadores Sociales son unos subnormales«. Por no querer seguir escuchando mas los reproches de Casilda, salí a la calle a que me diera el aire, no sin antes pasar con la cabeza gacha delante de la mesa donde continuaba sentada Silvia.
Por la tarde fui a dar un paseo hasta la casa donde viví en Gijón el cambio de milenio, recordando las ilusiones que tenía en aquellas fechas y que no he conseguido. Regresé al Albergue antes de la cena y el Portero Ramón me presentó a Timoteo, un asturiano de 30 años que ocupará a partir de ahora la cama de Valeriano. Me hizo gracia su forma de presentarse, como si fuéramos los camaradas de la camareta 8 y desde el primer momento se ha querido sincronizar conmigo. Me ha dicho que «es su primera vez en un Albergue de indigentes», pero conoce perfectamente la dinámica, el funcionamiento y se comporta con soltura. Hace años tuvo problemas con la heroína, ingresó en un Centro de Desintoxicación y consiguió desengancharse. Ahora ha tenido una «recaída», que es así como se le llama ahora «a volver a consumir» y que antes se llamaba a «continuar drogándose». Después de la cena, me ha contado su historia sobre “¿por acabó en el Albergue?”.
Parece ser que hace unas semanas, su vecina puerta con puerta del 5º piso, le acusó delante de su padre de «entrar en su casa por el balcón y robar». Su padre le defendió de la vecina poniéndola pingando y Timoteo se sintía orgulloso contándome todas las cosas que su padre le dijo a la vecina, pero volvió al tono amargo para prosiguir contándomelo. Su voz se volvió especialmente triste, al decirme que «su padre lo echó de casa, cuando lo ligó saltado de vuelta del balcón de la vecina». Su padre le dijo que “no quería saber nada más de él” y aquí Timoteo arrancó a llorar; «jamás su padre le había hablado como le habló la semana pasada». Su padre es un pre-jubilado minero de Mieres, el cuál debió de quedar de piedra al comprobar que su hijo era un ladrón y había vuelto a drogarse, aparte de haber metido la pata hasta el fondo con su vecina de toda la vida. No he podido evitar sentir el bochorno del padre y el dolor de Timoteo.

En la búsqueda de una solución, Timoteo ha pedido cita para entrar en un Centro de Desintoxicación y cuando le terminé la frase pensando que sería Proyecto Hombre, resulta que a él «no le gusta su método y que prefiere una Fundación que se llama Espiral». De momento, tiene cita con la Terapeuta de Espiral, con lo que se asegura que en el Albergue Covadonga lo «renueven» hasta que tenga la entrevista. Si en la Fundación admitiesen su caso, «que lo admitirán porque ya estuvo allí», en el Albergue estarán «obligados» a tenerle hasta que en Espiral dispongan de una plaza libre. A mi, que ya llevo recorridos 3 Albergues, en 3 semanas, me ha parecido muy sibarita que le respeten su criterio, cuando va a ir a desintoxicarse por no haberlo tenido.
No me puede dejar de sorprender que a un drogadicto le den más facilidades que a mi, que empiezo a lamentar no haber caído en las drogas. Este pensamiento lo tengo desde hace mucho tiempo, cuando en el sector del metal hay muchas cuadrillas de trabajo consolidadas, que lo único que tienen en común es el «consumo» y alguna vez me haya visto discriminado por no «meterme», que es como yo siempre he llamado a drogarse. Pensándolo, es sorprendente que a Timoteo no lo ingresen inmediatamente por si acaso cambiase de opinión y vuelva a continuar drogándose. Mientras le comentaba mi opinión, sirvió para que me corrigiese cuando utilicé el termino drogadicto, “ya que lo considera despectivo y que por respeto es mas adecuado utilizar politoxicómanos». Tecnicismo en la cara para significar lo mismo, pero que Timoteo utilizó para exigirme respecto por la cara, cuando yo no dice nada malo y su pose cambió a la de ofendido por la cara. También me llamó mucho la atención lo que después me dijo; «para un politoxicómano que quiera dejar las drogas, no puede haber peor sitio para estar que un Albergue lleno de politoxicómanos» y me resulta obvio saber a lo que se refería. La forma de ver los Albergues de Timoteo es bien distinta a la de Valeriano. Timoteo es un sobrao y en su forma de pensar parece proclive a chivarse y a llevar todos los problemas de convivencia a los Trabajadores Sociales. Algo que me pone los pelos de punta solo de pensarlo, después de que lo que me pasó en Oviedo. Menos mal que no les llamé “yonquis”.
Por la noche, nuevamente el Portero José apagó la televisión media hora antes que terminara la película, después de que algunos le suplicasen que nos dejase ver el final.
23/03/10 Vienen dos técnicos de “Eulen” a comprobar la validez de la linea telefónica. Comentan que esta es valida para la alarma. Fdo. Xosé
23-03-10 Permanece el centro cerrado al público desde las 10:35 h. hasta las 11:35 h. debido a que el cupo de personas se encuentra completo. Fdo. Luis
23/03/10 Viene Fulanito y coloca el panel de tablero que había caído sobre el patio. Fdo. Xosé
DÍA 28
Empezaba a tener dudas razonables sobre la efectividad de todo lo que estaba observando en los Albergues. Sin tener posibilidad de reponerme de verme en la calle y entrar en Entidades Sociales con todo tipo de Titulados Universitarios de lo Social, incluyendo Psicólogos, tuve que asumir todo lo vivido en Avilés y no “renovar”, tener que ir a Oviedo y tampoco “renovar”, venir a Gijón y extrañamente tener que sentirme aliviado por haber «renovado».
Entre medias, veía las soluciones a cualquier excepción que todos los Trabajadores Sociales dispensaban a mis compañeros en las llamadas “emergencias sociales”, basado literalmente en el uso del autoritarismo para hacer cumplir esa Norma, sin importar las evidentes consecuencias negativas que tendría no hacerla. Aunque el trato que a mi me dispensaba era algo mas correcto, indirectamente tenía que aceptar las mismas Normas y asumir sin mas explicaciones, decisiones que me afectaban en mi dignidad y necesidad de encontrar trabajo. El mantra para hacernos entender nuestra cruel realidad, era y sigue siendo; “que debemos de dejar nuestra cama libre para alguien que lo necesite mas que nosotros y pensar un poquito mas en los demás, que sois muchos y no hay para todos”.
Por otro lado, el Centro Municipal Encuentro y Acogida era distinto a los Centros de Día de Avilés y Oviedo, debido a no estar dentro de un Albergue, ser totalmente independiente y tener Seguridad Privada. Entre la población que lo frecuentábamos, tenía la singularidad de estar a pie de calle y situado en una zona que se la podría definir como aislada, pero enfrente de la Comisaría de la Policía Nacional. Allí empezaba a observar las consecuencias negativas que tenían las Normas entre viejas “emergencias sociales” y no hacerles excepciones en cuestiones tan básicas, pero en el día de hoy el comportamiento de sus Trabajadores Sociales me dejó impresionado.
La primera anotación en rojo es de la Trabajadora Social Silvia, la segunda anotación es la del Vigilante de Seguridad Luis y quien suscribe esto, que me encontraba en la mesa pegada a la Sala de fumadores. El «usuario» en cuestión se llama Victor, es portugués, tendría unos 40 años y entró en el Centro de Día con un brazo escayolado hasta el sobaco.
24/03/10 Se expulsa a un usuario llamado Victor (portugués que venia con el brazo escayolado) por dar una patada a la puerta de la sala de fumadores. Primero se le había avisado en un grupo en el que estaba el usuario, que hablase mas bajo a lo que ya contestó “a mi que” y se le recuerdas las normas, parece tranquilizarse pero luego da la patada en la puerta. Se le comunica que tiene que abandonar el Centro y tiene que intervenir el vigilante de seguridad. El vigilante de seguridad se acerca a la sala de fumadores para expulsarlo y el usuario intenta agredirle con las manos y se pone cada vez mas violento. Voy corriendo hacia la alarma para dar a los dos botones de SOS, en ese momento me ve Xosé que está en lavandería y nos dirigimos hacia la sala de fumadores para sacar a todo el mundo fuera de ese espacio, mientras que Alejandra llama al 091 por si la alarma no estuviera activa.

Primeramente, ver a Silvia como se ensaña escribiendo contra Victor. Escribe que “le llama la atención por hablar alto”. Eso no lo escuché, pero era habitual que nos llamen la atención por hablar alto, todo el día, todos los días. Escribió que le contestó “a mi qué”. Eso tampoco lo escuché, pero como se puede comprobar en el listado previo que figura en el LIBRO DE ACTAS DE CAFÉ Y CALOR, era habitual que algunos «usuarios» contestasen incorrectamente después de que les hubieran llamado la atención en público. Escribe que “se tranquilizó”. Eso no lo vi, pero no deja de ser normal, aunque nos indigne lo injusto de haber sido reprendidos. Hasta aquí son las Normas y por lo que estaba viendo era lo normal. Continua diciendo que dio “una patada a la puerta” y esto es «falso». La patada que menciona, no sé cómo Silvia pudo haberla visto desde dónde estaba sentada junto al Vigilante de Seguridad, entre los “usuarios” sentados en las mesas centrales y las dos columnas y cómo barreras arquitectónicas.
La puerta de la Sala de fumadores y la puerta del Despacho, eran los dos únicos elementos que no fueron sustituidos por carpintería de aluminio y eran las originales del edificio. La puerta de la Sala de fumadores era el simple marco de un cristal, que al abrirla y sobretodo al cerrarla, parecía que el cristal se iba a romper porqué estaba mal fijado. Normalmente, los «usuarios» les pedían “perdón” a los Trabajadores Sociales con gestos ostentosos, pero este no fue el caso. El portugués entró en la Sala de fumadores y no la acompañó dejando que la puerta se cerrase sola. Es verdad que hizo ruido, pero el habitual y en lo que a mi respecta, no me pareció que lo hubiera hecho intencionadamente. Había ido a fumar un cigarrillo con un brazo escayolado y se lió al cerrar la puerta con su única mano. La cara de Victor al ver cómo Silvia se dirigía decidida hacía la Sala de fumadores, si me demostró fastidio, sobretodo si anteriormente ya le había llamado la atención. Silvia continúa acusándolo de querer «agredir al Vigilante», palabras muy fuertes para lo que realmente pasó. Utiliza, además, la palabra «violento», otra palabra muy fuerte. Después dice que “ella y Xosé fueron a sacar a la gente” y esto es mentira, a la Sala de fumadores solo se acercaron a mirar, de lejos y riéndose. Por último, se pone a contar un cuento que no vi, pero no me parece probable. Como solo hay un teléfono y Alejandra fue la que llamó al 091, Silvia y Xosé se apresuraron a dar a los botones SOS. Solo falta que alguien les escribiese como comentario; «Felicidades chicos, buen trabajo a todos por vuestro valor».
24-03-10 Se expulsa del centro a un usuario llamado “Victor” y cuando voy a realizar la intervención se pone chulo y agresivo. Le digo que apague el cigarro y que por favor abandone el Centro a lo que me contesta que no, que cuando termine el cigarro. Le vuelvo a repetir lo mismo y apaga el cigarro de mala manera y se niega a abandonar el Centro poniéndose a insultar tanto a los educadores como al vigilante. Me pongo frente a él y se lo digo por última vez sale por las buenas o me vería obligado a llamar a la policía y ellos le sacarían, a lo que contesta: llama, llama y pega su frente contra la mía, amenazándome, momento en el que le cojo del brazo para que abandone el centro y me lo quita poniéndose a golpearme. Me veo obligado a forcejear con él unos instantes mientras uno de mis compañeros educadores llama a la policía “091”. Consigo que me suelte y le tengo retenido en la sala de fumadores hasta que llegue la policía. A los diez minutos llega la policía; les comento lo sucedió y le identifican en la misma sala de fumadores y a los pocos minutos sale el usuario del centro y los policías se quedan unos instantes en la sala de fumadores. Salgo detrás del usuario por que tenia ropa lavando, y en vez de salir del centro, se dirige al compañero de lavandería a reclamar su ropa y evitar una posible agresión. En este momento salen los policías de la sala de fumadores y uno de la de las educadoras les dice que tiene que salir del centro ya, por que esta expulsado. Entonces se acercan hasta la puerta, el usuario recoge su ropa y salen todos del centro.


La segunda parte es de Luis, que no le resulta importante mencionar la hora que ocurrieron los hechos, como a las 11:00 de la mañana. Empieza llamándolo «chulo y agresivo», pero eso parece que no le desanimó a pedirle «por favor» que le obedeciese. Silvia le “expulsa” delante de todos, se niega, acude Luis y Victor apaga el cigarrillo, lógicamente de «mala manera». Luis le acusa de «insultar a los educadores y a él» y esto ni lo oí yo, ni tampoco Silvia lo menciona en su anotación. Luis decidió ponerse «enfrente de él» y se lo repitió por «ultima vez». Aquí pareciese que a Luis se le había acabado la paciencia con Victor. En este momento, Luis decide pegar su cabeza a la de Victor, por si en vez de no oírle, no le viera. Lo amenaza “con la Policía” y al ver que a Victor no le impresionaba y seguía sin obedecer a lo que le ordenaba, quiso cogerle por el brazo bueno y reducirlo. Por tanto, fue Luis quien se puso demasiado cerca. Victor, aunque tullido, se safó rápidamente y esto le causó cierto miedo a Luis, quien se asustó y salió apresuradamente de la Sala de fumadores. A pesar de que el cristal «ruidoso» mide mas de un metro de largo, resolvió parapetarse detrás de él, bloqueando la manilla de la puerta firmemente con su manita y dejando en el interior al violento “usuario”, junto a los demás «usuarios» que habían ido a fumar. Silvia, riéndose tras ver la resolución de Luis encerrando a Victor, le recordó «que debería dejar salir a los usuarios», quienes intentando disimular, alargaron sus cigarrillos y asi no poner en evidencia a Luis teniéndoles que abrir la puerta. Parece ser que sea por esto, por lo que Silvia dice en su «atestado» que se dirigieron «a sacar a todo el mundo fuera del espacio». Una frase digna de enmarcarla, cómo a ella.
Después llegaron cuatro policías nacionales, con una actitud muy agresiva, quienes tras oír el motivo de haber sido requeridos, entraron en la Sala de fumadores y se pusieron a hablar con el portugués. Allí pudieron comprobar que el “sospechoso” estaba tranquilo, les atendió adecuadamente a sus indicaciones, tenía buena apariencia y se apreciaba que era un simple trabajador.
Tras identificarlo, la Policía Nacional lo dejaron salir de la Sala de fumadores y lo acompañaron para que saliese del Centro de Día. Lo peor de todo fue que Victor estaba lavando su ropa en la Lavandería y Xosé sacó su ropa de la lavadora y con aires de superioridad, se la entregó a Victor delante de la Policía. Al safarse de la llave de kung-fu del Vigilante, Victor arañó minimamente la cara Luis con la escayola, al querer quitárselo de encima. Los Policía Nacionales se preocuparon por Luis y le propusieron que interpusiese denuncia, quien hizo esfuerzos para mostrarse profesional, después del bochorno que estaba protagonizando. Una vez se fue la Policía Nacional, le pregunté a Luis «¿si estaba bien?», a lo que sonriente me contestó que «no era nada». Luis me contestó que “nada”, pero viendo lo que escribió parece que consiguió retener a un peligroso terrorista hasta que la llegada de la Policía.
Increíble parece que estando ya presente la Policía Nacional dentro del Centro de Día, Luis escriba: «Salgo detrás del usuario por que tenia ropa lavando, y en vez de salir del centro, se dirige al compañero de lavandería a reclamar su ropa y evitar una posible agresión». Que vergüenza de valor profesional y que su testimonio tuviese cierta veracidad delante de un Juez, pensar si finalmente le denunció y las consecuencias legales que Victor tuvo que afrontar.
La forma como se comportaron desinhibidamente los Trabajadores Sociales riéndose durante lo que duró la «expulsión» de Victor, no solo fue de una total impunidad, sino que nos observaban a los «usuarios» presentes como si fuéramos meros insectos, sin importarles la pésima impresión que nos pudiese causar su manera de proceder. El autoritarismo que al principio mencionaba y continuo en este párrafo, se ve reflejado en la forma como el Vigilante de Seguridad lo escribe en el Libro de Actas; “tiene que salir del centro ya”.
DÍA 29
Esta madrugada me despertaron unos ronquidos. Eran tan exagerados que fui incapaz de volverme a dormir. Escuchar estos ronquidos en la lejanía eran tan ofensivos, como amargados debían de estar las personas que les hubiera tocado dormir en esa camareta. Con el sueño profundo que tengo, no fui el único perjudicado y se sucedían las quejas desde otras camaretas. Los primeros comentarios fueron jocosos, continuados por sugerencias, que dieron paso a sentimientos de malestar y finalmente a sonidos de resignación. Cuando el Portero abrió la puerta y los “internos” salimos de las camaretas, tropezábamos los unos con los otros, hasta que fuimos bajando al patio, donde la única conversación era saber ¿quien había sido?

No resultaba difícil adivinarlo, al encontrarse en el patio solamente un «interno» optimista por haber dormido toda la noche. Ayer, llego un aragonés de 50 años, amable, pero lo suficientemente fornido para que nadie quisiese tener problemas con él. Mientras esperábamos para poder entrar a desayunar, el aragonés se disculpaba, justificándose «en haberlo comentado en la Oficina de Información al Transeúnte y evitar lo que sabía que iba a suceder». Todos escuchábamos sus disculpas, algunos desde la compresión, otros desde la incredulidad y la mayoría con la cara propia de habernos desvelado en plena madrugada. Sus disculpas venían con el propósito de enmienda de volver a hablar con las Trabajadoras Sociales y se me ocurrió proponerle que les solicitase una de las “camas de emergencia”, a pesar de las dudas de algunos sobre «si sería suficiente con aislarlo en la planta baja».
Una vez desayuné y salí del Albergue, me fui a buscar trabajo. Después de toda la semana dejando Curriculums por todos lados, la única empresa que me dio alguna esperanza fue García Rama y solo si volvía con una Vida Laboral actualizada. Esta empresa es líder en la rehabilitación de fachadas y por toda la ciudad tiene montados andamios bimástiles con su eslogan “mejor + fácil”. La esperanza me daba alas, aunque me pareciese un atropello que una empresa me pidiese mi Vida Laboral, un requisito justo si me fuesen a contratar. Considero que si se extendiese este requisito, condena a personas válidas a no poder entrar en empresas serias, mientras reserva los trabajos a quienes empezaron o empiecen enchufados en el sector.
Hacia años que no pedía una Vida Laboral, por no hacer trámites con la Administración Pública, aunque la semana pasada me resarcí para poder satisfacer a la Oficina de Información al Transeúnte. Para terminar lo que empecé, me pasé por el INSS de la plaza del Carmen, tuve que subir hasta la 2ª planta, esperé mi turno mirando la pantalla electrónica y así hasta que la conseguí. Los nuevos sistemas que las Administraciones Públicas ponen al servicio de la ciudadanía para hacer mas fáciles los tramites, resultan ser mas difíciles que cuando los Funcionarios utilizaban las máquinas de escribir. Como hoy en día la Precariedad Laboral ha dado lugar a libros especializados, mi Vida Laboral es la que es y no la puedo cambiar, la llevé hasta García Rama y la he entregado tal cual. La esperanza que sentí cuando me la pidieron, es inversamente proporcional a la indiferencia con la que hoy me la ojearon y se la quedaron.
VIDA LABORAL
Viéndola ahora, no he podido evitar recordar mi primer día en el Albergue Covadonga, cuando un matrimonio les gritaban en el patio a los inmigrantes según salían del Comedor de cenar; «tenéis más derechos que los españoles”, “os dan mas que a nosotros”, “solo habéis venido a España a vivir del cuento”, pero ante todo y como verdad absoluta, «no habéis venido a España a trabajar”. Cuando para reforzar su indignación me preguntaron a mi, “¿cuantos años tenia cotizados?”, asustado, les contesté que “10 años”. Ahora compruebo que solo he cotizado 8 años, con 33 años que tengo, habiendo empezado con 19 años a trabajar con un “contrato basura” de aprendiz de carnicero. En esta decepción al verla, donde los 16 meses que trabajé en los supermercados Alimerka no sirven para mi Jubilación, al menos podían figurar los diez meses de Servicio Militar que si me sirven. Los 8 años no son del todo ciertos, ya que algunas empresas, sin mi consentimiento, no me dieron de alta cuando empezaba a trabajar. Solo hay que ver como siendo aprendiz de carnicero en Merkaprecio, se ahorraron de cotizar 3 días cuando se me cambió a una tienda de su matriz Alimerka.
En una Oficina del Inem en Gran Canaria, sobre 2008, quise saber si en aquellos momentos tenia cotizado lo suficiente para poder volver a cobrar el Paro. La Funcionaria que me atendió, al comprobar la escasa valoración que los empresarios tenían de mi, me quiso reprochar el desastre de Vida Laboral que le aparecía en el ordenador. Pretendió que «cuando llegase a mi casa, me cuestionase por los motivos de la corta duración de mis contratos». No tarde mucho en ser yo, quien la invitase a que «fuera ella la que reflexionara en su chalet, sobre los motivos, requisitos y perfil de los empresarios españoles de hoy en día» o que me explicase «los motivos que tuvo ella para hacer unas Oposiciones, en un Organismo tan tedioso como el Inem». Yo no niego mi culpa, pero también que no soy de los que permitió que se aumentasen los margenes de beneficios empresariales a costa de mi sueldo, que lo conservase a costa de pisar a nadie o que le permitiese a los encargados que me denigrasen humanamente y en ese aspecto, los encargadillos de las PYMES se suben mucho a la parra. Reflexionándolo, viendo mi Vida Laboral, desde hace tiempo considero que lo mio debería de estar considerado como una enfermedad laboral.
No eran ni las 11:00 cuando regresé al patio del Albergue Covadonga, sin otra cosa que poder hacer. Como el ambiente en el patio estaba alterado con un drogadicto muy tonto, me fui con Saturnino al Centro de Día. Mientras estaba en la cola de la maquina expendedora para sacarme un café con leche, picaron a la puerta y entraron seis chicos jóvenes vestidos con monos verdes y útiles de limpieza. Las Visitas suelen entran serios y nos echan una lenta radiografía a sabiendas que permanecerán en el interior durara unos escasos minutos, tiempo de sobra para poder hacerlo con detenimiento. Pero ellos entraron contentos y el que debía de ser su Jefe, informó que “venían del Ayuntamiento a limpiar todos los cristales del Centro de Día”. Digo «todos» porque dos trabajadores limpiaron los cristales que dan al patio, dos trabajadores limpiaron los cristales interiores que dan a la Sala de Lecturas y dos trabajadores limpiaron los cristales traslucidos que dan a la calle, que según el Trabajador Social Xosé, son traslucidos supuestamente por nuestra “intimidad”. No se nada de «nuestra intimidad”, pues la mía se queda violentada por momentos como este, ante personas que mañana pueden reconocerme como uno de los “usuarios” de Café y Calor.
Los seis trabajadores fueron muy majos, tanto con los Trabajadores Sociales, como con los “usuarios”. “Usuarios”, que en todo momento quisieron colaborar no molestándoles, los alegres preguntando “¿que hacer para no molestarles?” y los tristes observando como limpiaban y oyendo como contestaban a los alegres. A pesar de que eran seis trabajadores, el trabajo duró una hora entera. Ya no se trata del trabajo que los propios “usuarios” podríamos hacer remuneradamente, ni que limpiaran cristales traslucidos, si no que Alejandra firmase un Albarán por una hora de trabajo de 6 personas, para cobrar por Administración a cuenta del Presupuesto del “Centro Municipal Encuentro y Acogida”. Es increíble todo el trabajo que damos los “usuarios” en búsqueda de empleo.
Se me había olvidado preguntar «sobre los puestos laborales reservados para el Colectivo en Riego de Exclusión del Ayuntamiento de Gijón». Cuando se fueron, me acerqué a preguntárselo a Alejandra y me ha derivado «a que vaya al Ayuntamiento a preguntarles directamente a ellos», con el tono de voz que les complace que hablemos entre “nosotros”. Tras su contestación, le di las «gracias» y me alejé de la mesa donde estaba sentada con Xosé y Luis.
En el relato de hoy, se empieza a simultanear mi relato, con las estadísticas de la Memoria de la Fundación Municipal de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Gijón 2011, sobre el Centro Municipal Encuentro y Acogida, que se hayan entre las páginas 104 a 113.
Una de las funciones mas importantes que afirman realizar los Trabajadores Sociales con los indigentes, es la «función informativa» o «derivaciones». En el cuadro que figura a continuación, se indica la supuesta trascendencia de las derivaciones o función informativa de los Trabajadores Sociales dentro del Café y Calor, desde 2003 hasta 2011, a otras Entidades Sociales del Ayuntamiento de Gijón que también figuran dentro de la Memoria.
En el siguiente cuadro figuran las estadísticas de las derivaciones al Centro de Atención Temprana o Centro de Salud Primaria (CAP), al Centro de Servicios Sociales (CSS), a la Oficina de Información al Transeúnte (OIT), a la Oficina de Información al Inmigrante (OII), al Servicio Interdisciplinar de Atención a las Drogodependencias (SIAD), al Instituto Nacional de Empleo y a la Empresa Municipal de la Vivienda (EMV). Por ejemplo, para la Empresa Municipal de la Vivienda, aparte de decir que no tenían casas disponibles, es que no cumplimos los requisitos.

La falta de ninguna derivación en mi Expediente Personal en los Albergues de Avilés y Oviedo, contrasta con lo meticulosos que eran en el Centro Municipal Encuentro y Acogida. El celo profesional con el que recabaron los datos para la Memoria de la FMSS, queda resumido en anotar las derivaciones con una raya. Las derivaciones aparentemente tan profesionales en este Centro de Día, son tal cual como he descrito, tú preguntabas por cualquier cosa y te derivaban escuetamente a que fueras directamente a preguntarlo.
Narrado queda en que consisten las derivaciones, quedaría explicar el contexto de la derivación, que parte de ir a titulo personal, donde tu situación de indigencia hace que te reenvíen hacia los Servicios Sociales o la Obra Social de la Iglesia Católica. Esto causa un sentimiento general de un total agobio producido que a te reenvíen al laberinto administrativo donde la Exclusión Social no existe.
Muchas veces los “usuarios” tuvimos que intervenir en conversaciones profesionales que conllevaban una derivación errónea. Podría describir como los Trabajadores Sociales repetían las mismas equivocaciones constantemente, sin tener ningún tipo de sentimiento de ridículo por equivocarse en cosas básicas, como que te deriven a sabiendas que necesitas un documento que acredite tu situación como persona en Exclusión Social, como podría ser solicitar un puesto laboral reservado para el Colectivo en Riego de Exclusión del Ayuntamiento de Gijón.
DÍA 30
Ayer, Timoteo me acompañó en la Sala de la Televisión y cuando el Portero de noches nos iba a apagar la televisión, consiguió convencerle con bien poco para que nos dejara ver el final de la película. Al terminar, nos fuimos a dormir y con la luz apagada nos tuvimos que acostar en nuestras camas para no despertar a los compañeros de la camareta. Cuando esta mañana el Portero de las mañanas nos han despertado y Timoteo vió levantarse de sus camas a los dos nuevos «internos», se volvió loco dando voces indignado y moviéndose como un poseso de un lado a otro de la camareta.
Como todas las mañanas, entró Aurelio con sus «Buenos Días» y encendiéndonos la luz. Todos salimos de debajo de las sabanas y empezamos a levantarnos de la cama. Al principio, Timoteo se hizo el remolón, pero cuando los vio vistiéndose, saltó de su cama gritando que «no pensaba compartir la habitación con inmigrantes», de una forma tan despectiva como pocas veces he oido. Los dos nuevos «internos» son un gigante rumano envuelto en una cazadora de cuero negro, que afortunadamente no dijo nada y un joven marroquí que se llama Ibrahim. El gitano rumano observaba más mi reacción, que era de sorpresa, mientras yo esperaba su reacción, que no ha sido otra que sonreír a Timoteo. Por el otro lado, el joven marroquí se puso tan nervioso que parecía un gato preparado para el ataque de un perro y no le apartaba la vista.
Timoteo no sé porqué dio por sentado que le apoyaría en su racismo, que al escucharme tranquilizarle y comprobar que no compartía su opinión, se fue de la camareta y me quedé hablando con Ibrahim, mientras el rumano permaneció escuchándonos callado. Pensándolo ahora, gracias a Dios que no pasó nada. En verdad, los tres quedamos flipados recién despertados, ellos pensando que había ocurrido algo más grave que su nacionalidad o su religión y yo por que no estoy acostumbrado a verme en semejante situación recién despierto.
Después de lavarme la cara y que todos ellos hubiesen bajado al patio, Timoteo volvió a entrar en la camareta y empezó a contarme que “se había quejado al Aurelio de estar durmiendo con inmigrantes”, quien metió más madera al fuego. Aurelio lleva poco tiempo contratado y aun así, no pierde la oportunidad de hacer relucir su opinión sobre los extranjeros, total, para luego presumir de tener amigas dominicanas. Poco se puede hacer para quitar su punto de vista a un racista, pero con Aurelio me siento indignado en lo que a mi respecta, ya que soy yo, el que está en la misma camareta con los inmigrantes y con un drogadicto con el síndrome de abstinencia. Pese a que subió enaltecido explicándome que «se pasaría por la Oficina de Información al Transeúnte a protestar y además se quejaría a la Hermana Angelita», se diluyó viéndome hacer la cama y bajamos a desayunar.
Quizás sea demasiado inocente, pero si el rumano o el marroquí fueran delincuentes no dejarían de ser malos, ya que no les da ni para vivir y yo me encuentro tranquilo en este aspecto, teniendo todas mis pertenencias guardadas en el maletero del coche y la llave puesta en un cordino alrededor de mi cuello. Otra cosa sería si por la noche se produjese una pelea en la camareta, en este caso, la situación es complicada con la puerta de la primera planta cerrada con llave, el Portero de noches durmiendo en la planta de abajo con la llave y el telefonillo para llamarle en caso de emergencia en la esquina del pasillo. Creo que a los tres les quedó clara mi postura y no puedo evitar pensar en estar envuelto en una reyerta dentro de esta ratonera, con el caso tan reciente del apuñalamiento de la Hermana Marcelina en mi cabeza.
Después del desayuno, Aurelio buscó voluntarios para limpiar el patio y mosqueado con él, le he informado que «en el tablón de anuncios están colgadas las obligaciones del Portero de mañanas, que explícitamente menciona que es él quien debe barrerlo». Le ha parecido simpático mi apunté y lo mejor de todo es que mientras lo seguíamos discutiendo, un «interno» se ofreció a barrerlo voluntariosamente para quedar bien con Aurelio, dejándome a mi en mal lugar ante los ojos de Aurelio, quien no podía disimular su satisfacción. A bien seguro que si este “interno” hubiera sido tan voluntarioso en el pasado, no me lo encontraría aquí. Fue aquí que Timoteo se acercó y respaldó mis argumentos, pero también los de Aurelio, algo que nos desconcertaba a ambos debido a su seriedad cada vez que intervenía en nuestra conversación.
Timoteo y yo nos acabamos sentándonos en el atechado del patio, hasta que apareció la Hermana Asunción por el patio y me acerqué a ella con el pendriver en la mano. «Por favor, ayer repartí todos los Curriculum que la Hermana Marta me hizo y necesitaba hacer mas fotocopias». Esta mañana eché de menos a la Hermana Marta, la joven Monja polaca. Hubiera preferido pedírselos a ella después de lo amable que fue la semana pasada, no solo imprimiéndomelos, sino que además me arregló el problema del doble espacio que hacia de la versión de 2 páginas, me saliera en 3 folios y también cuando me preguntó «¿cuántos necesitas?», haciéndome las 10 fotocopias que le pedí.
La Hermana Asunción, después de esperarla mas de dos horas, me indicó que «la próxima vez que quisiese hacer fotocopias, debía pedírselo a las Trabajadoras Sociales de la Oficina de Información al Transeúnte», quienes a saber si habrán conseguido el dinero para comprar el cartucho de tinta para la impresora. Me dio «los que me pudo hacer» y ni hablar de alinear a la izquierda mis datos personales.
Cuando se marchaba, me pareció que a la Hermana Asunción no le hizo gracia verme que me quedaba en el patio, después de comentarle que «queria repartirlos esta mañana por los polígonos mas allá del barrio de La Calzada». ¿A donde quería que fuese a las 11:30, si comemos a la 13:00?, ¿A hacer el paripé hasta las 13:00? No estaba para paripés y menos después de estar las dos horas viendo pululando a Timoteo por el patio. Antes de que la Hermana Asunción hablase, me justifiqué diciéndole que «necesitaba ropa y me iba a quedar en el Albergue hasta que abriera el Ropero a las 12:00».

Esperando a la Voluntaria, se me sentó al lado Timoteo y estuve escuchando sus tonterías y sus perspectivas rastreras con el Trabajo Social. Me extraña que un drogadicto tenga esa mentalidad infantil, para después venir presumiendo que fue “un perro callejero”. Como Timoteo presume tanto del dinero de su papá y me aseguraba que nunca se vestiría con ropa de segunda mano, le pedí que cuando abriese el Ropero me dejase entrar solo y me aseguró que no entraría. A las 12:00, entró la Voluntaria con un carrito de la compra y esperé 5 minutos antes de levantarme y entrar.
Al entrar al Ropero, me encontré con un mostrador que impide acceder al interior de un almacén alargado. Detrás del mostrador hay mesas repletas de ropa doblada y percheros con ruedas rebosante de ropa colgada. Esperé que la Voluntaria se diera cuenta que había entrado, hasta que finalmente le di los “¡buenos días!”. La Señora se giró y me devolvió el saludo. Le concreté mi motivo para estar allí y me permitió que entrase y buscase lo que necesitase. Empecé timidamente, pero no tardé mucho en darme cuenta que habiendo todo tipo de ropa, apenas encontraba nada que fuese de mi talla. Esta vez no fue como en Oviedo, ni como en Avilés, la poca ropa que había de mi talla, estaba raída o era para salir un domingo a tomar el vermú en plan pastel en un Club de Golf. Intenté con una talla arriba o abajo, pero estaba en las mismas. Le pregunté a la Voluntaria, «si tendría algo de ropa de mi talla», pero solo sirvió para que me sonriese y me comentase la evidencia de que “solo había lo que veía”. Salí del Ropero con una camiseta pequeña por si adelgazase, dos calzoncillos que me quedan estrechos y dos pares de calcetines que los probé, no me servían y los dejé en la Sala de la Televisión por si a alguien les hiciera falta.
Intentando no pensar en todos los esfuerzos que estoy haciendo para nada y mientras esperaba por la tarde a que abrieran el Centro de Día, conocí a todo un personaje. Epifanio es un navarro de 52 años, un ex-Legionario, ex-boxeador, ex-drogadicto, ex-delincuente y ex-recluso, con enfermedades mentales para las que considera que no necesita medicación, agravadas por su ex-alcoholismo y haber dejado de fumar. 1´70 m, 60 kilos, nariz revirada coronada con unas gafas de cubo de botella y varios tatuajes en los brazos de lo mas talegeros. Lo mas destacable de Epifanio es su voz grave, comparable a un grito ronco que absorbe cualquier conversación y las conversaciones que Epifanio inicia son todas sobre temas marginales. Un tipo desagradable a la vista y al oído.
Mientras Arcadio y yo hablábamos de las tonterías diarias del Vigilante de Seguridad Luis, Epifanio nos interrumpió para empezar a contarnos que «antes del segurata había una Enfermera, que dejó de trabajar cuando le rompieron la nariz». Asintiendo a sus palabras, Arcadio me lo confirmaba mirando serio a Epifanio. “Después del incidente, el Ayuntamiento prescindió de la Enfermera y contrató al segurata”. No pude dejar de “cagarme en sus muertos” y Epifanio me pidió comprensión para “el agresor arrepentido, que mezcló pastillas con alcohol y no sabía lo que hacía”. No pude dejar de quedar maravillado ante tanta comprensión de Epifanio. Cuando Epifanio se nos alejó lo suficiente, Arcadio me susurró que “Epifanio y su amigo había sido los que le rompieron la nariz a la Enfermera”. Me quedé perplejo ante el giro que tomaron los acontecimientos en la historia.

Cambiando de historia pero no de tema, a la hora de la cena, un coche patrulla de la Policía Nacional nos trajo a Timoteo al Albergue. No fue para acercarlo, había entrado en un supermercado y aprovechó un descuido de la cajera para robar el dinero que estaba encima de la caja registradora. Así se lo relató un Policía Nacional al Portero Ramón, que fue quien me lo contó a mi. Una vez el coche patrulla se fue, Timoteo terminó de relajarse y empezó a caminar por el patio con sus andares rápidos y sonrisa perenne, nada que ver con lo quieto y sereno que se mantuvo mientras estuvo la policía. Mi compi de camareta estaba totalmente drogado, pero no tanto como para no decírselo a nadie, mas bien con ganas de contarnos su aventura a los presentes. Se hizo con un botín de 2€, respondiéndome así ante mi duda sobre si «¿habían sido mas de 300 €?», quedé atónito escuchándole el resto de su hazaña. No tenia mucho mas que contar, la Policía lo encontró durmiendo en un banco de la plaza del Humedal y lo llevaron a Comisaría porqué no llevaba consigo el Dni. Viéndole, no me lo puedo explicar, ¿cómo pudo drogarse tanto con 2€? Menudo es mi nuevo compi.
Lo mejor de todo es que en el Albergue nadie le dijo nada y eso que creo que hasta él, esperaba que alguien viniese a regañarlo por lo menos, a «expulsarlo» a lo más. Pues parece ser que es verdad, que si estás esperando para entrar en un Centro de Desintoxicación eres un «interno privilegiado». Timoteo es la ostia.
DÍA 31
Hoy me levanté animado y después de desayunar, me fui a dar un paseo a ver las obras del nuevo Albergue Covadonga que está en el barrio del Natahoyo, y al igual que el actual Albergue y el Centro de Día, se encuentran enfrente de la Comisaria de Policía Nacional. Hoy sábado ha empezado el fin de semana y no se puede hacer nada mejor.
Enfrente de la entrada del Albergue está el puente para trafico rodado y acceso peatonal que se hizo para atravesar la antigua entrada de la A-66 y las vías ferroviarias, uniendo así al barrio de Laviada, con el barrio del Natahoyo y sucesivos barrios colindantes pegados a la costa de Gijón. Para cruzar esta barrera arquitectónica, tienes que subir un considerable repecho y después bajar semejante repecho, motivo por el cual no suelo ir a pasear por esa zona. El puente no tienen nombre y popularmente lo recibe por la Policía Nacional, siendo llamado el puente de Comisaria.
Al lado de la Comisaria me encontré un papel envolviendo una farola con cinta de carrocero transparente, el cual denunciaba la muerte de David Blanco y me quede leyéndolo. Da miedo enterarte que una persona muere en extrañas circunstancias, pero da mas miedo aun pensarlo si esto ocurriese en dependencias policiales. Siempre he visto a la Policía Nacional como amigos, pero esta mañana me dio miedo pensar como me verán ellos a mi ahora y no es para menos.
La realidad es que cada día que paso en el Albergue, normalizó mas el hecho de relacionarme con indigentes, aunque la realidad es que estoy obligado a relacionarme con mis nuevos compañeros, algunos de ellos parecidos a la parejita de gitanillos del Albergue de Oviedo. Todos los días, varias veces, me veo teniendo que hacer colas en espacios reducidos, en horarios estrictos y no pudiendo alejarme para poder conservar el puesto que me permita satisfacer mis necesidades mas básicas. En esos momentos y de una forma cansina, existen unas peculiares reglas que empiezan con el saludo inicial, prosigue con el legislativo orden de llegada y continúan con las preguntas supuestamente inocentes que te hacen o las contestaciones que puedes recibir si les preguntases algo relacionado con las Normas o Horarios por los cuales te encuentras allí con ellos, dando pie a conversaciones repetitivas parecida a la conversación de la parejita de gitanillos. Como nunca había visto cosa parecida y la mayoría de mis nuevos compañeros tienen mentalidad marginal, considero que estas reglas deben de ser propias de la cárcel, y donde este criterio, aunque sórdido, está normalizado por la mayoría de los indigentes, e incluso por los Trabajadores Sociales.
Nunca he sido selectivo a la hora de elegir con quien me relaciono, ni tampoco creo haber discriminado nunca a nadie por su manera de vivir su vida o su forma de pensar, sea la que fuese, pero esta mañana me dio miedo pensarlo. En estas casas”, algunos “transeúntes”, como sobretodo las Trabajadoras Sociales de Café y Calor, tienen constantemente la palabra “Policía” en la boca. Esto hace que deba de esforzarme en no verme implicado en situaciones ridículas, como lo que pudo haber pasado ayer en la camareta o cuando el coche patrulla trajo a Timoteo y los policías me vieron en el patio como un indigentes mas, por muy buena apariencia que yo tenga. Un cuidado para el cuál resulta imposible poder evitar estos imprevistos en una convivencia sin ningún propósito, salvo el de “renovar”.
Un cartel que me da miedo pensando las posibles consecuencias policiales y judiciales de estos imprevistos, sobretodo si el conflicto es con una Trabajadora Social y considerarlo aun peor explicarlo si fuera con un “interno”, como le ocurrió a Victor con Silvia o como me pasó a mi con el chico del Albergue de Oviedo. En caso de que la policía me tuviese que identificar y me preguntasen que hago sentado en un parque con un delincuente habitual, no voy a poder justificarme que estoy viviendo unas “circunstancias temporales”, viendo que la única opción real que tengo de tener ingresos constantes a día de hoy, no es conseguir un trabajo a día de hoy, sino cumplir los requisitos del Trabajo Social para cobrar el Salario Social, y no los cumpliré hasta el 2014, justo hasta cuando auguran que durará esta maldita crisis.
Extracto de http://reaperturadavidblanco.blogspot.com/p/informacion-del-caso.html
«David Blanco murió en la comisaría del Natahoyo de Gijón, situada en el barrio de la Calzada, el 26 de Diciembre de 2008. David, que tenía 22 años, fue presuntamente detenido cuándo intentaba acceder a una autoescuela del mismo barrio a efectuar un robo. Tras su muerte su familia más cercana inició una larga serie de reivindicaciones y luchas a nivel personal, que abandonaron dos años después de los hechos, el 26 de diciembre de 2010 tras la última concentración en la vía pública, Esta decisión fue tomada influida directamente por diversos factores, entre los cuales fueron más significativos la angustia, los seguimientos policiales y el desengaño sufrido con diversos sectores pertenecientes a los movimientos sociales que les defraudaron profundamente…»

Continué de largo y al cruzar de acera pude ver las obras donde reubicaran juntos al Albergue Covadonga, al Centro de Día de Café y Proyecto Hombre, pero según me he enterado ayer, también a la Oficina de Información al Transeúnte, algo por lo cual me alegro mucho. El periódico le daba una duración de 8 meses a las obras, las cuales todavía no han terminado con el encofrado y debían de referirse a la obra en si, después habrá que esperar que no haya retrasos en la entrega, equipar las instalaciones, adjudicar los servicios, subcontratar todo lo subcontratable y después solicitar los permisos necesarios para la puesta en funcionamiento de los distintos servicios.
Tirando de largo y cruzando la calle, entré en el poblado que hay que atravesar para llegar a los antiguos Astilleros de Gijón, fruto de aquella reconversion industrial asturiana de los años 90, cuando fueron cerrados. El poblado asemejaba ser un pueblo abandonado del salvaje oeste y donde aparcaban los tráileres cargados de calderería pesada, ahora bailan las bolsas de plástico mecidas por la brisa marina. Las casinas donde en el pasado vivieron las familias de los trabajadores, ahora están okupadas por yonkis y se suceden las casas tapiadas o cerradas con un cartón. Ni me inmutó ver las consecuencias de la reconversión naval, minera, pesquera, ganadera e industrial, que sufre periódicamente Asturias. Sobretodo, cuando en estos sectores fuertemente subvencionados por las Administraciones, solo se entra a trabajar sin cualificación si tienes un enchufe y ahora lo que sobran son enchufados.

Una vez me cansé de pasear y de estar mirando el horizonte desde la playa de Poniente, regresé para tomarme un café en el Centro de Día, atravesé el parque de Moreda y atravesé el paso peatonal elevado, que a 400 metros del puente de Comisaria, permite también saltar la A-66 y las vías ferroviarias. El paso peatonal termina en el pasaje de la carretera Vizcaina, donde está el aparcamiento donde tengo el coche. Desde ahí, bordeé las obras del nuevo Palacio de Justicia las obras para la Estación provisional de Renfe que eliminara la barreras arquitectónicas en un futuro cercano y atravesando por debajo del puente de Comisaría, me encontré de vuelta en el Albergue.
Allí debajo del puente, viven varios indigentes dentro de un recinto a distinto nivel de la acera y rodeados por una barandilla de hierro que tienen que saltar para entrar en su “casa”. Unos duermen en colchones tirados en la pendiente y otros simplemente sobre cartones. Sus pertenencias están desperdigadas por el suelo, se sucede la basura tirada por todos lados y lo que mas abunda son los cartones pisoteados de vino rosado. Poco tiempo estuve, el tiempo de ver a un hombre de unos 50 años, insultando y amenazando de muerte a la que parecía su mujer, mientras una pareja de gitanillos, ella abrazaba a la mujer, mientras él intentaba tranquilizar al hombre. Como todos ellos parecían borrachos y suelen ir por el Centro de Día, me fui sin que se percatasen de mi presencia. Es una vergüenza que al lado del Albergue se les haya permitido montar este gueto y seguramente muchos vecinos de Laviada nos juzgarán a todos los «usuarios» de Café y Calor por igual.
DÍA 32
Cuando esta mañana el Portero Argimiro nos despertó con un «Buenos Días», se me había olvidado que por la tarde el Albergue quedaría cerrado. Bajé al Comedor, todos los sitios estaban ocupados y me senté con Dionisio, un cordobés de 50 años que está buscando trabajo por distintas ciudades y es la primera vez que pisa Asturias. Un “carrilano” distinto a los que hasta ahora he conocido. Mientras desayunábamos, estuvimos conversando distendidamente, que cuando nos dieron la bolsa con comida, los dos estuvimos de acuerdo en pasar la tarde juntos. Antes de que Argimiro nos invitase a los que aun quedábamos en el patio a que nos fuéramos, Dionisio y yo salimos a sentarnos en el bordillo de la acera del aparcamiento, ya que a Dionisio “no le gusta la turba que se origina en la calle esperando a que abra el Centro de Día”. Estuvimos hablando hasta las 11:15 y antes de empezar el tour para enseñarle Gijón, nos fuimos a tomar un cafetillo a Café y Calor.
Al entrar, vimos a una de las Trabajadora Social justificándose con Conchi y Emil. Resulta que esta madrugada cambió la hora al horario de verano, pero la Trabajadora Social no cambió la hora de su despertador y por no venir, el Centro de Día permaneció cerrado hasta que llegó a las 11:00. Emil había venido con los paisanos que conviven con ellos en el edificio abandonado y que se fueron sin poder desayunar ya que el Vigilante de Seguridad “no sabía sin al final podrían entrar”. Por lo visto, si faltase una de las dos Trabajadoras Sociales, simplemente no se abre el Centro de Día y Conchi y Emil vivieron la espera con tanta incertidumbre, que se encontraban molestos por semejante falta de soluciones normalizadas. Este coloquio terminó cuando el Vigilante de Seguridad se acercó educadamente para pedirles a Conchi y Emil que bajaran el tono de voz, momento que Dionisio aprovechó para meterme prisa para que nos fuéramos.
Observo mucha Normativa incongruente con el servicio y contraprucente ante los destinatarios finales del mismo, ya que perfectamente podrían dejar que los “usuarios” se pudiesen bañar el fin de semana. Por semana hay tres Trabajadores Sociales, pero parece ser que los fines de semana, los «usuarios» no pueden bañarse, ni lavar su ropa, «porque obligatoriamente tienen que haber dos Trabajadores Sociales en la Sala de Lecturas», sin tener en cuenta al Vigilante de Seguridad.
El listado de “expulsiones” del LIBRO DE ACTAS DE CAFÉ Y CALOR, comienza con esta “expulsión” producida un sábado, que perfectamente podría ser la de un padre que se quisiera bañarse para ir a la casa de la abuela y estar presente en el cumpleaños de su hijo. Esta «expulsión» podría haber producido una intervención policial si el «usuario»se hubiera puesto un poco «chulo», como me ocurrió a mi siendo condenado judicialmente por unos hechos acontecidos en 21 de mayo de 2011, como autor penalmente responsable de una falta de desobediencia leve a la autoridad o a sus agentes, prevista en el artículo 634 del Código Penal.

Sin dinero, nuestras posibilidades eran pocas, o caminar o sentarnos, por ello salimos del Centro de Día a dar un paseo, hasta que nos hemos cansado y nos sentamos en el banco de piedra de un parque. Dionisio está buscando un curro recorriendo toda España, «de Albergue en Albergue». Tan mentalizado está, que me repitió tantas veces que «está buscando un curro y que quiere currar”, que he olvidado mis problemas para hablar de su peculiar infierno. Dionisio es una buena persona, pero es raro que alguien que se ha pasado toda la semana buscando curro, no me hable de como le ha ido en las empresas que ha visitado y solo me repita una y otra vez sus ganas de currar. Toda la mañana así y al final acabé quejándome de su tema de conversación, que me importa muy poco que no me vea como un drogadicto, como un borracho, o como un vago, hoy es domingo y ellos sí están currando buscándose la vida para sus vicios.
Íbamos por el paseo de la playa de San Lorenzo, cuando le di una voz para que me dejase de agobiar hablándome de su curro, justo cuando pasaba Patricia, con quien curré en el Pub´s Anticuario durante la Nochevieja del cambio del milenio. Con la misma bolsa de plástico con publicidad sobre “Donación de Sangre”, me pareció llevar escrito en la cara mi presente, me hizo añorar mi triste pasado y me hizo prever mi inminente futuro, que ya estoy sufriendo. Menudo panorama. Menos mal que Patricia iba haciendo footing por el paseo y no se detuvo. Quien lo diría, me entristeció ver a la niña mas guapa que he conocido.
Me hubiera muerto de la vergüenza si se hubiera parado a saludarme y me hubiera preguntado «¿cómo te va la vida?», sin saber que poder contestar pese a lo mucho que lo tengo ensayado. Después de verla pasar, volví a pensar en que voy a contar si alguien que no fuese un drogadicto en un Albergue, me preguntase, «¿como es que un asturiano no tiene a nadie en Asturias?», que parece ser que me convierte en mala persona. Dionisio se debió de pensar que mi repentino cambio era por su culpa, que le conté lo que me acaba de pasar con Patricia, lo que me pasaba por la cabeza y mi visión sobre mi vida con 33 años, sin trabajo, sin dinero, sin casa, sin familia, sin amigos, sin mujer, sin hijos, sin nada, con la certeza que no hay peor juez para mi mismo que yo mismo conmigo. A Dionisio se le quitó la alegría de hablar de su “curro” y me pareció que conocía perfectamente mi infierno. Por mi lado, no me ha preocupado lo que he pensado hoy, me preocupa a las conclusiones que llegaré mañana.

Por la tarde volvimos a Café y Calor, Juan se tomó un cafetillo y se fue, «no le gusta estar mucho tiempo dentro de los Centros de Día» y seguramente no le apetecía estar mas tiempo conmigo. A mi no me apeteció estar con la pandilla, quienes insistieron en que me sentara con ellos y les contara lo que me pasaba, “que se me veían raro”. Hoy me percaté que nos comportamos como si fuéramos felices jugando juntos al tute, para luego mostrarse tan marginales como los demás de Café y Calor cuando surge cualquier conflicto en las colas.
Esta tarde me la quise tomar con calma y me senté en las butacas pegadas a la mesa de los Trabajadores Sociales. En estos siete días ya tuve ocasión de ver a Alejandra, Xosé, Silvia y Luis pero también los sustitutos de los fines de semana que había hoy, trabajar explicando las Normas y llamando la atención por el tono de voz que tienes que utilizarles en su presencia. Como esta semana ya había leído todas las revistas semanales, rebuscando algo nuevo que ver, me encontré las revistas especializadas en Trabajo Social que cogen polvo en la parte superior del revistero. Cogí una de las revistas especializadas, me senté a leerla y cual fue mi sorpresa al encontrarme la descripción del Centro Municipal Encuentro y Acogida. Viéndolas se percibe por la calidad del papel que su edición está subvencionada y consiga que la perfecta labor de la Conserjería de Bienestar soporte en perfecto estado el paso del tiempo.

CENTRO MUNICIPAL ENCUENTRO Y ACOGIDA DE GIJÓN (CMEA)
El CMEA es un recurso de la Fundación Municipal de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Gijón, funcionando desde el año 2002 para la atención a personas que se encuentran en situación de precariedad, esto es, que no disponen de unos recursos mínimos, tengan o no un consumo de sustancias y se hallan en la periferia de las redes sociales y sanitarias normalizadas. Fdo. Alejandra, Xosé y Silvia. Educadoras del CMEA
El servicio se ofrece a la población que lo necesita, no por pertenecer a un determinado colectivo, sino por tener las necesidades que desde aquí se cubren.
El Equipo Educativo del centro está compuesto por tres profesionales con la categoría de educadores y titulación del ciclo formativo de grado superior en la familia de Servicios a la Comunidad, además de contar con un vigilante de seguridad. (La categoría de Educador no es acorde a una Titulación de Grado Superior)
El CMEA pertenece abierto todos los días del año en horario de mañanas y tardes. Tiene un aforo para 46 personas y se encuentra distribuido en los siguientes espacios:
Sala principal: lugar de entrada al centro. Es el espacio de mayores dimensiones, donde se encuentra la zona de cocina (máquina de café, máquina de zumos, microondas…), la zona de lecturas (prensa, revistas y una pequeña biblioteca) y de descanso.
Despacho: donde se realiza la primera acogida, conversaciones que requieran mayor privacidad, el intercambio de jeringuillas y donde se facilita el material necesario para que las personas que visitan el centro pueden hacerse, ellas mismas, curas básicas de heridas y llagas.
Zona de fumadores: lugar habilitado para el mismo fin según normativa vigente.
Zona de duchas – lavandería: dotado de todo aquello que precisan para su higiene personal y el lavado – secado de la ropa. También dispone de pantalones y camisetas, de tal manera que aquellas personas que precise lavar ropa y no disponga de otra, pueda cambiarse mientras dura el lavabo de su ropa.
Almacén.
Patio exterior: para el descanso y practica de actividades lúdicas – deportivas en el periodo estival.
POBLACIÓN QUE LO VISITA
Diariamente se reciben algo mas de 100 visitas. El perfil de estos visitantes es muy variado, aun así sus características sociodemográficas básicas son las siguientes: suelen ser predominantemente varones (86%), sin hogar estable (64%), por lo menos una cuarta parte son originarios de Gijón y cerca del 20% extranjeros, una quinta parte vive de pensiones diversas o salario social y otro quinto subsiste como puede de la caridad. Su edad media oscila en torno a los 40 años. Muchas de estas personas tienen diversos consumos de sustancias, siendo las mas generalizadas el alcohol y el tabaco.
INTERVENCIÓN
El acceso al centro es directo. El cumplimiento de las normas básicas de convivencia es el único requisito para poder permanecer en el mismo, así como poseer la mayoría de edad. Cuando la persona llega por primera vez al recurso se realiza la acogida, consistente en una explicación general del funcionamiento de Centro (normas básicas, horarios, funcionamiento de los servicios de duchas – lavandería, etc.), realizando al mismo tiempo una primera detección de necesidades, derivándola a otro recurso si fuese necesario.
La atención a las personas que acuden al CMEA se caracteriza por la inmediatez y la búsqueda de alternativas que posibiliten cubrir necesidades básicas, dentro de un carácter de intervención puntual y ocasional. Se les ofrecen unos servicios básicos y cuidados inmediatos. Siendo el objetivo final que acudan a los servicios normalizados.
Se facilita el mantenimiento de medidas higiénicas básicas, para lo que se dispone de servicio de duchas y lavandería. Diariamente se hacen unos 12 servicios de lavandería y 2 duchas, estando prácticamente al máximo de su capacidad.
Su Equipo Educativo asesora a los visitantes en situaciones de crisis, como la perdida de alojamiento, problemas judiciales, ect. En todo momento mantiene una actitud de “escucha activa”. El objetivo de esta relación de ayuda es aclarar la situación definiendo correctamente la demanda y poner a estas personas en contacto con las redes y los recursos sociales específicos desde donde se podría responder a la necesidad presentada. Desde el Centro no se realiza ningún tipo de tramites, ni se ofrece otra ayuda que la señalada. La idea es que se responda a las necesidades de estas personas desde los lugares donde normalmente se hace para el resto de la comunidad.
El Centro proporciona un espacio físico de descanso, un sitio donde tomar una bebida caliente, comer algo, echar una partida de cartas o leer el periódico. Se trata de ofrecer un lugar donde tomarse un respiro, apartándose temporalmente de una “dinámica de calle”. La intervención del Equipo Educativo se centra aquí en la mediación de conflictos entre los usuarios, previniendo la aparición de los mismos, a través de la actuación. En todo momento el ambiente en el Centro es adecuado para el descanso.
Para las personas drogodependientes se ofrece la posibilidad de adquirir hábitos en el consumo de drogas que supongan un menor riesgo para la salud, mediante la distribución de equipos con el material necesario para una inyección segura, la recogida de las jeringuillas usadas, el reparto de preservativos y material sanitario para efectuar pequeñas curas, pero siempre fomentando el uso normalizados de los centros sanitarios de atención primaria. Diariamente se reparten unos 13 preservativos y 10 sanikits. A las que plantean la posibilidad de iniciar un tratamiento se les apoya en esa decisión e informa sobre los recursos disponibles.
En estos momentos el CMEA es un referente a nivel estatal, tanto para personas que lo utilizan, como para los recursos que lo utilizan como para los recursos asociados a las mismas, siendo uno de los pocos ejemplos de centros públicos que existen en el Estado. También lo es, como ya se citó con anterioridad, por haberse adaptado a una realidad mas amplia a la que en un primer momento parece dirigirse la acción de los Centros de Encuentro y Acogida (CEA), que se limitan a la atención de personas con problemas derivados de consumo de drogas.
El CMEA participa en varios foros, entre ellos el “Programa para la reducción del daño” de a Unidad de Coordinación de Plan sobre Drogas para Asturias. Ademas de participar en distintos encuentros, destacando entre ellos las Jornadas Estatales de Centros de Encuentro y Acogida.
Leyéndolo, no he podido evitar acordarme de la Cocinera del Albergue de Avilés, cuando utilizó el “ellos”, estando delante de “nosotros”. Aunque lo que mas me une a los “transeúntes”, son las Entidades Sociales en las que me he ido relacionando con ellos, no he visto a ninguno de ellos leerlas, ni tan siquiera para comentar las fotos de las instalaciones donde han vivido desde hace años.
28-3-10 AL ABRIR EL CENTRO ME ENCUENTRO ABIERTA LA PUERTA DEL PATIO, LA CUAL HABIA DEJADO CERRADO AL SALIR DEL CENTRO EL DIA ANTERIOR. FDO. LUIS
28-03-10 Por el cambio de hora, el Centro se abre a las 10:15, al llegar tarde. Fdo. Ana
28-03-10 PERMANECE EL CENTRO CERRADO AL PUBLICO POR ESTAR LA CAPACIDAD COMPLETA DEL MISMO, DE 16:43 A 17:38. FDO. LUIS

DIA 33
El demonio me acaba de mirar a los ojos y me ha sonreído. Después de cenar, Timoteo estuvo sentado conmigo en la Sala de la televisión hasta que nos fuimos a dormir. Sus conversaciones, pero sobretodo sus silencios justo cuando le iba a pedir que se callase, me dejaron agotado y no tardé mucho en quedarme dormido.
A mitad de la noche acabo de despertar repentina e inesperadamente. Lo que mas me sorprendió fue que mi corazón se encontraba totalmente acelerado. Intentando comprender que me estaba pasado, me giré y me encontré con la cara sonriente de Timoteo al lado de mi cama mirándome. Me quedé mirándole, esperando que me diera una explicación para que estuviera levantado y tan cerca de mi. Sus ojos eran completamente negros, un negro oscuro brillante que con solo mirarme había conseguido despertarme con el corazón alterado. Sin comprender lo que estaba pasando, se ha quedado mirando para mi, manteniéndome la mirada y me ha sonreido en silencio. Empecé a incorporarme lentamente, mientras las manos de Timoteo parecían dispuestas a inmovilizarme si hiciese algún movimiento brusco. Una vez incorporado, esperaba que Timoteo me diera esa explicación, pero se ha dado la vuelta sin hacer ningún ruido y se ha acostado en su cama. He estado a punto de pedirle que se levantase y me diera una explicación, pero Timoteo se ha acostado metiéndose debajo de las mantas. He estado tentado de levantarme y exigírsela, pero me he percatado de que no me va a poder contestar sin que antes despertemos a Ibrahim y al rumano, quienes duermen ajenos a lo que acababa de pasar. Empecé a enfadarme porque me hubiera interrumpido el sueño, pero me he tranquilizado pensando en el pobre chico del Albergue de Oviedo y sin olvidar a Joe.
Una situación ridícula durmiendo en la misma camareta con un drogadicto que es capaz de saltar de una terraza a otra de un 5º piso o de insultar a la cara a un rumano que es un armario empotrado. Me he vuelto a recostar en la cama con la certeza de que nunca conseguiré olvidar los ojos de este yonky con mono.
Cuando está mañana oí por el pasillo al Portero Aurelio dando sus «Buenos días», me levanté de la cama para pedirle una explicación a Timoteo. Pero Timoteo no estaba. Pensé que estaría en el baño y le esperé mientras hacía la cama, pero no fue por la camareta. Fui a lavarme la cara, pero no estaba en los baños. Bajé esperando verlo en el patio, pero en el patio no estaba y cuando nos abrieron el Comedor entré preguntándome donde estaría Timoteo. Cuando terminé de desayunar, le pregunté al Portero Aurelio, mas por curiosidad que porque me importase saber donde estaría Timoteo. Me quedé extrañado cuando Aurelio me dijo que «le había dejado salir antes de las 8:00 porque le había dicho que tenía permiso de la Trabajadora Social Mónica». Su tono de desconfianza sonaba autoritario, mas aun cuando se quejo de que «mi compañero había dejado su cama sin hacer», tan autoritaria que no aceptó mi justificación de que «Timoteo había estirado las mantas».
Los día van pasando y para rematarme, Aurelio me advirtió que “hoy tenía que pasarme por la Oficina”. Mi indignación le divirtió dentro de ser la “cruel realidad”. Algo que no se me ha olvidado pero que estos días he querido olvidar. Algo que me hizo olvidar los ojos negros de Timoteo.
Estuve esperando a que abrieran Café y Calor, cogí los periódicos para comprobar que no hay ninguna oferta de trabajo. La Crisis ya se nota en Asturias, cuando fue evidente en Canarias en 2.008. Zapatero sigue mintiendo pretendiendo mantener el consumo y Rajoy dice la verdad aunque no va a solucionarlo.
Esta mañana tenía que volver a la Oficina de Información al Transeúnte a «renovar» el «Vale de cama» y todo esto me puso aun mas nervioso. Me encentraba tan nervioso que me resultaba curioso sentirme tan nervioso, con una sensación que nunca he tenido. Una sensación de desahucio permanente y continua. Esta mañana salí del Albergue al Centro de Día, pensando en mi como un «transeúnte», pero también en los Trabajadores Sociales, en los Servicios Sociales, en la Sociedad de Oportunidades, en el Estado de Bienestar y no entendí por que estaba tan nervioso de tener que volver a «renovar» el «Vale de la cama» del Albergue Covadonga en la Oficina de Información al Transeúnte del Ayuntamiento de Gijón.
Fui tranquilo a la Oficina y en la Salita de Espera de 4 metros de largo, por 1´5 metros de ancho, había cinco personas esperando. Pregunté por el ultimo y resultaba que era uno que estaba esperando en la calle y se hacía el loco. Estuve esperando media hora y tuve la oportunidad de conocer a la Trabajadora Social Laura. Me dio el «Vale de cama» sin mucha explicación y me quedé con ganas de hablar mi caso, que se está cronificando día a día. En este mes esperaba que los Trabajadores Sociales hubiesen solucionado mi problema con el Empadronamiento, con el Salario Social, con un trabajo, y ahora es en este orden de prioridad. Hoy Laura tenía mucho trabajo y no quise molestarla.
Al entrar en el Albergue le he entregado el “Vale de cama” a Aurerio. El resto del día me lo he pasado en Café y Calor con la pandilla, jugando al tute y contándoles lo que me pasaba. Oyendo mis valoraciones a mi situación, que es parecida a la de ellos, todos aceptaron mi “cruel realidad” con tanta paz, que nunca los había visto tan meditativos.
Tengo 33 años y viviendo mi día 33, doy paso a la Mala Rodríguez con su 33 para que me ayude a explicar mis actuales sentimientos.
DÍA 34
La mañana fue aberrante desde el mismo momento que Timoteo se levantó alterado de la cama por el “Buenos días” y con él me puso a mi, que recién abrí los ojos le tuve que dar una voz para que se tranquilizara. Fui a lavarme la cara al baño y al volver a la camareta, allí estaba Timoteo esperándome para verme hacer la cama y hablarme mal de los Porteros, sobretodo de Argimiro. No le dije nada y cuando terminé, bajé al patio, hice la cola y me senté a desayunar. ¿A que no adivinarías quien se sentó enfrente miá y no calló la boca hasta que me levanté? Si, Timoteo. Siempre había oído decir que los drogadictos con mono eran violentos, pero o están equivocados, o no se puede generalizar. Supongo que será como las malas borracheras, que a unos les da por ser violentos y a otros por ser cariñosos.
Mientras esperaba a que fueran las 10:00, estuve pasando el rato en el patio sentado junto a Saturnino, hablando sobre su actualidad, hablando sobre mi actualidad, hablando sobre nuestra actualidad. Sorprendentemente, Saturnino ha terminado haciendo muy buenas migas con Aquilino, quien se ha ofrecido a enseñarle la profesión de indigente. Nunca me hubiera imaginado que Saturnino acabaría «buscándose la vida» con Aquilino, quien tiene fama de ser un faltoso cuando bebe mas de la cuenta y es a menudo. No se atrevió a decírmelo, pero el cambio para bien que ha dado desde la semana pasada, algo tendrá que ver el plan que Aquilino nos propuso de visitar a algunos Curas para pedirles limosna y después repartirnos el dinero. Por un lado me alegra que Saturnino tenga para sus gastos y por otro lado me entristece saber la forma como lo va a conseguir, ya que él no era partidario de esta solución y lo hace simplemente por no verse como nos vemos.
Mientras hablábamos, Timoteo pululaba por el patio con ganas de acercársenos, pero la aptitud que Saturnino le reserva, le reprimió y no se nos acercó. Si el viernes terminé preocupado con estar junto a Timoteo, hoy lo empecé cansado de Timoteo. Durante todo el fin de semana no le vi el pelo y si no fuera por que lo veía acostado en su cama, hubiera creído que se habría marchado para la Fundación Espiral. No lo vi, ni en el desayuno, ni en la comida, ni en la cena, que debió de estar drogándose en la plaza del Humedal con sus nuevos amigos. Por no verle mas pululando por el patio, me fui a esperar a que abrieran el Centro de Día. Timoteo me dijo que “no le gusta Café y Calor por que dice que es solo para yonkis» y no sabes tú la pena que me da.
Esta mañana, en la puerta del Centro de Día había esperando más gente de lo normal a que abriesen. Llegaron los Trabajadores Sociales, quienes esperaron en el interior a que fuera la «hora de la apertura» y nos abrieron cuando en mi reloj marcaba las 10:03. Al final, y muy a mi pesar, cada vez que me agobiaba en el interior, salia del Centro de Día para regresar al patio del Albergue, hasta que Timoteo acababa de rayarme la cabeza imponiéndome su presencia, que volvía a marcharme al Centro de Día a esperar a que saliese alguien para poder entrar. Esta mañana releí varias veces el periódico y las revistas, hasta que dieron las 12:25 y cerró el Centro de Día. Me marché al patio del Albergue para esperar a las 13:00 y que fuera la hora de la comida, que comí en frente de Timoteo y después también se sentó en la Biblioteca.
El día de hoy fue un coñazo. Ayer fue un coñazo, el fin de semana fue un coñazo, la semana pasada fue un coñazo. En esta percepción del tiempo, no tengo en cuenta los cuatro días festivos de la próxima semana. Dentro de esta percepción, la Semana Santa está muy bien para las personas que trabajan, pero nos anula la semana entera a los que no tenemos trabajo.
30-03-10 Permanece el Centro cerrado al público desde las 10:45 h hasta las 12:00 h debido a que el cupo de personas se encuentra lleno. Fdo: Luis

Por la tarde, más de lo mismo en el Centro de Día. Salía por que el ambiente estaba cargado y cada vez que quería entrar, tenía que volver a apuntarme y esperar. Al Vigilante de Seguridad de Eulen no le vale que cuando saliese le pidiera que me apuntase para volver a entrar, según Luis «debo terminar de fumar, picar a la puerta, esperar a que abra la puerta para apuntarme en la lista, y después, esperar a que me llame para entrar», tal cual. No se donde ha visto él esta Norma, la cual me la explicó como si fuera un Profesional de la Seguridad.

Mientras esperaba en el exterior, participé en algunas conversaciones con otros «usuarios». Conversaciones absurdas en términos negativos, que me quedé para el arrastre y perdí toda la esperanza por el día de hoy. Al final no sabía ni donde quería estar, si dentro o fuera. Andar ya anduve por la mañana y mejor que el patio del Albergue me resultaba estar en el Centro de Día. Así estuve hasta que dieron las 19:25 y cerraron hasta mañana Café y Calor.
30-03-10 En el trascurso de la tarde se cierra el Centro al público en momentos puntuales, cortos periodos de tiempo debido a la gran afluencia de usuarios. Fdo. Luis

Cerró el Centro de Día y me fui aburrido para el Albergue, tan aburrido, que no me acordé que Timoteo estaba en el patio más desquiciado que nunca. Al verlo venir hacía mi, quise reproducir la aptitud que Saturnino le tiene reservada, pero a mi no me funcionó, o mejor dicho empeoró la situación aun mas. Al terminar la cena, Timoteo me recriminaba que «había cambiado mi actitud con él», que al venirme con este cuento, exploté gritándole «¿como que he cambiado?, ¡si tú a mi me conoces de nada!”, “¡si tú a mi me conoces desde hace una semana!». Mis palabras funcionaron solo el tiempo que las vibraciones de mis cuerdas vocales cesaron. Timoteo volvió a recriminarme mi actitud, que se lo tuve que recordar, «‘¡que no me conoces de nada!». Mis voces sirvieron para que recapacitase, hasta que Timoteo empezó a recriminarme sobre mi «culpa» y la situación empezó a ponerme muy nervioso.
En el patio, el Portero de la tarde se reía viéndonos discutir, hasta que me di cuenta y lo incluí en la discusión como parte de sus obligaciones por cobrar un sueldo del Albergue. El Portero Ramón, a pesar de presumir de sus «cojones», se asustó al verse envuelto en el lio y no paraba de proclamarme su neutralidad. El Portero de la tarde no daba ninguna solución al conflicto que se estaba viviendo en el patio, es más, me aseguró que «el problema era mio», que sirvió para que lo hiciese suyo. Para evitar volver a dormir en misma camareta junto a Timoteo, le dije a Ramón que «quería cambiarme de habitación», a lo que me dijo que eso lo «eso lo tenía que autorizar la Monja». Le pedí que «llamase a la Monja» y me dijo que «a esas horas no se las podía molestar». Me encaminé al edificio para subir a molestarlas, que para evitarlo, Ramón me autorizó a cambiarme de habitación. Al oírlo, increíblemente, Timoteo se acercó con sus andares rápidos al Portero para protestarle por haberme dado la razón. Quien no supiese de que iba la cosa, pensaría que Timoteo tendría algún motivo para estar tan indignado conmigo, solo de oírle su enfado porque “dejábamos de ser los camaradas de la camareta 8”.
Dejé a Timoteo y a Ramón hablando y me fui a recoger mis cosas de nuestra camareta. Busqué una camareta vacía en al final del pasillo en forma de «L». Todas las mañanas, al levantarme al baño a lavar la cara, tropiezo con todos los «internos» que duermen en las camaretas del pasillo largo, pero me alegré al comprobar que en el pasillo corto estuvieran todas vacías. Cogí la primera camareta, metí mis cosas en el armario y me fui a dar una ducha. Cuando salí del baño, me encontré con Saturnino en el pasillo y le comenté lo que me acababa de pasar con Timoteo y con Ramón. Nuestra conversación no duró mucho, no tenia ganas de seguir hablando del tema, sobretodo cuando el Portero me había dado permiso para cambiarme. Finalmente, he puesto la mochila contra la puerta para evitar que Timoteo se le ocurra entrar y me he tumbado, en la certeza que Timoteo entrará esta noche y me va a despertar.
ME HAN EXPULSADO
A pesar que pienso en alguna festividad que conserve algún recuerdo especial más allá de la celebración del festivo, no soy capaz de decir ninguna, pero lo del Miércoles Santo de 2010 va a ser una excepción.

Como todos los días, el Portero Aurelio ha subido a levantarnos, pero esta mañana venía acompañado por la Hermana Sole. Han picado a la puerta de la camareta donde dormí esta noche, que en principio debían de haber pensado que estaba vacía. El hecho de que viniese con la Hermana, me dio para suponer que el Portero Ramón informó sobre lo ocurrido ayer y de mi ultimátum, amén que desde la 2ª planta las Monjas no me hubiesen oído gritárselo.
Muy sonriente, la Hermana Sole me ha afirmado que “está prohibido cambiarse de habitación sin permiso” y le he explicado mis motivos. Evidentemente, ayer no me preocuparon las consecuencias que podría tener por cambiarme de camareta, mas allá de las circunstancias de haberme quedado en la misma. La Hermana Sole me mandó que bajase al Comedor a desayunar y allí me encontré tan pensativo como yo, a Timoteo. Si hubiese tenido que apostar, hubiese dicho que yo estaba mas tranquilo que él, que mientras me observaba como desayunaba, le sonreí varias veces. Qué equivocado estaba, cuando a media mañana, el Portero Aurelio me avisó de que “tenia que pasarme por la Oficina de Información al Transeúnte a hablar con la Trabajadora Social”. En principio, debería haber avisado también a Timoteo, pero no iba a ser así.
Llegué a la avenida de la Constitución y en la Salita de Espera había esperando un par de borrachos sentados y me quedé de pie. Cuando le tocó entrar al primer borracho en el privado, su tristeza crónica mudó hablando divertidamente con la Trabajadora Social.
Esta mañana le tocaba estar a Mónica, que desde un principio di por hecho que me iba a caer un buen rapapolvo, solo por la seriedad con la que me recibió. Me preguntó sonriendo «¿que había pasado en el Albergue?» y cuando terminé de explicarle mis motivos, me comunicó mi «expulsión» simplemente por “cambiarme de habitación sin permiso”. Estuvimos hablando sobre Timoteo durante más de media hora y del apuntalamiento de la Hermana Marcelina. Después de haberme creído la opinión de Cundi cuando me dijo que en el Albergue, «las Trabajadoras Sociales tenia mas autoridad que las Monjas», Mónica me afirmó «que la decisión era de la Hermana Angelita».

Desde el principio, nuestra conversación me frustró y Mónica no quiso entender mi prudencia con un personaje como Timoteo, incluso después de comentarle lo ocurrido con el rumano e Ibrahim. No quiso entender que no quise estar durmiendo con un drogadicto de mono en la misma camareta y dentro de una planta cerrada con llave. Debido a su amplia experiencia, mis explicaciones eran respondidas por la Trabajadora Social antes de terminar las frases y mis argumentos en contra de mi “expulsión” y de verme en la calle, finalmente fueron contestadas con: “aquí os tratamos a todos por igual”, «dormirás en la calle como los demás», o la que mas me gustó, «no te voy a dar nada», como si fuese algo suyo para poder regalarlo.
Lo mejor vino después, cuando esperaba que Mónica me diera una solución y la solución resultó ser un «Vale de Comida», que también tengo que ir a que ella me lo «renueve» todas las semanas, si quiero recibir 2 comidas al día en la Cocina Económica. El «Vale de Comida» lo hizo en el mismo talonario que el «Vale de Cama», pero tachando la casilla de “Cocina Económica”, tachando la casilla de “2 Comidas” y el «7 de abril» para volver a acudir a «renovarlo». También que “la próxima vez que tenga derecho a disfrutar de mis 7 días al mes en Gijón, iré al Albergue nocturno de la Cocina Económica porqué en el Albergue Covadonga ya no me quieren mas”. Estuvo escribiendo algo con un lapicero en mi ficha, se levantó a colocarla en el cajón “F-H”, se sentó nuevamente y muy educadamente dio por finalizada la entrevista.
Se termina mi experiencia en el Albergue de Gijón y a continuación, se incluye la contestación de la Fundación Albergue Covadonga, a mi solicitud por escrito para recibir una copia de mi “Expediente Personal”, donde figurasen las actuaciones dirigidas a mi Integración Social financiadas por Fondos Públicos. El mayor interesado en mi Integración Social soy yo y tengo derecho de acceso por la Ley de Protección de Datos. El Certificado del Albergue de Gijón es el mas completo y el mas importante para este proyecto literario, está fechado el 14/08/2014 y algunos aspectos fueron redactados a mala fé.
El primer matiz que se puede apreciar en este Certificado en comparación a los de los Albergues de Avilés y Oviedo, es que el Albergue Covadonga no solo conservan en su base de datos: mi nombre, apellidos, Dni y los periodos de acogida, sino que ademas conservan mis datos referidos al sexo, estado civil, edad, lugar de nacimiento, nacionalidad, lugar de empadronamiento, datos familiares, estudios e ingresos. Estos datos, una vez procesados por un ordenador en forma estadística, resulta ser el mayor aporte de las Entidades Sin Animo de Lucro, dentro del incuestionable criterio de las Estadísticas a la hora de influir en la confección de subvenciones públicas millonarias.
El segundo matiz, al igual que ocurre con los Albergues de Avilés y de Oviedo, en el Certificado del Albergue Covadonga no existe tampoco ninguna mención relacionada con las actuaciones dirigidas a mi Integración Social. Dentro de todo el palabrerío que han utilizado los Albergues asturianos para describir profesionalmente su labor humanitaria, resulta que no encuentran las palabras adecuadas para aportar los informes realizados en cada entrevista, dada la emergencia social de haber recurrido a un Albergue de indigentes. En 2014, la Oficina de Información al Transeúnte fue transferida y su personal subrogado al interior del Albergue Covadonga, trasladando el fichero donde estaba mi “Expediente Personal”, bastante abultado después de cuatro años. En esta Oficina nunca utilizaron el ordenador.
El tercer matiz se basa en el motivo que mencionan como la causa de mi salida en mi “primera estancia”, afirmando que fue “voluntaria” y que no se tratase de una “expulsión”, tal cual como he explicado. Después de demostrar que me trasladé de ciudad hasta en dos ocasiones, resulta dudosa tal explicación. Creo, basándome en mi “segunda acogida”, que el motivo de esta falsedad documental por parte del Albergue Covadonga, se encuentra en mi solicitud de información al Ayuntamiento de Gijón, basadas en varias quejas que les planteé sobre mis estancias en el Albergue Covadonga. Parece ser que la forma que actuó la Fundación Albergue Covadonga, se basó posiblemente en negar que me hubieran “expulsado” y así lo debieron de redactar por escrito al Ayuntamiento de Gijón para desacreditarme.
El cuarto matiz se basa en los motivos verídicos de mi salida durante mi segunda estancia y recalca aun mas la falsedad documental. En el relato del Sábado, 1 de mayo 2010, doy mi versión con la vida laboral en la mano, que con fecha 06/09/2010 había conseguido un contratado laboral trabajando a tres turnos y aunque era reticente, no me quedó mas remedio que ir a la Oficina de Información al Transeúnte. De acuerdo al Convenio firmado con el Ayuntamiento de Gijón, en la Oficina me estuvieron “renovando” hasta cobrar mi primer mes. Finalmente el 01/10/2010 soy “expulsado por robar dos mantas”, quedando desahuciado hasta el 10/10/2010, cuando pude alquilar una habitación varios días después, cuando pude encontrarla con mis propios medios. A partir de aquel día empecé yo también a repetir el mantra, de que “prefiero vivir en la calle que en el Albergue”, aunque me tomen por un loco.
Hubo una tercera estancia y “expulsión” en 2015, relatada en algedo.wordpress.com, donde doy mi versión con distinta documentación, como durante esas fechas había iniciado mis estudios en el Grado Medio de Electromecánica y como desde el Albergue Covadonga intentaron que fracasara. Es tras esta tercera “expulsión”, cuando las mentiras de este Certificado cobran importancia para demostrar el modo como la Fundación Albergue Covadonga ha estado retrasando la culminación de este proyecto literario por algún motivo.


Salí totalmente frustrado de la Oficina de Información al Transeúnte y lo peor de todo fue que todavía tenía que volver al Albergue Covadonga a recoger mis pertenencias. Era tal la frustración, que ni pensé en la situación de desamparo, ni dónde iba a dormir esta noche. Cuando llegué al Albergue, estaba Saturnino en el patio y al verme totalmente perturbado, me preguntó «¿que me había pasado?». Se lo comenté y tras un inicio de compresión por su parte, acabó reprochándome «no haber esperado a hoy para pedirles permiso y cambiarme de habitación». Me quedé flipado escuchándo cómo me culpabilizaba por no haber sido prudente, después de haberme quedado totalmente anulado por el desgaste de estar justificándome con la Trabajadora Social, en algo subrealista como que me castiguen a mi por las consecuencias de meter en una camareta, a un «interno» sufre síndrome de abstinencia esperando a entrar en un Centro de Desintoxicación. Empecé a estresarme y cuando Saturnino se dio cuenta que estaba consiguiendo el resultado contrario al que pretendía, paró en seco, justo antes de que fuera a mandarlo a la mierda. Me hizo gracia su reacción, ya que estuve a punto de finalizar nuestro buen trato, pero su inteligencia me hizo recapacitar que él tampoco tenía la culpa.
El Portero Aurelio subió conmigo para que recogiese las pocas pertenecias que tenía en la camareta y cuando bajamos, vi por el patio a Timoteo pululando con sus andares rápidos y sonrisa perenne. Parecía que estaba meditando en la paz que lo vi, rota por las palabras de Aurelio aconsejándome delante de él que «no me buscará problemas». Si a esas alturas de la mañana no le habían mandado pasar por la Oficina, ya no lo iban a llamar.
Desde el momento que di por cierta mi «expulsión», me puse a calcular las consecuencias que consecuencias pueda acarrearme una «expulsión» del Albergue Covadonga en los Servicios Sociales del Ayuntamiento de Gijón. En el principio de mi nueva vida, es mejor que me quite de la cabeza que vaya a ser «seguimiento» en ningún Albergue asturiano. Pensando que todavía me quedan 17 meses, para llevar los 24 meses que necesitó para poder solicitar el Salario Social, mas los 14, 16 o 18 meses que tiene de demora para verlo ingresado en mi cuenta corriente, las matemáticas son demoledoras.
Por pura vergüenza no fui a comer al mediodía a la Cocina Económica, me pasé toda la tarde comiendo galletas maría y bajándolas con las bebidas calientes de la máquina dispensadora del Centro de Día. Mi desayuno para mañana y los días venideros, hasta que sepa que voy a hacer conmigo mismo. Esta tarde en Café y Calor, mas de lo mismo con la capacidad máxima y el criterio del Vigilante de Seguridad. A las 19:15, los Trabajadores Sociales empezaron a recoger para cerrar el Centro de Día, salí y me quedé «en la calle», en una calle sucia y oscura.
31-03-10 Permanece el Centro cerrado al público, desde las 16:15 hasta las 19:10, debido a la gran cantidad de usuarios que acudieron al Centro y llenarse el cupo. Al estar constantemente saliendo y entrando los usuarios, no pudo llegar hasta última hora sin que la gente se aglomerarse en la puerta. Fdo Luis

Hasta la hora de cenar en la Cocina Económica y buscando una solución para mi nueva situación, estuve sentado con Saturnino y Aquilino en el parque de Teodoro Cuesta. Según Aquilino, que se las sabe todas, nada se puede hacer cuando te «expulsan» de un Albergue y para que no fuera solo, se ofreció a acompañarme a la Cocina Económica. Pero primero me explicó como iba a ir la cosa. En la puerta de entrada al edificio, hay un Control de Acceso al Comedor Social que lo lleva Pepón, el Portero de quien Aquilino ya me había hablado. «Muy buena persona». Como soy nuevo y voy con el «Vale de Comida», me asignará un número que debo memorizar y decírselo siempre que vaya. Cuando vaya, le diré ese número y me apuntará en una lista. Me entregará un papelito, que no es mas que uno de los papelitos del turno en las carnicerías. Esperaremos en la cola y así hasta subir las escaleras al primer piso, donde se encuentra el Comedor Social. En la entrada del Comedor, después de posar el papelito en una cestita, cogeremos una bandeja y una Voluntaria me colocará encima; los cubiertos, una servilleta y una rodaja de pan. Siguiendo la cola, otra Voluntaria me ofrecerá refresco, pero si cojo el refresco no podré tomar café. Al lado de ella, otra Voluntaria me dará el postre. Siguiendo para adelante, una Monjita me servirá el segundo plato y después otra Monjita me servirá el primer plato. Después está la Voluntaria de la cafetera, que si he cogido el refresco, tendría que pagarle 20 céntimos por el café, ya que solo puedes escoger una de las dos bebidas.

Cuando acabamos de cenar, Aquilino se acercó hasta la Monjita del primer plato y estuvo hablando con ella. Salimos del Comedor y en el callejón que atraviesa el edifico de la Cocina Económica, Aquilino me dijo que debíamos esperar y me invitó a un cigarrillo. Este callejón tiene una placa que pone Travesía de Santa Luisa y tiene dos entradas, una por la calle Mieres y otra por la calle Decano Prendes Pando. La travesía de Santa Luisa rodea por detrás todo el edificio de la Cocina Económica y es compartida con dos portales privados de viviendas de particulares. Mientras Aquilino estaba haciendo el zangano con sus viejos conocidos, bajo la Monjita del primer plato. Aquilino me pidió que me acercara y le comentó a la Monjita que «necesitaba una manta». Con todo lo que me ha pasado hoy, se me había olvidado pensar en la manta. Darme cuenta de mi despiste, sirvió para sentirme mas agobiado e instintivamente responsabilizar de mi situación a Aquilino, que el pobre solo me estaba ayudando y sino llega a ser por él, menuda noche me hubiera esperado.
La Monjita nos pidió que la acompañásemos al garaje y allí entramos en una habitación con estanterías ordenadas con edredones, mantas, toallas y demás. Me preguntó «¿donde dormía?», le contesté que «en mi coche» y del montón de mantas que tenía encima de la mesa, me buscó la mejor. Le pregunté su nombre, y me contestó “Carmen”, Aquilino mencionó la dignidad “sor” y terminó siendo sor Carmen.
Después de cenar, me despedí de Aquilino agradeciéndole todo lo que hizo por mi y me fui a dar un paseo hasta la otra punta de la ciudad. La impresión que me dejó conocer la Cocina Económica, hasta cierto punto fue buena. La gente que acude es la misma que me imaginé y solo me sorprendió ver a algunos conversando felices en la cola, que contrasta con las caras largas que tienen en el Centro de Día. También me imaginé que la cena no iba a ser ninguna maravilla, después de haber catado la comida de los 3 Albergues. Tristemente para mi, debo de decir que donde mejor dan de comer es en el Albergue Covadonga.
Ahora por la noche, acostado mirando al techo del coche, apesadumbrado de afrontar la nueva realidad que ha llegado para quedarse, he pensando en como era mi vida antes de ayer y no he sido capaz de llorar, solo de pensar en que va a ser de mi el día de mañana.
BENDITO LUNES
Hoy había llegado el ansiado lunes y a pesar de la expectación que ayer le había puesto al día de hoy, me he despertado totalmente agobiado, terriblemente solo y sin ganas para solucionar ningún tipo de problema. Las consecuencias de vivir en la calle esta Semana Santa, donde el único consuelo que tuve fue que llegase hoy, han dado su fruto y no me apetece ir a buscar trabajo porqué me encuentro sin fuerzas. Con la misma incredulidad que alguien que conociese mi situación actual y leyera esto, he intentado convencerme a mi mismo para levantarme y hacer algo con mi vida, pero he tenido varias justificaciones para no salir a buscar trabajo. La primera es que debía bañarme. La segunda es que debía lavar la ropa. La tercera es que tenía hambre.

Hoy me desperté de mal humor, pensando que llevo cuatro días sin poder ducharme, sin poder lavar ropa, cenando cuatro bolsas verde butano y durmiendo en un coche.
Sobre la primera, en Canarias pasé muchos días en tiendas de campaña practicando escalada, pero en ninguna de las siete islas hay más de media hora desde cualquier pared a la playa, donde te puedes dar un chapuzón en cualquier mes del año. No recuerdo haber estado 5 días sin poder ducharme en toda mi vida.
Sobre la segunda, el hecho de tener poca ropa mas llevar 5 días “en la calle”, debo reconocer que no me queda nada de ropa limpia.
Sobre la tercera, que puedo escribir sobre el hambre, si recién despertado mi desayuno habitual era una ensaladera con medio litro de leche, cola cao, azúcar y cereales a revosar. En vez de esto, estos días el rocio me ha despertado antes de las 5:00 y he tenido que esperar con el estómago vacio a que llegasen los Trabajadores Sociales a trabajar a las 10:00. Una vez dentro del Centro de Día, las colas para retirar los cafetillos de la máquina dispensadora se me han echo eternas. Para desayunar, los vasos reinutilizables son pequeñísimos y las galletas las tuve que meter en la boca a modo de bol. Hasta las 11:00 no terminaba de saciarme de desayunar cafetillos y al igual que estos días, mañana será igual.
Una vez terminaba de desayunar, casi lo empata con la comida a las 12:30 en la Cocina Económica, lo cual a la vista de la escasez de comida, comía para no arrepentirme mas tarde. En cuanto a la cena, la bolsa verde butano fue igual los 4 días del puente y estuvo compuesta por un bocadillo envuelto en celofán, con poco fiambre y del más barato, una lata de conserva, un trozo de pan envuelto en celofán, una pieza de fruta, una cucharilla de plástico y una mini-servilleta. Todos los días fue igual y solo cambió el tipo de fiambre, la diversidad de la lata y la variedad de la fruta, aunque el domingo no hubo fruta y nos dieron un tercio de un tubo de galletas, también envueltas en celofán.
El mayor inconveniente de todos, fue que el jueves hicieron todas las bolsas verdes butano y las metieron en la nevera para que se conservasen mejor. El jueves estuvieron bien, pero al dejar el fiambre dentro del pan, según fueron pasando los días en el interior de la nevera, el pan se convirtió en un chicle difícil de masticar, no pudiendo omitir el sabor de plástico que el celofán le dejaba a los bocadillos. Por quejarme, me quejaría hasta del nudo con el que cerraron las bolsas, tan difícil de desatar, que deseperado acabé rompiendo la bolsa. Nunca había visto semejante nudo.
Si el jueves me merendé la bolsa verde butano, lógico es pensar que a la hora de la cena pasase hambre y no me ayudó mucho tener que esperar al día siguiente hasta que volviera a abrir el Centro de Día. La noche del viernes fue la peor. El sábado noche fui a dar un paseo para que me fuera mas fácil dormir con el estomago vacio y al pasar por las escaleras de la Casa Sindical, el «Portu» me llamó y me invitó a cenar. Como para decirle que «no» a dos pollos de asador con papas, que delante mia les acababa de regalar una vecina. Digo que «les», por que el “Portu”, me presentó a Julio y al «Lelo», dos indigentes de mas de 60 años y naturales de Mieres que parece que han salido de una película del Bronx de los años 80, donde cuando nevaba prendían fuego en un bidón para calentarse.
El domingo volví a pasear por delante de la Casa Sindical, como si tuviese como rutina pasearme por allí y Julio todavía me regaló parte de su bolsa verde butano, a la que me ha declarado su odio. Aunque yo jamas me hubiera atrevido a pedirle su comida a Julio, él sabia que yo estaba pasando hambre, no solo porque se lo dije para agradecérselo, sino porque se lo vi reflejado en sus ojos, igual que el día que no conseguí cama en el Albergue de Avilés, «por no haber madrugao más». En un momento que nos miramos a los ojos, su mirada fue una de las más tiernas que he visto en mi vida. La mirada paternal de un minero, que parecía que el agradecido era él por haberme regalado su comida. Una mirada de un asturiano que consiguió vencer la sincera hambre de otro asturiano.

El resumen del miserable día de hoy. A las 7:15 fui a la calle Diario El Comercio y conseguí el tercer turno para lavar ropa, a las 10:02 abrió el Centro de Día, a las 10:05 metí la ropa en la lavadora, a las 10:07 empecé a bañarme, a las 10:35 salí de ducharme, a las 10:40 pasé la ropa de la lavadora a la secadora, a las 11:20 terminé de desayunar, a las 11:45 tenía la ropa limpia, a las 12:00 fuí a ponerme de los primeros en la cola para comer en la Cocina Económica, a las 13:25 llegué empachado al coche para hacer la digestión, a las 16:00 volví al Centro de Día y a las 21:00 terminé de saciar el hambre durante la cena.
Si fue una gran sorpresa el sistema articulado durante la Semana Santa para ayudar «a las personas sin recursos», este mundano lunes, no puede dejarme de sorprender amargamente mi lógico estado anímico. No tengo fuerzas y pensándolo es normal. Que gracioso me resulta ahora recordar todas las veces que he visto a los Servicios Sociales explicando su labor hacia el Colectivo en Riesgo de Exclusión.
Si aprensivos fueron los comentarios narrando la Expulsion de Víctor, no puede dejar de resultar soprendente, la atipica Sanción que le imponen por agredir al Vigilante de Seguridad. Delitos penales con decisiones extrajudiciales. que han vulnerado nuestros Derechos Fundamentales y han servido para aceptar humillaciones amparandose en el Estado de Derecho. El maltrato psicológico está servido haciendo que el Vigilante de Seguridad le haga entrega de la «expùlsión».
5/04/10 En la revisión de hoy, Antonio nos entrega la notificación de la expulsión de Victor (expulsado 24/03/10), que está expulsado definitivamente hasta el día 9 de mayo. Se le entrega la carta al vigilante de seguridad para que se la de al usuario si viene por aquí. Fdo. Silvia

VACACIONES
Esta mañana estuve pensando si hoy me apetecería dejar Curriculums por las empresas, sin gasolina para poder ir a los polígonos industriales, sin un bonobús urbano para poder desplazarme, sin saldo en el teléfono para hacer llamadas y sin tener nada de dinero para poder pagar un café con leche en un bar. Todo ello sumado a que en los periódicos de este fin de semana, ni siquiera ayer en el periodico de anuncios por palabras, publicarán ninguna oferta laboral interesante. No me veo trabajando a corto plazo, no tengo ninguna posibilidad, no tengo ninguna gana, no tengo ninguna esperanza y este desánimo me hundió en el peor de los pesimismo posibles.
Por ejemplo, ¿a que hora tengo que levantarme, simplemente para poder dejar Curriculums? Las empresas que con mi experiencia me quisieran contratar en Gijón son limitadas, sobretodo en el radio que salga de la calle Diario El Comercio con algo en el estomago sobre las 10:30 y pueda llegar a la calle Mieres antes de la 13:30, «si quiero comer» en la Cocina Económica. Durante mi estancia en el Albergue Covadonga dejando Curriculums, por mi interés, por hacer el paripé, ya fui a todas las empresas que podía dar el perfil que pudiesen contratarme, dentro de un radio mayor al salir a las 9:00 desayunado y aseado. Solamente me quedan los poligonos del extrarradio, pero si no me apetece visitar las céntricas, menos ganas tengo de irme tan lejos caminando y sin saber como llegar.
Ahora no dejó de ser otro indigente más, sin tener experiencia cómo «transeúnte», sin conocer a los demás «transeúntes», ni tampoco me conocen los Trabajadores Sociales a mi. Las ONG´s tienen unas Reglamentaciones y unas Normas tan extrañas, extrictas y excéntricas, que ahora ya no sé cuál es mi prioridad, si encontrar trabajo o integrarme en «estas casas» y paliar mis necesidades mas basicas.

Después de las conclusiones de ayer, he decidido adaptarme a «estas casas» y saber en todo lo que me puedan ayudar los Trabajadores Sociales. Con mi recien adquirida condición de «dependiente» y ahora que tengo tiempo para ir conociendo las dinámicas de las ONG´s, he decidido descansar un mes, tomarme un mes de vacaciones. Un mes para aclarar mis ideas.Un mes para meditar en lo que me ha pasado desde que regresé de Canarias. Un mes para pensar que mi madre me ha denunciado. Un mes para descubrir en que me pueden ayudar los Trabajadores Sociales. Quiero empezar a hacer los trámites que sean necesarios y conseguir un trabajo «reservado al Colectivo en Riesgo de Exclusión» o un Subsidio Social o una casa del Ayuntamiento. Y mientras tanto, en estas vacaciones, he decidido también adaptarme a vivir en un coche, que no es tan fácil. También adaptarme a desayunar, bañarme y lavar mi ropa en Café y Calor y comer y cenar en la Cocina Económica.
He dejado de considerar al Centro de Día como un Centro de ocio y ahora es donde me asistirán en varias de mis necesidades más básicas. Para cada cosa hay Normas y las he ido aprendiendo sobre la marcha, aunque he tenido la oportunidad de leerlas, ya que están colocadas todas ellas en la puerta de la Lavandería. Ayer estaba tan desorientado y no sabia como funciona el Servicio de Lavandería para ducharme, afeitarme y lavar la ropa, que aun asi me di mi primera ducha, ayer no me apeteció afeitarme, pero si puse mi primera lavadora. Para cualquiera de estas 3 necesidades, primero tienes que solicitarle a la Trabajadora Social que te apunté en la lista correspondiente y cada día los Trabajores Sociales se van rotando en la Lavandería, ayer estaba Silvia y hoy estaba Alejandra.

A media mañana aproveché que no había nadie en la Lavandería para poder ducharme y Alejandra me apuntó en la lista. Una vez que me apuntó, me dijo que “ya me avisaría”. Estuve en la Sala de Lecturas esperando, hasta que me llamó y me pidió que la acompañase a la Lavandería, donde me dió unas chanclas y una toalla. Hay 3 duchas, las 3 son iguales. Al igual que los vaterés, las puertas de las duchas nunca tuvieron un pestillo para cerrar por dentro. Detrás de su puerta hay una antesala de un metro cuadrado y a continuación, otro metro cuadrado donde está el plato de ducha, sin cortina, ni mampara. La antesala tiene su perchero en la pared y en el suelo tienen una rejilla de jardinería, por la que discurre el agua que se sale del plato de ducha y va hacia una canaleta que tienen en común las 3 duchas debajo de sus puertas. Alejandra me informó “que la canaleta estaba atascada, que el suelo resbalaba y que tuviera cuidado de no resbalar”. Cerré la puerta, me desnudé y abrí el grifo.
Estuve esperando a que saliera el agua caliente y como tardaba mucho en salir caliente, avisé a Alejandra por si hubiesen saltado los automáticos de la caldera. Alejandra me tranquilizó diciéndome; “que el agua caliente solo dura para los tres primeros usuarios que se bañan y después, las calderas eléctricas no tienen tiempo para calentar mas agua, debido a la gran cantidad de personas que nos duchamos”. Ayer fui el tercero de esos tres afortunados y desconocía esta putada. Menos mal que Alejandra no me vio mi cara detrás de la puerta, ya que su explicación me dejó anonadado. A mi que no me gusta ní en verano ducharme con agua fría, tardé poco en ducharme y me vestí rápido.
Cuando salí, Alejandra me explicó mejor lo de las calderas eléctricas. Me contó que “sería necesario poner mas calderas, pero el Ayuntamiento no pensaba acometer ninguna reforma en el local, debido a que el Centro de Día se trasladará al nuevo Albergue». Me confirmó la noticia que leí el mes pasado y faltan 7 meses para ello, “si no hay retrasos”. Pensar que voy a estar “en la calle”, justo el tiempo que van a estar los “usuarios”de este Centro de Día bañándose sin agua caliente o mejor dicho con agua fría, me hizo gracia y me confirma que soy un desgraciado con muy mala suerte. Tambien me parece increible que nadie me hubiera advertido que hay que bañarse con agua fría, que solo significa que todos lo encuentran normal, cuando no lo es. Por todo, me indigna que los impuestos que me han obligado a pagar para el Estado de Bienestar, no sirviesen para que en los 8 añitos que este Centro de Día lleva abierto, no hayan solucionado un problema tan grave como este. Además, creo que esto debe de ser ilegal totalmente, pero como no se puede hacer nada contra el Ayuntamiento, propietario de Café y Calor, que no sea un Contencioso Administrativo en el cual la propia Administración Publica juega con los tiempos, y en este caso, creo que son ellos más competentes que los propios Juzgados, para decidir como se reparten los Presupuestos anuales, mejor es no quejarme y aceptarlo de muy mala gana.
–Esta anotación en el LIBRO DE ACTAS DE CAFÉ Y CALOR, demuestran el malestar de los «usuarios» ante la falta de agua caliente en las duchas. Esta anotación «profesional», sirvió para una amena Reunión Profesional comentando estos divertidos «insultos y amenazas». Finalmente se aprecia que no fue necesaria la intervención de la Policía–

Después de estar media hora hablándolo y como uno de los dos lavabos estaba vacío, le pedí a Alejandra que “me apuntase para afeitarme”. Me dio una cuchilla desechable, una toalla pequeña y me vertió un poco de espuma de afeitar dentro de un vaso de cafetillos. Me extrañó lo del vaso y Alejandra, al presentir mis dudas, me aseguró que “si dejaban el spray en el lavabo se lo robaban”. Tuve que mirar para otro lado para que no se notase que dudaba de sus palabras, ya que en los Centros de Dïa de Avilés y Oviedo lo dejan en el lavabo. Mientras me disponía a empezar a afeitarme, aun obnubilado por las tristes duchas donde me voy a duchar, esperé a que en el lavabo saliese el agua caliente. El «usuario» que estaba afeitándose al lado mio, al darse cuenta de que estaba esperando con el grifo abierto, me dijo sonriendo que “no hay agua caliente en los lavabos”. Le entendí a la primera y le di la razón, riéndome después de haberme enterado de las limitaciones de nuestras calderas eléctricas. Él también se rió y me lo repitió, mientras se agachaba para enseñarme el lavabo por debajo. Al igual que un idiota, al agacharme exclamé en voz alta «no hay agua caliente en los lavabos”. Aunque encima de cada lavabo existe un maneral azul y otro rojo, debajo del lavabo solo había una única tubería azul, pero ninguna roja, ni en mi lavabo, ni en el suyo.
Me resulta increible, que al inicio del proyecto para un Centro de Día de «transeúntes», los Técnicos Municipales no calculasen el volumen necesario de agua caliente, pero mas increible me parece que no incluyeran ni siquiera las tuberias de agua caliente en los lavabos. Me resulta inconcebible, que los Funcionarios de Bienestar Social que visitan este Centro de Día, dirigido a drogadictos con SIDA, acepten que los lavabos donde se afeitan no tengan agua caliente y evitar así contagios producidos por compartir los lavabos. Me resulta inaudito poder leer en el cartel de la entrada y con letras bien grandes, que tiene el visto bueno, lo financie y colabore la “Conserjería de Sanidad del Principado de Asturias“.
En el relato no se dice, pero resulta obvio que los «transeúntes» teníamos que soportar bañarnos con agua fría durante todo el año. Esto justifica el abandono en la higiene personal de los indigentes mas cronificados y explica la indiferencia que les pudiese causar recibir consejos para subsanar este hecho. Este hecho también causó muertes por pulmonias, ya que lo único que se puede hacer ante una patología común durmiendo en la calle, es precisamente darse duchas con agua caliente, las cuáles pueden ayudar a que las secreciones sean menos espesas. El 6 de julio 2010 presenté esta Queja en el Registro de la Concejalía de Bienestar Social de Gijón, donde brevemente puse en conocimiento por escrito de estas anomalias. Así mismo, menciono la calidad de las cuchillas desechables que proporcionaban a la población VIH, las cuáles dieron paso a la ANÉCDOTA CON EL JUZGADO DE INSTRUCCIÓN Nº3 DE GIJÓN–


Por otro lado, ayer lavé toda mi ropa cuando abrió el Centro de Día. Tal como me dijo Aquilino, todo empieza a las 10:00. Se abre la puerta, se asoma una Trabajadora Social preguntando en voz alta, “¿quienes van a lavar ropa?” y nos vamos numerando para que nos apunte. Ayer cuando salió Silvia, yo era el primero desde las 7:00 y a los tres primeros nos permitió acceder, mientras ella se quedó apuntando a los otros tres «usuarios» que también iban a lavar ropa en el segundo turno de lavadoras, sin permitir entrar a los demás. Cuando Silvia acabó y vino a la Lavandería, le comenté que “necesitaba uno de los chándales que tienen para que lavemos la ropa que llevamos puesta”. Cuando me lo dió, me fui a la ducha, me quité la ropa que llevaba puesta para lavarla tambien y salí a que me explicase su trabajo en la Lavandería. «La lavadora terminaría a las 10:40 y ya me avisaría». Una vez puesta la lavadora, Silvia me preguntó «¿si quería ducharme?”, a lo que le contesté que “si”. Me dio una toalla y unas chanclas y me fui a la ducha. Tuve la oportunidad de darme mi primera ducha desde el martes por la noche y cuando terminé, me fui a ponerme en la cola de la máquina distribuidora. Cuando estaba sentado cansado de engullir cafetillos, salió Silvia a mandarme “cambiar la ropa a la secadora” y la acompañé a la Lavandería. Cuando traspasé la ropa a la secadora, me informó que a las 11:30 estaría lista” y volví a asentarme en la Sala de Lectura. Exactamente a la hora que Silvia me dijo , yo estaba en una ducha vacia poniéndome mi ropa limpia y tirando el chándal en el cesto con las toallas sucias. Aunque le tuviese que dedicar cuatro horas y medias para lavar mi ropa, la verdad es que me pareció un lujo que me la entregase ya seca, en contra de lo penoso que me resultó bañarme y afeitarme.
![]()
![]()
MI PRIMER VALE
Me encuentro tan despreocupado y tan estresado, que esta mañana se me olvidó ir a la Oficina de Información al Transeúnte para «renovar» el «Vale de comidas». Al mediodía, Pepón me ha recordado que «el plazo expiraba hoy y que debía ir a buscarlo». Le he expliqué a Pepón lo extrañamente cruel que fue conmigo la Trabajadora Social Mónica cuando me «expulsó», desahogándome y esperando una solución y solo he conseguido que Pepón me sonriese. Lo que yo le estaba planteando, aunque solo pretendía de algún modo justificar mi olvido, seria que él contradijera a un Universitario y es comprensible su lógica sonrisa siendo un simple Portero. Su sonrisa me ha recordado que al igual que yo ahora, él también fue un «usuario» que consiguió que le valoraran sus condiciones humanas y lo contratasen en el Albergue Nocturno. Esperando entrar al Comedor Social en las escaleras, mientras veía a Pepón preguntado los números según avanzaba la cola, tenía incrustradas en la mente las palabras de la Trabajadora Social Mónica, “voy a tener que volver si quiero comer”. Si en el Albergue de Avilés no me atreví a pedir una manta por miedo a que me la negasen, ahora me voy a tener que humillar ante quienes me han repudiado y pedirles el «Vale de comidas». Me va a resultar duro, pero la vida es así.

Tras almorzar, lo único que deseaba era que esta tarde no estuviera Mónica y encima tener que recibir de sus manos el «Vale de comidas». Fueron pasando las horas mentalizándome en tener que volver a la Oficina y lo único que tenia claro, era entrar cuando no pasase nadie por la avenida de la Constitución. No se puede decir que me estuviera mentalizando, solo caminaba sin ningún pensamiento y en la cabeza incrustada la mera idea de tener que regresar a la Oficina. Es por ello que hoy conocí la acción de “deambular sin rumbo” y debo añadir que implícitamente hay que añadir «tristemente”. No una tristeza de ir llorando por las paredes, sino una tristeza leve pero verídica. Serían las 19:00, cuando me encaminé apresurado a buscar el «Vale de comidas» para no quedarme sin cenar. Procuré que nadie me viese entrar en la Oficina, intenté ser lo más discreto posible y creo que de lo descarado que fui disimulando, hice que fuera evidente que era un «transeúnte» a punto de entrar a pedir algo en esta Oficina.
Entré y no me encontré a nadie en la Salta de Espera. La puerta del privado estaba cerrada, piqué a la puerta y entré en el privado con decisión, encontrándome con la Trabajadora Social Elena, quien estaba enterada de mi «expulsión» y antes de poder saludarla, tuve que justificarme «por haberme cambiado de camareta». Pese a lo preparado que lo tenía por si recapacitaban en su decisión, resultó ser la curiosidad de Elena que ninguna intención de reconsiderarlo, que tras contarle mi experiencia con un drogadicto de mono, recordarle el apuñalamiento de la Hermana Marcelina, mencionarle el motivo expreso de mi «expulsión», cuando terminé mi exposición de los hechos, al final conseguí que me sonriese.

Mientras hablabamos y dado que el viernes tengo la Cita con los Psicólogos en Oviedo, le consulté sobre la posibilidad «¿que me pagasen el billete?». Solo con el ruido inical de su contestación no me hacía falta que me dijera que «aquí no pagamos billetes». En cambio, me aconsejó que fuera a comentarlo a la Oficina de Cáritas, situada en la calle Álvaro de Albornoz, sin saberme decirme cual era el número del portal que Aquilino se sabe de memoria. y al igual que él, «dudando que me lo fuesen a pagar». Según me dijo, «ella no podía llamar por teléfono a sus compañeras y preguntarles, tenía que ir yo a preguntarles directamente a ellas». Mientras Elena me escribía mis datos personales y por cambiar el tema sobre pagarme el billete, le proseguí con las dudas que me surgen con Cáritas, la Entidad Social a la que me dijo que pertenecía la Oficina, pero hoy matizó sus palabras. Ella está contratada por Cáritas, pero la Oficina pertenece a la Fundación Municipal de Servicios Sociales, a la vez que Mónica la contrató la Fundación Albergue Covadonga y a Laura la contrató la Asociación Gijonesa de Caridad, nombre administrativo por el que se conoce a la Cocina Económica.
Con semejante esclarecimiento del organigrama corporativo, es evidente que aquí no se puede improvisar nada y todo estará marcado por lo que salga en el ordenador, incluida mi «expulsión», de la que ya debe tener constancia el Ayuntamiento. Que injusto y desproporcionado me parece todo. Mientras seguía escribiendo, solo podía pensar en que quizás ahora, si deba temer que me afecte en el Juicio contra mi madre. Si en su día me pareció raro que la Oficina no estuviese en uno de los dos Albergues, esto me confirma que por activa y pasiva, que el Trabajo Social funciona mejor de lo que Ambrosio me quiso hacer creer y que tienen que estar muy bien coordinados hasta para poder hacer las cosas con los ojos cerrados.

Con el “Vale de comidas” en mi mano y hasta que fuera la hora de cenar, volví al Centro de Día para entrar al vatér para mear. Salí todavía meditando sobre el reparto institucional de la Oficina y cuando pase por la mesa de los Trabajadores Sociales, se lo comenté a Xosé. Me llamó la atención que Xosé no lo conociese, pero tambien que no conociese a Elena, Laura o Mónica, “solo de oirnos hablar a nosotros de ellas”. Me resultó tan incomprensible que no hayan coincidido en alguna reunión, que Xosé me repitió lo que me dijo durante mi «Bienvenida», “ellos no tiene nada que ver con la Iglesia” y Cáritas, la Asociación Gijonesa de la Caridad y la Fundación Albergue Covadonga son de la Iglesia».
Seguimos hablando, sin saber que pensar con lo que me dijo y empieza a ser habitual que no deje de sorprenderme una novedad, cuando me sorprende mas la siguiente. Xosé me relató el sistema subcontratado dispuesto por el Ayuntamiento para el Centro Municipal Encuentro y Acogida. Resulta que cuando Silvia, Alejandra y Xosé se van de fin de semana, vienen dos Trabajadoras Sociales de una empresa, pero cuando Silvia, Alejandra y Xosé se van de vacaciones, es día festivo, están de baja médica o solicitan un día de asuntos propios, vienen dos Trabajadoras Sociales de otra empresa. Ya me imagino la merienda de negros que debe ser sacar a Concurso un Servicio Público y que se subdivida todo tan razonablemente. La única duda que me surgió de su relafo fue ¿a cual de las dos empresas le correspondió venir el Domingo de Resurreción?
A la hora de la cena, en el puesto de control de la Cocina, entregué el «Vale de comidas» y Pepón me marcó el cuadrante correspondiente al número «134» y al «14 de abril» como la fecha de mi caducidad.

DESCARTANDO A CARITAS
Esta mañana, me he pasado por la calle Álvaro de Albornoz nº 19, donde están las Oficinas Centrales de Cáritas Arziprestal de Gijón. Aunque las Oficinas las tienen en una calle secundaria, no me resultó difícil encontrarla, ni tuve que andar mucho, ya que se encuentra en el camino desde el Café y Calor a la Cocina Económica. Aproveché a ir a las 9:30 y no estar esperando hasta las 10:00, en la calle a que abrieran el Centro de Día.

Entré y en el recibidor había un jubilado sentado al frente de una mesa. Le di los “buenos días” y con la pasividad propia de su edad, me dio los “buenos días” cuando acabó de levantar la vista de periódico. Le comenté que “necesitaba hablar con la Trabajadora Social” y me pidió “por favor que me sentara”, indicándome unos bancos acondicionados para ello en la entrada y con una mesita repleta de revistas desfasadas y muy manoseadas. Se levantó de su silla y entró en un Despacho, permaneciendo en el interior hasta que la Trabajadora Social se asomó a observarme y le asintió. El jubilado desanduvo lo andado, se sentó y me comentó que “por favor esperase un momento, la Trabajadora Social me iba a atender dentro de un momento”. Aunque no había nadie esperando, estuve veinte minutos mirando las revistas, hasta que salió la Trabajadora Social a pedirme que la acompañara. Fui detrás de ella y entramos en su Despacho. Le comenté mi actual situación y me confirmó lo que me había dicho Aquilino, «tienes que ir a la Parroquia a la que pertenezcas por tu empadronamiento». Intenté explicarle mejor mis circunstancias legales, pero la Trabajadora Social no me dejó terminar de explicarme y me volvió a repetir lo que me acababa de decir. Le comenté “el problema que tengo con el empadronamiento” y me informó que “allí no ayudaban en este sentido”. Le comenté “mi necesidad de tener que asistir a Oviedo a un Juicio” y se interesó por el Juicio, para acabar diciéndome que “ellos no pagan los viajes”. No puedo negar que me percaté que tardaba mas en realizarle mis preguntas, que lo que tardaba en contestarme y por último, me pareció que pretendía que si no tenía mas dudas podía levantarme e irme, como así hice tras darle decirle “muchas gracias”.
Debí durar cinco minutos en ser atendido y recibir toda la información. Yo no pienso ir al Cristo de las Cadenas, si no recuerdo mal, la última vez que entré fue en el Entierro de papá y la penúltima cuando el cura no me permitió entrar en el Coro. También que me muero de vergüenza si la beata que me atendiese, hubiera conocido al anticlerical de mi padre. Además de ello, yo no pienso volver a Oviedo y menos aún acercarme hasta la Parroquia con una Orden de Alejamiento en vigor. Volví al Centro de Día desmotivado por estar moviéndome sin avanzar y no conseguir nada en ningún sitio al que voy. Me apunté para darme una ducha y olvidarme de Cáritas.
Enlaces relacionados:

Después de ducharme, me senté con la pandilla y debo decir que hay cosas que no entiendo del Centro de Día de Café y Calor, pero supongo que tendrán su lógica basada en la experiencia de los Trabajadores Sociales y en algún motivo para que hayan tenido que llegar a semejantes extremos. Una de las cosas que más me llama la atención, la que más, es el tono de voz que exigen los Trabajadores Sociales en el interior. Comparativamente, es un tono de voz similar al usado en un funeral en una Iglesia de Galicia. Subirlo un poco más, es motivo para que se te acerquen a donde estés sentado y educadamente te llamen la atención: “perdona, por favor, te importaría bajar el tono de voz, muchas gracias”, junto a la advertencia de que, “si continuases serías expulsado”.
Cuando un día conversando con el Trabajador Social Xosé, le mostré ni extrañeza por que no hubiese una televisión en el Centro de Día y les pregunté, Xosé me mostró la contestación que le dio su Jefe, a una sugerencia que escribió un «usuario» para poder ver la tele y que está colgada en el Tablón de Anuncios. “Respetar el descanso de personas que no hayan podido dormir durante la noche y vayan a dormir por el día”. Con esta explicación, justifica su decisión sobre una Norma mal vista por los «transeúntes» y por cualquier persona que sin tener nada que hacer, no pudiera ver la televisión. En los Albergues ocurre lo mismo, pero puedo entender que sea para evitar discusiones por la noche.
El “ruido” y lo que denominan “ambiente tranquilo” para las personas que “no hemos podido dormir esta noche”, se ve torpedeada por estos continuos toques de atención a quienes levanten la voz, en “nuestro nombre” o por “nuestro bien” y de lo que ellos entienden como “nuestro descanso”. Luego tienes que escuchar la replica excusándose del «usuario», al que le hayan dado el toque de atención. No llevo tan siquiera un mes y ya estoy cansado de verlo, pero hoy la diferencia que ha habido con los demás días, es que hoy me han llamado la atención a mi. La verdad es que Xosé ha sido muy correcto advirtiéndomelo, pero aun así me he sentido ridículo y no le he replicado nada. Xosé me ha llamado la atención por alzar la voz, mientras Ginés me estaba enredando jugando al póker. Sin que me lo esperara, se situó al lado mio y me dijo en voz bajita, “perdona, por favor, puedes bajar el tono de voz, gracias”, marchándose una vez me lo dijo a sentarse en su mesa con sus compañeros que estabn mirando para mi.
No se me ha ocurrido replicarle nada, pero para empezar podrían sustituir el estridente y constante sonido del timbre de la entrada, cuando el Vigilante de Seguridad se encuentra a escasos dos metros de ella, de la misma manera que la puerta de la Lavandería que es pesada y se cierra por golpe de resorte o el constante abrir y cerrar de la puerta de la Sala de fumadores, que su cristal siempre parece que se va a romper. O las sillas, que son incomodísimas para dormir y no es por ser exigente, pero si dicen que «dormimos allí», va a haber que contarle al Jefe de Xosé que para dormir, existen unos muebles llamados “camas”.
En el puente de Semana Santa, he comprobado también la diferencia de trato que recibimos, a la hora de hacernos cumplir estas Normas entre los Trabajadores Sociales que trabajan de lunes a viernes y el resto de los Trabajadores Sociales sub-contratados. Como quien dice, entre los Funcionarios y los eventuales. A los fijos se les ve como si esta fuese su casa y nosotros simples visitas molestas, a los que hay que dejarles las cosas claras y que entendamos quienes son los que mandan en el Centro de Día. Evidentemente, los sustitutos están más relajados, pero dándonos similar trato. Para mi, esto significa que todo está reglamentado, lo cumplen a raja tabla y se deben de reunir todos ellos para hablar de estas cosas.
Otra cosa que me llama la atención es sobre los Trabajadores Sociales del Centro de Día, pero se extiende a todos los Trabajadores Sociales que he ido conociendo desde que mi madre me denunció. Pese al agradecimiento extremo que reciben de las personas que acuden y el cargo que ostentan, que les permite poder ayudar a los demás y lo justificaría ampliamente, nadie les da besos y ellos no dan abrazos a nadie, como así se ve en la publicidad de las ONG´s con normalidad.

Ayer y hoy llegaron dos castellanos, viejos conocidos de los habituales y me di cuenta. Ayer por la tarde llegó Venancio, siendo muy bien recibido en la calle Diario del Comercio, tanto, que cuando abrieron el Centro de Día aun estuvo un buen rato fuera atendiendo a sus numerosos compromisos sociales, dando besitos para ellas y abrazos para ellos, como diría aquel. Cuando entró, la persona alegre de afuera, dentro se convirtió en alguien totalmente inmóvil, cuando pretendió saludar a los Trabajadores Sociales y se detuvo enfrente de su mesa, dándonos los «Buenos Días», en la creencia que ellos también se alegrarían de verle y no fue así. En la mesa estaban Silvia y Alejandra que le conocían y le saludaron cordialmente, pero nada más. El «usuario» se dio cuenta de la metedura de pata y colorado, se fue a buscar un sitio donde sentarse. Hoy llegó su amigo Ordoño, que no vino con Venancio por haberse detenido a buscar un saco de dormir que unicamente reparten en Cáritas-Pola de Siero. Fuera del Centro de Día se repitió la misma situación, pero con la diferencia de que Ordoño omitió el error de Venancio, saludándoles sin más y yéndose a sentar.
Resulta curioso, cuando antes nunca había visto que a un Trabajador Social que le dieran las “muchísimas gracias” por hacer entrega de una toalla y en cambio eso nunca se haya materializado, simplemente en darle un beso o un abrazo a la personas que se muestran tan agradecidos. Esto se hace extensible a todas las «casas» que he ido conociendo, salvo excepciones que no cambian la Norma. Me resulta un poco incomprensible, a la vez que lógico con lo poco que he ido conociendo del trato que recibimos los «usuarios».
![]()
PARQUE EUROPA
–Este primer capitulo pretende sentar las bases, para la comprensión de la problemática que denuncia. Un lugar que cobra relativa importancia es el parque de Europa, un punto habitual de venta de droga en el mismo centro de Gijón–
–Esta canción está dedicada a todos los que tuvieron una adicción «en la calle», viviendo bajo las reglamentaciones que en este libro se denuncia y por ello murieron ante la incomprensión de los que les veían abandonados institucionalmente en las calles–
–Vuestras oraciones clamando contra los Servicios Sociales os fueron escuchadas. Va por Ustedes–
–En caso de que el enlace esté roto, pincha aqui... https://www.youtube.com/results?search_query=los+calis+heroina–
Esta mañana estuve esperando en la puerta del Centro de Día y como no llegaba ningún conocido, me fui a dar una vuelta. Cuando regresaba con algo para poder fumar, me encontré en el parque Teodoro Cuesta, a Emil con tres de sus paisanos sentados en uno de los bancos. He ido a saludarle, hemos estado hablando y uno de los amigos de Emil me ha invitado a un Chesterfield, al ver que me iba a fumar una colilla. Mientras estábamos sentados hablando, apareció caminando a paso acelerado hacía el Centro de Día, la Trabajadora Social Iciar con un vestido de fiesta, calzando tacón alto y su cara reflejaba agotamiento. Eran las 10:00 y cuando los rumanos la vieron, se rieron y empezaron . Con la certeza de que se vistió así ayer y que venía de amanecía, me resultó gracioso pensar que hubiera una Trabajadora Social adicta a la vida nocturna, trabajando en un Centro de Día de drogadictos y alcohólicos.
–El relato del hoy está dedicada especialmente a Chema, «Gracies a ti, Chema. Hasta siempre»//elcomercio.es//18-05-18, un compañero que no acudía por las ONG´s como otros muchos indigentes. Algo que el Ayuntamiento tendría que tener en cuenta, para buscarnos otras soluciones que no sea asumir que nos representan, cuando la realidad es que unicamente representan sus propios intereses y la de los Trabajadores Sociales–

Esta tarde, me sorprendió mucho ver a Chema dentro del Centro de Día, un asturiano de 40 años, un tio majo que parece sacado de un videoclip de Duncan Dhu. El día que me lo presentó Basilio, me sorprendió que renegase de Café y Calor, diciéndome que “los Educadores nos tratan muy mal y los yonkis que van son unos chivatos y unas perras”. Porqué me pareció un tio majo acepté su opinión, pero debo decir que pensé que era otro desagradecido mas. Ahora después de estos dos meses dependiendo de los Servicios Sociales, ya no lo considero un desgradecido y si es un tio majo.
Entró al Centro de Día sin mirar para la Sala de Lecturas y les señaló el Despacho a las Trabajadoras Sociales, Joana se levantó, entraron en el Despacho y no duraron ni un minuto dentro cuando salieron. Conociendo su impresión, me sorprendió verle, pero mas me sorprendió que mientras hablábamos, me confesase que solo había pasado a por un “Sanikit” para una amiga. Vino al Centro de Día por que es el único Recurso Social que lo entrega los fines de semana. Nos pusimos a hablar del DIN A4 descolorido, del «intercambio de jeringuillas» y del “Sanikit”. Del DIN A4 se rió al ver que me preocupase tanto por que se viera desde la acera y del “Sanikit” me lo dejó ver.
Ya me había imaginado que no iba a ser gran cosa, consiste en una jeringuilla desechable dentro de un cilindro, un bote de agua bidestilada y dos toallitas, una para desinfectar antes, la otra para después tapar el sangrado y todo dentro de una bolsa cerrada. Para asegurarme, he buscado en Internet «sanikit», pero en ningún lado he conseguido la descripción de lo que entregan costeado con Dinero Público, como reza en la bolsa. Aparte de encontrarme «sanikit» con la rimbombancia de escribirlo con mayúscula, «Sanikit», no he encontrado nada de información, donde es sustituido por «intercambio de jeringuillas». Parece un juego abusivo de palabras para darle una relevancia mayor de la que tiene y según he leído, resulta ser uno de los mayores baluartes de las ONG´s de SIDA. Iciar estaba oyéndome hablar con Joana y me quiso corregir con el término VIH, como si fuera muy importante para alguien que no está contagiado.

En la Memoria de la Fundación Municipal de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Gijón 2011, en la página 112, se haya esta fraudulenta estadistica. No puedo hablar por los años anteriores, pero las cifras de 2.010 están totalmente infladas. ¿Como lo puedo saber si la función informativa se realiza en el Despacho a puerta cerrada? Muy fácil, me pasé días enteros en el Centro de Día y podían pasar semanas enteras, hasta ver a algún «usuario» acompañándolos a su Despacho.

No entiendo que significan los % y que no se hayen las Medias, evidentemente, «no lo puedo entender por que no soy Trabajador Social».
![]()
Luego estaría el cuadro de la página 111. Según afirman, los drogadictos depués de haberse drogado, regresaban con su jeringuilla usada. Como si fuera extraño ser identificado cerca de Centro de Día y después explicarles a los policías, que tenías pensado entregarla para su tratamiento biológico. La comparativa de las cifras de ambos cuadros, muestra que no era una exigencia la entrega de los «Sanikits», con la recogigas de jeringuillas.

Es tan grave, como que a la Comisión Politica del Ayuntamiento se le aportaron estas cifras, para la toma de decisiones en Drogodependencias. En el siguiente cuadro de la página 110, puedo añadir que los preservativos estaban en una cesta de mimbre, encima del mueble a modo de mesa llamado Biblioteca. Por tanto, los siguientes datos son totalmente mentira, además de intrascendentes al tratarse de simples condones, como para hallar algo profesional, en la entrega a personas con bajos recursos económicos.

Por todo ello, podemos hayarnos ante una generalizada presunta estafa del Tercer Sector, en la prevención del SIDA, donde se podrían están despistando millones de €uros
COCHE CAMA
Hoy me he enterado que a Gines no le han “renovado” el “Vale de cama” y eso me hace recapacitar sobre la necesidad de dormir. Hace unos días reflexioné sobre los días que conceden en los Albergues y hoy no puedo dejar de pensar en como dormimos cuando no estamos en los Albergues.
A las 6:00 me desperté con el estomago vacio y cuando me aburrí de estar dentro del coche, me fui a dar un paseo hasta que abrieran el Centro de Día. Serían las 11:00 cuando me sacié de beber cafetillos y me senté con el estomago encharcado a ojear el periódico. En estas vi entrar a Inma en el Centro de Día, quien nada mas me vio se dirigió directamente hacía mi. Estaba alterada y mientras me explicaba que “a Ginés no le habían renovado en el Albergue y que no sabía donde había dormido esta noche”, se acercó la Trabajadora Social Alejandra a decirle: “perdona, por favor, puedes bajar el tono de voz, gracias”. Cuando la oí, no me lo podía creer, el Albergue Covadonga no «renovaba» al «interno» que le salvó la vida a la Hermana Marcelina. Cuando espontaneamente murmure este pensamiento, Inma me cuestionó la versión de Ginés y no pude evitar una carcajada. Con las suspicacias que ultimamante tiene Inma con Gines, tambien que en el periodico mencionase «la rápida actuación de otros transeúntes» o que ella no estuviese presente, debo de decir que si fuese mentira, me haría gracia la picaresca de Gines para justificar que lo «renovasen», de la misma manera que si fuera verdad, no podría dejar de sorprenderme que su valor aquel día, no le sirva para que lo «renovasen indefinidamente» y que en el Albergue sean así de desagradecidos con un acto tan heroico. El que seguro que no hizo nada fue «el conserje nocturno de la institución», ya que entra a trabajar a las 23:00.
Cuando fui a comer a la Cocina Económica, me encontré con Gines que unicamente se puso en la cola para recoger la bolsa verde butano. Con su señal de identidad de llevar la desgracia con resignación, así me contó que ayer en la Oficina de Información al Transeúnte, «la Trabajadora Social Mónica le comunicó que no le iba a renovar mas el Vale de cama”. No pude evitar preguntarle «¿donde había dormido?» y me hizo gracia la resignación con la que Gines se pensó mi pregunta. Volví a insistir con mi pregunta y entonces me sorprendió que tritemente me contestase que «en un cajero». Me sorprendió porque lo veo como un veterano y un cajero me parece una solución común, para lo cual, lo unico que hace falta es no sentir verguenza para ser capaz de quedarte dormido. Prosiguió contándome duditativo, que mañana iba a hablar con Conchi para intentar alquilar una habitación en su “chupano”, nombre técnico con el que me difinió una casa abandonada u okupada. Hubo uno segundos de silencio y prosiguió con voz desesperada y con cierta rabia, para afirmarme que «si no se lo alquilaba, abriría su propio chupano». En la pandilla hay buen rollo, pero he caido en la cuenta que Gines dudaba que Conchi quiera vivir con él o que abuse de su situación. La conversacion no dio para mas, cuando Pepón le dio la bolsa y se despidió para irse a hablar con Conchi. Con todas las preguntas que le hice sobre como se organizaban en un “chupano”, Gines se ha ofrecido a llevarme para que lo vea cuando ya esté acomodado. En un principio, me apena que haya dormido en un cajero, pero me preocupa que vaya a abrir un «chupano», por las consecuencias que le pueda acarrerar si le coge la Policía.
Por la tarde, mientras estaba pensando en todo esto, no ha podido dejar de hacerme gracia las Normas del Centro de Día. Desde que acudo, todos los días, una docena de veces, los Trabajadores Sociales se levantan de su mesa para llamar la atención a los “usuarios” por “su tono de voz”. Todo las veces que alguien protesta porque le hayan llamado la atención por este motivo, siempre los Trabajadores Sociales lo justifican en que “debemos respetar el descanso de personas que no hayan podido dormir durante la noche y que deseen dormir por el día en el Centro de Día”. Pero que ocurre cuando alguien que no ha podido dormir durante la noche y vaya a dormir en las sillas del Centro de Día, roncase igual que un elefante con un matasuegras en la boca. Eso pasó hoy con un “usuario” con un 7 como nariz y sacado de una postal de Feliz Navidad de Cáritas. El respeto al “usuario” nos supuso un estrés monumental al resto de “usuarios”. Al principio fue divertido de lo exagerado que era su ronquido, pero según pasaron los minutos, los únicos que lo encontraron gracioso fueron los Trabajadores Sociales, que esta noche durmieron en una cama. No me extraña que esta Norma esté enmarcada en la columna enfrente de la entrada.

Que no hayan «renovado» a Gines, me hace reflexionar en lo afortunado que soy por tener mi coche y sobre mi estado animico. Esta mañana me he levantado sorprendentemente contento y aunque parezca mentira, he llegado a una conclusión: estas son las mejores vacaciones que he cogido en toda mi vida. Analizando estas dos semanas, todos los días despierto con una sensación de bienestar, que no se ni como puedo explicarla. Mi regreso a Asturias como un fracasado, la fatalidad de ser el hijo de mi madre, la preocupación del Juicio, la sensación de desahucio en los Albergues o la desesperación de convivir con Timoteo, me he percatado de lo bien que me está sentado dormir tranquilito en el coche.
Todo ello, hace que reflexione sobre mi descanso, ahora que ya llevo casi dos semanas durmiendo en el coche. Una de mis mayores virtudes es mi facilidad de dormir, fruto de muchos años deseando que llegara la noche y desaparecer del mundo. Soy capaz de dormir con ruido, con luz o de pie si hace falta. Nunca menos de cuatro horas, lo normal son siete, aunque mi récord sean doce horas del tirón, algo improbable que ahora pueda superar.
Siempre había oído decir a los camioneros, a los taxistas, o a los recien divorciados, que “odiaban dormir en el coche”, pero si no fuera por las limitadas posturas y la resignación de permanecer siempre en las mismas, consigo dormir bien e incluso despierto descansado. Para dormir, reclino el asiento del copiloto, saco la manta de detrás del asiento del conductor y como almohada utilizo una saca de tela rellena con ropa. Cuando despierto, volver a colocarlo todo tal como estaba. Estas noches ha hecho frio y me he dado cuenta que me despierta el fresco del rocío, pero esto no me desvela, simplemente me sirve para darme cuenta de lo vacío que tengo el estomago. Al principio me dio un poco de vergüenza, pero ahora utilizo la masturbación para combatir el frío y como eficaz somnífero para conciliar el sueño, o simplemente por aburrimiento.
En cuanto al aparcamiento donde tengo el coche, hay edificios a menos de 100 metros en dos de las caras del cuadrilatero. Sus caras opuestas, son los prados de la periferia del barrio del Polígono de Pumarín. Desde un punto de vista táctico, estoy aparcado cerca de los prados, en la esquina contraria de los edificios, donde suelen ser normal que aparquen las autocaravanas que viene y se van. Según están delimitadas las plazas del aparcamiento, no he elegido las más exteriores, teniendo en cuenta que cuando haya menos coches, no resulte tan perceptible. Por allí no suelen pasear nadie, solamente algunas vecinos sacando a sus perros y suelen ser por las mañanas y en la noche. El aparcamiento tiene dos postes con potentes focos para iluminarlo y aparqué debajo de uno de ellos para evitar que me perjudique su luz y me beneficie su calidez. En la luna delantera he colocado el parasoles y la bandeja trasera la rellené de cosas para que los conductores no se percaten cuando estoy dentro.
En estos días he estado adquiriendo una rutina o simplemente acostumbrándome a hacer todos los días lo mismo. No me atrevo a ir al coche hasta que no oscurece y cuando me voy, salgo alejándome discretamente. Cuando abandono el coche, procuro dejar el interior como un vehículo estacionado más y aunque hace meses que no lo lavo, francamente, con lo que ha llovido se ve relativamente limpio. El mayor inconveniente que arrastra mi seat cordoba desde hace seis meses, es que las cerraduras de las dos puertas están estropeadas y no funcionan, quedando siempre una puerta abierta. Para disimular lo más posible, ostentosamente hago como si lo abriese o lo cerrase. En la medida de lo posible, tengo colocadas las cosas dentro del maletero, accediendo a ellas desde dentro del habitáculo al retumbar los asientos traseros. Solo cuando no encuentro alguna cosa, tengo que salir a abrir el maletero, única cerradura que funciona. Los papeles del coche, el frontal del radio CD y otras cosas innecesarias, las he puesto en la bandeja de la rueda de repuesto. Lo que mas me preocupa es que el Seguro se me vence el 15 de junio.

Mi mayor preocupación es la impresión que daré a las personas que aparcan sus coches cerca del mio o lo que puedan pensar de mi los vecinos cuando se asoman por la ventana. Mi eterno dilema en Asturias. Intento dar la impresión de ser un chico joven durmiendo en su coche, vete tú a saber porqué. Si cuando era un niño me hubiera visto a mi mismo durmiendo en un coche, seguro que me habría tenido envidia y hubiera deseado conocerme.
COCINA
Por otro lado, a la noche fui a cenar y volví a coincidir en la cola con Rufo, un gijonés de 50 años con sobrepeso y un severo problema de movilidad en las piernas. Su minusvalía me parece tan severa que no puede dejar de sorprenderme que use un ciclomotor para venir hasta la calle Mieres. Nada mas le oí preguntarme “¿quien era el último?”, supe que era un buenazo y así se podría definir a Rufo. No habla mucho, pero me ha dado que pensar después de que ayer fuera yo quien le pregunté “¿quien era el último?”. Me dio que pensar por que al ir detrás de él, le vi subir las escaleras hacia el Comedor Social. Fue tan penoso verlo, que solo me puedo preguntar cuanto tiempo mas podrá subirlas por sus propios pies. El ritmo a cuentagotas con el que avanza la cola, es igual en la acera como cuando encauzamos las escaleras hacia el primer piso. Creo que es la primera vez que hago una cola en unas escaleras y ahora la hago dos veces diarias, menos los fines de semana y festivos que solo la subimos una vez.
Ante las escaleras, Rufo es visiblemente el máximo exponente de la dificultad, pero no es el único con movilidad reducida y en las escaleras hay otras limitaciones, como quienes han alcanzado los 65 años viviendo en la calle, los que padezcan enfermedades crónicas o los que tengan avanzada su enfermedad terminal. Habría que incluir a los que momentáneamente están drogados y/o borrachos, que en este club son amplia mayoría. La solución es sencilla, reformar los bajos del edificio y hacer el Comedor Social en la planta baja.

Si no entiendo las escaleras de acceso al Comedor Social, tampoco entiendo la salida de humos que tienen hacia la calle Mieres y cuya rejilla está a menos de 2 metros del suelo. El primer día que vine a cenar me di cuenta, que hasta se lo comenté a Aquilino, el cual me explicó algo tan insustancial como es que “siempre estuvo allí”. La rejilla debe de tener tantos años, como años tenga el edificio, que deben de ser mas de los que tengo yo. Si simplemente paseas por la acera no te molesta nada, pero si estás en la cola esperando y por fin avanzas, el aire caliente que extrae, te golpea en la cara y no es muy agradable pensar que se va a quedar en la ropa el olor de una cocina industrial. La rejilla tiene fácil solución, simplemente habría que cambiar la rejilla por otra que tenga adaptada un codo con una extensión que cumpla con la altura de salida de humos, de la reglamentación municipal a este efecto que haya en Gijón.

TRES SERVICIOS
Hoy, Xosé estaba de Trabajador Social en la Sala de Lecturas y ayer estuvo la Trabajadora Social Alejandra, quien fue muy maja cuando le pedí las cartas. Esta mañana, cuando ninguno de la pandilla quisieron ir a su mesa a volver a pedírselas, aproveché que Xosé se marchó al Almacén y me acerqué a su mesa para volver a pedírselas a Alejandra. Resulta que estuve esperando a que se fuera precisamente “quien le toca dar hoy los juegos”.El Jueves Santo ya me lo comentó la Trabajadora Social Iciar, pero la conversación estaba mas centrada en quedarme cuatro días sin poder ducharme y lavar la ropa. Para no parecer más tonto de lo que soy y aprender para la próxima vez, le he preguntado por las tres distintas funciones que se rotan cada día, sumado a haberles observado en vivo trabajando. Según ella, realizan tres Servicios y hoy se lo han repartido de la siguiente forma:
Xosé estuvo de Encargado de la Sala de Lecturas. Es quien nos advierte si ve que estamos incumpliendo alguna Norma y se levantará a llamarnos la atención si lo considera oportuno. Es quien marca las pautas en su mesa antes de levantarse, sin contradecir al Vigilante si intervienera, que entonces, se encarga de mantenerle la puerta abierta hasta que saque al «usuario» a la calle. También da la «Bienvenida» a los forasteros, haciéndonos la entrevista inicial, informándonos de todas las Normas y después nos enseña como funciona la máquina dispensadora de bebidas calientes. Es quien nos da los juegos y demás cosas que hay guardadas en su Despacho. Cabe destacar que ese día cumple la Función Informativa entre los «usuarios» y quien te puede escuchar si deseas hablar de “algo” con ellos.
Silvia estuvo de Encargado de la Sala de Lavandería. Es la encargada de abrir la puerta a la «hora de la apertura» y darnos los “buenos días” o las “buenas tardes”, desde el interior respaldada por el Vigilante de Seguridad. Anota en su lista los nombres de quienes lavaran su ropa, sin intervenir en las disputas que hayan surgido en el exterior, que deberemos de resolverlas nosotros mismos. Ya en el interior, ira indicando cuando introducir la ropa en la lavadora y de ponerlas en marcha. Cuando termina el programa, saldrá a llamarte para que se la saques y la metas en la secadora y cuando termine, saldrá a llamarte para que se la retires y te la lleves. Apunta los nombres de quienes queramos ducharnos, saldrá a llamarte para que entres y te dará la toalla y las sandalias. Apunta los nombres de los que queramos afeitarnos, saldrá a llamarte para que entres y te dará una maquinilla desechable, un vaso de cafetillos repleta de espuma y una toalla. También apunta cuando queremos lavarnos los dientes, que si no tienes cepillo, te puede regalar uno y te entregará pasta dentífrica encima de un palito para remover los cafetillos. Ademas, deja que uses el desodorante o la colonia de baño. «Ante cualquier incidencia en la Lavandería, avisará al Vigilante”.
Alejandra estuvo de Encargado del Servicio de Cocina. Se encarga durante la «hora de apertura», de rellenar la máquina granizadora con el «cupo» diario de zumo y cuando se acaba, se acabó. Rellena el cesto de los paquetitos de galletas, saca la jarra de leche de la nevera, a veces coloca las infusiones en el clasificador, comprueba que disponemos de sacarina y un cuarto de hora antes del cierre, rellena la máquina dispensadora. Como en el Centro de Día no hay ni un solo estropajo, ni bayeta de tela, ni nada por el estilo, si se manchase algo lo limpiaría con papel de cocina. Cuando abre un cartón de leche con las tijeras, las limpía en el lavavajillas que hay debajo de la meseta. Es quien suple la presencia del Trabajador Social de la Sala de Lecturas cuando está en el Despacho, pero “debes de esperarlo si está en el Almacén”.
Alejandra me sonrió al ver la cara que se me quedo al oír la relación inicial y última de sus tres funciones, para lo mucho que me estan jodiendo con sus Normas, hasta que lo concluyó con un “y cualquiera otra incidencia que avisará al Vigilante”, que encima me jodió más. Solo me quedaba preguntarle «¿cual de los tres era el Jefe?» y me ha sorprendido que sonriéndome, me contestase “aqui no hay jefe, somos los tres jefes”. La situación se volvió inversa, cuando la tonta me pareció ella, haciendome esperar para entregarme las cartas y el tapete. La tontería que arrastran estos cuatro, se la quitaba yo en cinco minutos, poniendo al Vigilante de pie al lado de la puerta y así ampliaría gratis «la capacidad máxima» en un «usuario» más, igual que a ellos y en total lo ampliaría el Centro de Día con cuatro «usuarios» mas y sin gastarme ni un solo céntimo. A los cuatro los ponía a limpiar el Centro de Día y con lo que me ahorraría con la Empresa de Limpieza, habría dinero para que nosotros desayunásemos pasteles todos los días.
Con el instinto que tienen las mujeres, mis pensamientos negativos lo llevó con tranquilidad y una total indiferencia, mientras continuabamos esperando a que llegase Xosé por que ella solo estaba de Trabajadora Social de Cocina, la esquina opuesta del Despacho donde se guardan los juegos de mesa, enfrente de la esquina en la que estábamos esperando. Me haría gracia ver la cara de Alejandra, si supiera las cosas que se me pasaban por la cabeza, cuando me sonreía mientras esperabamos a Xosé.
13/04/10 Se llama al servicio técnico de la máquina de café “Asmavending” para anular el aviso de reparación ya que la máquina ha vuelto a funcionar. Fdo. Alejandra
13/04/10 Se vuelve a llamar al servicio técnico de la máquina de café por que vuelve a dar el mismo error. Vienen por la tarde y la reparan. Nos dicen que es suciedad acumulada en el brazo móvil. Además vienen a traer la máquina de zumo. Fdo. Alejandra
13/04/10 Viene el servicio técnico de la lavadora que no centrifuga. Cambian el programa por otro nuevo por si pudiera ser este el problema. Nos recomiendan hacer varias pruebas para ver si así se elimina el problema. De no ser así tendrían que volver de nuevo y cambiar el programador. Fdo. Xosé

TRANSEÚNTES
Esta mañana no me apeteció estar mas tiempo dentro del coche y salí a las 8:00, a ver quienes estaban haciendo la cola para lavar ropa en el Centro de Día. Cuando llegué, tuve suerte y estaba Mohamed, un marroquí de 40 años con quien suelo pasar el tiempo desde que cierran por la tarde el Centro de Día, hasta que abren la Cocina Económica para cenar. Mohamed ha trabajado en la agricultura, en la ganadería y en una piscifactoría. Está viviendo con otros marroquíes en una nave abandonada en el barrio de Natahoyo, a pesar de que está cobrando el Salario Social. Es muy buena persona, ama España, tiene cierta mentalidad europea y curiosamente es ateo. En la Cocina Económica es el único magrebí que he visto comer cerdo, pero solo si no lo ven sus paisanos, ya que dice que “si le vieran le criticarían por ello”.
Al rato llegó Cleto, un asturiano del occidente de 50 años con el que me rio mucho con los improperios que suelta cuando abre su boquita. Cleto es un encofrador que ha agotado la prestación por desempleo y su hermana le paga la habitación que tiene alquilada. Hace unos meses a regresado de Valencia, donde ha vivido los últimos 15 años y donde está afiliado al Partido Popular. Miedo me da que opine sobre los extranjeros y mas cuando “en la calle” donde me lo comenta, hay tantos inmigrantes esperando con nosotros. Total, para después verlo asesorando a Mohamed en todo tipo de trámites, invitarle a cigarrillos y mostradole su compresión por el problema del racismo. Dos personas con las que me encuentro muy comodo estando con ellas.
A pesar de que hoy estaba bien acompañado, me terminé de agobiar a las 9:10, cuando aparecieron dos borrachos andrajosos a lavar sus ropas. Cuando pidieron la vez y se enteraron que iban a ser el tercero y el cuarto, riñieron a Mohamed, quisieron colarse delante de Cleto y casi acaban todos a bofetadas. En principio, entendí las circunstancias de los dos borrachos, uno lavaría cuando los Trabajadores Sociales abrieran el Centro de Día a las 10:00 y el otro lavaría en el segundo turno que empieza sobre las 10:40. Uno tendría la ropa limpía a las 11:30 y el otro tendría que esperar hasta las 12:20. Esto les rompió los esquemas, ya que según se fue calentando la discusión, comentaron que el problema era que estaban esperándoles en Avilés. Cleto no tardó mucho en convencerles que no iban a ser el segundo y el tercero.
Aproveché para acercarme por la Oficina de Información al Transeúnte, a cumplir mi obligación semanal de pedir el «Vale de comidas». No llegué a cruzar la avenida Constitución, cuando vi a cinco “transeúntes” esperando en la puerta de la Oficina. Volví al Centro de Día, justo cuando estaban apuntando a los tres primeros; Mohamed, Cleto y a uno de los borrachos.

Esta mañana había un ambiente tenso en el Centro de Día y a las 11:00 volví a marchar otra vez hasta la Oficina. Cuando llegué eran diez “transeúntes” los que estaban esperando, entre los que estaban sentados en la Salita de Espera y lo que estaban esperando en el exterior. Pedí la vez y tímidamente les pregunté “¿que Trabajadora Social estaba dando los Vales?”. Oyendo un gruñido mencionando a Laura. Había olvidado a Laura, que si Elena sabía que he sido «expulsado», Laura también lo sabría.
Como no quería ir a la Cocina Económica sin llevarle a Pepón el “Vale de comidas”, me uní a la cola sin poder irme, ya que para ello, los presentes me informaron que “debía de esperar a darle la vez al duodécimo”, el cual, no parecía probable que apareciese, cuando viese de lejos toda las personas que estábamos esperando. Como en el banco de la Salita de Espera, solo entran cuatro personas sentadas apretadas, estuve esperando «en la calle» cansado de querer disimular. Mientras esperaba, lo único que veía eran pasar coches y a todos las personas que caminaban mirando para nosotros. Una sensación incómoda de cojones. Sobre las 13:00 pude entrar en la Oficina y sentarme en el banco y a las 13:15 me tocó mi turno para entrar en el privado. Toda la mañana esperando agobiado, me santigüe antes de entrar y a pesar de mi miedo a que la Trabajadora Social Laura me fuese a sacar el tema de Timoteo, recibí escuetamente el “Vale de comidas”. Salí aliviado, aunque esperaba algo mas, sin saber muy bien que era lo que esperaba.
Por la tarde, he ido a la Biblioteca Jovellanos y he mirado en el web de la Real Academia Española de la Lengua, buscando la definición pura de la palabra «transeúnte» y así entender ¿a que colectivo pertenezco? Esta palabreja no me parece casual y en la Universidad impartirán definiciones para aplicar tecnicismos a términos concretos.
1. adj. Que transita o pasa por un lugar. U. t. c. s.
2. adj. Que está de paso, que no reside sino transitoriamente en un sitio. Apl. a pers., u. t. c. s.
3. adj. De duración limitada.
4. adj. Fil. Que se produce por el agente de tal suerte que el efecto pasa o se termina fuera de él mismo.
Yo, pobrecito de mi, que solo tengo la EGB y unos modulillos en el Ciclo Formativo de Grado Medio de Soldadura y Calderería, no entiendo mi definición. Por no entenderla, no entiendo ni que clase de acento lleva la ú de “transeúnte”, pero lo doy por bueno si lo dice la Real Academia Española. Las tres primeras definiciones no me convencen nada dada mi situación; la 1ª tendría sentido durante un día, la 2ª tendría sentido durante un mes y la 3ª, sería ciertamente técnica pero un poco fantastica viendo los casos que me rodean. Por tanto, entiendo que me llamen «transeúnte» por la 4ª y sin un Filólogo para poder preguntarle, entiendo «adj.» como adjetivo a mi persona, «Fil.» significa Filosofía, y la definición, que definición. Pensando en todo ello, me fui al Centro de Día.
Cuando llegué a la calle Diario El Comercio, vi que iba a tener que esperar y pude entrar tras esperar 8 minutos en la calle. Al no estar nadie de la pandilla, saqué un cafetillo y cogí un par de paquetillos de galletas, Merendando, me di cuenta que las galletas estaban rancias y blandas. Con la propia resignación con la que últimamente sobrellevo las cosas, seguí desayunando intentando dejar de pensarlo. Me fui a afeitarme y mientras me estaba apuntando, salió del almacén Xosé cargado con la caja de paquetillos de galletas para rellenar el cesto de la Cocina. Con su peculiar compañerismo entre ellos, Silvia se apresuró a ayudarle abriendo la puerta y sentí la humedad del almacén. Mientras me estaba afeitando, me di cuenta de algo que solamente puede ocurrir cuando la prioridad es el orden y la seguridad. Las putas galletas están rancias y blandas por que se almacenan en el unico lugar del Centro de Día, desaconsejado por los fabricantes de galletas. Terminé de afeitarme y salí a la Sala de Lecturas. Me senté a esperar que Xose se levantara para ir a la Cocina y tener la oportunidad de comentarselo en publico. Las funciones de la Cocina, son tan nimias que tardó un buen rato y solamante fue para comprobar que no le habian manchado la meseta. Mi comentario fue un poco forzado, pero sirvió para que me surgiera una sonrisa. La sonrisa me duró poco, su contestación me dejó frio. «No es algo que te tenga que preocupar». Tan frio que me senté a analizar la simple frase, formulada por un Universitario de lo Social. «No», advervio que me da por culo. «Es», verbo. «Algo», insustancial. «Que», proposición. «Te», insustancial. «Tenga», otro verbo. «Que», otra preposicion. «Preocupar», infinitivo de un verbo que cuando precede a un adverbio de negación, solo sirve para preocuparme.
14/04/10 Por la mañana nos encontramos con la máquina de zumo mal montada y cuando esta se pone en funcionamiento emite un ruido elevado, por lo que se decide volver a llamar a la empresa encargada. Fdo. Xosé
14-04-10 Permanece el centro cerrado al público desde las 16:35 h. hasta las 17:40 h. debido a que el cupo de personas se encuentra completo. Fdo. Luis.
![]()

EL ROPERO DE LA COCINA
Cada vez que a alguien le sacó el tema sobre “la poca ropa que tengo”, todos me dicen lo mismo y nadie comprende que no tenga ropa. Sigo sin tener ropa y si lamentable es mi situación, más lamentable es oír las opiniones de otros «transeúntes» de “haber tirado ropa nueva”. Con ello, no me puedo creer haber estado metido durante un mes en tres Albergues distintos y no haber conseguido algo más de ropa, sin olvidar la mala suerte que tuve con los horarios de los Roperos de Cáritas de Avilés y de Oviedo. Cuando llegué a Avilés, pensé que no me atrevería a pedir ropa, que me daría vergüenza, pero simplemente no había y me fui sin nada. En Oviedo me atreví y conseguí una muda, no sin antes pasar ciertos apuros para escogerla y en el Albergue Covadonga no encontré nada para combinar.
Esta semana decidí que conseguiría más ropa en el Ropero de la Cocina Económica y hubiera sido mejor no haberla necesitado o haberlo dejado para otro día. El Ropero se encuentra en la planta baja de la Cocina Económica y se entra por la Travesía de Santa Luisa que atraviesa y rodea el edifico. Su horario son los martes y los jueves de 16:00 a 17:30 y hoy fui.

Llegué a las 15:30 para ser de los primeros, pero ya habían 20 personas esperando en el callejón. Tuve la mala suerte que cuando pregunté “¿quien era el último?”, resultó serlo Teodorico, quien se sintió molesto por tener que contestarme. Me calentó, pero lo olvidé al comprobar que el ambiente ya estaba bastante tenso por dos amigos de Don Julio, no tan fotogénicos como él, que discutían acaloradamente con el Rabba, el punky que siempre me reta para jugar al ajedrez en el Centro de Día. Como no se sabe a quien me encontraré el día de mañana en el parque del Humedal y como las amenazas aumentaban, opté por olvidarme de la provocación de Teodorico y mantenerme en un segundo plano.
Llegó Saturnino acompañado de Aquilino, quien me explicó como funcionaba el Ropero antes de entrar. Lo primero que hizo fue invitarme a que me cortase el pelo, ya que en el mismo horario del Ropero, hay un servicio de Peluquería solamente para cinco personas. Después de criticar mi greñas, me explicó que a las 16:00 saldría una monjita, mandando pasar a las cuatro personas que llegaron primeros y numeraría a las cinco personas que podrían cortarse el pelo, mandando entrar al primero a lavarse el pelo obligatoriamente por una cuestion de higiene del peluquero. Según fueran saliendo los cuatro primeros que entraron, la monjita saldría para que entrasen otras cuatro personas y asi hasta que me llegara mi turno. Una vez en el mostrador del Ropero, las tres Voluntarias me darían una muda completa, o lo que necesitase, si lo tuviesen. Después, una vez que terminasen de atenderme, podría entrar en el baño a probarme la ropa o a darme una ducha y cambiarme de ropa. Aquilino, para terminar la explicación con una de sus gracias, me advirtió de que “el Voluntario que corta el pelo le gusta mucho arrimarse”, que va a resultar que todos somos maricones menos él.
Dieron las 16:00 y quien salió fue sor Carmen, preguntando por «los cuatro primeros para el Ropero» y curiosamente entraron dos personas que se disputaron ser el primero, el tercero fue cuestionado y el cuarto llegó más tarde que yo. Sor Carmen quiso poner orden, pero se cansó pronto, dejó entrar al primero para la Peluquería y nos cerró la puerta enfadada. Todos nos tranquilizamos y volvimos a nuestra rutina de esperar. Volvió a salir sor Carmen y nos advirtió “que no nos colásemos y que pasaran los cuatro siguientes” y asi hasta que llegó mi turno. Entré pensando en como serían las entrañas de la Asociación Gijonesa de la Caridad y en el pasillo hay un distribuidor por el que accedes al pasillo del Ropero y donde al fondo estaban las tres Voluntarias repartiendo la ropa. El pasillo del Ropero, según avanzas se ensancha y a la derecha está el baño con las duchas y a la izquierda hay unos Despachos, la Peluquería y un Taller ocupacional para los drogadictos del Piso de Rehabilitación, que nunca coincidimos con ellos. Detrás del mostrador del Ropero, había tres Señoras con bata blanca y detrás de ellas, los carros de percheros con el genero separado. La Peluquería tenia la puerta cerrada y no pude verla por dentro, ni tampoco ver al famoso Peluquero que estará cansado de cortarle el pelo al machote de Aquilino.

El Ropero estaba lleno y cuando volvió sor Carmen me pidió que me sentara, pero la bancada estaba llena y me tuve que quedar de pie al principio del pasillo, al lado de la puerta de los baños. Resultó ser mala elección, ya que con el ir y venir de los que terminaban en el Ropero, solo me sirvió para cruzar miradas incomodas cuando pasaban a mi lado, las que más con Teodorico, quien marchó con una camisa puesta de seda de color amarillo.
Sor Carmen entraba y salía, que al ver que todavía permanecia de pie, me volvió a pedir que me sentara, pero la incomodidad de la situación me lo impedía y balbuceé para intentar explicarme. Al principio de la bancada estaba sentada sor Trini, que esta tarde su cara denotaba que debe sufrir grandes dolores. Con una sonrisa, sor Trini también me pidió que “me sentara” y para que no creyeran que soy un desobediente, hice que los que estaban sentados me dejaran sitio y me senté en medio de ellos. Cuando me senté, sor Trini cambió su aptitud por otra más severa y me espetó “lo tonto que era”, seguramente por lo dócil que debí de parecerle obedeciendo tan sumisamente. Cuando se lo terminé de oír, me sentí tan humillado que casi se me caen las lagrimas. Intentando pensar por que estaba apunto de llorar y sin recuperarme, una Voluntaria enfadada llamó “al siguiente” y aunque hubiera preferido que pasara otro para reponerme, los siguientes me animaron a que fuese para que me atendiera.
La Voluntaria estaba enfadada después de haber atendido a los dos amigos de Don Julio, que aunque yo no le tenia la culpa, no le hizo ninguna gracia que lo primero que le pidiera es que «necesitaba más de un pantalón” e incuestionablemente me trató como un sinvergüenza. Estuve a punto de llamarle seriamente la atención por faltarme al respeto, hasta que sor Moris, que se encontraba detrás mio, intercedió por mi y le indicó a la Voluntaria que «me diera dos pantalones». Durante el tiempo que me atendió, la Voluntaria me siguió tratando tan mal, que un par de veces estuve tentado de tirar la ropa al suelo y pisotearla.
Cuando terminó de atenderme, me sentía tan humillado, que decidí dejarle el montón de ropa que me había seleccionado e irme sin nada. Me daba la media vuelta para irme llorando, cuando sor Moris viendo lo que me había pasado, me pidió dulcemente que “por favor cogiera la ropa”. Para que no lo considerase un desprecio, me volví a recogerla y no pude evitar echarle una mirada de odio a la Voluntaria. Cuando salí del Ropero, me felicité por haberla cogido y no habérsela dejado. Después del mal trato que recibí, lo único que me hacia falta era haberme marchado sin la ropa. No pienso volver nunca mas a este Ropero.
A la hora de la cena, mientras estaba en la cola para entrar en el Comedor Social y depués de haber estado en el Ropero con Aquilino, me he dado cuenta que cada vez que hablo con alguno de mis nuevos conocidos, acabo discutiendo con desconocidos discrepancias morfológicas. Por contra, esto no me ha ocurrido con tanta frecuencia, ni en los Albergues, ni esperando a que abran el Centro de Día. Estas discrepancias morfológicas, surgen inicialmente por intromisiones de algunos indigentes, en la creencia de que estoy en «su mundo» y ellos están en su derecho a interrumpirme. Para hablar una oración compleja con un drogadicto o un borracho, hay que tener en cuenta que están obsesionados con el sujeto y los complementos directos, por contra no les preocupa tanto el predicado o los complementos indirectos. Hay de dos tipo, fruto de querer hacerse los graciosos y los que les gusta tensar la conversacion pretendiendo que tengo que respetarles. A los primeros acabas ignorandoles, rara vez tienen gracia sus comentarios. Los segundos puede tener su peligro y se emplearan para que no les lleves la contraria, dejándoles mal delante de todos los presentes en la cola. A estos segundos, les produce satisfaccion saber que te has dado cuenta de que existen, aunque sea simplemente por amargarte el dia y cuando lo consiguen, suelen sonreirte como si fueras su victima. Lo bueno que tienen los segundos, es que los puedes reconocerlos desde lejos, aunque el problema es que están a donde tú te diriges. Un verdadero problemón.
15-04-10 Permanece el centro cerrado al público desde las 16:20 h. hasta las 18:00 h. debido a que el cupo de personas se encuentra completo. Fdo. Luis

LA LLAMADA
Esta mañana, recordé que nunca voy hasta la Oficina del INEM y comprobar sus fichas azules con ofertas laborales. Para ir, quise primero darme una ducha y esperé a que abrieran el Centro de Día, sin tener que lavar ropa. Cuando abrieron y tras observar entrar a los mas ansiosos, entré en la Lavandería y ya había diez personas apuntadas en la lista para ducharse. Eran las 11:20 cuando la Trabajadora Social Alejandra salió a la Sala de Lecturas y me avisó para informarme que ya tenía una ducha vacía. Detrás de ella, la seguí a su cuartito de la Lavandería y mientras me sacaba las chanclas y la toalla para dármelas, se oyó la secuencia; fuerte golpe, quejido doloroso y un “me cago en mi puta madre”. La secuencia se había producido en las duchas y Alejandra y yo fuimos a ver lo que había ocurrido. En el suelo, estaba Celedonia con síntomas de dolor, acariciándose su antebrazo derecho y sentada sobre un charco en el suelo, fruto de que la canaleta vuelve a estar atascada. Cuando Celedonia vio llegar a la Trabajadora Social se esforzó en levantarse y a pesar de su envergadura, no nos permitió que la ayudáramos.
Celedonia es una asturiana de 40 años, ha estado varias veces en la cárcel y es una mujer que perfectamente me podría arrancar la cabeza del cuerpo. Celedonia le restaba importancia al golpe y Alejandra achacó su caída a que “la canaleta estaba desbordada y el suelo resbaladizo”. Ante el objetivo análisis realizado por la Responsable de la Lavandería, le comenté que “tendría que haberlo fregarlo” y Alejandra me espetó que “en su contrato laboral, no incluía tener que coger una fregona”. Sorprendido por su desidia, ante un posible parte facultativo de una «usuaria», dentro de unas dependencias municipales, no pude evitar quedarme fascinado mirando para ella. Su contestación en el problema que deriva de la falta de drenaje de una canaleta, no me extraña viniendo de una Funcionaria.
A mi, no se me ocurre ninguna sugerencia para evitar que volviese a ocurrir que otra persona volviese a resbalar y caerse, salvo que los «usuarios» fregasemos sin contrato laboral, ni salario. Por contra, la posible sugerencia del Comité de Empresa del Ayuntamiento, sería que contratasen o subcontratasen, a un trabajador para fregar cada vez que la canaleta se atascase, hasta que viniese el fontanero a desatascarla. Ocurrencias que solo pueden surgir de la indisciplina de los empleados del Sector Público. No me atreví a cuestionar la opinión de Alejandra, pero Celedonia debería de haber llamado al 112, solicitar una ambulancia y yendo a comprobar el cariz de sus lesiones al Hospital de Cabueñes. Mejor no tener roces con una Funcionaria y menos por alguien como Celedonia.

Cuando salí por la puerta de la Lavandería, comprobé de cerca que la relación entre los Trabajadores Sociales y el Vigilante de Seguridad, es poco amistosa, algo peroyativa y extrictamente laboral. Cuando Luis se levantaba para abrir la puerta de la entrada y les dió la espalda a Xosé y Silvia, aparecieron miradas complices y sonrisas entre ellos. Es habitual cuando Luis interviene en las conversaciones de su mesa, que sus comentarios causen gestos de incomprensión o risas de incredulidad. No es de extrañar, Silvia, Alejandra y Xose, tienen mi misma edad y son Titulados Universitarios que trabajan de lo que estudiaron, mientras Luis es ya un paisano y al trabajo suele traerse el Marca o el As. Ellos llevan trabajando en el Centro de Día, desde que se abrió hace 8 años y él solo lleva unos meses, cuando sustituyó a la Vigilante de Seguridad que había antes. Tampoco me extrañaría por tanto que la penosa expulsión de Victor, les haya dejado en evidencia que Luis no es la persona mas cualificada para un Centro de Día, donde las «expulsiones» son tan frecuentes, como que el Centro de Día haya alcanzado la Capacidad Máxima. Además en la actualidad y entre los trabajadores fijos está muy en boga la excelencia en el ambiente laboral.
Los Trabajadores Sociales y el Vigilante de Seguridad, se sientan alrededor de su mesa y es aqui desde donde nos atienden a los «usuarios». Su mesa tiene cuatro sillones, contra la pared hay dos sillones y a la derecha e izquierda de la mesa están los otros dos sillones. Luis siempre se sienta en el mismo sillón, presidiendo la Sala de Lecturas, junto al otro sillon del Encargado de la Sala de Lecturas . El sillón de la izquierda pegado a la puerta de la Lavandería, se sienta el Encargado de la Sala de Lavandería. El sillón de la derecha pegado al revistero, se sienta el Encargado del Servicio de Cocina . Su mesa se haya frente a la puerta de entrada y a continuación de la puerta de la Lavandería. Es por ello, que cuando alguien les solicita cualquier necesidad extraordinaria, para lavar la ropa o para ducharse, se levantan e indican con el dedo su correcto funcionamiento, marcado en las Normas colocadas en la propia puerta de la Lavandería. En las horas que se pasan sentados en su mesa, mantienen conversaciones mediante susurros intencionadamente imperceptibles, ni siquiera para los «usuarios» mas próximos, sentados en los sillones contiguos pegados a la pared.

Esta tarde, sentado con la pandilla en el Centro de Día, me han llamado por teléfono y mientras estaba hablando, Xosé se me acercó súbitamente para informarme, “si quería hablar por teléfono, debía de abandonar la Sala de Lecturas y dirigirme a la Sala de fumadores,”. El teléfono lo tenía en modo vibración, mi tono era el adecuado para la Sala de Lecturas y me dejó tan perplejo teniendo que prestarle atención, debido a la suave autoridad con la que me lo indicó, que dejé colgado el teleoperador de Telefónica. Desconozco que hizo para que me levantara y me dirigiera a la Sala de fumadores, obviando la interrupción que jamás había visto desde que la irrupción de la telefonía móvil.
Me llamaban para avisarme que “si no quería perder la linea, debo hacer una recarga mínima de 5 €”. Lo único que me faltaba, perder el número de teléfono que he indicado en todos los Curriculums que he repartido desde mi regreso de Canarias y que si alguien me llamase, incluido el Juzgado que instruye la denuncia de mi madre, le saliese la locución “el número marcado no existe”. Obviando la hipótesis de conseguir 5 €, no sé lo que voy a hacer si me quedase sin mi número de teléfono, ni tampoco como voy a poder aportar otro numero para que me llamen para concretar una entrevista de trabajo. Cuando me volví a sentar con la pandilla, he estado poniéndome en lo peor y mejor hubiera sido no haber recibido la llamada.
No se me ha olvidado como Xose me interrumpió cuando recibí la llamada, de una manera injustificada e ignorando mis prioridades, entre ellas que no me anulen en un momento clave como puede ser recibir una llamada que pueda ser importante. El trato que tengo con los Trabajadores Sociales es mas cordial que el que reciben otros. Han tenido mas consideración conmigo y no he sido tratado con tanta severidad como Ginés o Almudena, pero esta tarde, me cohibí a sabiendas de que Xose observaba mi reacción. Creo que no le ha convencido mi masedumbre y no se equivocaría si se hubiera imaginado que mi masedumbre fue puro teatro. La semana pasada Xosé me llamó la atención por mi tono de voz y debo decir que su actitud me empieza a dar miedo. Me da miedo por que se me asemeja a un friki chungo, pero no me da miedo por eso, si no por la forma en la que ejerce su autoridad “divina” y la forma ostentosa con la que la aplica con los “usuarios”, teniendo a la Policía en su bolsillo.

Su forma de “trabajar” con nosotros, de una manera tan reglamentaria, empieza a darme miedo. Nuestra artificial relación “trabajador-usuario” empieza a darme miedo. Hoy, Xosé trajo su camiseta negra opaco, con un dibujo agradable que le ocupa el centro del pecho. Una cabeza de un simpático extraterreste verde, sonriendo, con los ojos que parece que te está mirando y que tiene medio hemisferio con los sesos a la vista, en plan “El dragón rojo” (2.002). La primera vez que se la vi puesta, me pareció muy chula, pero ahora empieza a darme miedo. Su intelecto, al que le entusiasma ejercitar con los nuevos “usuarios” y solo si están a la altura de tener una conversación que se lo potencié. Que se resume en que ninguno de los habituales perdemos el tiempo con él y los nuevos “usuarios” no tardan en cansarse de ello. Solamente los mas rastreros persisten y este defecto consigue desinteresarlo. Mi mayor preocupación de que sus estudios incluyan asignaturas de Psicología y que su “trabajo” le apasione, empieza a darme miedo. Su frialdad en el trato, siempre educadamente y sonriendo. A todas las horas intentó evitarle.

LA APTITUD
Esta madrugada casi me meo de risa con Adalberto, un marinero caboverdiano de 40 años, que lleva un mes en Gijón. La semana pasada, mientras esperábamos en la cola para entrar en la Cocina Económica, me comentó que “paseando por el alto del Cerro de Santa Catalina, se había encontrado una botella entera de Ballentine´s”. Son muchos los «transeúntes» que los sábados y domingos, aparecen por el parque Teodoro Cuesta con bolsas enteras de bebidas alcohólicas encontradas en el Cerro. Como no conoce la ciudad y desconocía más lugares donde suelan hacerse botellones, le hablé sobre «el botellón que hacen en el parque Isabel la Católica, que recientemente he descubierto en mis paseos nocturnos para dormir. Sin atreverme a ir solo, ni que me apeteciera ir mal acompañado, que ayer me ofrecí para acompañarle hasta allí. Me pareció una buena compañía para compartir una borrachera y no me equivoqué con la decisión.

Después de comer en la Cocina Económica, estuvimos de acuerdo en no volver al Centro de Día por la tarde y dimos paseos decidiendo, ¿donde íbamos a sentarnos para merendar nuestras bolsas verdes butano? Después de merendárnoslas, dimos un paseo por la playa hasta que nos cansamos y nos sentamos en el paseo a ver la mar. A las 21:00, decidimos ir hacia el parque Isabel la Católica para empezar a observar los botellones. Cuando llegamos, todavía estaban entrando los chavales cargados con bolsas del supermercado, llenas de botellas de alcohol y refrescos. Era demasiado temprano para el propósito al que habiamos ido, nos sentamos y estuvimos hablando de todo un poco. Y así, hasta que Adalberto me sorprendió confesándome que «fumaba heroína» y es que parece ser que en la Marina Mercante, se consigue facilmente al desembarcar en puertos internacionales y entre algunas Navieras es de sobra conocido su «consumo» dentro del barco. Sorprendido mientras me comentaba anédoctas de un drogadicto en alta mar, hicimos tiempo para que los chavales bebieran y se fueran, esperando que dejasen algo para que pudiésemos beber también nosotros. Charlando desde su lejanía, seguimos observado los botellones y para pasar el tiempo, le propuse ir a ver las jaulas de las aves exóticas. Mientras las estabamos viendo, de repente Adalberto se escandalizó y arrastrándome fuera del Recinto, me susurró que «aquello parecía un punto de citas de maricones” y salimos corriendo entre las risas de Adalberto.
Antes de las 02:00, empezó a marchar la gente y a las 02:30 ya se habían marchado todos. Tímidamente, pero reconociendo que torpemente, los dos quisimos disimular que estábamos casualmente entre toda la basura de los botellones. Al haber elegido los chavales lugares oscuros para reunirse, era evidente viéndonos allí agachándonos para comprobar el contenido de las botellas y rellenando las botellas mediadas. Finalmente, hemos conseguido un buen revuelto de botellas; dos litros de bebida destilada, varias latas de cerveza, ocho litros de kalimotxo y numerosos refrescos. Empezamos a bebernos lo destilado,continuamos con la cerveza, proseguimos con el kalimotxo y acabamos con el refresco. Ya sin nada más que la alegría de Adalberto y sus historias, hemos seguido sentados en el parque y así hasta que su primera experiencia como mendigo, me ha quedado grabada más allá de las circunstancias en las que él la vivió.

Parece ser que hace un par de semanas, eligió una Iglesia para ponerse a pedir en la puerta, nada más y nada menos, que la Parroquía de Nuestra Señora de Begoña de los Padres Carmelitas Descalzos, donde los domingos asisten a Misa, las Hijas de la Caridad de la Cocina Económica. Pensó que era un buen lugar, se relajó pensando que en Gijón nadie le conocía, junto las agallas necesarias para ponerse en la puerta y cuando empezaba a relajarse, vió llegar a sor Moris. Su primera reacción al verla, fue la de seguir con la mano extendida, pero con su otra mano quiso taparse la cara, pensando que así adquiriría la invisibilidad. Cuando sor Moris subía las escaleras, se detuvo enfrente de él, le retiró la mano tras la que se ocultaba, le hizo extender la mano con la que pedía, le alzó la cabeza y le pidió «que se pusiera como Dios manda y así conseguiría más dinero”. Me contó la historia de sor Moris unas treinta veces. En todas ellas, el caboverdiano se ponía colorado como un tomate y la treinta y una fue la que más gracia me hizo. Adalberto me lo contaba gesticulando las tres poses, la de convencerse para ponerse, la de ocultarse y la “ideal”. En esta noche oscura, mis risas se debieron escuchar en todo el parque.
Lo que para Adalberto fue una monumental vergüenza, yo le encuentro una fantástica enseñanza. Sor Moris tiene razón y muestra el camino a seguir mientras yo esté “en la calle”, tanto si un día acabase mendigando en una Iglesia, como cuando estoy en la cola de la Cocina Ecónomica, cuando espero a poder entrar en el Centro de Día o mientras me miran los conductores en la Oficina de Información al Transeúnte. Aptitud. Aptitud acorde a las circunstancias. En estas en las que me veo es muy difícil tener aptitud, pero quizás el reto esté en mantener intacta la que poseo. La aptitud está dentro de uno, no cuesta dinero, resulta todo más fácil, vale para mejorar las cosas, sirve para “conseguir más”. Cuando nos íbamos, allí por donde las jaulas de las aves exóticas, me pareció ver a dos hombres detrás de un seto y se los señalé a Adalberto.
Noches alegres, mañanas tristes. Sabio refrán. Después de despertarme, supe mas de mis limitaciones y cada día me quedo mas impresionado con el sistema articulado para ayudar “a las personas sin recursos”. Sobre las 8:00, me despedí de Adalberto en el mismo parque de Isabel la Católica y me vine directo al coche a dormir. Vine por el paseo para que me diera la brisa y espabilar, sin pensar en las consecuencias de mis actos. Aunque no tuve mayor problemas bebiendo, dentro de la competición para que Adalberto no se lo bebiera todo, la reseca es tremenda después de mezclar todo tipo de bebidas. Desperté a las 17:00 y me quedé sin comer y echando de menos la bola verde butano. Es la primera vez que me he quedado sin comer y solo lo pude remediar con cafetillos y galletas en el Centro de Día. Mi experiencia me hace tener mas lastima encima por los borrachos. Los alcohólicos beben todos los días y es hoy que todavía no me explico como se las arreglan. Todavía sigo sin entender como consiguen el dinero para emborracharse, lo que conozco es que sus mayores pedos son casuales e improvisados, por lo que ahora no entiendo, como se las arreglan para estar a la hora en la Cocina Económica.
Esta mañana he estado en el Centro de Día con Saturnino. Mientras abordábamos nuestras conversaciones habituales, me pasó por debajo de nuestra mesa cinco cigarrillos. Me dijo que “los guardase”, mientras miraba para que no nos observara ningún «usuario», olvidándose de las sospechas que les pudieran surgir a nuestros Trabajadores Sociales. Mi alegría de ver saciado mi vicio en las próximas horas, contrastó con la pena que me dio pensar de donde ha sacado el dinero para comprar la cajetilla. No hacia falta que me lo dijera, tampoco creo que fuera necesario que me lo dijese al oído, “Aquilino lo ha llevado con él a pedir por los pueblos”. Al final, para que el Vigilante de Seguridad nos dejase de vigilar, salimos a la calle y mientras fumaba mi primer cigarrillo, dimos un paseo donde pudo contarme los beneficios de su nueva vida de mendigo, “dejar de recoger colillas o poder tomarse un verdadero café cuando sale del Albergue”. Aun así, a sabiendas de conocer mi opinión sobre este asunto, no podía disimularme su alegría mientras me lo contaba, ni tampoco dejarme de hablar de su mentor como si fuese una persona inteligentísima, solamente por conocer las rutinas de las buenas personas, que en los pueblos suelen dar dinero a los mendigos como Aquilino.
Pese a que Saturnino no quiere darse cuenta, creo que Aquilino se beneficia de él mucho más de lo que se imagina. Un «transeúnte» tan conocido y famoso por ser un faltoso cuando bebe, mejora mucho su imagen, presentándose en los pueblos con alguien tan educado como Saturnino. También, el hecho de que un alcohólico esté con un abstemio, malo no debe de ser para lo que sea la enfermedad en si. Podría seguir añadiendo que la gratitud de Saturnino, servirá para que cuando Aquilino vuelva a pescar una merluza, no acabe en Urgencias o en Comisaria, aspectos estos que suelen terminar en los Juzgados de Guardia. Mientras hablábamos, sonó su teléfono. Era Aquilino que había llegado al Centro de Día, que al decirle que estábamos en el parque Teodoro Cuesta, Aquilino se acercó hasta donde estábamos.
Quizás por que era el día, quizás incomodo por leer en mi mente el sincero aprecio que le tengo y lo abrumase, me contó algo que aun no doy crédito. Después de estar desde que lo conozco, diciéndome «lo mala que es su mujer» y hoy con lagrimas en los ojos, me confensó que “es un ludópata”. Parece ser que su vicio dilapidó todo el patrimonio del matrimonio, menos la casa donde viven ahora su mujer junto con sus hijas. Quiso hacerme creer que no se había atrevido a jugarse la casa familiar, pero sonaba a que le había presentado los papeles a la copropietaria y ella se negó a firmarlos. Aunque este mal decirlo, mucha gracia me hizo ver a un mentiroso, contando el suplicio que tuvo que pasar queriendo ocultarle la verdad a su mujer, hasta que finalmente «se derrumbó, se lo confesó y encontró una gran calma». Mientras hablábamos, sonó su teléfono. Era Aquilino que había llegado al Centro de Día, que al decirle que estábamos en el parque Teodoro Cuesta, Aquilino se acercó hasta donde estábamos.
Se nota que Aquilino está disfrutando enseñándole el oficio a su nuevo amigo, que me sigue insistiendo en querer ser mi maestro. Tras estar escuchándoles sus planes, me propuso acompañarles a la casa del Padre Chus para conocerle y me aseguró que me daría algún billete. Fiel a su estilo, no solo trató de tonto a una cabeza de la Iglesia, si no que me lo definió como un «maricón revenido». Aquilino se pensó que me haría gracia su típico comentario contra un Sacerdote, pero estoy cansado de que todos los Curas sean pederastas y que a ninguno se les reconozca valía alguna. Además, si fuera cierto que a este Cura le gustan los hombres, sumado a la necesidad que Aquilino ha tenido de conseguir dinero para beber o fumar como un señor, ¿que habrá hecho Aquilino? o ¿que le habrá hecho a Aquilino? Tras haber estado precisamente hablando de él antes de que llegase, Saturnino intervino para decirle que yo “no estaba por la labor” y Aquilino me dejó el tema. Ellos querían saber si este Cura les pagaría un mes en una Pensión, así que cuando quisieron encaminarse a visitarlo, nos despedimos, deseándoles lo mejor por que ninguno de estos dos sesentones se merecen vivir “en la calle”. Cuando me quede solo en el parque Teodoro Cuesta, me percaté que había fumado con ellos los cinco cigarrillos y me fui a buscar unas colillas hasta la hora de la comida.

COMO ESTA MI PATIO
Esta mañana leyendo el periódico en el Centro de Día, que mal veo desde aquí la panorámica vecinal.
La plataforma Villa de Ataulio celebrará una protesta al año de su primera demanda contra el proyecto por incumplir los derechos del menor
«El próximo viernes, un grupo de vecinos de los barrios de El Natahoyo y Moreda saldrá a la calle para mantener viva la llama de su oposición a construir el nuevo albergue de la ciudad y los centros de Proyecto Hombre y Calor y Café en el antiguo solar de Suzuki. Será justo un año después de que la plataforma Villa de Ataulio, creada para luchar contra el proyecto del Ayuntamiento, presentara su primera demanda judicial contra los responsables municipales al entender que la edificación en ese lugar de un equipamiento con estas características vulnera los derechos fundamentales de la infancia. Desde entonces, otra denuncia ante el Tribunal Superior de Justicia por motivos urbanísticos y sucesivos escritos ante el Defensor del Pueblo y la oficina de quejas ciudadanas jalonan la actividad de este grupo de residentes convencidos de que su resistencia acabará por dar resultados.
«Nosotros no estamos en contra del albergue porque seamos insolidarios, lo estamos porque lo quieren construir en un lugar plagado de parques, colegios, institutos y centros infantiles». Lo dice Luis Ojanguren Labrada, presidente de Villa de Ataulio. Este vecino de El Natahoyo es el gran impulsor del movimiento ciudadano que no quiere mezclar «centros escolares con lugares donde se atiende a personas con un tipo de necesidades sociales muy concretas». Él inscribió oficialmente el colectivo que preside el 23 de febrero de 2009 y, desde entonces, ha conseguido el apoyo firmado de casi tres mil gijoneses, de todos los sindicatos policiales con representación nacional, de buena parte de los hosteleros de la zona y de la Asociación de Padres y Madres del colegio Atalía.
El primer movimiento de Villa de Ataulio se produjo antes incluso de su reconocimiento legal. En un escrito que llevaba el nombre de Ojanguren Labrada presentado el 12 de febrero de 2009, sus actuales miembros solicitaron al Ayuntamiento «la paralización inmediata del proyecto del futuro albergue». Recibieron un rotundo «no» por respuesta el 19 de marzo. En ese momento, fue cuando decidieron dar un paso al frente y optar por la vía judicial.
«Nos encontramos con que el gobierno local no estaba para nada abierto al diálogo y con que las asociaciones de vecinos de los barrios afectados hacían oídos sordos a nuestras demandas, así que nos fuimos a los tribunales», explica el presidente de la plataforma. Pusieron el caso en manos del abogado Marcelino Abraira y las primeras consecuencias llegaron ipso facto. En el mes de abril, el letrado presentó un recurso ante el juzgado número 1 de lo contencioso de Gijón en el que pide parar la construcción del albergue por ir en contra de la legislación que regula los derechos del menor. En el documento, se incluyó el estudio de un arquitecto que recoge las distancias desde el solar donde está proyectado el macrocentro social a un total de doce colegios, hogares e institutos frecuentados por niños y jóvenes. Todos a menos de 700 metros.
«Estamos convencidos de que la construcción de ese albergue vulnera claramente la Convención de Derechos del Niño de la ONU del año 1969 y la Ley Orgánica 1/96 del Principado de Asturias sobre la Protección del Menor», explica Abraira, que considera «incompatible la existencia de espacios públicos tan divergentes en un lugar tan densamente poblado». La sentencia se espera para dentro de un par de meses.
El segundo paso jurídico llegó el 9 de junio de 2009 y tiene una naturaleza muy diferente. Abraira elevó en esa fecha un recurso contencioso-administrativo ante el Tribunal Superior de Justicia de Asturias contra la aprobación de la unidad de actuación 022-A, aprobada por el gobierno local en base a una modificación del Plan General de Ordenación Urbana y que posibilita la construcción del albergue. El abogado considera ilegal que se trate de aplicar esta medida después de la anulación judicial de todo el planeamiento urbanístico que ha provocado su proceso de revisión. «Si un PGO está anulado, no se pueden adaptar unidades de actuación, existe una amplia doctrina que así lo atestigua», dice. El proceso en este caso se prevé más largo.
Estas dos demandas han paralizado una posible actuación del Defensor del Pueblo, incapacitado para pronunciarse sobre un tema si existe un proceso abierto en los tribunales. Lo que no ha parado son los continuos choques protagonizados por los opositores al futuro albergue y sus defensores. «El Ayuntamiento ha llegado a enviar información falsa sobre el asunto a algunas instituciones», denuncia Ojanguren Labrada, que durante los últimos doce meses no ha parado de organizar actos reivindicativos como la colocación de pancartas en el solar afectado y el reparto de panfletos por el vecindario. En este sentido, confía en que la concentración que Villa de Ataulio ha convocado para el viernes a las 20.00 horas sirva de «toque de atención» y marque un punto de inflexión «en una lucha que sigue muy viva».»
Después, por la tarde estuve con la pandilla en el parque Juan Negrin, que entre los “comensales” de la Cocina Económica y los “internos” del Albergue Covadonga, nos hemos ido comiendo el contenido de las bolsas verde butano y las bolsas de los domingos, cada cúal cambiando y regalando el contenido que no nos gustaba. La pandilla estaba de celebración, Inma ha empezado a trabajar de camarera y los domingos será su día de descanso. El miércoles, Gines me contó que Inma había empezado a trabajar en un bar del barrio del Cerillero y cuando me lo dijo, ya me imaginé que Inma estaría eufórica. Hoy he comprobado que estaba en lo cierto, Inma ha lanzado las campanas al vuelo, pensando en cobrar el sueldo, alquilar un piso gracias a tener un contrato, salir del Albergue, conseguir sacar del Centro de Menores a sus hijos y por fin, volver a normalizar su vida y la de sus hijos. En realidad, lo que hoy he comprobado es que está demasiado eufórica. Tanto que da miedo.
Cuando llegó Inma, me ha dicho que el trabajo es en un bar de toda la vida, en un barrio obrero de toda la vida, que en la actualidad sus clientes son obreros en búsqueda de empleo o jubilados. Por lo que me dijo, han sido muy amables con ella e Inma, que particularmente no tiene lo que algunos empresarios consideran “buena imagen”, se cree ahora que es la última coca-cola del desierto. Es tal su euforia cuando habla del trato que ha recibido de los clientes de toda la vida, que no parece que haya conseguido un trabajo, sino mas bien pareciese que hubiera sido adoptada por una familia y unas amistades que si lo precisase, harían de avalistas para la firma de una Hipoteca. Su euforia cuando me mencionó los elogios que obtuvo su escote, me obligó a evitar ponerle mi cara de incredulidad, con los dos pellejos a los que llamó tetas. Hablando sobre su éxito, pasaron las horas y cuando las litronas empezaron a alterar a Conchi, quien le dio dos ostias a Emil por que no quiso ir a comprarle mas cerveza, me fui con Inma y Gines al Centro de Día y empieza a ser normal agobiarme que cada vez que entro y veo como los Trabajadores Sociales nos hacen cumplir sus Normas y en este caso, con una prohibición que no he entendido demasiado bien.
Nos sentamos en las butacas entre las columnas, enfrente de la mesa donde estaba sentado un «usuario» con un aparente retraso mental y hasta donde la Trabajadora Social Iciar, se había acercado para llamarle la atención. El «usuario» estaba sentado solo en la mesa, había sacado de la bolsa verde butano el bocadillo de chóped barato que nos tocó hoy y había empezado a comérselo. “Guarda ahora mismo el bocadillo o tendré que expulsarte”, tras explicarle escuetamente la Norma que “está prohibido comer comida del exterior dentro del local”. El Trabajador Social Xosé, ya me había comentado durante mi Bienvenida que “no se podía beber bebidas del exterior». En este caso, me explicó que la Norma es debida por si el contenido de las botellas hubiera sido sustituido por una bebida alcohólica. Puedo entenderlo, pero nunca me imaginé que se aplicase para la comida y menos para nuestras bolsas de fin de semana, consecuencia del descanso del personal.
En este Centro de Día, donde podríamos comernos las bolsas al lado de un fregadero con acceso a agua corriente, tener papel de cocina para limpiarnos o limpiar lo que ensuciásemos, tener la posibilidad de poder calentar la comida en el microondas, tirar las sobras en una papelera, paradojicamente, lo tienen Prohibido y la siguiente solución es que nos la comamos en cualquier parque de Gijón y después que los vecinos se quejen de lo sucios que somos. Mientras Inma y Gines hablaban de sus cosas, pensé sobre ello y no lo entiendo. En el Centro de Día comemos galletas e incluso algunos las usamos de cucharrilla para bebernos los cafetillos, por lo que en realidad no es por comer. Tampoco es por evitar que ocupemos una mesa durante horas, solo de ver a los españoles rancios que a todas horas juegan al tute y suelen ocupar dos mesas para este menester.
Es ahora que estoy tumbado en el coche y no se me ocurre los motivos para que hayan llegado a semejante decisión, donde los inconvenientes les pesan mas, que los beneficios de comer nuestra comida en el interior o permitiéndonos acceder al patio cerrado.
SE ESTÁN PASANDO
En el Centro de Día se están pasando y voy a acabar explotando. Es intolerante estar viviendo “en la calle” y cuando empieza a llover como hoy, todos los «usuarios» queremos entrar, nadie desea mojarse y Luis, el Vigilante de Seguridad, a resguardo del Centro de Día, te espeta “buenos días, el centro está cerrado, ¿te apunto?”. No puedo negar que es educado, pero cuando acaba de apuntarnos y cierra otra vez la puerta, te quedas esperando en un páramo sin posibilidad ninguna de resguardarse a menos de 100 metros. Los «usuarios» debemos esperar en la calle Diario El Comercio, que a todo lo largo no dispone de aleros en los tejados, sufriendo lo que vulgarmente se denomina “pasar frío y mojarse”, a que otro «usuario» salga y esperar hasta que Luis diga tu nombre.
Los «transeúntes» cuando llueve como hoy, debemos esperar en la calle Diario El Comercio, que a todo los largo no dispone de aleros en los tejados, sufriendo lo que vulgarmente se denomina pasar frío y mojándonos a que otro «usuario» salga y nos llame a viva voz el Vigilante de Seguridad. Si sales del Centro de Día y no estás cuando diga tu nombre, según él, te tiene que volver a apuntar y empiezas de nuevo a esperar tu turno. Hoy, Luis, me ha aplicado esta Norma. Creo que cuando vuelva a leer esto, me acordaré de su normecita y de la lluvia intensa que caía, mientras yo simplemente quería entrar para no seguir mojándome más y tomarme algo caliente. A mi se me están hinchando los cojones con tanta normecita.

Que los días que llueva, no se pueda ampliar o ignorar el Capacidad Máxima extipulada en el DIN A4, es lo que los asturianos denominábamos “inhumano”, pero se convierte en intolerable,cuando se lo hacen cumplir los Servicios Sociales a “transeúntes”. Me parece «inhumano» dejar a un “transeúnte” mojándose y chupando frio esperando a poder entrar, sin que si tan siquiera saber ¿cuanto tendremos que esperar hasta que nos toque nuestro turno? Me parece intolorante que los Trabajadores Sociales, consientan que Luis impida el acceso, teniendo en cuenta que son testigos diarios que la capacidad es insuficiente para la demanda y tienen 8 años de experiencia para conocer la realidad y las consecuencias que acarrea.
En realidad, es incierto el cartel descolorido de la puerta, «CAPACIDAD MÁXIMA DEL LOCAL ES DE 46 PERSONAS«, Los «usuarios» que entramos somos cuarenta y dos personas, el cupo basado en las cuarenta y seis sillas, restando las cuatro sillas de los Trabajadores Sociales. Dentro de la relación «trabajador-usuario» hace que dentro de la generalidad, al final todos seamos personas. La tontería que arrastran estos cuatro empleados, se la quitaba yo en cinco minutos, poniendo al Vigilante de pie al lado de la puerta y así ampliaría gratis «la capacidad máxima» en un «usuario» más, igual que a ellos y en total lo ampliaría el Centro de Día con cuatro «usuarios» mas y sin gastarme ni un solo céntimo. A los cuatro los ponía a limpiar el Centro de Día y con lo que me ahorraría con la Empresa de Limpieza, habría dinero para que nosotros desayunásemos pasteles todos los días.
En esta exposición, comprendo que la capacidad máxima está estipulada y entiendo las consecuencias legales que acarrearía incumplirla, pero creo que las dimensiones de la Sala de Lecturas, no corresponden a la Capacidad Máxima de cuarenta y seis «usuarios» que ha marcado el Ayuntamiento. Yo he calculado que la Sala de Lecturas debe medir 12 metros de largo, por 9 metros de ancho, en total 108 metros cuadrados, sin contar la Sala de fumadores, el Despacho y la Lavandería con su Almacén. Sin tener ni pajolera idea de la densidad que esté especificada para un Centro de Día de «Baja Exigencia», me parece muchos metros para solo cuarenta y seis personas, como para poder ampliar la capacidad a cincuenta y cuatro personas y así tocariamos justo a 2 metros cuadrados por «usuario».
Esta Norma la tendrían que incumplir por una causa mayor, como podría ser que personas que están durmiendo en la calle, no nos mojemos y suframos las consecuencias de no poder darnos una ducha con agua caliente, tomarnos algo caliente, cambiarnos de ropa y después que volviesemos a la calle para que durmiesemos en un lugar seco. Podría ser demagogia pero coincide con los tres Servicios que prestan en el Centro de Día, ducharnos, desayunar y que tengamos la ropa limpia.
No tengo dudas que los impulsores, no se imaginaron semejante escena, indigentes que acudimos al Centro de Día y quedamos abandonados en un día lluvioso, en una calle donde no tenemos ningún sitio donde poder resguardarnos. Un concepto tan básico, que no entraría dentro de la mentalidad de los antiguos Funcionarios municipales que vivieron las consecuancias de la guerra civil, como mi padre, ni de la mayoría de los asturianos. Los «carrilanos» no dejan de elogiar toda la red que hay montada en esta Región tan pequeña y que demuestra la mentalidad que impulsó todo lo que ahora está corrupto, paradójicamente, por la “generación más preparada de la historia”.
Salí del Centro de Día, a sabiendas de que estaba lloviendo, piqué a la puerta y me apuntó. Esperé en la calle estando lloviendo a chorros, durante mas de media hora por que nadie quería salir, las conversaciones me eran monótonas y varias veces me alejé un poco. Seguí esperando, hasta que vi a uno que se apuntó después de mi y antes de que cerrase la puerta, llamé a Luis. Me esperó con la puerta entreabierta, mirándome sin decirme nada y le tuve que preguntar como si no supiese de que iba la cosa. Me miró seriamente y se me puso a relatar esta normecita, para después preguntarme, «¿que si me quería apuntar?».
Su pretendida educación me dio asco, hacia treinta minutos, necesitaba entrar por la razón que fuese y no sé en que pensó que había cambiado mi vida en ese tiempo, esperando contra una pared desconchada para evitar no mojarme tanto. Intenté quitarle plomo. En la calle estábamos diez personas esperando. Intenté aparentar serenidad, en la certeza de que todos ellos han vivido esto antes. Vi pasar a todos los que se habían apuntado desde que me apuntó por segunda vez, hasta que me llegó mi turno. Ya había parado de llover. ¿Que cara le pones a Luis cuando pasas al lado de él? Te deja pasar, te mira esperando que le digas algo, a ti te gustaría decírselo, él te sonríe y tú entras con la cabeza agachada. También puedes entrar con la cabeza levantada y mirándole mal, no te va a decir nada, no está Prohibido, pero solo le hace gracia y también se ríe. Ya no se trata de esta normecita, es todo lo que me quieren revestir de “profesional” y ya me estoy cansado de aguantar.
El resto de la tarde, estuve sentado en el Centro de Día, malhumorado, aburrido y cuando volví a mirar el reloj eran las 19:15. Cuando Silvia se levantó para rellenar la máquina expendedora, salí del Centro de Día acompañando a Mohamed, quien después de lo ocurrido con Luis, estuvo tranquilizándome, mientras me oía mis cuchicheos despotricando por la normecita. Esta noche quise venirme para el coche temprano y dormir para olvidarme de todo. Nos pusimos en la cola, pegándonos a la fachada del edificio, sin poder dejar de pensar por que las Hijas de la Caridad no nos ponen un tejadillo. Lo suyo sería entrar por el callejón atechado de la Travesía Santa Luisa. Sor Marisela ya me contó que “antes entrabamos por allí, pero se cansó de las protestas de los vecinos de los portales de viviendas privadas”. A buen seguro, las Inmobiliarias llevan a sus potenciales compradores, cuando los “comensales” no estemos por allí.
Esperando, llegaron para ponerse detrás nuestra, el “Portu”, el “Cordobés” y “Lelo”. Tuve la oportunidad de contarles la nueva normecita del Centro de Día y el “Portu” se improvisó una cuarteta que decía algo así: “Luis quería ser policía// no valía ni de militar// terminó en un cursillo de segurita// y ahora se creé un mariscal”. Después de oir la ocurrencia del “Portu”, recordé lo malo que es el tabaco cuando no pude reírme, para tener que toser y después esputar. Salvo Mohamed que no esputa por la calle, cuando los cuatro nos quedamos sin reírnos y esputamos, me percaté que no eramos los únicos que tosíamos. Si los horarios del Centro de Día limitan, los de la Cocina Económica condicionan y sobremanera, sobretodo a la cena. Cuando llueve, hacernos esperar a las 13:00 y a las 21:00, no me parece razonable. Hoy a la cena le he comentado a sor Marisela, “sobre la posibilidad de ampliar el horario”. Tras quedarse mirando para mi, me ha sonreído y pausadamente, me ha contestado que “eso no es posible por que los Voluntarios también tienen que comer y cuando acaban de servirnos, todavía tienen que llegar a sus casas”. Todas las contestaciones de sor Marisela son dulces y apacibles, pocas personas tienen la potestad de dejarme sin palabras. Después he caído en la cuenta. Osea, los “comensales” hacemos la cola para entrar y comemos en estos horarios, para que los Voluntarios venga a realizar unas funciones que podríamos realizar perfectamente nosotros. No me parece razonable.

MENUDO CAFE Y CALOR
En el relato de hoy, comentó las limitaciones del Centro de Día Café y Calor, simultaneándolo con las estadísticas de la Memoria de la Fundación Municipal de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Gijón 2011. Estas estadisticas son un ejemplo, en el actual uso redundante del término «incremento» y por tanto, del total fracaso del Trabajo Social.
Cuando conocí el Centro de Día de Café y Calor, no me percaté de sus limitaciones por que estaba en el Albergue Covadonga. Ahora que lo estoy catando en primera persona, me extraña que nadie haya protestado para mejorarlo y con ello mejorar el servicio. Es evidente que quien definió nuestras carencias y las ajustó a sus Normativas, sin dudas, vive en un chalé y nunca probó sus propias decisiones “profesionales”, en sus carnes o compartiéndolas con su familia. Su horario de 10:00 a 12:30 y de 16:00 a 19:30, hace que exista un lugar, donde podemos estar resguardados de la intemperie durante su horario, siempre que no hayamos completado el aforo. Esperar en la calle con los demás hasta que sean las 10:00 o las 16:00, me resulta ameno, donde el tema recurrente es “esperar a que los Trabajadores Sociales vengan a abrirnos”, como la frase más repetida, como una coletilla, como un refrán.

Su horario partido de oficina, tampoco asemeja ser el más adecuado para las carencias de las personas que dormimos «en la calle». Se podría decir que el Ayuntamiento tendrían que doblar las horas abiertas, para lo que tendría que doblar el personal contratado. Esto parece poco probable, cuando no tienen suficiente dinero para contratar a un Trabajador Social y así que la Lavandería no estuviera cerrada los fines de semana. La única manera de doblar el Horario con el mismo presupuesto, sería partiendo al personal, con el inconveniente de que no habría Vigilante de Seguridad y con la ventaja de ahorrarnos el dinero que se está llevando Eulen. Su Horario también constata que deambulamos por las calles, desde que la Cocina Económica cierra a las 13:30, hasta que el Centro de Día abre por la tarde a las 16:00 y que estamos dando vueltas desde que cierra el Centro de Día a las 19:30, hasta entrar en la Cocina Económica para cenar a las 20:45.

Aunque estoy de vacaciones, con los servicios que nos prestan dentro de su Normativa, me va a resultar más difícil de lo imaginable, encontrar un trabajo de lo que por sí va a serlo. A las 10:00, yo tendría que estar dejando Curriculums y no haciendo interminables colas imposibles de combinar en su interior. Quieres desayunar, entonces tendrás que esperar mas de una hora para poder bañarte. Quieres bañarte, antes de poder apuntarte para ello, ya tienes las tres duchas ocupadas por quienes van a lavar sus ropas y ya eres el último en la cola de la máquina dispensadora de bebidas calientes. Afeitarse no requiere mayor problema, pero tampoco lo des por echo, ya que son varios los “usuarios” que les gusta afeitarse a primera hora.

Por todo ello, si tuviese que acudir a una hipotética entrevista laboral, solo sería posible si fuese dentro de un ratio próximo al Centro de Día. Si fuese más lejos, tendría que hacer lo mismo que hace Cundi cuando se va a “buscar la vida”. Y eso sería lavarme la cara en cualquier fuente o en algún baño que no sea exclusivamente para clientes. Con las limitaciones de las que hablo, además de no asearme, me quedaría sin desayunar y si no estoy a las 12:45 en la calle Mieres, también me quedaría sin comer en la Cocina Económica.
Por todo ello, no quiero ni imaginarme lo difícil que sería trabajar viviendo «en la calle» hasta cobrar el primer sueldo y alquilar una habitación. Aquilino me ha confirmado que si consiguiese un trabajo y hasta cobrar mi primer sueldo, en la Oficina de Información al Transeúnte estarían obligados a «renovarme» en uno de los dos Albergues, de acuerdo al Convenio de Colaboración que tienen firmado con el Ayuntamiento.

Para asistir a una entrevista en igualdad de condiciones que los demás, tendría que desayunar, bañarme y afeitarme. La solución parece fácil, si hubiese “usuarios” que se pasasen todo el día dentro y no les importase esperar, pero Xosé ya me lo dijo en la Bienvenida, “nos llaman por estricto orden” y me recalcó que “nunca hacían excepciones”. La única forma para poder asistir a una entrevista laboral, aseado y desayunado, sería levantándome a las 8:00 y conseguir ser uno de los tres primeros para poner una lavadora. Así entraría el primero en una de las tres duchas. El inconveniente viene dado por que tenemos prohibido, que alguien distinto al titular de la lavadora, puede hacerse cargo de la colada cuando acabase. De otra forma, si la lavase y estuviese en la Sala de Lecturas para sacar la ropa de la lavadora, no terminaría antes de las 11:30. Ya lo digo, me paso todo el día haciendo interminables colas imposibles de combinar. Tal es así, que entre cola y cola, suelo sentarme a leer el periódico.

Pese a lo estricto que son las Normas en el Centro de Día, no es obligatorio limpiar la mesa que hayas ensuciado. Normas impuestas «por nuestro bien», a lo que hay que añadir que tambien son por «la insolidaridad de algunos». No es difícil observar a algunos “usuarios” regresar pidiendo “disculpas» por que se les olvidó limpiarla y la mayoría de estos “insolidarios», cuando dejan la mesa sucia es mas debido a la medicación o por drogarse, que por falta de solidaridad. Por la mañana es fácil vernos limpiado la mesa antes de levantarnos. Otra cosa es como pueden estar las mesas por la tardes, donde hecho de menos que los Trabajadores Sociales que organizan perfectamente el orden, mantengan la limpieza. Sentarse en una mesa puede resultar un dilema.
Las puertas de los servicios masculinos pasan rozando con los váteres de lo pequeños que son los baños y por lo que tienes que entrar de lado. El otro día vi entrar en uno de los servicios masculinos, a un hombre de unos 60 años que utilizaba bastón para caminar. Con perplejidad observé la indiferencia que le causó a la Trabajadora Social Silvia, verle entrar con gran dificultad al interior. De la misma forma, explica como te puedes encontrar los váteres, donde es raro que el asiento no esté salpicado con orines o la taza no tenga rastros de excrementos. Ni los dos servicios masculinos, ni el servicio femenino, tienen ventilación. Los muros de las duchas y los váteres tienen 2´5 metros y sus puertas están levantadas 20cm respecto al suelo. Una de las características que he aprendido desde que vengo a este Centro de Día, es que los drogadictos que están en tratamiento de metadona, un fármaco para ayudar en su desintoxicación, les causa estreñimiento agravado por un fuerte olor, algo que debería de haberse tenido en cuenta para que nunca se hubiera estropeado la ventilación o haber levantado los muros.
Tan problemática veo la Normativa que nos han impuesto, como las deficientes instalaciones de Lavandería. Los duchas son de uso mixto y por ello pierdo más tiempo aseándome, “por mantener el decoro por que hay mujeres delante”. Cuando las “Trabajadoras Sociales” dicen “mujeres”, se refieren a ellas mismas. Las otras “mujeres” tienen que asearse con “hombres” conflictivos, para lo cuál ha sido necesario contratar a un Vigilante de Seguridad. No es la primera vez que veo a alguna “usuaria”, teniendo que gestionar a algún “usuario”, mientras se está aseando al fondo de la Lavandería, fuera de la vista de la Trabajadora Social que le toqué estar en la Lavandería. El feminismo tendrá que esperar, hasta cuando se inagure el nuevo Albergue en el Natahoyo para que los derechos y la intimidad de la mujer, si es «transeúnte», sean reales.

Salvo cuando me ducho de los primeros, el resto de veces es normal que en el habitáculo de las duchas haya cuchillas de afeitar usadas y pelos de todo los tamaños y colores. El agua que atraviesa el primer habitáculo por debajo del enrejado, es normal que haya tiritas ensangrentadas, bastocillos de los oídos utilizados, papelitos o cualquier cosa empapada que observas mientras te estás desnudando. Por estos motivos, es importantísimo colgar bien la ropa en los colgadores y que no se te vaya a caer al suelo. El simple hecho de colgar la ropa ya requiere toda mi atención. Cuando terminas de colgar la ropa y estás desnudo, recuerdas el inconveniente de que no haya agua caliente. Por todos estos motivos, usar las duchas no me sirve para relajarme.
Evidentemente, las instalaciones son defectuosas por mas motivos. Sorprendentemente, el Ayuntamiento lleva 8 años con el Centro Municipal Encuentro y Acogida abierto, con las limitación de tener a cuarenta y dos personas aseándose, teniendo solamente dos calderas domesticas eléctricas. Las duchas tienen un primer habitáculo con la percha, a continuación está el habitáculo donde está el pie de ducha sin mampara y cuando te duchas salpicas agua que acaba en el primer habitáculo. El agua que todos salpicamos al ducharnos, circula por debajo del enrejado de jardinería colocado para que nos desvistamos encima, discurriendo hasta la canaleta que hay dispuesta debajo de los umbrales de las puertas para evacuarla y es raro el día que no acaba atascada.

Esta tarde estuve entrando y saliendo de la Lavandería, observando las duchas y dar tiempo a las calderas para que calentaran agua. Hoy entré en la ducha del medio y después de desnudarme, resultó que el dosificador del jabón no funcionaba. Alguien había desenroscado la tapa y así poder coger el jabón metiendo la mano para enjabonarse su culo cagado. Ciertamente pensarlo me pareció asqueroso, después de que ayer me tocase bañarme cuando en el habitáculo de al lado, un oloroso borracho se dio su ducha mensual. Ducharse diariamente aquí es asqueroso, si tuviera otro sitio donde ducharme.
En lo referente a afeitarse, no sé como escribir que en un Centro de Día que tiene en sus paredes, doce carteles colgados y nueve de ellos son para la prevención del SIDA, no tiene agua caliente en los lavabos donde acuden «infectados» a afeitarse. Algo increíble para poder escribirlo, como para incluir que la cuchilla desechable que nos dan, es tan barata que nos destrozamos la cara afeitándonos con ella. Esto se traduce en lavabos con restos de algún barbudo y una vez había varias gotas de sangre en el lavabo, sin que la Trabajadora Social le hubiera mandado limpiarlo al responsable o lo limpiara ella, que explica quien debe limpiarlo. Este inconveniente si lo veo preocupante, más allá de lo duro que es afeitarse con agua fría. Cuando el primer día quise aprender como funcionaba la Lavandería, me produje cortes por que la maquinilla que me dieron era una mierda. En este sentido, gracias a que mi madre metió en el neceser mi cuchilla Gillette Fusion, no les voy a «solicitar» nunca mas ninguna cuchilla, pero no sé que voy a hacer cuando se me acaben las cuchillas de recambio.
Por todo ello, tan problemático como los horarios, falta de personal, las Normativas, buscar trabajo, pensar en conseguir trabajo, las colas, las mesas sucias, los váteres, ser mujer, cambiarse de ropa, bañarnos en agua fría, falta de higiene, también están las enfermedades de transmisión sexual. El problema de dejar que Funcionarios altamente cualificados, dirijan algo tan simple como un Centro de Día.
Gracias a la Señora de la limpieza, todos las mañanas nos encontramos las instalaciones excelentemente limpias, mientras por las tardes realmente sucias, después de que dos mil “usuarios” hayamos pasado por el Centro de Día. Que hipócrita se me hace recordar los discursos que habré oído a los Trabajadores Sociales sobre «luchar contra la Exclusión Social”, para luego comprobar todo esto por necesidad. Si en 2010, en los Servicios Sociales de un país como España, no es surrealista, lo parece y no me gusta.


LAURA
Como hoy es miércoles, debía de pasarme a pedir el «Vale de comidas» por la Oficina de Información al Transeúnte. Sobre las 11:00 terminé de hacer todas mis cosas en el Centro de Día y cuando llegué a la avenida de la Constitución, dentro de la Oficina había cuatro personas sentadas esperando a ser atendidos. Después de mi experiencia de la semana pasada, que me fui y a mi regreso eran el doble, les pedí la vez y me quede de pie enfrente de ellos. Estuve poco tiempo dentro, el tiempo que tardaron en quejarse que “la Trabajadora Social Laura no había empezado a atenderles y llevaba más de una hora colgada del teléfono”. Los comentarios contra Laura eran tan negativos, como negativas se veían las personas que los pronunciaban bebiendo tragos de cerveza. Las quejas se basaban en las risas y los anécdotas personales, que se le oía contar a Laura por detrás del tabique divisorio que nos separaba. No les importaba que si nosotros podíamos oírla a ella, ella también podría oírles a nosotros. Estos «transeúntes» nunca entenderían que para encontrar soluciones en casos tan inverosímiles como los nuestros, una Trabajadora Social deberá relacionarse con los estamentos, más allá de solicitar, o incluso, deberá de reírse aunque no tenga ganas.
Como en la Salita de Espera no entrabamos todos sin respirar la exhalación de los unos con los otros y con el yuyu que me vean en esta Oficina cualquier persona que pase por la avenida de la Constitución, me quise ir a dar un paseo para que disminuyera la cola. Informé a quien me había dado la vez que “iba a dar una vuelta”, pero me advirtió que “él no me iba a guardar la vez por que solo sirve para tener problemas”. No le di mayor importancia y me fui a sabiendas de que cuando volviese tendría que pedir otra vez la vez.
Cuando regresé a las 12:00, la queja colectiva se había trasformado en dos horas y habíamos pasado a ser nueve personas las que esperábamos, entre los que estaban dentro y los que que quedaron esperando fuera de la Oficina. No pasó mucho tiempo, cuando Laura empezó a atendernos y el primer «transeúnte» salió en dos minutos con su “Vale de comidas”. Entró el segundo y tardó en salir mas de diez minutos por que le pidió un “Vale de cama”. Entró el tercero y salió rápido con el “Vale de comidas”. Entró el siguiente, que fue quien mas tardó en salir y a continuación entró el quinto, el cuál nada mas entró en el privado, le llamó la atención airosamente a Laura por “haberle hecho perder toda la mañana esperando”, la cual, ni corta, ni perezosa, le contestó de tal manera y forma, que yo por orgullo no volvería a asomarme más estando ella.
Al oír las voces que salían de la Oficina, todos los que estábamos esperando en la calle, nos asomamos para ver lo que estaba pasando dentro. El «transeúnte» en cuestión, era un extremeño de unos 60 años que lo tengo visto pro el parque Europa. Entró en nuestro privado dejando la puerta abierta, por lo que todos pudimos ver el espectáculo que le armó a Laura. El «transeúnte», al que he visto cenando alguna noche por la Cocina Económica, le repetía a grito pelado, “estoy hasta los güevos de esperar” y continuar gritando, “tengo prisa”. Posiblemente tenia prisa para continuar bebiendo mas cerveza en la calle, pero algo de razón tiene, no se puede estar dos horas para conseguir un trámite semanal insustancial.
Después de llevar toda la mañana queriendo quitarme el «Vale de comidas» de encima, empecé a pensar que me iba a ir sin conseguirlo. Si alguno de los demás, solicitase otro “Vale de cama”, la cosa se podría demorar tanto que llegaría para comer las sobras de lo que hubiese habido para comer. Por tanto, a mi sensación de hambre, sumado al aburrimiento de esperar, se sumó la desesperación de no llegar a tiempo a la Cocina Económica y se me hizo un nudo en el estomago. Esta circunstancia, me hizo temer que tendría que disculparme con Pepón por no llevarle el “Vale de comidas”, que aunque Pepón sea comprensible, no me gustaría “abusar” de él en algo tan insustancial y el día que le tenga que pedir algo importante me pueda acusar verdaderamente de “abusar”. No solo esto, sino que tendría que volver por la tarde a hacer la cola en la Oficina, por segunda vez el mismo día.
No fue necesario, aunque se debió de quedar sorprendida con el quinto «transeúnte» del día, Laura empezó a darle voces también y consiguió sacarle una sonrisa al extremeño, de quien me imagino debe de tratarse de un viejo conocido de la Oficina. Aunque el extremeño no se lo merecía, Laura le dio el “Vale de comidas”, sin tener en cuenta su total falta de respeto entrando a voces. Con el “Vale de comidas” y litrona en mano, salió de la Oficina, sonriéndonos buscando nuestra aprobación. Antes de marchar, quiso hacerse el gracioso e hizo unos comentarios que casi se podría decirse que aprobaba el trato recibido por Laura, quien dio paso al siguiente con un tono de voz tal, que le hizo dudar de entrar al sexto. Al final, cuando llegué a comer eran las 12:45 y no habían abierto todavía la puerta. Cuando llegué tuve la oportunidad de hacer la tercera cola en el día de hoy, siendo esta vez el trigésimo o el cuadragésimo, teniendo en cuenta la constante cola que me supone entrar en el Centro de Día.

A algunos “transeúntes” les pregunté por su opinión, sobre las Trabajadoras Sociales de la Oficina, después de comprobar el consenso que hubo contra Luisi, la Directora del Albergue de Avilés, que en la media docena de ocasiones que ha surgido su nombre, una docena de “”transeúntes” han estado totalmente de acuerdo en que deberían despedirla. Para esta nueva encuesta, elegí unicamente a personas que percibiese que no quieren vivir “en la calle” y que todavía se encuentren en condiciones para trabajar. Primeramente ninguno sabia nada del reparto institucional de la Oficina, segundo es que casi ninguno sabían los nombres de las Trabajadoras Sociales y tuvimos que concretar de quien hablábamos por su compresión física y el resultado final es que a Elena no la conoce casi nadie, de Laura hablan mal aunque a mi me caiga bien y de Mónica hay división de opinión, los hay que muy bien y los habemos que muy mal.

TODO UN EQUIPO
No puedo evitar que me caiga bien Mohamed. Es uno de los pocos “transeúntes”, con los que no me importa que me vean por la calle con él. Cuando lo conoces, no puede negar que es marroquí, y dentro de los marroquíes, minimamente parece el criado de un Príncipe. Tampoco puede negar que tiene predilección por el estilo colonial francés, por lo que asimila con mucha ilusión la cultura española. Es muy educado, extremadamente honrado e innegablemente generoso, si él tiene tabaco, yo tengo tabaco. Se podría desconfiar de sus intenciones, que en tal caso, Mohamed se retiraría para evitar que lo “critiques” con semejante insinuación. Me recuerda a aquellos españoles en blanco y negro, que abandonaron los pueblos y se vinieron a las ciudades. Me hace gracia por que me trata como si fuera español, aunque ahora mismo me sienta como un sinpapeles de un país lejano. Posiblemente confié en que si me fuese bien, le apadrine entre mis compatriotas y no se equivocaría si lo pensase así.
Mientras perdíamos el tiempo en el Centro de Día, no puede dejar de sorprenderme por su sutiliza para que le resolviera un problema que tiene, sin darse cuenta de cual es mi actual situación. A Mohamed le faltan cinco días para poder cobrar el Subsidio de Desempleo y me ha preguntado si podía ayudarle. Estuve media hora explicándole que no le puedo ayudar y reconociéndole que su problema no deja de ser una putada. Le sugerí que se lo comentara con los Trabajadores Sociales y se quedó mirando para mi incredulo en silencio. Con todos los trabajadores que las Entidades Sociales tiene contratados, en labores que podría desempeñar perfectamente Mohamed, resulta que no pueden ayudarle contratándole durante cinco días y perfectamente resolverle la papeleta.
A estas alturas, pensé que habría tenido al menos una entrevista laboral y es ahora en el Centro de Día, que continuo observando a todo el personal que trabaja para nosotros. Después de ya haber escrito sobre los Porteros del Albergue Covadonga y de las Cocineras de la Cocina Económica. Es incomprensible que los Servicios Sociales no utilicen el trabajo para nuestra integración y a estas alturas desconozco, ¿como piensan reintegrarnos en la sociedad?
Resulta paradójico que trabaje tanta gente para nosotros y que algunas de sus funciones mas básicas, no las desempeñemos remuneradamente los «usuarios». No pretendo que cobrasemos lo mismo que los Universitarios, pero si al menos el Salario Mínimo Interprofesional, que de por si seria bastante para nosotros, a bien seguro que nos esforzaríamos más que ellos y encima el Ayuntamiento se ahorraría dinero a cuenta de los Presupuestos Municipales, destinados al famoso «Colectivo en Riesgo de Exclusión». Tampoco tengo muy claro que algunas de sus funciones tengan ningún efecto paliativo, que concluyo que tampoco tiene sentido que sea contractural y ni mucho menos remunerado. Después de que Alejandra me explicará los tres Servicios que desempeñan y cada vez que lo pienso, me entra la risa con lo “profesional” que me resultó su explicación.
En el Centro Municipal Encuentro y Acogida, el Ayuntamiento financia el sueldo y la cotización a la Seguridad Social de un equipo compuesto por:
1. Un Vigilante de Seguridad del Grupo Eulen para abrir la puerta y apuntar en un papel para las estadísticas de la Concejalía de Bienestar, la equivalencia de una rayita por «usuario».
2. Una empleada para dar la «Bienvenida» y reñirnos.
3. Una empleada en Lavandería.
4. Una empleada para ponerle el cartel de «ESTROPEADA», en caso de avería de la máquina dispensadora de bebidas calientes.
También observo que en el Centro de Día, laboralmente, todo gira alrededor de Silvia, Alejandra y Xosé y esto no resulta bueno ni para nosotros, ni para el resto de sus compañeros. Sus horarios demuestra una incongruencia hacia los «usuarios», pero redondea las «30 horas semanales» con vida familiar conciliada, muy del gusto de los sindicalistas de los Servicios Públicos. Al Comité de Empresa solo les queda reclamar más contrataciones para paliar la situación del fin de semana, más comodidades para realizar su funciones, mas seguridad y cualquier cosa que se les ocurra sobre la marcha, mientras nosotros simplemente estamos durmiendo “en la calle”. Para mantener el Centro abierto todo el año, Xosé me dijo que el Ayuntamiento lo tiene subcontratado a dos empresas. Le pregunté a Iciar, quien viene a trabajar los fines de semana con Kalatos Servicios s.l., y el resto de sustituciones con Prohogar Servicios s.l. y se resume en:
5. Un Vigilante de Seguridad de Grupo Eulen.
6. Una empleada para dar la «Bienvenida» y reñirnos.
7. Una empleada para ponerle el cartel de «ESTROPEADA», en caso de avería de la máquina dispensadora de bebidas calientes.
Además hay que sumar la Empresa de Limpieza, la Empresa de Limpiacristales, los pintores, el personal de mantenimiento del Ayuntamiento y siempre, con un empleado de Vigilancia de Seguridad presente. A todo este gasto en sueldos anual, hay que incluir a la empresa subcontratada para el patio interior, que me han dicho que solo nos lo abren durante el verano, eso si, con un Monitor Deportivo por que hay dos canastas de baloncesto y dos porterias de fútbol. Creo que no se me ha olvidado mencionar a ningún trabajador y desconozco a cuantos más habrá que añadir, que por su número de Colegiado y firma, acreditan que cumplimos las distintas Normativas legales, que deba cumplir un Centro de Día de las características de este, que es de Baja Exigencia.
A ojo de buen cubero, a este Centro de Día se destinan unos 10.000 €uros mensuales, donde más de 9.000 euros se destinan a los sueldos de todos ellos por no hacer nada, nada más y nada menos.
GRAVE ERROR DE CÁLCULO, SIMPLEMENTE SON 301.900 €uros. MUY CARO ME PARECE.

Esta tarde, tras pasear con Saturnino buscando colillas y tras liar y fumar unas colillas de porros que me encontré, me levanté espeso de la siesta que me eché en el coche. Cuando desperté, solo pensaba en tomarme unos cafetillos y darme una ducha. Preparé todo lo necesario para ello, dejé todo arreglado en el coche y ya encuentro normal bañarme en un Centro de Día. En ningún momento me pareció una mala idea ir todo fumado al Centro de Día, solo viendo los melocotones con los que entran algunos delante de los Trabajadores Sociales con normalidad.
Llegué y tuve un pequeño roce con el Vigilante de Seguridad cuando entraba con normalidad. El cupo estaba lleno y tenía que esperar a que saliese otro «usuario» con normalidad. Entré y quise tomarme un café, atascando la maquina cuando lo sacaba con normalidad. Sentada en su mesa, Alejandra esperó a que fuese hasta su mesa a decírselo con normalidad. Luego metí la pata con Xosé en la Lavandería, al pedirle una toalla con normalidad. Tenía que esperar por que había dos personas mas apuntados para bañarse, aceptándolo con normalidad. Me equivoqué con Silvia, después de haber jugado fumado una partida al tute con naturalidad. Debo de devolverle las cartas junto el tapete doblado en cuatro, no enrolladas al tapeta, cuando se las entregaba con normalidad.
Me levanté de la siesta en paz y me temo que con ellos o con los sustitutos de los fines de semana y demás días liberales, con alguno de todos ellos me voy a acabar cruzando con normalidad. Hasta sería normal con las Normas que hay, de la forma que las hacen cumplir sin tener en cuenta nuestras circunstancias y que me encuentro como me encuentro. Es normal esperar que vaya a acabar rozando si me tratan igual que al resto de los «usuarios» con tanta naturalidad.

NUNCA LO HABIA VISTO
El trato despótico e inhumano, con el que los Trabajadores Sociales del Centro de Día se relacionan con sus «usuarios», podían ahorrarme de vérselo y seguro que no me pasaría nada. En las semanas que llevo parando dentro, he visto comportamientos dudosos entre las personas que estudiaron en la Universidad, quisieron hacer unas Oposiciones y hoy en día todos les felicitamos por la Vocación que les impulso a querer trabajar de ello. Varias veces he sido testigo de cierta falta de ética en estos Trabajadores Sociales, como fue la «expulsión» de Victor, pero lo de hoy me ha tocado la fibra y me hace cuestionar su “profesionalidad”.

Esta tarde, mientras tomaba un cafetillo con Mohamed, se sentó Roque con nosotros. Roque es un gallego de 30 años, medirá 1´80 m y pesará 50 kg. La silueta de Roque parece sacada de una postal para evitar el rechazo a enfermos de SIDA. Campañas de sensibilización que empiezan con sus protagonistas tristes y acaban siendo abrazados por sus Trabajadores Sociales, igualito que pasa en el Centro de Día. Imágenes, contra las que hoy me resulta difícil encontrar en mil palabras, la forma para poder contar lo sucedido.
Cuando Roque se sentó en nuestra mesa y empezó a hablarnos sin conocernos de nada, me decepcionó ver como terminaba mi conversación sobre cultura árabe con Mohamed. En ese momento, la conversación se torció hacia sus patologías, sus tratamientos médicos, sus últimas experiencias en los Hospitales y el mal trato que considera que le dieron en la Oficina de Información al Transeúnte, cuando anteayer le negaron el «Vale de cama». Con este cambio de tercio, me hizo gracia comprobar que a Mohamed le hace feliz, conocer y hablar con cualquier español. Es como si Mohamed se creyerá que en España, le van a dar la nacionalidad por la buena opinión que algunos podamos tener de él, incluido alguien como Roque o yo mismo.
El panorama se encontraba así, hasta que Roque se esforzó por levantarse de su silla e irse a hacer la cola en la máquina dispensadora. Cuando ya había sacado el cafetillo, fue a la Cocina a terminar de prepararse la merienda, cogiendo un paquetito de galletas, una servilleta y dándole un codazo al cafetillo que hacia unos segundos había posado. El cafetillo se derramó por la meseta, bajó por el frontal del mueble, entró dentro de los cajones y así hasta que empezó a formarse un charquito en el suelo.
La Sala de Lectura entera se silenció y se resignó al ver lo que acababa de ocurrir. Roque miró de reojo hacia la mesa de los Trabajadores Sociales, viendo como Silvia se abalanzaba sobre él como una Ama de Casa ofendida. La Sala ya había vuelto a su aburrida rutina, cuando Roque empezó a justificar su torpeza ante Silvia, quien aburridamente le indicó que “lo limpiase», advirtiéndole de que «podía ser expulsado» y dándole a entender que tenia toda la tarde para vérselo limpiar. Con lo nervioso que se puso Roque, no debió de entender cual fue la indicación que acababa de recibir, pues parecía que Roque se sentía mal consigo mismo, creyéndose que su desastre lo iba a limpiar Silvia. Este malentendido le duro poco tiempo, el tiempo que Silvia tardó en repetirle que “lo limpiara”. Por un momento, Roque se alegró creyendo que no iba a molestar a la Trabajadora Social haciendo que limpiase lo que él había ensuciado, pero su error le duró poco, el tiempo que tardó en darse cuenta que Silvia pretendía que lo limpiara él, sin tener en cuenta su deplorable estado de salud. Serenamente, Roque observó el cafetillo derramado por la meseta hasta que se le escapó un suspiro, en el momento que vio las consecuencias del derrame en el frontal del mueble y mientras Silvia abría todos los cajones para comprobar el alcance del desastre.

Roque mostraba síntomas de dolor en su rostro, que fueron más evidentes mientras permaneció de pie, hasta que finalmente sus facciones terminaron por descomponerse, cuando comprendió que iba a tener que agacharse a limpiar la parte de abajo del armario. Aunque Roque fue consecuente con sus actos, en ningún momento quiso eludir su responsabilidad y no buscó ninguna escusa para evitar tener que limpiarlo, a mi entender, la actitud que adquirió Silvia fue ridícula.
Roque empezó limpiando el derrame encima de la meseta, hasta que se lió con el rollo de papel de cocina, al ponerse nervioso por la mirada desafiante de Silvia, quien se mantuvo enfrente de él con los brazos cruzados. El enfado de Silvia duró poco tiempo, tanto como el tiempo que tardó en girarse a mirar hacia la mesa de sus compañeros y sonreírles, mientras que Alejandra y Luis, contemplaban la que iba a ser la próxima conversación que iban a tener en su mesa, cuando Silvia terminase de hacer su trabajo. Su figura limpiando, dejaba en secundaria la propia importancia que se dan los Trabajadores Sociales cuando nos avisan, nos advierten y les «expulsan».

Cuando Roque terminó de limpiar la meseta, Silvia le ordenó que “limpiara las puertas y los cajones”. Roque suspiró amargamente pensando en tener que agacharse y Silvia, absurdamente, se situó pegada a la cocina para poder verlo mejor cuando empezase. El «usuario» «con movilidad reducida» limpiaba, mientras la Trabajadora Social lo miraba “profesionalmente”. Roque tuvo que pensárselo para agacharse y limpiar el tercer cajón, mientras Silvia mirándolo de reojo esperaba que empezara. Que estúpido me pareció el proceder de Silvia, cerciorándose en la imposición de su autoridad a un enfermo, al que le obligaba a realizar un esfuerzo superior al que podía desarrollar. Por ultimo, Roque miró a Silvia esperando que no le obligase a limpiar el cuarto cajón, pero Silvia le animó “a limpiar el último”. Roque estuvo a punto de llorar. Estuve a punto de levantarme y limpíarselo yo, pero no me atreví a desautorizar en público a una Trabajadora Social. Me pareció despreciable la aptitud de Silvia.
Me resultó inconcebible que en un Centro de Día, perteneciente a los Servicios Sociales, específicamente creado para personas como Roque, con «personal titulado» y “altamente cualificado”, haya sido la escena más despótica e inhumana que he presenciado en toda mi vida. La escena sin aclarar más, me puso los pelos de punta.
No me importa necesariamente saber el motivo por el que Roque tenía sus capacidades motrices mermadas, tampoco creo que nadie fuese capaz de decirme el motivo exacto por el que Roque estuviese así en el día de hoy. Nadie puede negar la evidencia de que está enfermo y hay más que evidencias de que sea terminal, debe de estar fuertemente medicado con los medicamentos más potentes y su forma de vida estuvo y quizás siga asociada al consumo de drogas. Será por los síntomas de sus enfermedades, será por el estado que le dejan sus medicamentos, será por las consecuencias de que estuviese drogado hasta las trancas, o probablemente, fuese por estos tres motivos a la vez. Me ha resultado denigrante presenciar lo visto hoy, en algo tan nimio, tan superficial y tan doméstico, como es derramar un café.

DE TURISMO
Después de varias veces, sin que yo se lo llegase a pedir y que nunca concretase cuando, que Ginés me ofreciese llevarme a visitar el «chupano» donde vive, que hoy en el Albergue, me hizo mucha ilusión que Inma me haya invitado a que “la acompañase a visitar a la Conchi”, que es la “propietaria” del «chupano» y quien le ha alquilado a Ginés una de sus habitaciones. Con Inma no he fingido y le he confesado “la ilusión que me hacía conocerlo”, ahora y mientras duré la oportunidad de poder visitar un «chupano», mientras ella me ha despreciando el sitio restadole importancia.

Cuando cruzabamos el parque Europa, Inma me señaló el edifico del que se trataba y me sorprendió por su emplazamiento de lujo y la entrada que tiene tan discreta. El edificio es posiblemente de principios del siglo XX, del cuál no entiendo como no se ha procedido a su rehabilitación por su incuestionable valor histórico, de un Gijón del que ya nadie se acuerda, entre varios edificios nobles de su misma época. Es una construcción cuadricular que alberga nueve portales y aparentemente en ninguno de todos ellos vive nadie mas, aunque en sus bajos se alojan varios negocios que todavía mantienen sus puertas abiertas. El “chupano” está situado entre el parque Europa y el parque Begoña, por tanto, está ubicado en la zona más céntrica de todo Gijón. La entrada corresponde a un portal de la calle Pelayo, que es la prolongación de la calle de los Moros a partir de la plaza Seis de Agosto. Casi nadie transita por esta calle secundaria que muere, contra el edificio de la Delegación de Hacienda.
Cuando llegamos al portal, Inma me explicó que los «moradores» habían decidido “cerrar la puerta para evitar que los yonkys entrasen” y sacó su móvil para hacer una llamada perdida a Conchi, señal pactada para que bajasen a abrirnos. Después de varias llamadas perdidas sin éxito, Inma se desesperó y se puso a llamarla a voces, que fue entonces cuando desde el 1º piso se asomó Ginés y le pidió “un poco más de discreción”, a lo que Inma siguió gritando, esta vez para echarle en cara que no hubieran cogido el teléfono.
Aunque en aquel momento no pasaba nadie, casi me muero de la vergüenza, esperando en la calle a que nos abriesen el portal de un edifico abandonado y cuando Ginés nos abrió, entré llevándome por delante a Inma, mientras Ginés cerraba la puerta detras de mi. Una vez dentro, Inma y Ginés subieron hablando de sus cosas y yo con más calma, disfruté de los detalles del interior del portal y sus defectos por el paso del tiempo. El rellano dispone de una antesala que termina en la caja de la escalera. El primer tramo de las escalones está hecho de baldosas dibujadas con virguerías, hasta la primera esquina, donde empiezan a ser los escalones de madera, acompoñándolos un pasamanos con sencillos rizos de forja. Cuando subimos nos tropezamos con Marinela, la rumana de 30 años que va por el Centro de Día, con unos vestidos que quitan el hipo y te echa unas miradas que te dejan sin suspiro. Por estar mirándole su culo, me retrasé y cuando llegué al 1º, giré hacia la izquierda por que veía luz, hasta que detrás mio surgió un grito que decía “¿donde estás, ho?”. Por la esquina de la derecha apareció Inma y con una sonrisa me dijo “que es por aquí”. Luego lo entendí, la luz procedía de una habitación con ventanas que tenía apoyada la puerta en el marco y está re-llena de bolsas de basura, en cambio, la oscuridad era producto de los “chúpanos” que estaban cerrados y por eso no entraba la luz. Al girar hacia la derecha, me encontré con un pasillo pequeño con tres habitaciones.

La habitación de la derecha tenia su puerta abierta pero no tenía ventanas y estaba oscura, estaba completamente vacía, estaba de usarse, estaba sucia pero se intuía que se fregaba regularmente. La habitación de la izquierda tenía su puerta cerrada y estaba como el primer día. La puerta tenía un agujero y había otro en el tabique, por donde los atravesaban vueltas de alambre en forma de argollas y con un buen candado cerrado. Y la que estaba de frente, que daba medio pensar quien viviría allí, al ver que había sido reventada con éxito en varias ocasiones. Ginés empezó a abrir la puerta de enfrente para girarse sonriéndome, cuando oyó que se me paró la respiración.
El «chupano» de Conchi empezaba prolongándose con el pasillo y dejando a la derecha la habitación arrendada a Ginés. Más adelante, se veia la habitación de Conchi y Emil, con la ventana por donde Ginés se había asomado a la calle. El «chupano» de Conchi tiene una buena cama, varios tipos de estanterías con ropa doblada encima, una mesa rodeada de sillas y una cocina de carbón vintage al fondo. A la derecha de la cocina vintage hay un cuartito que es el «chupano» de Mirela, una rumana de 40 años que últimamente se sienta con nosotros en el Centro de Día. En el «chupano» de Mirela había una cama de matrimonio de hierro y una ventana que da al patio de luces del edifico. Cuando Mirela me enseñó su «chupano», me asomé por la ventana y vi un hermoso patio rodeado de galerías de madera pintadas de marrón.
Inma se sentó agobiada al lado de Conchi, que estaba tumbada en la cama y encantada de recibir nuestra visita, con Emil ejerciendo de camarero sirviendo cerveza, con Mirela sentada en una silla, con Ginés prosiguiendo en terminar de hacer la comida y yo, que me quedé de pie, hasta que Conchi se burló de mi «por no haberme sentado» y lo hice al lado de Mirela. Emil nos ofreció un vaso de cerveza e Inma lo rechazó, pidiéndole un vaso de agua, “para tomarse las pastillas que le ha recitado su Psiquiatra”. Conociendo el motivo por el que Inma está de los nervios y después de que me comentara “lo apijotada que la dejan”, le aconsenjé “que dejase de tomarlas y que las tirase”. Ginés me dio la razón e Inma le sonrió, a sabiendas del verdadero motivo por el que Ginés quería que se las diera a él. Ginés ha conseguido que Inma no le vea como un drogadicto y ahora solo es un pretendiente pesado, con una sensible damisela que desea dejarse querer por alguien que la haga sentirse protegida. Emil terminó de servir lo que quedaba de la litrona y como Conchi quería repetir, Emil mandó ir a Ginés “a comprar dos litronas más”, quien obedeció a regañadientes “por ser el pringao que le tocaba otra vez bajar”.
El ambiente estaba distendido y relajado hasta que la Conchi presumió que “se había follado a Sadid”, el “okupa” de la puerta de la izquierda. Inma me explicó que “Sadid es un marroquí de 35 años, que bebe mucho, se mete coca y las monta pardas”, a lo que Conchi me añadió mientras la oía hablar, “que folla muy bien”. Esta tarde, Emil recibió “frases hechas” muy gordas de Conchi, cada vez que salió a colofón el nombre de Sadid. Asi hasta que Mirela se rio y Emil empezó a contarnos que “el marido de Mirela se ha marchado hace dos semanas a Gran Bretaña”, ridiculizándola por que “ella se cree que cuando él consiga dinero se lo mandará para pagarle el viaje” y según Emil, “se fue por que ya no lo quiere”. Gines llegó con las litronas de cerveza, justo cuando Mirela se levantó llorando para encerrarse en su «chupano». Con la llegada de las litronas se cambió de tema, hasta que no dio para más e Inma y yo nos fuimos al Centro de Día, donde más tarde llegaron todos ellos.
MURIO SOR AVELINA
Como ya es rutina los lunes, después de conseguir ser uno de los tres primeros para lavar mi ropa en el Centro de Día y poder bañarme con agua caliente, comprobar que no hay ninguna oferta de trabajo en el periodido por palabras, terminé poniéndome de los primeros en la cola de la Cocina Económica. Como ya es rutina los lunes, necesitaba resarcirme del hambre que me provocan las bolsas verdes butano. Debían de ser sobre las 12:00, cuando la Trabajadora Social Vanessa ha abierto la puerta acristalada con cara compungida. Al salir nos ha dado la mala noticia de que había muerto sor Avelina, de la cúal sor Franca me había comentado que “hacía unos meses se había roto la cadera, cayendo por la rampa que baja al Comedor”. Sor Avelina andaba con un bastón, era viejita, bajita, delgadita, no siempre venia a dar la comida y cuando bajaba lo hacia junto a sor Sofía.

Entoncés, Vanessa nos pidió por favor que “uno de nosotros subiera con ella, a depositar un ramo de flores en la capilla ardiente”. La petición de Vanessa creo una situación ridícula, en la que nadie parecía estar por la labor de subir. Vanessa repitió su petición y todos aparentaron volver a su rutina. En la calle eran nueve personas que diariamente, llegan tres horas antes de que abran el Comedor Social, el lugar donde sor Avelina dedicó su vida a darnos algo de comer a los «más necesitados» y a ninguno le nacía tener este último detalle con ella. Ni con sor Avelina, ni con las otras Monjas, las cuales no esperarán mejor trato cuando ellas mueran. Vanessa insistió animándonos, diciéndonos “que a las Monjas les haría ilusión” y su petición hecha suplica causó el efecto contrario al que deseaba. Aunque a mi no me parecía correcto presentarme voluntario, llevando tan poco tiempo viniendo, esperé a que Vanessa me mirase para terminar con esta situación y subir a dejar el ramo. Enfrente mía estaba Teodorico, que fue quien más nos demostró estar desairado con la petición, quien al ver mi predisposición de ofrecerme, me sonrió maliciosamente y girándose hacia la Trabajadora Social, se ofreció a ser él quien subiera las flores. Por tanto, Vanessa y Teodorico entraron para dentro y a los dos minutos bajó Teodorico a contarnos su experiencia. “Había subido, le dieron el ramo, entró en el Velatorio, puso el ramo encima del ataúd y se bajó”. Hubo algunos que quisieron alargar la conversación, pero Teodorico no tenia mucho más que decirnos, salvo para afirmar que había sido respetuoso, que deja su hipocresía para la cola y prefirió dejar el tema así por que empezaban a burlarse de él.

La muerte de sor Avelina me ha recordado un sueño que tuve hace aproximadamente un año, unos meses antes de regresar de Canarias. Me encontraba en uno de los mejores pisos compartidos en los que he vivido, la dueña era muy hippy y lo tenia completamente decorado en un estilo espiritual moderno comercial. Un día quiso ponerme un atrapasueños en mi habitación y tuve varios sueños nítidos, del que unicamente me acuerdo de este.
Soñé que estaba en el mismo piso compartido, junto las dos personas que vivíamos allí y me percaté de que al piso le faltaba el techo. El piso era más pequeño y estaba dentro de un piso de lujo que también le faltaba el techo, en el cúal había muchas personas reunidas en la barra de bar que tenía uno de sus salones. Las personas estaban de pie, iban bien vestidos y charlaban distendidamente mientras bebían en grandes copas de cristal. En el piso eramos pequeños, pero cuando salí a la fiesta tenia el mismo tamaño que ellos y fui detrás de la barra a servir más copas. Cuando terminé mi trabajo, di una vuelta por el piso y no conocía a nadie. Subí por unas escaleras de marmol en forma de caracol, observando desde arriba la casa de lujo y viendo que mi piso compartido estaba en una esquina de otro salón. Pensé en ir a invitar al piso de lujo a la dueña de mi piso y entonces ella apareció a mi lado, rechazando educadamente mi invitación. Bajé las escaleras para volver a la fiesta, y de repente, varios espíritus con forma de humo gris y trazas de ser Monjas de avanzada edad, empezaron a desplazarse dando vueltas por la fiesta. Eran humo, no tocaban el suelo y dentro de sus pechos tenían una llama roja. Me fijé y vi que una de esas espíritus estaba muerta pero seguía dando vueltas, mientras los otros espíritus seguían dando vueltas sin saber que una de ellas había muerto. La espíritu muerta era la más curvada, tenia la cara más mustia, los ojos más cerrados y tenia sus brazos más juntos. Me asusté y quise disimular, pero la espíritu muerta se dio cuenta y vino flotando hasta ponerse enfrente mía. Yo no quería que se enterase por mi de que estaba muerta y vi que todavía tenia algo de llama en el pecho. La llama me pareció un buen pretexto para negarle que estuviera muerta y sin llegar a decirle nada, me sonrió. Salí de la casa y me vi a mi mismo caminando bajando por una carretera ancha como las que atraviesan los pueblos y aquí fue cuando me desperté. Cuando desperté creí una cosa y es que las espíritus sabían que una de ellas estaba muerta, en realidad todas estaban muertas, algo que me dio que pensar sobre mi propia existencia y la muerte.
Al día siguiente se lo consulté a la dueña del piso, que aparte de esotérica asistía a un Taller de Astrología y su interpretación fue que lo consultase en Internet. Yo ya lo había buscado y lo que encontré no me gustó nada. Se basaba en que este sueño era más propio de mujeres jóvenes, achacándolo a un significado de auto culpa, pero mencionaba que en los hombres era debido a su inmadurez sexual, que me resulto denigrante, pero tuve que acabar reconociendo avergonzado, que no por ello era menos cierto. Ahora que estoy entre monjitas, veo que este significado no fue correcto y solo fue un sueño premonitorio imposible de interpretar. Que maravillosa es mi mente.



Pelayo es gijonés, tiene 29 años y es un cocainómano. Pelayo tiene dos caras y las suyas no son necesariamente ni buenas, ni malas. La cara buena es la de un escanciador, apreciado por los clientes habituales y que deja un buen recuerdo a los turistas. La cara mala es la de un camarero que los fines de semana cuando acaba de trabajar y cierra la Sidrería, se va a cerrar el Pub´s, cierra el Club´s, vuelve a abrir la Sidrería y no necesariamente los fines de semana. Su padre le ha denunciado, pero no es la primera vez y él lo achaca simplemente a las drogas. La empatía que me tiene, le hace entender, comprenderme y decirme cosas muy positivas. Ciertamente lo sabe. Su caso es un poco diferente al mio y escuchándole, a veces se contradice y me dice unas cosas muy negativas. En los ratos que hemos pasado juntos, hemos estando hablando de nuestras Denuncias por Violencia en el Ámbito Domestico, de nuestra situación pasada y futura, de nuestra situación social y ha estado intentando calmar mi crispación con los Trabajadores Sociales y su forma de entender su trabajo.
Dejé de hablarme con Pelayo, el día que en el Centro de Día y mientras hablaba con él, el Trabajadora Social Xosé se levantó a llamarme la atención porque consideró que había «alzado la voz» y mientras empece con mi retaida de dudas, ruegos y preguntas, se metió en mi conversación y le dio la razón a Xosé sin tapujos. Cuando Xosé se marchó satisfecho, le miré incrédulo y se rió en mi cara. Ver su sonrisa después de lo ocurrido, le sirvió para que lo comparase con el chivato del Abergue de Oviedo. Parece ser que los cocainómanos son muy fieros mientras se «meten» rayas, pero cuando quieren dejar el hábito y están delante de un Trabajador Social, pierden su personalidad envolvente y se convierten en unos seres rastreros. Pero sin nada de todo esto, es increíble que después de saber su opinión de su pasado, presente, y parece ser, su futuro, le premien, aunque no se de que me sorprende su éxito, si es capaz de lamerle el culo a un Trabajador Social, con la naturalidad con la que le vi hacerlo.
Pelayo pertenecería al Club de la lucha (1999), si existiera, donde uno de sus argumentos es que su protagonista, llamado Edward Norton, no consigue conciliar el sueño y empieza a asistir a grupos de terapia del estilo a Alcohólicos Anónimos, lo que en España se llamaría ser “beneficiario de la Ley de Dependencia”. Allí encuentra una liberación emocional y se convierte en un adicto a la farsa de hacerse pasar por víctima, lo que en España se llamaría ser “usuario”. El «Edward Norton asturiano», me aconsejó que en el Juicio reconociese que tengo una adicción, les pidiese que me concertasen una cita con el Terapeúta de Proyecto Hombre y que ingresase en un Centro de Desintoxicación. La verdad es que no se en que coño pensaba cuando se le ocurrió darme semejante consejo. Me estoy esforzando por no dejar rastro administrativo que figure como «transeúnte» y quiere que firme un Certificado de Drogadicto. Quizás pensó que la sinceridad de reconocer que le di una bofetada a mi madre, es pareja a que no me importase una mierda firmar semejante despropósito, que no me veo delante de un Terapeuta especializado en adicciones y diciéndole sonriendo, «quiero dejar las drogas». Oírle decírmelo con la seguridad con que me dijo, es para pensárselo y si tuviese dinero, comprar droga, «enchufármela» y ver si tiene razón. Quizás esta sea la solución para salir de la calle, figurar administrativamente como drogadicto y así dejar de ser «transeúnte». Resulta gracioso que sea por hacer las cosas muchísimo peor de lo que yo las hice, que en mi situación, su castigo judicial, me resulte un premio y que el justificante de ello sea el «consumo» de drogas y delinquir.

Es Alta Terapeuta en Proyecto Hombre, para lo cual hay que estar dos años ingresado y se nota que sabe de lo que me habla. Me contó el problema que le suponen las drogas, me explicó como ve el futuro con una adicción que le llama y me confesó que lleva una mala racha, no levanta cabeza, todo se ha empeorado con la Denuncia de su padre, necesita informes de cara al Juicio, quiere ingresar en Proyecto Hombre, evitar la Cárcel y acabar en un Piso de Inserción. Normalmente, me resulta difícil dejar hablar a los demás, pero después de empezar a contarme este bombazo, me quede escuchando todo lo que quiso decirme. La próxima semana, tiene una entrevista con el Terapeuta de Proyecto Hombre, el próximo mes estará ingresado y lo cojonudo de todo, es que la Residencia para los seis meses iniciales, está en la playa de Antromero, justo al lado de donde mas me gustaba hacer pesca submarina. Cuando acaben estos seis meses, luego al Piso de Inserción otros seis meses, a todo trapo.
Escuchar la opinión de un «seguimiento» «profesional», mis posibilidades de haber sido elegido «seguimiento» eran mínimas. Pelayo me ha estado explicando el funcionamiento de la Residencia y el Piso Tutelado y la relación «trabajador-usuario», como le gusta repetirme a uno que yo me se. El piso se llama “Tutelado” por que las 24 horas, hay presente un Educador Social vigilandoles. Para absolutamente todo hay que «pedir permiso». Si alguien hace algo mal en la casa, está obligado a decírselo al Educador Social y a esto se le llama ahora «comunicar la incidencia». Si no «comunicaras la incidencia», tendrías “consecuencias”, que es lo que toda la vida se llamó “castigo”. Los castigos son los mismos que un padre le pone a su hijo pequeño; “no poder salir del piso”, “fregar los cacharros”, “limpiar la casa” y hasta “no dejarte ver la Televisión”. Hoy entendí el motivo por el que los Porteros de los Albergues ejercen esa ostentosa autoridad apagando la TV y es simplemente una terapia muy económica, para lo que le debe de costarle al Estado subvencionar este tipo de programas de Reinserción Social.

ROCE INSTITUCIONAL
Mi primer roce institucional con los Trabajadores Sociales del Centro de Día, ha sido sancionarme «dos días sin poder utilizar las duchas”, hoy y mañana. Semejante sanción, por el motivo que ha sido, es tan humillante que me está suponiendo un disgusto monumental, además de un cabreo fenomenal. Sucedió así y no hace falta oír a la otra parte, sus Normas son así. Así y si no te gusta, “vas y pones una queja en el Ayuntamiento”, como así me ha estampado la Trabajadora Social Silvia.
Debían de ser las 11:00 y esperaba a que me llegará mi turno para bañarme. Estaba con Valeriano, que ha regresado de Galicia, hablando de como le ha ido la vida por el «carril», cuando sonó mi teléfono. Entré en la Sala de fumadores, para evitar que me llamasen la atención por que está “prohibido hablar por el móvil”, para “respetar el descanso de personas que no han podido dormir durante la noche”. La llamada fue corta, era para un puesto de Comercial y me preguntaron, “¿si podría pasarme en un par de horas?”. Contesté que “si”. Salí de la Sala de fumadores y me volví a sentar con Valeriano. Le comenté el motivo de la llamada, dándome los aires de importancia propios, a la vez que me surgían dudas sobre perder el tiempo, yendo a una entrevista para un trabajo que no creía que fuera a aceptar. Le conté a Valeriano mi experiencia del año pasado en Las Palmas, aceptando un puesto de Comercial para fidelizar clientes para Endesa-Unelco y lo abandoné la misma mañana que empecé, al ver el desgaste mental y físico que me iba a suponer. Mi situación actual ha empeorado desde aquel día, que aceptarlo ahora sería como emular a Will Smith cuando intenta convertirse en un Comercial Financiero, mientras dormía en un Albergue de indigentes, dentro de su película “En busca de la felicidad” (2.006). Pensando en esta película, decidí acudir, más para cuando tenga una entrevista importante que por el puesto, más por salir de Centro de Día a algún sitio que por no quedarme dentro.
Una vez hablado todo esto y cuando me despedia de Valeriano, me ha advertido “si te has apuntado en la lista para poder bañarte, avisa primero a la Trabajadora Social de Lavandería antes de irte”. Me sorprendió mucho la rimbombancia con la que me lo indicó, que en un principio me reí de la percepción que tenia sobre los Trabajadores Sociales, no pudiendo entender el problema que me planteaba. Primeramente, no entendía que podría pasarme si no la avisaba, segundo, hoy no me apetecía, tercero, no sabia como pedir este “Permiso”, cuarto, si existiese esta Norma sería por alguno de sus despropósitos de los drogadictos, pero cuando le explicase mis motivos no me diría nada. Creo que recordaré toda la vida mis palabras para tranquilizarlo; “ellos están aquí para ayudarnos a buscar trabajo”.
No entendí el problema que me planteaba. ¿Que le importaría a Silvia tacharme de la lista como si me hubiera duchado?, si la escriben a boli. Más para que Valeriano comprobara el error en el que vivía, fui a avisar a Silvia y le comenté que “me iba a ir a una entrevista de trabajo y que no me iba a duchar”. Creo que nunca mis parpados se abrieron tanto, cuando la oí decirme con estas palabras textuales, “si no te duchas cuando te llame, estarías sancionado. No podrás ducharte hoy por la tarde, ni tampoco mañana”. Pocas veces me quedé tan de piedra por lo inesperado y le volví a explicar el motivo, mientras ella había vuelto a hacer lo que estuviera haciendo, hasta que al final me espeto, “tú sabrás lo que haces”. Me dejó tan anulado discutir semejante trivialidad, que me quitó las ganas de ir a la entrevista.
Si fuera como cuando trabajaba de soldador, que el mismo día que hacías la entrevista te ponías a trabajar, inicialmente iría a la entrevista y esta tarde trabajaría sin haberme duchado desde ayer. En mi primer día trabajando después de tanto tiempo, sudaría más de lo habitual y mi sudor se mezclaría con el polvillo del metal. Me vienen a la mente los picores cuando intentase dormir sin éxito en el coche y que ese polvillo sería dificil de limpiarlo después de dentro del coche. Al día siguiente iría a trabajar sucio y aún así, desempeñaría mis funciones, que mañana cuando acábese de trabajar tampoco podría bañarme. Quizás la segunda noche me resultase más fácil dormir, después de dos días trabajando y no haber podido dormir desde la noche anterior. Al día siguiente volvería a ir a trabajar y trabajaría, pero aquí los picores ya podrían haberme producido irritaciones, que dependiendo de lo penoso de lo que hubiera tenido que realizar, podría terminar viéndome obligado a acudir a un Dermatólogo y quizás, incluso perder el trabajo por una enfermedad que no la puedo considerar laboral, sino “social”. Siempre se puede encontrar una solución, sobretodo en una ciudad costera e ir a la playa a bañarse, pero creo que la solución es contraproducente para mis intereses, plasmados en la creación de un Centro de Día como este, para cubrir estas dos contingencias, poder ducharme y encontrar un trabajo.
Ahora pensándolo, nunca escuché el motivo por el cuál no se permite saltar el escrupuloso orden de llegada, si en el Centro de Día hay «usuarios» que se pasan el día entero dentro y se les podría hacer esperar si hubiera un caso como el que yo le planteaba. No entiendo esta Norma, ¿que más le daría llamar al siguiente, incluso aunque no fuese justificado?, ¿que menos que dejarme pasar, ante la duda de cometer una infamia como sería no dejarme? Antes estas dudas, me surgió una inquietud mientras estaba en la Sala de Lecturas. Quedarme hasta que me llegase el turno, sería interpretado como un acierto de no habérmelo consentido y con la misma satisfacción de haberme hecho cumplir esta Norma, seria considerado un mentiroso. No me apetecía quedarme después de ser vejado de semejante manera, así que me fui tranquilamente, pero no a la entrevista, si no a dar un paseo. Fui por la avenida Portugal y acabé en la plaza del Humedal, sentándome con Don Julio y compañía.
Viendo la cara con que llegaba, me preguntaron y les contesté contándoles la tontería de Silvia. La contestación de Julio me lo dijo todo, “¿por que crees que yo no voy por Café y Calor?”. Teniendo delante mía al indigente ideal para hacer un anuncio publicitario para Cáritas, el tono de voz que empleó me dio que pensar, la mirada con la que me miró me dio que pensar, la cara con lo que me lo dijo me dio que pensar, su resignación me dio que pensar, su decisión me dio que pensar, los motivos que tiene me dio que pensar, habiendo comprobado estos motivos en mi piel. Su respuesta me da que pensar.
Esta tarde estuve muerto de asco por las calles. No quise pasarme por el Centro de Día. Hoy, quizás no me dejase ducharme, pero no me creo que mañana me lo prohíba. Como mañana se le ocurra a Silvia prohibirme ducharme, les declararía la guerra. No creo que se puedan imaginar de lo que soy capaz de hacer, si mañana me lo prohibiesen y no me dejasen darme una simple ducha.
A la hora de la cena, he tenido la oportunidad de terminar de conocer a Teodorico, un asturiano de unos 40 años, un tipo aparentemente normal que mientras te habla, te intimida con su mirada hosca, pretendiendo imponerte su opinión. Una persona con la que no pierdo ni un minuto de mi tiempo. El día que lo conocí, llegó en bicicleta y entró con ella al Centro de Día. «Venía de hacer una ruta en Deva por que él no es como el resto de los usuarios”, pero aun así no deja de serlo. El día del cambió de hora, mientras Conchi y Emil cuestionaban a la Trabajadora Social Ana por llegar tarde, se pasó la mañana entera pegada a ella. Se podría decir que la estaba protegiendo, al lado de un Vigilante de Seguridad con porra y esposas. Teodorico estaba presente en la Lavandería, mientras comentaba que me iba a ir a la entrevista y luego lo vi con Silvia riéndose juntos. Le gusta impresionar a los Trabajadores Sociales, comentándoles «como nos trataría a mas de la mitad de los usuarios”, como si por ello se fuera a convertir en uno de ellos, cuando en realidad solo es un puto muerto de hambre.

Esta noch, me encontraba con sor Marisela, hablando sobre la comida de la Cocina Económica. Mientras hablaba con sor Marisela, se me adosó poniéndose enfrente mía. Le estaba relatando a sor Marisela que el pan no es del día, la sopa está fría y es insustancial, el arroz blanco es pasta, la paella es arroz blanco teñido de rubio y sin sustancia, los macarrones son solo macarrones manchados de rojo, los potajes no llevan compango y cuando lo leva está reseco o descompuesto, sor Moris me da menos ración que a los demás, la carne de ternera es de un color negro muy feo, nunca he comida una pota tan blanda, la mezcla del aliño de la ensalada, los Voluntarios reparten fruta dañada, además de que no entendía por que hay que estar escogiendo entre el café o el refresco. Sobre repetir refresco y tener que levantarse para repetir pan y sobretodo, por que solo se puede repetir del 1º plato y normalmente para repetir sopa. Temas banales. Teodorico me interrumpió y empezó con un argumento trivial, le repliqué algo, su argumento fue confuso, le repliqué algo, su argumento se trasladaba, le repliqué algo, su argumento me contrario, le repliqué algo, su argumento aumentó, le repliqué algo, su argumento fue mirada hosca y a continuación carcajada. Aunque me importa una mierda los comentarios de un subnormal como Teodorico, replicarle fue rebajarme a su altura, la de un ser vil y despreciable,
27/04/10 Al abrir el Centro en horario de mañana, nos encontramos la verja sin bajar. Fdo. Silvia
![]()
PROHIBIDO DUCHARME
Hoy me he levantado nervioso para saber si la Trabajadora Social Silvia me dejaría bañarme. Ayer, después de habérmelo Prohibido, no quise empeorar las cosas y por la tarde no quise volver por el Centro de Día.
Esta mañana estuve de cháchara esperando a que abriesen Café y Calor, pensando simplemente en la conversación tan absurda que tendría que tener con quien le tocase estar hoy de Encargado de Lavandería, donde aparte de tener que darle la razón a Silvia, querer que les oyera explicar sus motivos, que entendiese sus porqués y finalmente, tener que pedirles «perdón», como hacen todos los demás. Con sus funciones rotatorias, hoy a Silvia le tocaba estar de Encargada del Servicio de Cocina, pero cuando me vio entrar por la entrada, se levantó de su mesa para recordarme escuetamente que “no me podía bañar”. Además de informar a Alejandra, que hoy fue a quien le tocó estar de Encargada de la Sala de Lavandería, “que no me dejase bañar por que estaba sancionado”. Tras esto, volvió a sentar su culo en su puesto de trabajo, satisfecha por su labor, mirando de reojo mi reacción y mientras me sonreía.
Me dejó con la boca abierta, mientras esperaba la reacción de Alejandra a lo dicho por Silvia. Me quedé tan flipao mirando para Alejandra, que a lo mejor pensó que intentaba convencerla para que intermediase para poder ducharme, pero en mis cálculos no estaba contemplado semejante posibilidad. No me quedé pensando en la prohibición, si no en los porqués. No veo nada educativo en su forma de actuar conmigo, pero si puedo explicar el sentimiento que me prococó su conducta. Lo lógico sería justificarme con el motivo que tuve para no entrar a bañarme, nada más y nada menos, que para ir a una entrevista laboral, pero no hacia falta, ya lo sabían y no les interesaba. Intenté pensar en los motivos por los que no querría dejarme que me bañase y solo me vino a la cabeza mi teoría sobre su falsa seguridad personal, fruto de momentos como este, imponiéndose a otras personas por tener las llaves de las puertas, tras las que se encuentran las cosas que los «dependientes» necesitamos.
Todavia con la boca abierta, respiré hondo e intenté que me explicase su criterio, pero “¡no!” y mientras intentaba hablarlo, fui consciente que están acostumbrados a que nos dirijamos a ellos por circunstancias como esta, por su forma de decirme sus “¡no!”. Su actitud demostraba apariencia de dialogo, pero sin terminar las frases, me cortaba para que le oyese su “¡no!”. Finalmente, se me escapó decirle que «no me conocía, que no sabía como soy ” y se rió diciéndome su “¡no!”. Le dije «que iba a hablar con su Jefe» y se rió cuando me susurraba su “¡no!”. Le dije «que iba a ir al Ayuntamiento a ponerle una queja» y se rió con su último “¡no!”. Me fui a la Lavandería por no estar en la Sala de Lectura y cuando entré, Alejandra me meneaba su cabecita, con una sonrisa, susurrándome un “¡no!”. Por un momento iba a explicarle que no intentaba eludir el «castigo», pero al pensar en decírselo, me di cuenta que no solo no era necesario, si no que ella también me estaba repitiendo el «¡no!».
Me ha hervido la sangre. Me he arrancado desde la Lavandería a la puerta y antes de salir, les he dicho a donde iba a ir, directo a la Fundación Municipal de Servicios Sociales para que se rieran. Se rieron y me fui decidido, sin tiempo para contestar “¿que me había pasado?”, a los curiosos que me preguntaron en la calle. Anduve como si me llevaran los demonios en busca de la comprensión de Don Julio y compañía, hasta que llegué a la plaza del Humedal. Allí estaban, «buscándose la vida» entre los viandantes para conseguir otro cartón de vino. Me senté con ellos y me hicieron sentir parte del grupo, escuchando mi relato de la segunda parte de ayer y ofreciéndome un trago de vino de tetrabrik a las 10:35. Tras desahogarme un poco, no esperé a escuchar sus opiniones, no quería perder mi enfado con ellos y crucé la calle Magnus Blikstad, en la búsqueda de explicaciones de quien tuviese competencias para dármelas.

Hasta que me vi en la puerta del edificio de la Gota de Leche, antiguo Instituto de Puericultura, reformada como sede de la Concejalía de Bienestar Social y Participación Ciudadana, Me dio vergüenza tener que entrar y dar explicaciones a un desconocido del motivo de mi indignación, que vete tú a saber que pensaría de mi. Tan enfadado estaba que conseguí desinhibirse y entré exigiéndole a la Conserje del edificio que “quería hablar con el responsable del Centro Municipal Encuentro y Acogida”. No se que pensaría la Conserje, con mi breve exposición del motivo de mi presencia delante de ella, pero llamó por teléfono y bajó a atenderme Antonio, Psicólogo y el Director del Centro Municipal Encuentro y Acogida.
Me invitó a subir al primer piso y para que no nos molestasen entramos en una Sala de Reuniones. Como no sabia por donde empezar, esperé intuitivamente a que fuera él quien me ilustrase de como mantener una entrevista semejante, hasta que contestándole me arranqué a hablar.
Empecé justificándome. Comencé por «la denuncia de mi madre, le reconocí que estaba solo en el mundo y le aseguré que siempre había estado solo». Mientras buscaba las palabras adecuadas para explicar mi situación personal, me di cuenta que se estaba desvaneciendo el interés de mi interlocutor, reconduciendo mi discurso al objeto de mi visita y centrándome en la sanción de “no poder usar las duchas, ayer y hoy”. De la sanción, no me enteré de los motivos, mas allá de «la insolidaridad entre mis compañeros», que evidentemente no son los suyos. Antonio, como no podía ser de otra manera cuando se trata de Funcionarios, corporizaba sus respuestas, antes incluso de preguntarle. Como no tenía argumentos para justificarme semejante despropósito, la conversación se disipó a otros intereses que le interesaban a él, donde intenté ser lo mas constructivo que pude. Me encontraba tan nervioso, que en todo le fui franco.
«Sus Servicios Sociales, afirman tener un presupuesto reducido, en lo que denominan como “situación de Emergencia”, que esos recursos debieran de ser bien utilizados hacia sus destinatarios y no hacia los empleados. La Crisis, los aumentos del Presupuesto o los anunciados incrementos de usuarios, no ha supuesto ningún cambio sustancial en este Centro Municipal, que se resume en el mismo servicio, en el mismo horario o el mismo numero de usuarios en un Centro con capacidad máxima para 42 personas. Que los empleados públicos ocupen cuatro sillones, solo sirve para que no puedan entrar cuatro «transeúntes» más, ya que debido a la corta duración de su jornada partida, se ampliaría gratuitamente el aforo si se pusieran de pie, quedándoles su Despacho para sus necesidades profesionales. El servicio que nos prestan, que en el fondo debería de devolver a los «transeúntes» el rango de personas, ha sido desviado a la relación “trabajadores y usuarios”, en palabras de uno de sus empleados, que explica cual es el trato que recibimos. El hecho de que no hayan sido capaces de mantener un trato humano, con los que a estas alturas de su vida formamos parte de ellas, significa que son ajenos a nosotros, con la obviedad de ver como se nos dirigen, las confianzas y la amistad que nos procesan.»
Con esta verborrea conseguí captar su atención.
Un ejemplo que le puse, después de mencionarle «el excesivo agradecimiento» que les procesan algunos «usuarios», lo cúal contrasta con la inexistencia de un saludo cordial, ni besos, ni abrazos, ni confianzas, «salvo las que les hagan sentir bien a ellos». Antonio me cuestionó mi afirmación y llegados a este punto, lo tuve que vacilar “invitándole a comprobar cuál es el servicio o las quejas y no como en la actualidad que ningún usuario lo conoce”. Antonio me sonrió.
Le pregunté “¿cual de los Trabajadores Sociales era el Director del Centro de Día?” y ratificó lo que me dijo Alejandra. La problemática que roten en los tres puestos; Sala, Cocina y Lavandería, es que la labor de sus subordinados es tan presencial, que la anarquista solución del Director, seguramente para que sus niños no se peleasen entre ellos, fue no poner Jefe para evitar problemas. Le hablé de mi problemática con Xosé, que «le gusta ser el gallo del gallinero y al que intento evitar, mientras Alejandra y Silvia solo parece que quisieran equipararse a los malos hábitos del macho del gallinero». Le seguí explicando que «si él hubiese reñido con alguno de ellos, ninguno intermediaria, ni le quitaría la razón a su compañero, teniéndo que resolverlo con ese Trabajador Social en todos sus Servicios», mientras Antonio seguía escuchandome atentamente.
Le expliqué el día que me negaron una silla para Casilda para que pudiera fumar sentada en la Sala de fumadores. Antonio se acogió a la tesis de Alejandra que «si se metiera una silla para Casilda, todos querrían fumar sentados». Ante su tesis, se lo comparé con los sitios reservados para personas con movilidad reducida en EMTUSA. Antonio me sonrió como si mi comparación fuera demagogia. Le describí la escena, mujer de 70 años, caminando ayudada con dos muletas, viene andando para hacer uso del Centro de Día, espera en la calle a que abra, no hay donde sentarse y se acaba sentando con dificultad en el bordillo de la acera. Antonio no entendía a donde quería llegar y comprendí que ahora si había sido demagógico por que solo se podría solucionar colocando un banco. Le relaté la expulsión de Victor y el proceder de Luis queriendo inmovilizarle teniendo un brazo escayolado. Antonio me cuestionó que defendiera a un «usuario» que había agredido al Vigilante. Sorprendido me quedé con la versión que le contaron sobre lo sucedido. Le comenté el análisis de Alejandra sobre la caida de Celedonia, sin importarle las consecuancias de vivir en la calle con un brazo escayolado o el perjucio que pudiera sufrir el Ayuntamiento, en caso que Celestonia hubiera denunciado lo ocurrido. Antonio me confirmó que Alejandra no tenía que fregar. Le comenté la escena grotesca de Roque limpiando el café derramado y Antonio justificó que Silvia había actuado correctamente. Le hablé de lo vergonzoso que me resulta verlos sentados riéndose sobre las ridículas situaciones que ocurren diariamente y de lo indigno que me parece lo poco que he ido conociendo, donde lo único digno del Centro de Día deben de ser sus sueldos y por fin conseguí que Antonio se riese. La entrevista no estaba sirviendo para solucionar el problema para el cuál me personé y me estresó oir al Director decirme finalmente que, «deberíamos de estar contentos por ellos, que han conseguido la estabilidad laboral que todos ansiamos». Con semejante contestación sindicalista dentro de la Administración Local a mis problemas vitales, quise probar otra vía.
Como la conversación estaba así de distendida por las dos partes, le amenacé con denunciarle a la CNT, el histórico sindicato anarquista, que considero que deben de ser los únicos que les pueda interesar los problemas que tengamos los «transeúntes». Con su contestación me quedé como un tonto oyendo que le van a comprar una piruleta. Antonio está afiliado a la CNT. Esto explica que no haya «Jefe» y que la compresión de Antonio con sus «subordinados», haya llegado a que se hayan aprovechado de él y que llorando, llorando, hayan llegado a convertirse en los pequeños dictadores que son. Ahora entendía, que me hubiera afirmado satisfecho que «la Policía, no tenía permiso para entrar dentro del Centro de Día», como si los delicuentes que frecuentan Café y Calor, fuesen subversivos en lucha por un mundo mejor, cuando le hablé de todas la intervenciones policiales que se están produciendo en el Centro de Día. Con mi ultimátum sobre la mesa, se esfumó el ambiente creado y acabamos despidiéndonos. Cuando salí, me fui a dar novedades a la panda del Humedal, pero estaban liados discutiendo por «¿quien había bebido mas vino?», que les dejé tranquilos con sus preocupaciones.

Luego, en la cola de la Cocina Económica, para rematarme, Pepón me ha repetido que «hoy se me había acabado el Vale”. Hablando con Antonio se me olvidó por completo pasarme a por el “Vale de comidas”. Oirle, me estresó tanto, que cuando volví a levantar la cabeza, Pepón tenía extendida su mano sosteniendo el papelito y sonriéndome. Le he devuelto la sonrisa agradecido, pero me ha quedado una sensación que he procurado evitar. La sensación de estar abusando de él, en algo trivial como es este puto tramite semanal. No sé de que coño le sirve todo el Trabajo Social si sigo empadronado en la casa de mi Victima, si solo me vale para estresarme yendo hasta la puta avenida de la Constitución, para tener que aguantar a todos los putos idiotas que estén esperando en la puta cola y luego aguantar a otra puta Trabajadora Social que no me ayuda en nada. Estuve tentado a desahogarme contándole a Pepón lo que me pasó en el Centro de Día, pero ¿para que?
MI TRABAJADORA SOCIAL
–En el relato del día de hoy, utilizo simbólicamente el 1º de mayo. Son siete relatos diferentes, mis siete primeros conflictos con los Trabajadores Sociales como anticipo del segundo capítulo. Los cinco primeros relatos son mis primeras cinco “expulsiones” del Centro de Día Café y Calor, el relato sexto es mi segunda “expulsión” del Albergue Covadonga y finalmente, está el relato séptimo de como se desarrolló el 23 de noviembre 2010, mi ansiosa entrevista personal con la Funcionaria del Ayuntamiento de Oviedo. En el séptimo relato, presentó el Expediente que me abrió y la patética atención que detalla que recibí. En alguno de estos relatos, hay una remasterización de días anteriores o posteriores–
–El macro-relato de hoy, realizó un pequeño resumen justificando la dejadez del Ayuntamiento de Oviedo y del maltrato del Ayuntamiento de Gijón. Con ello, pretendo cuestionar el supuesto prestigio de los Servicios Sociales, que nunca han denunciado nada parecido a lo que aquí se expone, sobre el maltrato que puedan estar dispensando las ONG´s, sus «compañeros” en las empresas privadas del Tercer Sector, en una relación ideal con mucha demagogia ideológica, conocida como “recortes sociales”. La reconversión de las relaciones humanas, en relaciones trabajadores-usuarios y ya cualquiera puede ver las consecuencias–
MI PRIMERA EXPULSION. <Viernes, 25 de junio de 2.010
Desde que acudo por el Centro de Día y conozco su dinámica, estuve calculando cuanto tiempo pasaría antes de que a mi me “expulsaran”. Al leer esto, alguien podría sospechar que estaba provocando para que esto sucediese, pero nunca busqué que me ”expulsaran”. Es innegable que por culpa de mi soberbia impertinencia, he perdido trabajos y también sería verdad que me ha sorprendido que tardaran tanto, aunque como repito, no estaba buscando mi “expulsión”. Dada la tónica habitual que hay por aquí, seria un necio si no hubiese pensado en el alto indice de posibilidades que tenia, en definitiva, que tenemos todos para ser “expulsados”. Hasta que hoy me han “expulsado”. Hoy me han “expulsado”, pero no por las injusticias normales y tipificadas en las Normas, sino por una injusticia especial que se llama Iciar.
Desde que acudo por el Centro de Día y conozco su dinámica, estuve calculando cuanto tiempo pasaría antes de que a mi me “expulsaran”. Al leer esto, alguien podría sospechar que estaba provocando para que esto sucediese, pero nunca busqué que me ”expulsaran”. Es innegable que por culpa de mi soberbia impertinencia, he perdido trabajos y también sería verdad que me ha sorprendido que tardaran tanto, aunque como repito, no estaba buscando mi “expulsión”. Dada la tónica habitual que hay por aquí, seria un necio si no hubiese pensado en el alto indice de posibilidades que tenia, en definitiva, que tenemos todos para ser “expulsados”. Hasta que hoy me han “expulsado”. Hoy me han “expulsado”, pero no por las injusticias normales y tipificadas en las Normas, sino por una injusticia especial que se llama Iciar. 
Desde que acudo por el Centro de Día y conozco su dinámica, estuve calculando cuanto tiempo pasaría antes de que a mi me “expulsaran”. Al leer esto, alguien podría sospechar que estaba provocando para que esto sucediese, pero nunca busqué que me ”expulsaran”. Es innegable que por culpa de mi soberbia impertinencia, he perdido trabajos y también sería verdad que me ha sorprendido que tardaran tanto, aunque como repito, no estaba buscando mi “expulsión”. Dada la tónica habitual que hay por aquí, seria un necio si no hubiese pensado en el alto indice de posibilidades que tenia, en definitiva, que tenemos todos para ser “expulsados”. Hasta que hoy me han “expulsado”. Hoy me han “expulsado”, pero no por las injusticias normales y tipificadas en las Normas, sino por una injusticia especial que se llama Iciar.
Con Iciar he intentado tener un especial cuidado, es una Animadora Socio-cultural tan desequilibrada que no sabes por donde te va a salir, todos conocemos como “trabaja” hasta cuando se equivoca y te hace creer con una sonrisa que sabia lo que estaba haciendo. Iciar lleva todo el mes trabajando para Kalatos, sustituyendo a Alejandra y Xosé que están de vacaciones, además de venir a trabajar los fines de semana por Prohogar. Veinticinco días seguidos y tres fines de semana, algo que pocos cuerpos aguantan y hay que comprender que Iciar esté desquiciada y necesité descansar.
Ocurrió lo siguiente. Hoy fue el primer día como Animadora Socio-cultural y como Encargada de la Sala de Lavandería de Patri, una chica muy maja de veinti pocos años. Hablando con Patri, tras lavar la ropa y sacarla de la secadora, le pedí «si me podría sostener la bolsa para meter dentro la ropa doblada”, como suelo pedírselo a Xosé, Alejandra y Silvia. Patri estaba encantada con poder ayudarme y mientras estaba encauzando la ropa, Iciar estaba mirándonos desde detrás del cristal de la puerta. Iciar entró para dentro y le dijo a Patri, “que ella no tenía que ayudarme” y tras dejarnos fríos a Patri y a mi, salieron las dos a la Sala de Lectura, trás lo cual Patri volvió a entrar y me dijo lo que me imaginaba, “ella no podía ayudarme”.
Ocurrió lo siguiente. Hoy fue el primer día como Animadora Socio-cultural y como Encargada de la Sala de Lavandería de Patri, una chica muy maja de veinti pocos años. Hablando con Patri, tras lavar la ropa y sacarla de la secadora, le pedí «si me podría sostener la bolsa para meter dentro la ropa doblada”, como suelo pedírselo a Xosé, Alejandra y Silvia. Patri estaba encantada con poder ayudarme y mientras estaba encauzando la ropa, Iciar estaba mirándonos desde detrás del cristal de la puerta. Iciar entró para dentro y le dijo a Patri, “que ella no tenía que ayudarme” y tras dejarnos fríos a Patri y a mi, salieron las dos a la Sala de Lectura, trás lo cual Patri volvió a entrar y me dijo lo que me imaginaba, “ella no podía ayudarme”. Ocurrió lo siguiente. Hoy fue el primer día como Animadora Socio-cultural y como Encargada de la Sala de Lavandería de Patri, una chica muy maja de veinti pocos años. Hablando con Patri, tras lavar la ropa y sacarla de la secadora, le pedí «si me podría sostener la bolsa para meter dentro la ropa doblada”, como suelo pedírselo a Xosé, Alejandra y Silvia. Patri estaba encantada con poder ayudarme y mientras estaba encauzando la ropa, Iciar estaba mirándonos desde detrás del cristal de la puerta. Iciar entró para dentro y le dijo a Patri, “que ella no tenía que ayudarme” y tras dejarnos fríos a Patri y a mi, salieron las dos a la Sala de Lectura, trás lo cual Patri volvió a entrar y me dijo lo que me imaginaba, “ella no podía ayudarme”.
Patri estaba incomoda queriéndome explicar como propio, lo que le acababa de decir Iciar, después de haber estado encantada de poder ayudarme. Una nueva Norma que no conocía, “la Animadora Socio-cultural de la Lavandería no puede ayudar a un usuario a meter la ropa en la bolsa”. Hablando con Patri de esta situación flipante, Iciar, molesta de que estuviese hablando malamente de ella, se agachó, pero no para sentarse en su sitio, sino para decirle algo al nuevo Vigilante de Seguridad. Se llama José, tendrá 30 años, es gijonés y ayer empezó a sustituir a Luis. Ayer en la Sala de Lecturas, José estuvo comentando con Iciar que “la conoce de varias dicotecas gijonesas” y para impresionarla, estuvo concretando con ella sobre los conocidos que tenían en común.
A José se le ve emocionado de trabajar con Iciar y se levantó a la solicitud de la Animadora Socio-cultural, situándose delante del cristal de la puerta, lo mismo que Iciar acababa de hacer. La mirada no duro lo que pueda durar una comprobación, se alargó hasta que me puso nervioso cuando vi que se mantenía constante mirándome. La situación era tan incomoda después de lo ocurrido, que abrí la puerta y le pregunte al Vigilante de Seguridad Eulen, “que si tenia algún problema”, con la voz adecuada cuando esto sucede en una Discoteca de las que frecuentan.
A José se le ve emocionado de trabajar con Iciar y se levantó a la solicitud de la Animadora Socio-cultural, situándose delante del cristal de la puerta, lo mismo que Iciar acababa de hacer. La mirada no duro lo que pueda durar una comprobación, se alargó hasta que me puso nervioso cuando vi que se mantenía constante mirándome. La situación era tan incomoda después de lo ocurrido, que abrí la puerta y le pregunte al Vigilante de Seguridad Eulen, “que si tenia algún problema”, con la voz adecuada cuando esto sucede en una Discoteca de las que frecuentan.A José se le ve emocionado de trabajar con Iciar y se levantó a la solicitud de la Animadora Socio-cultural, situándose delante del cristal de la puerta, lo mismo que Iciar acababa de hacer. La mirada no duro lo que pueda durar una comprobación, se alargó hasta que me puso nervioso cuando vi que se mantenía constante mirándome. La situación era tan incomoda después de lo ocurrido, que abrí la puerta y le pregunte al Vigilante de Seguridad Eulen, “que si tenia algún problema”, con la voz adecuada cuando esto sucede en una Discoteca de las que frecuentan.
Al abrir la puerta, a José le entró una risita nerviosa, Patri salió detrás mía e intentó que me tranquilizara e Iciar sentada, puso pose de contemplar ajena la escena. Fueron momentos tensos, o por lo menos para mi, donde José se mantuvo firme, su reputación delante de las amigas de Iciar estaba en juego, Patri finalmente consiguió tranquilizarme e Iciar al ver que tenia que aprovechar el momento, se levantó y me informó de que “estaba expulsado”. Yo me quedé parado, Patri se quedó parada, José se quedó parado y hasta Iciar se quedó parada, esperando a ver si el nuevo Vigilante sabia lo que tenia que hacer. Después fueron momentos tensos, contra un fantasma que presume de estar en un Gym de Boxeo, por que paga las cuotas mensualmente. El Vigilante de Seguridad me seguía despacio, esperando para hacerme una llave de “ataque profesional”, como la que Luis quiso hacerle a Víctor en la Sala de fumadores. El final, era tan inevitable, como podía ser trágico. Salí del Centro de Día, viendo que José quería ser un héroe.
Al abrir la puerta, a José le entró una risita nerviosa, Patri salió detrás mía e intentó que me tranquilizara e Iciar sentada, puso pose de contemplar ajena la escena. Fueron momentos tensos, o por lo menos para mi, donde José se mantuvo firme, su reputación delante de las amigas de Iciar estaba en juego, Patri finalmente consiguió tranquilizarme e Iciar al ver que tenia que aprovechar el momento, se levantó y me informó de que “estaba expulsado”. Yo me quedé parado, Patri se quedó parada, José se quedó parado y hasta Iciar se quedó parada, esperando a ver si el nuevo Vigilante sabia lo que tenia que hacer. Después fueron momentos tensos, contra un fantasma que presume de estar en un Gym de Boxeo, por que paga las cuotas mensualmente. El Vigilante de Seguridad me seguía despacio, esperando para hacerme una llave de “ataque profesional”, como la que Luis quiso hacerle a Víctor en la Sala de fumadores. El final, era tan inevitable, como podía ser trágico. Salí del Centro de Día, viendo que José quería ser un héroe.Al abrir la puerta, a José le entró una risita nerviosa, Patri salió detrás mía e intentó que me tranquilizara e Iciar sentada, puso pose de contemplar ajena la escena. Fueron momentos tensos, o por lo menos para mi, donde José se mantuvo firme, su reputación delante de las amigas de Iciar estaba en juego, Patri finalmente consiguió tranquilizarme e Iciar al ver que tenia que aprovechar el momento, se levantó y me informó de que “estaba expulsado”. Yo me quedé parado, Patri se quedó parada, José se quedó parado y hasta Iciar se quedó parada, esperando a ver si el nuevo Vigilante sabia lo que tenia que hacer. Después fueron momentos tensos, contra un fantasma que presume de estar en un Gym de Boxeo, por que paga las cuotas mensualmente. El Vigilante de Seguridad me seguía despacio, esperando para hacerme una llave de “ataque profesional”, como la que Luis quiso hacerle a Víctor en la Sala de fumadores. El final, era tan inevitable, como podía ser trágico. Salí del Centro de Día, viendo que José quería ser un héroe.
Extracto del Libro de Actas del día correspondiente.

Tal como he empezado a escribir, antes o después me iban a “expulsar” y lo de Iciar no tiene nombre, pero si tiene fama. Me da igual que me expulsen un día, que según las Normas, mañana sábado podré entrar y desayunar. El lunes voy a ir a Eulen, al Juzgado y a la Gota de Leche, para que el Coordinador de Drogodependencias me expliqué la nueva Norma de Iciar. Yo estaba en la Lavandería, con una Animadora Socio-cultural que no le importaba sostenerme una bolsa, Iciar provocó, Iciar esperó e Iciar me expulsó.
28-06-2010 – QUEJA nº 3 – En el Centro Encuentro y Acogida, la empresa privada que proporciona el servicio los fines de semana está teniendo a una trabajadora de lunes a Domingo, lo que permite afirmar que no dispone del descanso necesario para desempeñar la función de educadora por tanto solicitar que se comunique a PROHOGAR que respete los días de descanso ó que asigne a alguien para sustituir las vacaciones de los empleados contratados por el Ayuntamiento.

01-07-2010 – QUEJAS nº 9 – Todavía el coordinador del CEA no me ha contestado por el motivo por el cual sus subordinados me negaron abrir una bolsa para meter dentro la ropa dobladina y que consiguió que me ofuscase, aprovechando este echo para expulsarme dos días (1 día verbalmente) y que motivo que me quedase sin desayunar hasta que abrió la cocina económica.

MI SEGUNDA EXPULSION. <Lunes, 19 de julio 2.010
El viernes me quedé de piedra con la Animadora Socio-cultural Alejandra. De entre todos ellos es la mas light, pero lo que le he visto hacer hoy se puso a la misma altura que todos los demás. Puedo comprender que cuando alguien tiene un trabajo, tiene que hacer lo que le manden, pero para el Ayuntamiento, en este Centro de Día y estando de Encargada de la Sala de Lavandería, es inadmisible, Este viernes, Lami “alto”, un senegalés de 28 años, entró en la Lavandería, la saludó cordialmente y le solicitó «el cepillo de dientes del mes», que según las Normativas tenemos derecho. Alejandra estaba agradada con su aptitud, cogió uno de la caja, miró la lista colgada en la puerta del cuartillo y con el cepillo en la mano, se puso seria, le miró dulcemente y le informó que «no tenía derecho hasta mañana», que es fin de semana y la Lavandería está cerrada. Lami, que no creo que recordase el día preciso que le entregaron su último cepillo, miró la lista buscando su nombre y se justificó sonriendo con qué, “lo había perdido”. Alejandra, sin perder el tiempo, ni tampoco la sonrisa, lo volvió a meter en la caja de donde lo había sacado y le explicó la Norma que explica qué, “es uno cada mes, no puede ser antes por que sinó, lo querrían todos y no habría para nadie”. Me quede fascinado mirando la pasividad de uno y la autoridad de la otra, en algo que costara unos céntimos y que no me extrañaría que fuese de vital importancia para Lami, que tiene una dentadura prominente. Sin palabras. Si anteayer, no hubiera solicitado el mio, se lo hubiera demandado para regalárselo delante de sus morritos. Que lastima.
Ya que a los Animadores Socio-culturales nadie les llama la atención por su despotismo, hoy me desperté con esta misma idea en la cabeza. ¿Qué pasaría si después de que me dieran mi cepillo, me entregasen otro, antes de que pasase el mes? Haber si les llaman la atención por ser torpes, haciendo mal lo que me afirman que es su “trabajo”. ¿Que pasaría si la próxima vez que vaya a ver a su “Jefe”, fuese a quejarme por que no saben hacer su “trabajo”? Con la idea en la cabeza, pensaba dejarlo para el miércoles, que le volvía a tocar a Alejandra estar en la Lavandería, pero esta mañana vi a Xosé hacer su “trabajo” y fue a él a quien le gasté mi broma.

Su vanidad jugaba en su contra. Es incuestionable que Xosé se sabe las Normas de memoria, es mas, fuera de ella no tengo la mas mínima duda que se perdería. Fue relativamente fácil tomarle el pelo, solo al principio dudé en conseguirlo, cuando empecé a reconocerle “mi mal comportamiento con ellos, entender que las Normas se han puesto para nuestro bien y agradecerle el trabajo que realizan con nosotros”. Xosé, que durante mi alegato reconociendo mi «culpabilidad», se había mantenido a la defensiva, quedó satisfecho por mis palabras y se lo creyó todo. Llegado este momento, empecé a hablar “del cepillo de dientes mensual y del ultimo que recibí, allá por mayo” y me tire a la piscina. El marido de Alejandra estaba tan complacido, que no quiso estropear el momento y va y me lo da.
Con el cepillo en la mano, necesitaba ir “a buscar una cosa que se había olvidado en el coche” y me fui. Cuando salí del Centro de Día, no pude evitar sonreír y una vez empecé a sonreír, acabé riéndome de Xosé. Me hace tanta gracia el “pobre”. Ya que su despotismo no motiva que su Coordinador les llame la atención, quizás Antonio si se la llame por incumplir una de sus Normas, como es no comprobar la lista y darme un cepillo sin que haya trascurrido el mes. Fui al Registro de la Gota de Leche y se me ocurrieron escribir dos quejas.
19-07-2010 – QUEJA nº 34 – Por que dais cepillos de dientes a los que mantenemos la limpieza bucal y no dais la pasta o mejor dicho dais un palillo con la dosis de un enjuague? No es una estupidez.

19-07-2010 – QUEJA nº 35 – De que sirve tanto control en el CEA si el 14-VII me han dado un cepillo de dientes y hoy 19-VII me han dado otro cuando es al mes.

Por la tarde entré en el Centro de Día y Xosé parecía enfadado conmigo. Sin saber los motivos que pudiese tener para estarlo y después de haberme duchado por la mañana, le solicité una maquinilla de mierda para afeitarme. Surgió cierta tensión que capeé sin problemas. Cuando terminé de afeitarme, surgió otra tensión en una conversación absurda, que sirvió para que Xosé me llamara la atención “por mi tono de voz”. Quise que se tranquilizase y surgió “la advertencia de ser expulsado”, le contesté educadamente y me ordenó que «abandonase el Centro de Día”. Como me encontraba magnifico después de acicalarme, cumplí su Orden y salí del Centro de Día, hasta mañana.
Por la tarde entré en el Centro de Día y Xosé parecía enfadado conmigo. Sin saber los motivos que pudiese tener para estarlo y después de haberme duchado por la mañana, le solicité una maquinilla de mierda para afeitarme. Surgió cierta tensión que capeé sin problemas. Cuando terminé de afeitarme, surgió otra tensión en una conversación absurda, que sirvió para que Xosé me llamara la atención “por mi tono de voz”. Quise que se tranquilizase y surgió “la advertencia de ser expulsado”, le contesté educadamente y me ordenó que «abandonase el Centro de Día”. Como me encontraba magnifico después de acicalarme, cumplí su Orden y salí del Centro de Día, hasta mañana. Por la tarde entré en el Centro de Día y Xosé parecía enfadado conmigo. Sin saber los motivos que pudiese tener para estarlo y después de haberme duchado por la mañana, le solicité una maquinilla de mierda para afeitarme. Surgió cierta tensión que capeé sin problemas. Cuando terminé de afeitarme, surgió otra tensión en una conversación absurda, que sirvió para que Xosé me llamara la atención “por mi tono de voz”. Quise que se tranquilizase y surgió “la advertencia de ser expulsado”, le contesté educadamente y me ordenó que «abandonase el Centro de Día”. Como me encontraba magnifico después de acicalarme, cumplí su Orden y salí del Centro de Día, hasta mañana.
19/07/10 -Se expulsa a un usuario “Juan Diego”, 1 dia por elevar reiteradamente el tono de voz dentro del Centro, tras ser advertido previamente para que desistiera en su actitud. Fdo. Xosé

MI TERCERA EXPULSION. <Martes, 20 de julio 2.010
Me han “expulsado” en el día de mi cumpleaños. Quizás no lo supieran, pese al “trato personalizado” que afirman realizar y no me han felicitando pensando que me molestaría. La “expulsión” del Centro de Día tiene miga. Resulta que quise lavar ropa y a las 14:00, estuve esperando a las 16:00 para que abrierse Café y Calor. Resultó que era el quinto de nueve lavadoras y pondría mi lavadora sobre las 17:00. Como había tiempo, estuve jugando con otros “usuarios” al baloncesto delante del Educador Físico del Patio. En estas, salió al patio el Animador Socio-cultural Xosé y me ordenó que entrase a meter la ropa en la lavadora. Estábamos en medio de una jugada y cuando la torpeza de Lami “bajo” sirvió para que no cogiese mi pase, me fui a beber un vaso de zumo y entré en la Lavandería. Cuando entré, Xosé me dijo que “había perdido la lavadora dándosela a otro usuario”, pero no me sancionó con “dos días sin poder lavar ropa”. No sé lo que le dije, nada del otro mundo, me “expulso”, lo mande “a tomar por culo”, me repite que “estaba expulsado”, “lo mande a la mierda”, me dijo que “llamaría a la policía” y me recordó a mi madre. Volví al patio muy mosqueado.
Seguí jugando al baloncesto como si nada, mientras esperaba que llegase la Policía. A los diez minutos, entraron dos Policías Municipales que me hicieron entrar al interior de la Sala de Lecturas y me preguntaron “¿que pasaba?”. Jadeando, intenté explicar que tenía turno de lavadora, mientras me estaban identificando. Con cierta idiferencia, uno de los policías le preguntó a Xosé, “¿si era verdad que yo tenia turno de lavadora?” y Xosé le contestó que “¡no!”. Mi indignación pudo conmigo, que mientras Xosé estaba hablando con el policía, aproveché para entrar en la Lavandería, cogí la “Lista Oficial de Duchas y Lavadoras” y se la entregué al Municipal. Cuando Xosé vió lo que acababa de hacer, se puso amarillo y en un arrebato de locura, le quitó el papel de las manos al Municipal mientras estaba intentando descifrar su letra. El Municipal quedó petrificado sin saber donde había ido el papel que tenia enfrente de sus ojos y cuando levantó la vista, vio a Xosé con cara de bueno y el papel en sus manos. Ante la cara del Municipal, Xosé le afirmó que eran “papeles internos del Centro de Día”.
Seguí jugando al baloncesto como si nada, mientras esperaba que llegase la Policía. A los diez minutos, entraron dos Policías Municipales que me hicieron entrar al interior de la Sala de Lecturas y me preguntaron “¿que pasaba?”. Jadeando, intenté explicar que tenía turno de lavadora, mientras me estaban identificando. Con cierta idiferencia, uno de los policías le preguntó a Xosé, “¿si era verdad que yo tenia turno de lavadora?” y Xosé le contestó que “¡no!”. Mi indignación pudo conmigo, que mientras Xosé estaba hablando con el policía, aproveché para entrar en la Lavandería, cogí la “Lista Oficial de Duchas y Lavadoras” y se la entregué al Municipal. Cuando Xosé vió lo que acababa de hacer, se puso amarillo y en un arrebato de locura, le quitó el papel de las manos al Municipal mientras estaba intentando descifrar su letra. El Municipal quedó petrificado sin saber donde había ido el papel que tenia enfrente de sus ojos y cuando levantó la vista, vio a Xosé con cara de bueno y el papel en sus manos. Ante la cara del Municipal, Xosé le afirmó que eran “papeles internos del Centro de Día”.Seguí jugando al baloncesto como si nada, mientras esperaba que llegase la Policía. A los diez minutos, entraron dos Policías Municipales que me hicieron entrar al interior de la Sala de Lecturas y me preguntaron “¿que pasaba?”. Jadeando, intenté explicar que tenía turno de lavadora, mientras me estaban identificando. Con cierta idiferencia, uno de los policías le preguntó a Xosé, “¿si era verdad que yo tenia turno de lavadora?” y Xosé le contestó que “¡no!”. Mi indignación pudo conmigo, que mientras Xosé estaba hablando con el policía, aproveché para entrar en la Lavandería, cogí la “Lista Oficial de Duchas y Lavadoras” y se la entregué al Municipal. Cuando Xosé vió lo que acababa de hacer, se puso amarillo y en un arrebato de locura, le quitó el papel de las manos al Municipal mientras estaba intentando descifrar su letra. El Municipal quedó petrificado sin saber donde había ido el papel que tenia enfrente de sus ojos y cuando levantó la vista, vio a Xosé con cara de bueno y el papel en sus manos. Ante la cara del Municipal, Xosé le afirmó que eran “papeles internos del Centro de Día”.
El Vigilante no realiza ninguna anotación al respecto en el libro de actas.


El Municipal, ahora no estaba por la labor de dejarlo estar ahí, pero la Animadora Socio-cultural Alejandra solicitó la presencia del Municipal en el Despacho, como si de algo “profesional” fuesen a hablar. De allí salió el Municipal comentandome las Normas y comprobé, que aunque tenia ganas de identificar al excéntrico Animador, no podía hacer nada mas. Ahora que ya ha pasado todo, no entiendo que hacia Xosé otra vez en la Lavandería, si ayer le tocó ser el Encargado de la Sala de Lavandería. Quizás está enfadado conmigo por haberle sustrayendo un cepillo de dientes, ponerle una Queja por tal motivo y decidió intentar joderme. Pues muy bien no le salió.
21-07-2010 – QUEJA nº 39 – Ayer, llevaba yo desde las 2:00 para poner una lavadora y cuando abrió el Centro me puse a jugar al Basket me avisaron para poner la lavadora entre con tanta sed que bebí un zumo. Xose me dijo que mi turno había expiado sin mas y motivo que gritara. llamaron a la Policía municipal que quedo perpleja con la situación que Xose les quitara de las manos el papel de Lavandería con la excusa de que eran papeles internos. Expulsión 5 días. CAGO EN MI PUTA MADRE


MI CUARTA EXPULSION. <Miércoles, 28 de julio 2010
Mi cuarta expulsión del Centro de Día, la firma el Animador Socio-cultural Xosé. Le pedí el desodorante que está guardado para que no se lo robemos, pasó de mi, se lo volví a pedir de mala gana, le hice gracia y me sonrió, pero advirtiéndome que me iba a “expulsar”. Seguí con la ridícula situación que provocó, ya que esta ridícula situación no es típica mía y mientras le sonreía, me comunicó mi “expulsión”, invitándome a salir del Centro de Día. Con esta situación, salí sonriéndole de la Lavandería, mientras él me acompañaba sonriéndome a la salida. Salí para afuera y me gustó como había toreado a Xosé, hasta que pasaron dos minutos, donde me percaté de que estaba solo en la calle mas triste de Gijón, mientras Xosé estaba dentro riéndose.
Mi cuarta expulsión del Centro de Día, la firma el Animador Socio-cultural Xosé. Le pedí el desodorante que está guardado para que no se lo robemos, pasó de mi, se lo volví a pedir de mala gana, le hice gracia y me sonrió, pero advirtiéndome que me iba a “expulsar”. Seguí con la ridícula situación que provocó, ya que esta ridícula situación no es típica mía y mientras le sonreía, me comunicó mi “expulsión”, invitándome a salir del Centro de Día. Con esta situación, salí sonriéndole de la Lavandería, mientras él me acompañaba sonriéndome a la salida. Salí para afuera y me gustó como había toreado a Xosé, hasta que pasaron dos minutos, donde me percaté de que estaba solo en la calle mas triste de Gijón, mientras Xosé estaba dentro riéndose.Mi cuarta expulsión del Centro de Día, la firma el Animador Socio-cultural Xosé. Le pedí el desodorante que está guardado para que no se lo robemos, pasó de mi, se lo volví a pedir de mala gana, le hice gracia y me sonrió, pero advirtiéndome que me iba a “expulsar”. Seguí con la ridícula situación que provocó, ya que esta ridícula situación no es típica mía y mientras le sonreía, me comunicó mi “expulsión”, invitándome a salir del Centro de Día. Con esta situación, salí sonriéndole de la Lavandería, mientras él me acompañaba sonriéndome a la salida. Salí para afuera y me gustó como había toreado a Xosé, hasta que pasaron dos minutos, donde me percaté de que estaba solo en la calle mas triste de Gijón, mientras Xosé estaba dentro riéndose.
28/07/10 Se expulsa a “Diego” 1 día por elevar injustificadamente el tono de voz a un educador de una manera reiterada. Fdo. Xosé

MI QUINTA EXPULSION. <Viernes, 27 de agosto 2.010
Esta tarde me apunté para ducharme. Cuando el Animador Socio-cultural Xosé, salió y me ordenó que entrase a ducharme, dejé el periódico, entré en la Lavandería y cogí una toalla. Normalmente, las toallas suelen estar en su cuartillo, controladas para que no se las robemos, pero h
Esta tarde me apunté para ducharme. Cuando el Animador Socio-cultural Xosé, salió y me ordenó que entrase a ducharme, dejé el periódico, entré en la Lavandería y cogí una toalla. Normalmente, las toallas suelen estar en su cuartillo, controladas para que no se las robemos, pero hEsta tarde me apunté para ducharme. Cuando el Animador Socio-cultural Xosé, salió y me ordenó que entrase a ducharme, dejé el periódico, entré en la Lavandería y cogí una toalla. Normalmente, las toallas suelen estar en su cuartillo, controladas para que no se las robemos, pero hoy, Xosé las tenía en la estantería exterior. Sin darle mas importancia cogí una y no me gustó su forma de llamarme la atención. La posé y dentro del conflicto, no le contesté mal del todo, simplemente le contesté con un imperativo, “dámela”.
Me apercibe con «expulsarme» y se lo repito con una sonrisa. Xosé se asoma a la Sala de Lecturas, avisa al Vigilante de Seguridad y Luis y yo nos enteramos que estoy “expulsado”. Xosé me advierte que “si no salgo va a llamar a la Policía” y no hay necesidad, dentro de hacerme un poco el remolón por amor propio. En estos momentos en los que no me muevo, Luis me recordó “mi necesidad de desayunar y mi higiene”, usándolas como argumento y casi consigue que no quisiese salir. Salgo fuera del Centro de Día sin armarla y solo me «sancionan» con «un día sin poder entrar», Luis dice que “solo es un día”, me sonríe por ser “un día”. Me quedo en la calle y llamo a la Policía. A los cinco minutos, llegan unos Policías Municipales muy amables y tras hablar en el umbral con Luis detrás la puerta, me dicen lo que temía, “solo puedo ir a la Concejala a poner una queja”.

SEGUNDA VEZ EXPULSADO DEL ALBERGUE COVADONGA
Hoy es miércoles, 22 de septiembre 2010, estoy como “interno” en el Albergue Covadonga, llevó 20 días con un contrato laboral, soldando soportes para instalar encima placas solares. Un trabajo físico, en el que tengo que colocar las piezas encima de la mesa, para después soldarlas y una vez terminadas, colocarlas manualmente sobre un palé. Trabajo a tres turnos, una semana por la mañana, la siguiente por la tarde y después por la noche. Esta semana estoy de noches y como está “prohibido permanecer en las camaretas por el día”, este lunes pretendieron que durmiese en las butacas de la Biblioteca, por lo cuál protesté, ya que estas butacas son incluso peores para dormir que las sillas del Centro de Día. He conseguido que me habiliten una de las dos Camas de Emergencias que hay en la Portería y pese a que las mencionan en los periódicos cada vez que tienen ocasión, “están haciendo una excepción conmigo”.

Después de tenerme toda la tarde esperando, Ramón, el impresentable Portero de tardes, me anunció que “excepcionalmente, la Directora me atendería ahora en su Despacho». La Hermana Angelita y yo íbamos a vernos por primera vez cara a cara, desde mi “expulsión” hace ya seis meses, aunque nos hemos estado viendo las caras por el aparcamiento, después de que aparcarse el coche enfrente de la entrada del Albergue. Aunque comenté que «no quería volver a venir al Albergue Covadonga», en la Oficina de Información al Transeúnte me han dado el “Vale de cama” por que el Albergue nocturno de la Cocina Económica está de reformas. Con la incertidumbre que me están causando, entré al edifico pensando ¿por que era atendido en Audiencia? Su Despacho tenía la puerta abierta y cuando entré, la Directora estaba sentada y sonriéndome, supongo que contenta de comprobar que me he tomado mas en serio salir de la calle, que sus habituales de siempre, que encima se las dan de buenos con ella, criticándonos a los malos como yo. La Hermana Angelita me pidió que le repitiese el motivo de tener que recibirme y fui claro y preciso.
“Me han mandado la Trabajadora Social Elena de la Oficina para comentar con Usted, que hasta el día 10 no cobrare, para que me renueve hasta el día que cobre. Ademas, considero insuficiente estar en el Albergue solo hasta el día 10 de octubre y quiero continuar hasta el 10 de noviembre. Este mes, cobrare sobre unos 1.000€. Yo estoy contratado por una ett y mañana puede que me den el aviso de que no continuo. Considero prematuro, con este dinero, querer normalizar mi vida en una habitación. Si me despidiesen mañana solo serviría para arrepentirme por no haber pagado el Seguro del coche, además de no llevarlo a un mecánico. Para conseguir una casa compartida que me guste, no solo tendré que pagar el primer mes, si no que también tendré que pagar la fianza. Con el dinero que me quede de pagar al dueño del piso, ¿que haria si pierdo el trabajo?, si mismamente la fianza, hasta que no me vaya no me la devolverán. Necesito ponerme al día en todo. Como Usted sabe, llevo seis meses en la calle. Sali de mi casa con lo puesto y me va a suponer unos gastos iniciales ineludibles.”
La Hermana Angelita tras estar oyéndome atentamente y sonriéndome, me contestó algo parecido a la Trabajadora Social Elena, “lo de prolongarme hasta noviembre era imposible, que podría estar hasta el día 1 de octubre, pero no hasta el 10”. Una curiosa forma de decirme que “no”.
Al igual que Elena, la Hermana Angelita me puso trabas a la práctica empresarial contemplada de abonar los sueldos el día 10. Esperé a que me dijese algo mas, que escucharme lo que Elena debería haberle transmitido. Habiendo conocido casos de “renovaciones” por gastarse el Subsidio en drogas y que en el Albergue estuvieron de “internos” hasta que cobraron el día 10, esperé que rectificase sobre una oportunidad de oro para una persona sin apoyos socio-familiares, pero simplemente se quedó mirando para mi sonriéndome. En un momento tuve que decidir si insistir, si levantarme o si protestar. Empecé insistiendo, pero sin haber empezado, me repitió su decisión. Antes o después, para bien o para mal, tendría que levantarme, por tanto volví a insistir. Empece mencionando, que el Albergue esta medio vacío y me vino a contestar que estaba medio lleno. Insistí e insistí, pero no servió de nada y al final, me alteré al ver que solo estaba escuchándome sonriéndome.
Me levanté y empecé a protestar agriamente, recordándole «la obligación de tenerme en el Albergue, hasta que cobrase mi primer mes y que está regulado por su Convenio de Colaboración con el Ayuntamiento». Sirvió para conseguí que me ampliase hasta el día 10. La Hermana Angelita, al menos no me puso la condición de llamar a la empresa y comprobar que era cierto que cobraría el día 10, como me insinuó Elena. Crecido al haber conseguido lo justo, me la jugué “con hasta noviembre”. Indignado con el desgaste que me causó esta negociación, empece diciendo, «teneís en el Albergue indefinidamente a todos los “carrilanos”, los chivatos, las “perras” y a todo aquel que les haga “gracia” a las Trabajadoras Sociales de la Oficina». Ya estaba alterado, dado lo que me jugaba y viendo el estrés que aquí me están provocando todos, que entre mi enfado, mis aspavientos, levantar la voz y supongo que el recuerdo del acuchillamiento de la Hermana Marcelina, aunque no fuese en ningún momento mi intención, me ha aplazado su decisión «hasta la Reunión Profesional del miércoles».
Hoy es viernes, 1 de octubre 2.010 y trabajando esta mañana, se lió el hilo de la máquina de soldar y no paré en ningún momento para descansar. Llegué al Albergue Covadonga agotado pensando solo en descansar. Cuando entré al Albergue, se me acercó Ramón, el inepto Portero de tardes, para informarme que “tenia que pasarme inmediatamente por la Oficina”. Ya sabía que tenía que pasarme hoy a buscar el puto “Vale de cama”, pero me hizo gracia que me dijese “inmediatamente”, si hasta las 18:00 no abren y eran las 15:45. Comí en el Comedor vacio, en silencio, cansado, solo, pensando en los días que me faltan para cobrar y alquilar una habitación. Cuando sali del Comedor, Ramón entró a comprobar que lo había dejado todo en regla y me repitió de sobrao que, “debía de pasarme esta tarde por la Oficina”. Su “profesionalidad” me hace gracia, sobretodo cuando el único trabajo del que presume es haber estado en un Albergue de Peregrinos, en el cuál tendría otras responsabilidades muy distintas a las que aquí disfruta.
No entendí por que desde la Oficina habían llamado a Ramón, para que me diera el aviso. La duda sobre «¿que seria lo que querrían de mi?» y el estrés que me provoca Ramón, solo sirvió para agotarme mas de lo que estaba. Ya llevo cuatro semanas enteras haciendo un trabajo agotador, donde solo mi sangre y no el musculo, mueven los hierros hasta ponerlos en su sitio. Cuento los días y no pasan. Fui a sentarme a la Sala de la Televisión para descansar, aunque no sea el mejor sitio para ello. Sin poder descansar, estuve perdiendo el tiempo hasta las 18:00. No quería pasarme por la Oficina a la hora que dicen que abren, tampoco quería que me tocase delante un «carrilano» en su primera estancia en Gijón, que por todo ello, calculando su forma de trabajar, me aburrí de pensarlo y fui antes de lo que hubiera deseado. Estoy cansado.

Llegué y tuve suerte, la Oficina estaba abierta y no había nadie esperando. Cuando entré, estaba la Trabajadora Social Laura, cerré la puerta del privado, le di las “Buenas Tardes” e instintivamente agaché la cabeza. “¿Que te pasó el miércoles?”, levanté la cabeza y al ver que no le contestaba nada, me dijo mientras me miraba a los ojos y me sonreía, “estás expulsado por protestar”. Me debí quedar blanco cuando me lo dijo, calculando mentalmente las consecuencias. El tono de su voz era de una total satisfacción dando estas noticias y después reírse con los insultos que provoquen sus palabras. “¿Que le dijiste a la Hermana Angelita?”. Visto como funciona esto de los Servicios Sociales, la Hermana Angelita debió de relatar la Audiencia que me concedió en la Reunión Profesional de los miércoles. Como ayer las Trabajadoras Sociales secundaron la Huelga General, me guardaron su decisión para hoy, cuando llegase de trabajar por la mañana. Cundi tenía razón, las Trabajadoras Sociales de la Oficina imponen su criterio a las monjitas. Quizás alguna de las Trabajadores Sociales, que todos gozan de innumurables consideraciones laborales, le debió de parecer una insolencia mi simple petición y ha querido agraciarse con Angelita proponiendo esta decisión. Con la mayor indiferencia sali del privado con un «Vale de comidas» para la Cocina Económica. Ya me conozco el camino y volví al Albergue a recoger mis cosas.

He sido «expulsado» por segunda vez del Albergue Covadonga y esta vez teniendo que conservar un trabajo. Parece ser que en la Reunión Profesional han creido conveniente «expulsarme» del Albergue Municipal y encima, para otorgar alguna función a la Oficina, me lo ha tenido que decir una de sus elegidas, que ha gozado diciéndomelo. Subí a la camareta y recogi mis cosas con Ramón encima mio y me surgió un problema. La semana pasada regalé el saco que me dieron en Cáritas-Pola de Siero a Ioan, después de ver como Argimiro, el Portero de fin de semana, llamó a la Policia por que Ioan se volvió agresivo cuando le negó una manta de las que el Albergue afirma que nos entrega durante las olas de frío. Lo que suele pasar cuando se contrata a un inútil incompetente, unicamente por ser el padre putativo de la Trabajadora Social Mónica y para que su madre no tenga que mantenerlo. Mientras Ramón se sacaba los mocos, metí las mantas en una de las bolsas, justo cuando entraba la Hermana Sole en la camareta, quien me vió como lo hacía y me acusó de «estar robando las mantas». Ramón se tragó sus mocos al oirla y me humilló con su forma de querer recuperarlas. No pasa nada, esta noche conseguiré otras mejores, después de escuchar indignada a sor Carmen sonriéndome preguntando, «¿que hice con las últimas que me dió?». Salí humillado después de ser tratado como a un perro. Salí con la alegria de ver el final del túnel tan cerca y a sabiendas que lo que acaba de ocurrirme es habituals. Salí del Albergue con mis cosas, recorrí 30 metros, las metí en el coche y me fui a bañar al Centro de Día, antes de que empiece el fin de semana.



Seguro que por «protestar» no ha sido, en todo caso fue por sacarle hasta el día 10 a la Hermana Angelita, cuando sus intenciones era que saliera el día 1. Si no hubiera protestado salía el día 1 y por protestar salgo hoy. No veo la diferencia, si hoy es día 1. No creí que fueran a incumplir el Convenio de Colaboración con el Ayuntamiento. En estos meses, me queda claro que controlan la situación y hoy compruebo que lo hacen impunemente. Menos mal que la próxima semana trabajo de tardes y la siguiente cobraré mi primer sueldo. Ahora voy a tener que ir a trabajar sin desayunar y durmiendo en el coche, asearme y lavar la ropa en el Centro de Día y comer y recibir una bolsa verde butano en la Cocina Económica, donde visto lo visto, es el único sitio donde nunca he visto que «expulsaran» a nadie y eso que son muy criticadas por ello. Gracias a la Vocación de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, el día que la Cocina Económica la dirijan los Trabajadores Sociales, nos vamos a morir de hambre o de asco, lo que primero llegue.
Hoy es Lunes, 8 de noviembre 2010. He perdido mi trabajo y responsabilizó al Albergue Covadonga. Quise normalizar mi vida y me lo impidieron en el momento que me dejaron en la calle, encima sin previo aviso. El desgaste de los diez días trabajando en la situación personal en la que me hayaba, no lo compatibilicé bien y casi explotó. El encargado ha estado esperando mi primer fallo y no le culpó por ello, en las listas del Paro hay soldadores mucho mejores que yo y que nunca van a explotar. Mi esfuerzo de todos estos meses, queda reducido a disfrutar de la habitación este mes. Sinceramente, creo que se han equivocado conmigo.

No se me olvidan las tres virtudes que me concedió la Celestina, tras las mil y una que me relató de su hijo. “Eres educado cuando quieres, eres guapó y eres trabajador” y después vinieron los mil y uno de mis defectos. Mi madre y yo mucho nos reíamos a solas, cuando le imitaba reproducir la conversación. Pues bien, de nada me ha servido tales virtudes. La educación que he querdo tener con los Trabajadores Sociales e incluso con el resto de “transeúntes”, de nada me ha servido. Tener buena presencia, solo me ha servidora Social de la Oficina, pensase en que íbamos a tener un hijo juntos, me iba a denunciar por Malos Tratos y me iba a sacar una Pensión Alimenticia. Ser trabajador de nada me ha servido en estos seis meses, salvo para encontrar en medio de esta Crisis la panacea de un empleo. He utilizado mis tres virtudes en esta dificilisima situación de total desamparo y me pusieron la zancadilla en ese momento critico, justo antes de cobrar.
centro de desintoxicacion
LOS ORGANISMOS Y LA POBREZA
Esta mañana me he levantado inspirado, poco he pensado y lo tengo todo claro. La forma en la que se produjo la «expulsión» de Gines, me afecta personalmente por que me voy a poder ver ante un malentendido parecido y la conclusión será que me van a «expulsar». Una vez leí dentro de un contexto, que “el entorno social es el caldo de cultivo de la criminalidad”. No solo estoy excluido de los Servicios Sociales, sino que estoy siendo tratado como un marginal mas. En estos momentos, a mi no me preocupa tanto el entorno social que me rodea, que es claramente marginal, sino del entorno institucional del que dependo, que terminaré criminalizado justificado en que soy un marginal más..
Esta mañana me la quise tomar con calma y fui a desayunar al Centro de Día, a sabiendas que Gines no iba a estar adentro. Hoy el Centro de Día estaba mas vacío de lo habitual y mas silencioso, algo que curiosamente me estresó. Cuando terminé de tomarme unos cafetillos, cogí el periódico de ayer por que estaban todos ocupados y tuve la ocasión de leer la noticia de Garzón pide al Supremo que anule el auto de apertura de juicio oral contra él//elcomercio.es//14-05-2010. Increíble como ha terminado el Juez que luchó con éxito contra el trafico de drogas. Mas increible es que haya sido derrotado por luchar contra la corrupción de los políticos. Mucho mas increible son los argumentos contra él en los medios de comunicación y que la gente como Cundi me los repite sin mas. Como desde hace años es la corrupción de los funcionarios la que está detrás del tráfico de drogas, nada se ha vuelto a hablar de incautaciones, ni de detenciones, ni de lavado de dinero, salvo a pequeños minoristas que su actividad destaca sobremanera. Ahora conociendo la dinámica de los Centros de Desintoxicación resulta curisoso que no se utilicen a los «chivatos» para desaricular las bandas del tráfico de drogas. He seguido leyendo.
Una media de 200 solicitudes cada mes//elcomercio.es//14-05-2010
200 peticiones llegan, de media, cada mes a la Consejería de Bienestar Social y Vivienda, por lo que, desde febrero, podría haber acumuladas 1.000 peticiones sin respuesta. Con el personal suficiente, en menos de dos meses el solicitante ya dispondría del pago, puesto que el proceso consiste en presentar la solicitud y que Bienestar compruebe que los datos de falta de recursos son ciertos. La renta mínima es un derecho de todos los asturianos que ingresen menos de 532 euros al mes, cifra marcada por el Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples (IPREM). En el primer trimestre del año se habían recibido 693 peticiones, un 9% menos que en el año anterior, donde el Principado reconoció estar desbordado por las peticiones debido a la crisis económica. Sin embargo, en aquel momento la respuesta fue rápida y no se generaron retrasos en los pagos que oscilan entre los 432,09 euros, si la nómina beneficia a una persona, y los 756,08, si llega a más de seis.
En 2.010, en lo mas crudo de la Crisis, los medios de comunicación fueron muy extrictos utilizando el castellano para hablar de materia política y sobremanera en temas sociales. La cifra de «200», resulta muy poco relevante y curioso el «1.000», si de febrero a mediados de mayo son 3´49 meses. La palabra «solicitudes» es ambigua. No se entiende si se refiere a las «solicitudes» aprobadas o al global, incluidos a quienes se nos denegó por no cumplir los requisitos y los que recibieron como contestación la genérica «Falta de Documentación». En esta noticia sobre el Salario Social, desde Bienestar Social se muestran demasiado criticos con ellos mismos, por una simple demora de cinco meses. Se utiliza la muletilla «con el personal suficiente» y cifran «en menos de dos meses», el tiempo óptimo para su tramitación y su ejecución económica.
Reconoce que las peticiones se acumulan desde febrero porque Administraciones Públicas «no cubre cuatro puestos»
La tramitación del salario social se ha frenado. La Fundación Albergue Covadonga lo denunció el miércoles y la Consejería de Bienestar Social lo reconoció ayer mismo. El acceso a esta renta mínima, la que se concede a quien no alcanza unos ingresos mínimos de 532,21 euros, acumula un serio retraso. Siete meses constata el albergue gijonés y cinco confirma el departamento que dirige Noemí Martín, de Izquierda Unida, desde donde se explica la causa: «Faltan por cubrir cuatro puestos de empleo en el servicio de Salario Social» y se señala al culpable: la Consejería de Administraciones Públicas, que dirige la socialista Ana Rosa Migoya. La eterna pelea entre los socios de Gobierno sobre el reparto de recursos y de personal se ha vuelto a poner sobre la mesa en un momento en el que los recortes anunciados por el Ejecutivo central han venido a tensar, aún más, las relaciones PSOE-IU. Desde Bienestar Social se aseguró ayer que «es cierto que hay retrasos de hasta cinco meses» en el pago del salario social, un problema que vienen padeciendo «desde febrero», cuando en el servicio de tramitación de estas peticiones «quedaron vacantes cuatro plazas». «No es ningún ahorro» Bienestar Social asegura que existe presupuesto tanto para pagar estos salarios -para los que cuentan con 27,19 millones de euros este año- como «para cubrir esas plazas». Y dice ignorar «la razón por la que Función Pública no acaba de cubrirlas», en referencia al departamento de la Consejería de Administraciones Públicas encargado de la contratación de personal. Para el equipo de Martín esta situación «no es ningún ahorro», porque el dinero se acabará pagando, y sí un problema «para quien lo necesita». «¿Cómo sobreviven estos meses?», se preguntan.
La Fundación Albergue Covadonga, casi le dan la razón a la Conserjería sobre los meses de «retraso», cuando su función es asistencial y no realizan nigún tipo de trabajo administrativo. Esto sería trabajo de la Oficina de Información al Transeúnte, dependíente de la Fundación Municipal de Servicios Sociales. En la Oficina tampoco realizaban trabajo adminitrativo ninguno, de otra forma, no hubiera habido nunca «transeúntes» sin percibir los 400 € u otra clase de ayudas, como a día de hoy todavía existen. Esta negligencia en las funciones por las que cobran subvenciones, en lo denominado como «función informativa», queda demostrada después de haberles entregado documentación personal mas sensible, para obtener de ellas; el “Vale de cama”, el “Vale para una comida” y el “Vale de comidas”.
-¿Se ha reconducido la situación para el cobro del salario social?
-Digamos que se dejó de acumular retrasos por parte del Principado, aunque sigue habiendo desfases de casi dos años en solicitantes.
En lo referente al tiempo de demora, mencionando en entremedias los cuatro plazas vacantes, son varios los drogadictos quienes me relataron, sus experiencias siendo los primeros beneficiarios del Salario Social en 2.007, 10 años de Salario Social Básico en Asturias//socialasturias.com//01-09-2015. Esta Renta Mínima creada exclusivamente para los marginales, siempre tuvo un retraso de dos años. Prueba de ello es cuando empezaron a percibírlo, los drogadictos se encontraron que tenían dos años de retrasos acumulados, aproximadamente unos 10.000 € y les fue abonado en cuatías cercanas a los 2.000 €/mes. Por este error técnico ya subsanado, los ex-drogadictos volvieron a drogarse y al final reingresaron en Centros de Desintoxicación. Esta práctica, me la siguieron relatando durante 2.010, salvo aquellos marginales nacidos y empadronados en pequeños municipios, que curiosamente afirman que solamente tuvieron un retraso de 9 meses. La conclusión es que los «usuarios» de las Entidades Sociales, podríamos encontrarnos con un trato discriminatorio, pese a que la creencia popular, considera que somos beneficiarios de excesivas ayudas.
«Mientras tanto, el peso cae sobre nosotros», dice Cáritas//elcomercio.es//14-05-2010
Un estudio de la entidad revela que 2 de cada 10 casos son familias con dos hijos y sin otro recurso
La respuesta a la pregunta que se deja abierta desde la Consejería de Bienestar Social y Vivienda -«¿cómo sobreviven estos meses?» las personas que solicitan el salario social- la da rápidamente Cáritas: «Mientras tanto, el peso recae sobre nosotros». Así lo aseguró a EL COMERCIO la secretaria general de Cáritas en Asturias, Paloma Gallego, quien corrobora los retrasos en la tramitación del salario social detectados en el Albergue Covadonga. «Nosotros tenemos una media de cinco meses y medio», manifestó. Las organizaciones sociales saben que el problema es «de personal», que se agrava en casos como Gijón, «donde sólo hay un auxiliar administrativo para hacer todas las gestiones». En ese tiempo de espera, la respuesta a la necesidad acuciante de los solicitantes «sale de los cepillos de las iglesias o de los donativos de los voluntarios». Porque, aunque los ayuntamientos cuentan con las denominadas partidas de Emergencia Social, éstas, dice Gallego, «no llegan y, además, no las hay en todos los ayuntamientos. Sólo los grandes, como Gijón y Oviedo, pueden hacer frente a la demanda». Gallego asegura que el problema, no obstante, «no es quién pague», sino que «durante esos meses de retraso, estas familias lo pasan muy mal porque carecen de todo tipo de recursos». Precisamente, Cáritas ultima un estudio sobre la aplicación del salario social en el Principado, realizado sobre una población diana de 118 personas «distribuidas por toda Asturias». Aunque el informe está aún elaborándose, la secretaria general de Cáritas adelantó que «dos de cada diez casos son familias con dos hijos y sin otro recurso», con una edad media del perceptor «de 42 años». Para los que dudan de que la crisis afecta a Asturias, el 86% de los asalariados «es un asturiano».
Cáritas ONG le dan la razón a la Conserjería sobre los meses de «retraso», cuando su función es asistencial y no realizan nigún tipo de trabajo administrativo. Por ello, te derivan a la Parroquía o a la Trabajadora Social que te corresponda por tu empadronamiento. Se utiliza la mulitilla «el problema es de personal» y se centran en un Auxiliar Administrativo que tiene que hacer todas esas funciones. Por último, afirman que están elaborando un informe sobre el Salario Social en Asturias, posiblemente destacando sus programas especificos y acorde a sus intereses como Entidad Social.
En la noticia hay que matizar las palabras de la Secretaria General de Cáritas en Asturias. Paloma Gallego cae en una confusión común, la de no diferenciar a Cáritas Parroquial y su Cáritas ONG. Cáritas Parroquial está dirigida por Sacerdotes y Monjas y se manifiesta durante las Eucaristias, recaudando dinero para sus vecinos, basado en cheques-comida, comida o ropa. Cáritas ONG está dirigida por Trabajadores Sociales y se manifiesta en la Declaración de la Renta, dentro de la casilla de Fines Sociales.
Un ejemplo actual es la ropa donada: Cáritas Parroquial recepciona la ropa y Cáritas ONG la vende bajo varias justificaciones. Un negocio tan redondo, que unicamente en Cáritas Parroquial de Pola de Siero, municipio que dona ropa de muy buena calidad, se la apropian toda y nos entregan ropa a estrenar, pero con la condición de que no volvamos durante dos años. Un negocio impropio, para las buenas personas que cobran parte su sueldo debido a esta práctica empresarial.
La Junta finaliza la tramitación del Plan de Inclusión Social 2009-2011//elcomercio.es//14-05-2010
La Junta General del Principado de Asturias finalizó hoy con el trámite parlamentario del Plan de Inclusión Social 2009-2011 del Principado, al aprobar hoy en la sesión plenaria las propuestas de resolución relativas al mismo. Finalmente el Parlamento asturiano dio luz verde al bloque de propuestas de PSOE e IU-BA-Verdes, así como una de las propuestas del PP. El resto de las propuestas ‘populares’ fueron rechazados por los grupos que sustentan al Gobierno. La propuesta del PP aprobada fue la que insta al Gobierno a actualizar los datos contenidos en el apartado del Plan ‘Diagnóstico de pobreza y exclusión social en Asturias: Introducción, Nivel de Renta, Empleo. Vivienda. Educación. Salud y Asistencia Sanitaria. Red de Apoyo Social. Demografía y Territorio’.
Por otro lado, la Cámara aprobó las propuestas de PSOE e IU-BA-Verdes, que piden establecer espacios de reflexión y evaluación conjunta con las entidades sociales implicadas en la puesta en marcha de actuaciones; la elaboración periódica de estudios que permiten el conocimiento actualizado de las situaciones de exclusión y pobreza; la articulación de medidas que permitan reducir la transmisión intergeneracional de la pobreza y los riesgos de exclusión social; el desarrollo de programas dirigidos al establecimiento de equipos ambulantes de atención social en la calle; y la implementación de programas de formación especializada a los profesionales de las diferentes redes de protección social.
Para la diputada del PP, Inmaculada González, el Plan de Inclusión llega cuatro años tarde y además no es efectivo porque toda la argumentación teórica del plan está basado en un estudio de pobreza realizado en 2004. Lo definió como un plan «obsoleto», ya que la situación ha cambiado. Sin embargo, la diputada del PSOE, Clara Costales, dijo que el Plan de Inclusión Social es hoy más importante que nunca y defendió las medidas en materia de política social que se están realizando en el Principado. Diana Camafeita (IU-BA-Verdes) apuntó que este es precisamente el momento más «oportuno» y «valiente» para hablar de un plan «ambicioso».No obstante, buena parte del debate registrado hoy en la Cámara se centró en las medidas de recorte anunciadas por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y las consecuencias. Para Inmaculada González, la actual situación es «dramática» y «gravísima», y dijo que 190.000 pensionistas van a ver congeladas sus percepciones, perdiendo poder adquisitivo, además, por la subida del IVA. Clara Costales admitió que se trata de medidas «muy dolorosas», pero señaló que son necesarias. Además, añadió que los socialistas no van a abandonar «en ningún caso» las políticas sociales que vienen aplicando. La diputada de IU-BA-Verdes, Diana Camafeita, criticó las medidas anunciadas porque van a profundizar en las desigualdades y va a retraer el consumo. «Son medidas equivocadas que se han tomado por presiones de la derecha», lamentó.
Dentro de la «valentía» y la compresión expresadas en el último parrafo, en el parrafo central están las propuestas aprobadas desde el Parlamento Auntonómico. Durante una de las peores Crisis económicas, las Políticas Sociales parecen ridiculas para preservar la Paz Social. Las soluciones políticas impulsadas para evitar el malestar social, se centran en los intereses económicos de las Entidades Sociales en los municipios, de todas las provincias, donde los Delegados del Gobierno aportan a la Policía, incrementada por empresas de Vigilancia Privada. Estos Presupuestos aumentarían si el malestar hay que acallarlo y ese es el modus operandi que se ha podido desprender ante las situaciones comprometidas mediaticamente. En este apartado, se podrían incluir los llamados «malestares vecinales», que no se saben de donde surgen, pero que consiguen que desde los Ayuntamientos, se tomen medidas sancionadoras para subsanarlos.
Inicialmente, nos encontramos con el medio para acallar cualquier voz critica con su gestión, como es intentar revatirles los datos incuestionables de sus estadíticas. Estadisticas realizadas por los empleados de las Entidades Sociales implicadas, que implicitamente en la noticia, les han sido aprobadas las Subvenciones Públicas con las que subsisten. Estadísticas hechas a medidas del Alcalde, salvo cuando no reciben las Subvenciones que consideran que merecen, que entonces las ONG´s pueden llegar a ser muy críticas.
Mucho tendrán que trabajar nuevamente, junto a los Funcionarios de Bienestar Social, para recopilar las estaditicas de sus ordenadores y volver a incluirlas en el informe teórico, «Pobreza y Exclusión Social en el Principado de Asturias». Un compendio de 524 páginas, realizada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas del Instituto de Estudios Sociales de Andalucía. Plan del 2.004 considerado obsoleto por la Junta, a iniciativa del PP y con el apoyo del resto de grupos del Principado, definido como PSOE e IU-BA-Verdes.
Primeramente se precisan cuatro plazas de Funcionarios para tramitar el Salario Social, un Auxiliar Administrativo para el Ayuntamiento de Gijón, una Trabajadora Social para los fines de semana en el Centro de Día de Cafe y Calor y yo incluiría una Trabajadora Social para la Unidad de Trabajo Social del Cristo-Buenavista. A la cifra total, habria que añadir a los componentes de los Equipos Ambulantes de Atención Social en la calle, por lo que nos encontramos que cualquier incremento en los Presupuestos, ya está comprometida para la contratación de Trabajadores Sociales y donde las Empresas del Tercer Sector han conseguido que se legisle en este sentido, El Principado cerrará el geriátrico de Montiana por la falta de personal//elcomercio.es//04-12-2019.
Asimilando la información, las medidas del Principado para evitar la Exclusión Social parecen sencillas. Crear espacios de reflexión con las entidades sociales suena muy zen, la elaboración de estudios asemeja ser prioritario, la articulación de indeterminadas medidas para cosas, el establecimiento de equipos ambulantes parece contradictorio y la implementación de programas de formación especializada a los profesionales de las diferentes redes de protección social, significa chocolatada con churros. Durante la Crisis parece que todos los que trabajan en Exclusión Social van a estar todo el día de palique.
El trabajo del Instituto Asturiano de Atención Social a la Infancia, Familia y Adolescencia permite mantener con sus familias a 3.000 menores que, de otra forma, deberían estar institucionalizados. Así lo aseguró ayer la consejera de Bienestar Social, Noemí Martín, en la inauguración de unas jornadas dedicadas al acogimiento familiar con motivo del Día Internacional de las Familias. Martín destacó que el trabajo del Instituto permite mantener con sus familias a casi 3.000 menores a través de diferentes programas como los de capacitación parental, orientación familiar, puntos de encuentro y centros de día, una de las prioridades de la consejería, que quiere fomentar el acogimiento. La consejera precisó además que, de los 732 menores que participaron en programas de acogimiento el año pasado, más de 600 fueron acogidos por familiares. Sobre todo, abuelos. A pesar de ello, actualmente más de 400 niños residen en la red de centros de alojamiento de la consejería, una medida de protección ideada para ser temporal.
En esta noticia y dentro de un contexto familiar, solo se percibe el negocio como una moneda vista de canto. En negrita los medidas adoptadas por Bienestar Social, sin mención alguna a mejorar la situación económica de los progenitores, dentro de “la articulación de medidas que permitan reducir la transmisión intergeneracional de la pobreza”. Los menores que participan en los programas de Bienestar Social, están llamados a reemplazarnos a los «usuarios» de las Entidades Sociales especializadas en Exclusión Social. El siguiente cuadro sale del portal de transparencia de la Asociación Cise.

En el listado de la derecha, figura una amplia variedad de programas de la mas variopinta índole social. En el cuadro de la izquierda, figuran las tres Administraciones que sufragan el Centro de Dïa para menores de padres extranjeros: la Fundación Municipal de Servicios Sociales, la Conserjería de Bienestar Social y la Conserjeria de Educación. La aportación de la Entidad es insustancial para el desarrollo de las actividades. En el relato del miércoles, los Cursos y la Bolsa de Trabajo, están reservados para determinados padres que llevan a sus hijos al Centro de Día y por la fidelidad de «usuarios» que asisten a varios Programas. No puede ser de otra manera y es el criterio evidente de selección.
Sin dudas, las declaraciones de los políticos han sido redundantemente correctas, de la misma manera que las declaraciones mas técnicas de la Fundación Albergue Covadonga y Cáritas. La realidad sobre la realidad, me está sorprendiendo tanto, que con todo el interés que esta suscitando el tema de la pobreza, me daría para escribir un libro. Pero no un libro de los que podemos hacer los terrestres sobre los extraterrestres, sino un libro de extraterrestres escrito por un extraterrestre, un libro de un indigente sobre la pobreza.
LOS CENTROS DE MENORES
Esta mañana me dio vergüenza ajena, cuando Inma me presentó a su hijo. Estaba dentro del Centro de Día, sentado con Cleto, cuando Cundi se acercó a informarme que “en la calle estaba Inma con su hijo” y como en un efecto cascada, me vinieron diferentes pensamientos. A menudo sitio había traído a su hijo, le habría contado que estuvo en el Albergue Covadonga, perder el trabajo de camarera, mencionarle que ahora tiene un novio drogadicto, su “salida voluntaria” del Albergue Covadonga, el desahucio del “chupano”, la “expulsión” de su novio del Centro de Día, las amenazas de Mirela, llevar dos días durmiendo en la calle y sin poder olvidarme como vivió Edelmira la víspera del Juicio por su hija. No me dio tiempo a pensar mas por que Inma entró al Centro de Día y desde la puerta, me hizo señas para que saliese a la calle. Salí incomodo con tanto pensamiento en la cabeza.
Al lado de la farola con la papelera, estaba Inma junto a un joven alto, fuerte y bien parecido. La expresión de Inma era de una felicidad que no le conocía y la del joven fue de sana curiosidad, cuando su madre me requirió al verme salir. Al acercarme, Inma se disculpó por haberme hecho salir para presentame a Fabián, justificándose en que no le habían permitido entrar por ser menor de edad. Fabián mostró cierta resignación con las palabras de su madre. Llegado el momento, me presentó con tanta dignidad que me sentí abochornado y en ese momento, entendí el papel que debía representar. Quise aparentar dicha dignidad, empezando por matizar los términos desde la humildad y olvidando donde nos encontrábamos. Me traspapelé al oír la replica de su hijo, con una educación tal, que me maravilló que esté internado en un Centro de Menores. En la búsqueda de conseguir sacarle una sonrisa para ganármelo, fue él quien me la sacó a mi y me sorprendió ver su satisfacción por haberme impresionado. Inma quiso explicarle la verdad de como es el Centro de Día y su hijo me sorprendió entendiendo perfectamente donde estábamos. Su visión del Centro de Menores fue tan didáctica que no me dejó de sorprender. La comprensión a las limitaciones de su madre me sorprendió y mas cuando le dio algunos consejos acerca de los Trabajadores Sociales. Una vez roto el hielo por ambas partes, el resto de la conversación con su madre, se me acabó de olvidar que era un menor y me quedé sorprendido con el hijo de Inma. Estuve hablando con Fabián e Inma hasta que se marcharon y Fabián me volvió a sorprender por su forma tan educada con la que se despidió.
En la temática de este libro, se vuelve imperioso mencionar a los «usuarios» mas jóvenes, ya que diversos testimonios y vivencias me obligan a ello, como inicialmente fueron los hijos de Inma. Inma, una española, madre soltera de dos hijos menores, sin apoyos socio-familiares, trabajadora sin formación, desempleada de larga duración durante 2.010 y dentro del segmento; mujer, sin minusvalía, mayor de 35 años y menor de 45.
En el sector de la carne humana, los menores de edad son muy apreciados por los gourmet y su precio así lo confirma. En el relato de hoy, salimos de la Conserjería de Bienestar Social y entramos en la Conserjería de Justicia, conseguiendo recopilar la documentación necesaria y entrelazar en cinco historias distintas, la profesionalidad de Funcionarios, Trabajadores Sociales, Empresas de Seguridad Privada, junto a las Partidas Presupuestarias y la Contrataciones del Sector Público, sin entrar en las Subvenciones Públicas.
En la primera historia, nos encontramos con esta noticia, El Colegio de Abogados de Gijón lleva al juez Campo ante la Fiscalía Anticorrupción//lne.es//19-02-2011. La perdida de asuntos del “Servicio de Mediación Familiar del Colegio de Abogados de Gijón”, en beneficio de «Mediadores Asociados del Principado de Asturias», terminó tres meses mas tarde, «Algunos mediadores pierden dinero», señala el juez Campo tras el archivo de la denuncia//lne.es//04-05-2011. Evidentemente no puedo estar de acuerdo con la percepción del titular, ya de que otra forma, el Colegio de Abogados no se hubiera presentado como perjudicado en la anterior noticia. En la denuncia del Secretario Técnico del Colegio de Abogados ,“le acusa de abandonar sin motivo alguno conocido la derivación de asuntos de su Juzgado al servicio de mediación familiar público y sin ánimo de lucro y de asistencia voluntaria”. En esta otra noticia, El Consejo destina 1,7 millones a apoyar a la infancia, combatir el fracaso escolar y ayudar a menores infractores//europapress.es//30-05-2019, se menciona los “403.975 euros para continuar con el programa de medidas judiciales, mediaciones extrajudiciales y actuaciones de seguimiento, orientación y apoyo destinadas a menores infractores”.
En la segunda historia, dentro de un conflicto laboral y con toda su verborrea legal, la ostentación de las partes implicadas usando los medios de comunicación, destapa la evidencia de la vulneración de los Derechos de la Infancia; “Todos y cada uno de los derechos de los menores de edad son inalienables e irrenunciables, por lo que ninguna persona puede vulnerarlos o desconocerlos bajo ninguna circunstancia”. Hablemos pues, del Centro de Responsabilidad Penal de Menores, Casa Juvenil de Sograndio.

Gracias a esta noticia, El Comité Antitortura denuncia maltrato a menores en el Centro de Sograndio//lavozdeasturias//16-11-2017, me siento legitimizado para ejercer libremente mi derecho de expresión. El Comité Antitortura tiene mas experiencia e imparcialidad, que la Fiscalía de Menores y el Juzgado de Menores del Principado, Organismos responsables últimos de la Tutela en la Casa Juvenil de Sograndio, y cito:
El Comité Antitortura del Consejo de Europa ha aconsejado al Principado que se aseguren de que todo el personal del Centro de Menores de Sograndio «recibe el mensaje inequívoco de que los malos tratos, las amenazas y el abuso verbal no son admisibles y serán castigados». Quieren que se vaya más allá y que se transmita el mensaje rotundo de que «la culpabilidad de los malos tratos no atañe únicamente a los autores de los mismos, sino que se hace extensiva a todo aquel que tenga conocimiento, o deba tenerlo, de que se está produciendo esta situación de malos tratos, y no intente impedirla o no informe acerca de ella».
La gravedad de los hechos, fue previamente documentado por la Revista de Humanidades Atlántica XXII. Empezaron con un reportaje hablando de los intereses económicos a nivel nacional, Niños tutelados, un negocio nada menor//atlanticaxxii.com//04-07-2015. Continuaron con otro reportaje sobre los malos tratos en Asturias, Sograndio: “Hasta que aplomen”//atlanticaxxii.com//18-01-2016, donde citan al Defensor del Pueblo, en su advertencia a los responsables de la Casa Juvenil de Sograndio, sobre el incumplimiento de buena parte de sus recomendaciones para prevenir la tortura. La escasa repercusión política de los dos reportajes, se puede considerar la causa principal del informe de la Comisión Antitortura, El Principado conocía los malos tratos en Sograndio: 12 evidencias//atlanticaxxii.com//21-11-2017. Las similitudes sobre el trato que dispensan los Trabajadores Sociales especializados en infancia iguales que los especializados en Exclusión Social, hace que los tres reportajes sean de indudable valor documental. Por esta clase de linea editorial, Atlántica XXII dejó de editarse en enero de 2.019 y dio noticia del boicot que estaba sufriendo por parte de la Administración Pública, manifestado en dos situaciones: por una parte, no recibiendo el trato justo legalmente establecido basado en su repercusión e incidencia social. Por otro lado, el boicot por parte del Gobierno Autonómico del PSOE, ninguna de las agencias de publicidad del Principado de Asturias aceptó trabajar con la publicación. Como parte de este bloqueo, arrastró también a la publicidad privada de las empresas.
El tema sobre la existencia de malos tratos a menores, es un tema hermético tanto por tratarse de menores, como por el secretismo de la Dirección. Solo el Fiscal Decano Delegado de Menores de Asturias se puede pronunciar en este aspecto y siempre lo ha hecho desde el negacionismo. Los conflictos dentro de la Casa Juvenil de Sograndio se empezaron a destapar cuando, Dos jóvenes mayores de edad se fugan del centro de internamiento de Sograndio//rtpa.es//10-04-2015. Ante la repercusión mediatica, la empresa concesionaria de Vigilancia Privada Vigilancia se desmarcó de cualquier responsabilidad, Alcor Seguridad atribuye a la negligencia del vigilante la fuga de los dos internos//rtpa.es//13-04-2015. Esto provocó el conflicto laboral con la Asociación de Vigilantes de Seguridad Privada de Asturias (Avispa). En esos momentos el Secretario de Avispa empezó a realizar una serie de denuncias indicando las deficiencias en materia de seguridad en la Casa Juvenil de Sograndio. Ante las denuncias se tuvo que posicionar el Fiscal de Menores de Asturias, dando por zanjado el asunto, El Fiscal de Menores dice que el funcionamiento y control del centro de Sograndio es «modélico»//lne.es//13-04-2015.

Dos años antes de ser cuestionados en el informe del Comité Antitortura y un mes después de que el Fiscal de Menores se pronunciase a favor de su incuestionable profesionalidad, estas declaraciones de los Trabajadores Sociales contra los Vigilantes de Seguridad, buscan deliberadamente condicionar una decisión del Consejero de Justicia que les favoreciese. Estas declaraciones en los medios de comunicación, son preocupantes por la incuestionabilidad y la culpabilidad que se vislumbra en los argumentos que arguyen.
Los trabajadores del Centro de Internamiento de Sograndio denuncian ante la dirección general de Justicia, que el personal de vigilancia del centro ha recibido instrucciones para controlar al personal educativo en sus actividades con los internos.
En un escrito, al que ha tenido acceso TPA, acordado dos días después de la primera fuga de dos menores el 10 de abril, el comité de empresa de Sograndio asegura que los vigilantes deben repartir sus funciones entre la vigilancia de la seguridad del centro y el control de los trabajadores, lo que, según ellos, implica menos dedicación a la seguridad de los internos, que debe ser su principal objetivo.
En ese documento recuerdan a la dirección general de Justicia que la empresa privada no está autorizada a hacer informes de las actuaciones del personal educativo de Sograndio ya que, en ningún caso, la empresa privada ha sido contratada para supervisar a los trabajadores de una empresa pública.
Siendo precisamente la Seguridad, una de las reclamaciones típicas de los Trabajadores Sociales para poder desarrollar su trabajo, no se entiende su malestar con los Vigilantes de Seguridad, por estar pendientes de ellos y evitar que sean agredidos por los “internos”. Sus declaraciones parece que se basan en las sospechas de los trabajadores, donde algunos de sus comportamientos profesionales, van servir para ser cuestionados en un futuro cercano por los Vigilantes de Seguridad.

Finalmente, la Fiscalía del Principado archivó las Diligencias sobre la existencia de malos tratos presentada por Avispa, Archivada la investigación abierta sobre el centro de menores de Sograndio//rtpa.es//05-06-2015. Consideran que los hechos denunciados son propiciados por «intereses mediáticos o profesionales» del Secretario de Avispa. Las denuncias sobre un uso abusivo de la Ley del Menor, cuya aplicación mas lesiva debe de ser autorizada desde la Fiscalía de Menores, tuvo respuesta por el propio Fiscal de Menores de Asturias, Las denuncias sobre Sograndio podrían ser injurias, según la Fiscalía//lne.es//03-02-2016, por dañar la imagen de la Institución y dando carpetazo al asunto, hasta que ha quedado cuestionado por el Comité Antitortura de la Comisión Europea.
En la tercera historia no hablamos de las Subvenciones Públicas en la Casa Juvenil de Sograndio, pero si de los Concursos Públicos. En esta noticia, El Principado reconoce que la fuga de los internos de Sograndio fue un grave fallo//rtpa.es//15-04-2015, se cita: “El portavoz del Gobierno asturiano ha subrayado la eficiencia del trabajo que realizan los 75 educadores cualificados en este centro que tiene un presupuesto de 6.200.000 €”. En esta otra noticia, El Principado de Asturias, readjudica la seguridad de Sograndio a la empresa que multó (Alcor)//ftspuso.es//09-03-2017, cifra en 3.319.180 €, el concurso del servicio de seguridad para una plantilla de 35 vigilantes y 3 auxiliares. Este concurso fue adjudicado a Alcor por que lo rebajó un 50%, sobre el precio de licitación de 6.100.000 €. El concurso de Servicio de alimentación 508.030 €. El concurso de Limpieza, lavandería, planchado y costura por un precio 465.550 €. El concurso de Suministro de los productos necesarios para el funcionamiento ordinario, (Prendas de vestir, calzado, periódicos, revistas, productos para la higiene personal, productos de limpieza…) por un precio 365.285 €. Junto con otros concursos menores y gracias a la rebaja de 3.000.000 € de Alcor, podemos redondear los 11.000.000 €, para un máximo de 35 menores y un 70% de reinserción.
En la cuarta, volvemos a ver el uso de los medios de comunicación para conflictos laborales, que ninguna relación guarda con los intereses de los “usuarios”. Con el empleo del lenguaje tan minucioso que realizan, resulta pornográfico que una Institución reciba el término “materno” y que no se haya modificado como otras terminologías. Un año sin la unidad de acogida del materno: el conflicto que acabó con tres décadas de servicio//lavozdeasturias.es//15-04-2019. Donde el mensaje del copete resulta preocupante, «El exdirector del centro de atención a menores relata los problemas laborales que se ocultaron tras aquella controvertida medida. A día de hoy sigue peleando por restituir el buen nombre del equipo«. ¿Cuál es el motivo de restituir el buen nombre del equipo?, si la versión del Principado afirma que el cierre es motivado simplemente por «una reorganización para adaptarse a la nueva legislación en materia de infancia, optimizar los recursos materiales y humanos y potenciar el clima de seguridad de los menores«. Por otro lado, un conocedor directo sobre la labor de la Fiscalia de Menores da su opinión al respeto: «Tanto la consejería como la propia Fiscalía de Menores eran más partidarios de que se aplicara un régimen disciplinario estricto…«.
La rabieta de los trabajadores va mas allá y continuan utlizando los medios de comunicación, Un mes en el macrocentro de menores (casi sin menores)//lavozdeasturias.es//19-04-2018. Empezamos con el término despectivo de macrocentro. Continuamos con sus intereses laborales y con su desconocimiento sobre Legislación, lo cuál no les desanima a cuestionar al Principado. La falta de menores institucionalizados les preocupa demasiado, dado la experiencia tan maravillosa que debe suponer y a pesar de que ninguno de ellos haya decidido emancipar a sus propios hijos, para que disfruten de la vivencia dependiendo de “profesionales” como ellos. Se reiteran tras el término “especialización”, la cuál solo es fruto de la “titulitis” y no que dispongan de cualidades humanas para desempeñar la labor con menores. Para dar legitimidad política a sus pretensiones, echan mano de una Diputada, la cuál muy políticamente hablando de lo social, afirma como propio, “un servicio que funcionaba bien y que tenía un prestigio reconocido”. La Diputada aporta las cifras de la Memoria del Instituto de la Infancia 2017, donde de los 110 ingresos de atención inmediata en centros vinculados al Principado, el éxito radica que solo 22 pudieron ser reintegrados con sus familias.
En esta noticia es un ejemplo mas del uso de la demagogia ideológica, conocida como “recortes sociales”, que no guardan ninguna relación con su conflicto laboral. El Principado pone la puntilla a la unidad de primera acogida del Materno//lavozdeasturias.es//19-01-2018. Utilizan el término “privatizaciones” para escudarse detrás de los menores, para denunciar una realidad que nunca vieron. Aquí se comprueba su cinismo, consiguiendo que el Principado se pronuncie sobre el problema que denuncian sobre los menores, El Principado reordena el área de atención al menor//lavozdeasturias.es//20-01-2018. Ninguna alusión a los menores y todo gira sobre ellos. Toda su hipocresía se desenmascara con un hecho objetivo, si su “profesionalidad” con menores fuera tal, los colegios privados se los rifarían y no es así, no tienen iniciativa emprendedora ninguna que no sea vivir de la Administración Pública.
Por último y como adelanto del 7º capitulo. En 2.015 varios fugados del Centro Juvenil de Sograndio estuvieron en el guetto en el que se convirtió en 2.013 la calle Diario El Comercio, desde que el Centro de Día de Café y Calor fue privatizado al Albergue Covadonga. Los menores reabrieron una de las naves colindantes al Albergue Covadonga, Tapian el acceso de Vulcanizados Trancho//elcomercio.es//01-11-2013. Dentro del drama que se quiere denunciar, su corta edad no paso desapercibida para Luis, el Vigilante de Seguridad, quien nos prohibió expresamente, sacarles cafetillos a la calle para que desayunasen y se recuperasen de los rigores de la noche. Quienes lo hicieron, fueron «expulsados» durante una semana. Durante estos años, hubo otros menores de edad abandonados en la calle y el criterio de Luis daño su integridad física.

Este proyecto literario ha generado multas por valor de 25.000€. Si te ha gustado la lectura y quieres colaborar;
ES2520800771873041021462